Técnica enfermera de monitorización de la presión arterial invasiva

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IV. Nº 4–Abril 2021. Pág. Inicial: Vol. IV; nº4: 147

Autor principal (primer firmante): Jesica Sanz Rosa

Fecha recepción: 1 de Abril, 2021

Fecha aceptación: 28 de Abril, 2021

Ref.: Ocronos. 2021;4(4): 147

Autoras

  • Jesica Sanz Rosa. Graduada en Enfermería.
  • Patricia Aznar Serrano. Graduada en Enfermería.
  • Selina Buil Sanz. Graduada en Enfermería.
  • Blanca María Higueras San Román. Graduada en Enfermería.

Resumen

La presión arterial es una de las mediciones que con mayor frecuencia monitoriza el personal de Enfermería a lo largo de su carrera profesional, sea de forma invasiva o no invasiva, ya que nos aporta una gran información respecto a la situación hemodinámica del paciente.

La monitorización de forma invasiva de la presión arterial nos aporta un registro continuo y exhaustivo de las cifras de presión arterial mediante la introducción de un catéter intraarterial.

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El control de la misma nos permite conocer la fisiopatología cardio-circulatoria de los pacientes, lo que nos facilitará el diagnóstico y nos ayudará a conseguir un adecuado tratamiento en las situaciones que presenten inestabilidad hemodinámica.

Monitorizar de forma continua sus constantes resulta imprescindible para el equipo sanitario, con el fin de detectar precozmente posibles complicaciones o descompensaciones.

Objetivo

Este artículo pretende dar a conocer la técnica de canalización arterial de forma invasiva y su monitorización, dada la importancia que tiene tanto para pacientes ingresados en unidades de cuidados intensivos (UCI) como en ciertos servicios quirúrgicos.

Metodología

Se ha realizado una exhaustiva búsqueda bibliográfica consultando diferentes bases de datos como CUIDEN, DIALNET, SCIELO, además realizar búsquedas en distintos portales web. Hemos utilizado documentación publicada en castellano y en inglés, seleccionando para la realización de nuestro artículo aquella que mejor se adaptaba con el tema y objetivos planteados.

Palabras clave: Presión arterial invasiva, monitorización de presión arterial, canalización arteria radial, Enfermería.

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Introducción

La presión arterial es una de las mediciones que con mayor frecuencia monitoriza el personal de Enfermería a lo largo de su carrera profesional, sea de forma invasiva o no invasiva, ya que nos aporta una gran información respecto a la situación hemodinámica del paciente. 2

Los pacientes de Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) o de ciertas unidades quirúrgicas corren el riesgo de presentar inestabilidad hemodinámica, precisando un exhaustivo control de los parámetros vitales, entre ellos la presión arterial (PA). 1,2

Monitorizar de forma continua sus constantes resulta imprescindible para el equipo sanitario, con el fin de detectar precozmente posibles complicaciones o descompensaciones. 1,3

La monitorización de forma invasiva de la presión arterial nos aporta un registro continuo y exhaustivo de las cifras de presión arterial mediante la introducción de un catéter intraarterial (principalmente radial o femoral en adultos y umbilical en recién nacidos) conectado posteriormente a un transductor de presión. 2,3

Las principales indicaciones para llevar a cabo esta técnica son en situaciones de inestabilidad hemodinámica ( cirugía vascular mayor, procesos neuroquirúrgicos mayores, pacientes en shock, estados de hipertensión arterial severa, para el uso de anestesia general en pacientes con patología cardiovascular), ante la necesidad frecuente de extracciones de analíticas de sangre arterial (estados acido-base o lactato sérico en etapas de reanimación, control de ases arteriales en pacientes con patologías pulmonares conectados a ventilación mecánica), en aquellos casos que exista complicación o imposibilidad para medir la presión arterial de forma no invasiva (obesidad mórbida), en pacientes portadores de balón intraaórtico de contrapulsaciones o para infundir fármacos de forma intraarterial (en angiografías u otros procesos quirúrgicos). 1,5

Hay ciertas circunstancias en las que esta técnica está contraindicada como en obstrucciones vasculares o lesiones próximas al sitio de canulación (dermatitis, quemaduras o infección activa), así como la ausencia de circulación colateral que es fácilmente comprobable a través de la realización del “test de Allen”, éste consiste en comprimir de forma simultánea la arteria cubital y la radial de forma que la mano quede pálida y posteriormente ir liberando la presión ejercida sobre la arteria cubital para ver el tiempo que tardan los dedos en recuperar la coloración, este test resulta positivo permitiendo así la canalización de la arteria radial si la recuperación del color se produce en menos de 8 segundos, si resultase negativo deberíamos canalizar una arteria distinta. 2,3,4

Y otras situaciones en las que se deben tener ciertas precauciones para su uso como en el caso de las coagulopatías (recomendando el uso de zonas más distales del brazo) o en patologías vasculares periféricas severas como la aterosclerosis (es preferible canalizar arterias femorales, que tienen mayor calibre). 1,5

Material necesario (1,7)

  • Fármacos: Suero fisiológico de 250 o 500 ml con envase flexible, heparina sódica (0,5 o 1 cc al 1%), anestésico local (lidocaína).
  • Catéter intravascular (femoral o arterial periférico con guía).
  • Campo estéril (Gasas, paños y guantes), así como bata estéril, gorro desechable y mascarilla.
  • Clorhexidina y apósito estéril.
  • Seda con aguja recta y bisturí.
  • Transductor de presión, manguito de presurización, monitor con los cables correspondientes para la medición de la PAI.

Desarrollo de la técnica

En primer lugar, nos aseguraremos junto con la auxiliar de Enfermería de que esté preparado todo el material que vayamos a necesitar para realizar la técnica de Enfermería, siendo primordial purgar el equipo de medición y colocarlo en el presurizador. 1

En caso de que el paciente este consciente se le informará de la técnica que vamos a llevar a cabo, para favorecer su confort y solicitar su colaboración, y seleccionaremos la arteria más adecuada comenzando por las más distales (radial), aplicaremos el anestésico en spray si es posible y tras un adecuado lavado de manos nos colocaremos la mascarilla, el gorro, los guantes y la bata estériles. 4, 6

Es importante desinfectar con un antiséptico la zona donde se va a realizar la punción y colocar el campo estéril (paños, gasas).6, 7

Tras localizar el pulso procederemos a la inserción del catéter con un ángulo de unos 30 a 45º pasando el pelo una vez que vemos que refluye la sangre, esto se conoce como técnica Seldinger, al asegurarnos de que no ofrece resistencia conectaremos el equipo previamente purgado justo tras extraer el fiador. 7

Se realiza un lavado del transductor y comprobamos que el monitor hace buena curva con las ondas marcadas, es necesario calibrarlo haciendo un cero para que aparezcan los valores de presión arterial. 1, 7

Una vez que nos hemos asegurado de su adecuado funcionamiento daremos algún punto de sutura para fijar el catéter y colocaremos el apósito estéril. 7

Para la adecuada monitorización de la presión arterial es necesario calibrar el equipo con la presión atmosférica, a esto se le llama hacer el cero, para ello giramos la llave de tres pasos colocada en el transductor dejando abierta la parte que comunica con el aire y cerrando la línea que va al paciente y seleccionando en el monitor la opción “poner presión arterial a cero”, enseguida aparecerán en el monitor las cifras de presión arterial con una adecuada curva. 1,7

Disponer de la monitorización hemodinámica nos ofrece una gran información sobre la fisiopatología cardio-circulatoria, lo que nos facilitará el diagnóstico y nos ayudará a conseguir un adecuado tratamiento en las situaciones que presenten inestabilidad hemodinámica. 3,5

Hay que tener en cuenta que la medición de forma continua de la presión arterial es un procedimiento invasivo que no está exenta de riesgos y puede producir ciertas complicaciones tanto durante la inserción del catéter (dolor, rotura de la arteria e incluso isquemia de la extremidad), a corto plazo (espasmo arterial, trombosis, infección local o generalizada y hemorragia ya sea en el lugar de punción o por desconexión accidental del equipo) y a largo plazo (edemas, procesos infecciosos, anemia y hemorragia en el momento de retirar el catéter para el alta si no se realiza una compresión eficaz). 1,5,7

Conclusiones

Conforme a lo que hemos podido contrastar en los diferentes documentos empleados en la realización de este artículo podemos destacar, que la canalización de una arteria nos ofrece la opción de controlar de forma continua las cifras de presión arterial. Este hecho es imprescindible para el adecuado manejo de pacientes hemodinámicamente inestables, además de proporcionar mayor comodidad al paciente a la hora de realizar extracciones sanguíneas, ya que sufrirá un menor número de pinchazos.

Existen alunas desventajas que limitarían su uso en determinados pacientes, como pueden ser una mayor pérdida hemática del paciente por el incremento de analíticas además de las probables complicaciones que se pueden producir durante la canalización o el riesgo de infección que conlleva, hecho que no ocurre si medimos la presión arterial de manera no invasiva (mediante tensiómetro).

Por todo lo expuesto anteriormente, concluimos que la monitorización de la PAI es esencial cuando se trata a pacientes hemodinámicamente inestables, pero sin embargo es preciso retirar el catéter de forma temprana cuando el paciente se encuentre estable para evitar las complicaciones derivadas de su uso prolongado.

Bibliografía

  1. Agüeras Cristóbal, A, Benedicto Delgado, P, Castellanos Sancho, E. Mediciones en UCI: Presión arterial invasiva. Canalización radial por Enfermería. Ocez.2014;(99):38-44
  2. Solis Velasco .CORRELACIÓN ENTRE CIFRAS DE PRESIÓN ARTERIAL MEDIDAS DE FORMA INVASIVA Y NO INVASIVA. Enferm Cardiol. 2011;(53):45-47
  3. A. Ochagavía, F. Baigorri, J. Mesquida, J.M. Ayuela, A. Ferrándiz, X. García, M.I. Monge, L, et al. Monitorización hemodinámica en el paciente crítico. Recomendaciones del Grupo de Trabajo de Cuidados Intensivos Cardiológicos y RCP de la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias. 2014;38(3):154-169.
  4. Tiru B, Bloomstone, JA; McGee, WT. Radial Artery Cannulation: A Review Article. J Anesth Clin Res 3:209.
  5. Chaparro Mendoza, Katheryne. Cateterismo de la arteria radial para monitorización invasiva: evitar las complicaciones, un reto en anestesia. Rev. colomb. anestesiol. [revista en Internet]. 2012 dic; 40(4):262-265.
  6. Simarro JA, Noheda MC, Bascuñana M, Noheda M, Tolmo I, Romero MI. Estudio comparativo de la presión arterial invasiva frente a la presión arterial no invasiva. Valoración de la diferencia. Enfermería Global. 2011;(24):85-93
  7. [Sin autor especificado]. F.8. Canalización arteria radial. En: Manual de Protocolos y Procedimientos. Hospital Universitario Virgen de la Victoria, Unidad de Proceso Enfermero. 8ª Ed. Málaga: Biblioteca Las casas, 2005.p. 292-294.