Mejora cognitiva tras el ejercicio físico en pacientes post-ictus

Cognitive improvement after physical exercise in post-stroke patients

Incluido en la revista Ocronos. Vol. V. Nº 12–Diciembre 2022. Pág. Inicial: Vol. V; nº12: 277

Autor principal (primer firmante): Patricia Martínez

Fecha recepción: 21 de noviembre, 2022

Fecha aceptación: 17 de diciembre, 2022

Ref.: Ocronos. 2022;5(12) 277

Autores

  1. Patricia Martínez. Fisioterapeuta, Graduada en la Universidad de Zaragoza.

Resumen

Introducción: Las enfermedades cardiovasculares han tomado un gran protagonismo hoy en día por ser la primera causa de mortalidad, pero no solo son relevantes por ello, sino también por las secuelas que dejan a sus supervivientes. El accidente cerebro-vascular (ACV) o ictus es la primera causa de discapacidad a nivel mundial, los pacientes que la superan tienen un alto porcentaje de sufrir secuelas físicas y cognitivas. Siendo estas últimas las que mayor incidencia presentan, repercutiendo en diversos aspectos de la vida diaria. Dentro de los programas de rehabilitación neurológica el ejercicio físico se considera una estrategia fundamental para la recuperación física, también lo es para la parte cognitiva.

publica-TFG-libro-ISBN

Metodología: Se ha realizado una búsqueda bibliográfica en la base de datos PubMed obteniendo 36 artículos indicados para este estudio. De los cuales solo 3 se han considerado óptimos para su descripción.

Resultados: En el conjunto de artículos se confirma que hay una mejora en algunas áreas de la cognición a través de un programa de entrenamiento físico. Pero en ninguno de ellos se confirma el tipo o parámetros de ejercicio que resulta más efectivo, así como tampoco las áreas cognitivas que se ven beneficiadas o en qué grado lo hacen.

Conclusión: Al igual que el ejercicio físico a nivel neurológico tiene una buena repercusión en las tareas físicas, también lo tiene en las cognitivas. A falta de literatura que defina mejor la clase de ejercicio físico, los parámetros del mismo y los ámbitos cognitivos que se estimulan; se puede determinar que el ejercicio físico mejora la función cognitiva en pacientes que han sufrido un ictus.

Palabras clave

ACV, Ictus, Ejercicio físico, Cognición.

Abstract

Introduction: Cardiovascular diseases have become the leading cause of death, but they are not only relevant because of this, but also because of the sequelae they leave behind for their survivors. Stroke is the leading cause of disability worldwide, and patients who survive it have a high percentage of physical and cognitive sequelae. The latter are the most common, affecting various aspects of daily life. Within neurological rehabilitation programmes, physical exercise is considered a fundamental strategy for physical recovery, as well as for cognitive recovery.

Methodology: A bibliographic search was carried out in the PubMed database, obtaining 36 articles indicated for this study. Of these, only 3 were considered optimal for description.

Results: The articles confirm that there is an improvement in some areas of cognition through a physical training programme. But none of them confirm the type or parameters of exercise that is most effective, nor the cognitive areas that benefit or the degree to which they benefit.

Conclusion: Just as physical exercise at the neurological level has a good impact on physical tasks, it also has a good impact on cognitive tasks. In the absence of literature that better defines the type of physical exercise, its parameters and the cognitive areas that are stimulated, it can be determined that physical exercise improves cognitive function in patients who have suffered a stroke.

Key words

ACV, Stroke, Physical exercise, Cognition.      

Introducción

Durante los últimos 15 años las enfermedades cardiovasculares han sido la principal causa de mortalidad en el mundo, ocasionando 15,2 millones de defunciones en 2016. Dentro de este campo, como primeras fuentes, nos encontramos con la cardiopatía isquémica y el accidente cerebrovascular 1.

El interés científico de estas patologías no solo se justifica en la elevada mortalidad, sino también en las repercusiones y secuelas de los supervivientes. El accidente cerebrovascular, segundo factor de mortalidad mundial, es la primera causa de discapacidad a nivel mundial; por lo que además de tener un papel importante en el ámbito socio-económico, donde los costes sanitarios y no sanitarios derivados del suceso suponen un 3% y 4% de la inversión anual destinada a salud, también lo tiene en el ámbito de la personal repercutiendo en la vida laboral, la reinserción social, los problemas salud asociados, etc 1-4.

El accidente cerebrovascular (ACV) es un síndrome clínico de desarrollo rápido debido a una perturbación focal de la función cerebral de origen vascular y de más de 24 horas de duración. Se conoce también como ataque cerebral, stroke o ictus 5.

Como se ha comentado, el ictus es la principal causa de discapacidad a nivel mundial, más de la mitad de los pacientes que la sufren tendrán secuelas físicas o neurológicas después de 6 meses tras el suceso: un 35% tendrán dificultades en la marcha, un 65% no podrán incorporar la mano afecta a sus actividades de la vida diaria, un 83% tendrán afectación cognitiva…2.

La secuela cognitiva es de la que más prevalencia tiene, pero no solo reside ahí su importancia, los déficits cognitivos provocados por un ictus tienen un efecto negativo en la recuperación física, en la supervivencia, en la morbilidad y en la discapacidad a largo plazo. Por ello, reducir el impacto de estas disfunciones debería ser un objetivo prioritario. Pero para hacerlo, no debemos entender la cognición como un concepto único, ya que este término incorpora numerosos dominios, tales como: la atención, la función ejecutiva, la habilidad espacio-visual, la memoria o el lenguaje. Todos estos campos tienen una relación directa con la mejora física 6-7.

Para la recuperación del ACV y el tratamiento de sus secuelas físicas y neurológicas se han escrito numerosas guías clínicas en fisioterapia. La rehabilitación del paciente con ictus es un proceso fundamental, limitado en el tiempo y orientado por unos objetivos que tienen como finalidad tratar los déficits y discapacidades para conseguir la máxima capacidad funcional, facilitando la independencia y reintegración 8.

Es conocido que el ejercicio físico en el cuerpo tiene efectos positivos, existen varios artículos que han demostrado el efecto de la actividad física dentro de esta rehabilitación, no solo con repercusión en las disfunciones más físicas, sino que también se cree que en aquellas más cognitivas.

En estos artículos se demuestra que el ejercicio físico mejora la memoria, la atención, la fatiga y las funciones ejecutivas, entre otros 2,3, 9-11. La explicación fisiológica de este fenómeno se construye alrededor del proceso de metabolismo energético y plasticidad sináptica que promueve la salud cerebral, que regula las proteínas relacionadas con la cognición y la función mitocondrial. Sumándose a esta explicación, el efecto de hiperperfusión que se produce con el ejercicio 10.

Por todo ello, la fisioterapia obtiene un papel principal en la recuperación de estos pacientes a través del ejercicio físico con su consiguiente disminución de disfunciones y discapacidades en los supervivientes, e indirectamente en el gasto sanitario.

Metodología

Para llevar a cabo el estudio, se buscaron artículos que abordaran la efectividad del entrenamiento físico en la función cognitiva tras sufrir un ictus. La búsqueda fue realizada en las bases de datos bibliográficas PubMed. Las palabras clave introducidas como descriptores MesH fueron “(physical) exercise”, “stroke” y “cognition”. La búsqueda se limitó a ensayos clínicos posteriores a 2015. También se han aplicado otros límites en las bases de datos como son publicaciones escritas en inglés o en español, publicaciones con texto completo y libre para su lectura y publicaciones realizadas en la especie humana.

Finalmente, la estrategia de búsqueda fue la siguiente: “Stroke” (Mesh) AND “Physical exercise” (Mesh) AND “Cognition” (Mesh). Con filtros en idioma, especie, tipo de artículo, fecha de publicación y disponibilidad del artículo.

La selección de estudios fue realizada por un único autor. Se procedió a la lectura del título y resumen de los artículos listados en la búsqueda electrónica. Aquellos que cumplieron los requisitos fueron incluidos en el proceso de extracción de datos. La búsqueda obtuvo 36 resultados. Después del escrutinio mediante el título y el resumen, se excluyeron 24 resultados porque no daban una respuesta a la pregunta PICO. Los 12 resultados restantes fueron analizados a texto completo, seleccionando finalmente aquellos 3 artículos que más se ajustaban a nuestro objetivo (Anexo I, Gráfico I).

Resultados

En primer lugar, en el estudio de Tang A et al. 12 los investigadores realizaron un ensayo clínico con pacientes de 50 a 80 años que habían sufrido un ictus hace más de un año. El estudio se completó en 47 sujetos, a todos ellos se les evaluó con diversas escalas sobre el estado físico y cognitivo y se les dividió en dos grupos, ambos con un entrenamiento de 60 minutos, 3 veces a la semana durante 6 meses; el primer grupo realizo ejercicios de alta intensidad (40-80% FCmáx) mientras que al segundo se le otorgaron ejercicios de baja intensidad (<40%FCmáx). Consiguieron una mejora en la función verbal y en la memoria en ambos grupos, sin diferencia entre ellos.

En la discusión se plantean la falta de estudios que corroboren si estas mejoras se dan en otros campos de la cognición o qué tipo de ejercicio es más beneficioso para alcanzar esta meta, en su caso no había diferencias entre los grupos.

Para concluir, afirman que el ejercicio tiene efecto en la rehabilitación cognitiva post ictus, pero no dictaminan que tipo de ejercicio es más eficaz.

En segundo lugar, tenemos el estudio de Oberlin LE et al. 13, quienes redactaron una revisión sistemática de ensayos clínicos que incluían ejercicio físico durante 4 semanas mínimo en pacientes que habían sufrido un ictus y donde se les valoraba el cambio a nivel cognitivo. De 956 ensayos clínicos, consiguieron acceso a 143 y de esos se quedaron con 14 ensayos que cumplían las características que ellos requerían (736 participantes). Dividieron los estudios según el tipo de ejercicio, obteniendo: 6 ejercicio aeróbico y de baja intensidad combinado, 3 ejercicio aeróbico y 5 de ejercicio de baja intensidad. Comprobaron que el ejercicio físico resulta significativamente positivo en la función cognitiva a partir del tercer mes tras el ictus.

Aunque reconocen que estos estudios han aumentado, debido a su implicación en la salud, recuperación y calidad de vida; reivindican que faltan más estudios, como en el caso anterior, que justifiquen que aéreas de la cognición se ven más estimuladas, si todas se estimulan o qué ejercicio (intensidad, duración, tipo) es más efectivo. Concluyen afirmando que el ejercicio físico tiene un efecto positivo en la cognición, pero que es necesario investigar más.

Finalmente, Ihle-Hansen MD et al. 14 llevaron a cabo otro ensayo clínico con 362 sujetos que habían sufrido un ictus, los cuales previamente habían pasado diversos criterios y a los que se les dividió en dos grupos: 185 en grupo control y 177 en grupo intervención. Se les programó 30 minutos de actividad física diaria, 45-60 minutos de ejercicio físico diario y 2-3 días de alta intensidad.

La variable introducida fue un control individualizado y más específico de cada individuo del grupo control. Antes del estudio se les realizaron diversos test físicos, emocionales y cognitivos. Tras la intervención se obtuvieron cambios en la función cognitiva y emocional en ambos grupos, sin relevancia en la diferencia entre ellos. Determinan que un programa individual no mejora más los resultados que uno individual, aunque reafirman que con el ejercicio aumenta la función cognitiva y que cuanto mayor sea esta última, más adherencia al ejercicio existirá por parte del paciente provocando una retro-alimentación positiva en su recuperación. Igual que en los casos anteriores, reclaman que hay mucho desconocimiento.

Conclusiones

Tras la literatura leída y expuesta en este trabajo se puede sintetizar que el ejercicio físico mejora la función cognitiva en pacientes que han sufrido un ictus, sin afirmar qué tipo de ejercicio o si beneficia a todos los ámbitos cognitivos. Como ya es conocido, el ejercicio físico tiene numerosas repercusiones positivas a nivel físico, pero estos nuevos estudios indican que también hay mejoras a nivel cognitivo.

En los tres artículos seleccionados y expuestos, se puede sacar en conclusión la importancia de la recuperación física y cognitiva del paciente post-ictus.

La relevancia a nivel físico no puede aislarse de forma única sin tener en cuenta el nivel cognitivo; el trabajo cognitivo, por un medio u otro, repercutirá de forma positiva en el físico.

Por otro lado, es conveniente ver las limitaciones que se han podido exponer en este trabajo, coincidiendo con las peticiones de los autores de los artículos anteriores. La principal limitación es la escasa investigación que existe en este campo.

El estudio del efecto del ejercicio en la cognición es muy reciente aún, no se conoce el tipo de entrenamiento ni los parámetros de ejercicio (intensidad, duración, frecuencia) que tiene mayor influencia en este campo. Tampoco se puede determinar qué área cognitiva está más estimulada con el ejercicio, como se ha dicho antes la cognición no es un concepto con un único significado si no que abarca varios ámbitos.

ANEXO I

Gráfico 1. Diagrama de flujo sobre la elección de artículos. Elaboración propia.

mejora-cognitiva- ejercicio-fisico- pacientes-post-ictus

Bibliografía

  1. Matías-Guiu J, Villoria F, Oliva J, Viñas S, Marti J. Estrategia en ictus del Sistema Nacional de Salud. Madrid: Ministerio de Sanidad y Política Social; 2009. Disponible en: https://www.mscbs.gob.es/ organizacion/sns/planCalidadSNS/ docs/EstrategiaIctusSNS.pdf
  2. Han P, Zhang W, Kang L, Ma Y, Fu L, Jia L et al. Clinical Evidence of Exercise Benefits for Stroke. Adv Exp Med Biol. 2017;1000:131-151
  3. Belfiore P, Miele A, Gallè F, Liguori G. Adapted physical activity and stroke: a systematic review. J Sports Med Phys Fitness. 2018;58(12):1867-1875.
  4. Hervás-Angulo A,,Cabasés-Hita JM, Forcén-Alonso T. Costes del ictus desde la perspectiva social. Enfoque de incidencia retrospectiva con seguimiento a tres años. Rev Neurología. 2006; 43 (9):518-525.
  5. Moyano A. El accidente cerebrovascular desde la mirada del rehabilitador. Rev Hosp Clín Univ Chile. 2010; 21: 348-55.
  6. Cumming TB, Marshall RS, Lazar RM. Stroke, cognitive deficits, and rehabilitation: still an incomplete picture. Int J Stroke. 2013; 8:38–45.
  7. Zheng G, Zhou W, Xia R, Tao J, Chen L. Aerobic Exercises for Cognition Rehabilitation following Stroke: A Systematic Review. J Stroke Cerebrovasc Dis. 2016; 25 (11):2780-2789.
  8. Duarte E, Alonso B, Fernández MJ, Fernández J M, Flórez M, García Montes I, et al. Rehabilitación del ictus: modelo asistencial. Recomendaciones de la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física. Rehabilitación. 2009; 44(1): 60-68.
  9. Vanderbeken I, Kerckhofs E. A systematic review of the effect of physical exercise on cognition in stroke and traumatic brain injury patients. NeuroRehabilitation. 2017; 40(1):33-48.
  10. Nie J, Yang X. Modulation of Synaptic Plasticity by Exercise Training as a Basis for Ischemic Stroke Rehabilitation. Cell Mol Neurobiol. 2017; 37(1):5-16.
  11. Woost L, Bazin PL, Taubert M, Trampel R, Tardif CL, Garthe A et al. Physical Exercise and Spatial Training: A Longitudinal Study of Effects on Cognition, Growth Factors, and Hippocampal Plasticity. Sci Rep. 2018; 8(1):4239.
  12. Tang A, Eng JJ, Krassioukov AV, Tsang TS, Liu-Ambrose T. High- and low-intensity exercise do not improve cognitive function after stroke: A randomized controlled trial. J Rehabil Med. 2016; 48(10):841-846.
  13. Oberlin LE, Waiwood AM, Cumming TB, Marsland AL, Bernhardt J, Erickson KI. Effects of Physical Activity on Poststroke Cognitive Function: A Meta-Analysis of Randomized Controlled Trials. Stroke. 2017;48 (11):3093-3100.
  14. Ihle-Hansen H, Langhammer B, Lydersen S, Gunnes M, Indredavik B, Askim T. A physical activity intervention to prevent cognitive decline after stroke: Secondary results from the Life After STroke study, an 18-month randomized controlled trial. J Rehabil Med. 2019; 51(9):646-651.