Incluido en la revista Ocronos. Vol. V. Nº 10–Octubre 2022. Pág. Inicial: Vol. V; nº10: 318
Autor principal (primer firmante): Yolanda Coya Alonso
Fecha recepción: 17 de octubre, 2022
Fecha aceptación: 29 de octubre, 2022
Ref.: Ocronos. 2022;5(10) 318
Autoras:
Yolanda Coya Alonso, M.ª del Rosario Martín San José, Ana Montilla Díaz
Introducción
Definido por primera vez en 1969, cuando el psicólogo H.B Bradley lo catalogó como un fenómeno psicosocial que padecían los policías de los correccionales de la época, donde había puesto el foco de su estudio para una mejor práctica en este tipo de entes.
Fue cinco años más tarde, en 1974, cuando Herbert J. Freudenberger, prestigioso psicólogo estadounidense de origen alemán y ascendencia judía, concluyó que la elevada carga de trabajo es responsable de la incómoda sensación de agotamiento e insatisfacción que, sin perjuicio del resto de síntomas añadidos, son las dolencias que ponen nombre y apellidos al síndrome de burnout.
Con la recién estrenada década de los ochenta, Freudenberger sacó a la luz su libro “The High Cost of High Achievement”, que es una auténtica biblia del síndrome de burnout.
Desde que comenzó la pandemia de COVID-19 en marzo de 2020, muchos somos los que hemos dejado de ir a la oficina para teletrabajar desde casa. Además de que está “nueva normalidad” tiene cada vez más pinta de ir para largo, el cambio ha provocado que muchos trabajadores estén alargando sus jornadas más de lo habitual. Un reciente estudio ha puesto de manifiesto que los trabajadores experimentan este burnout profesional a una edad media de 32 años, y que una de cada tres personas lo achaca en gran parte a trabajar desde casa, y a las largas jornadas laborales que esto lleva aparejado.
Objetivos
Analizar los principales factores causantes del síndrome de burnout, estableciendo las pautas esenciales para mantener una buena salud en el lugar de trabajo, tanto del personal sanitario como de no sanitario, de los centros socio sanitarios donde desarrollan su labor profesional, realizando una revisión bibliográfica sistemática de diferentes publicaciones literarias, así como de las principales bases de datos: Medline y PubMed.
Resultados
El alto compromiso adquirido por los trabajadores que prestan sus servicios en los centros sanitarios, tanto el personal sanitario como el no sanitario, puede desembocar en una elevada carga de trabajo con una creciente ola de responsabilidades laborales, que en ocasiones desemboca en un estrés crónico y, por ende, en el temido síndrome de burnout. Otros factores que influyen negativamente en la aparición del síndrome son:
- Imposibilidad de crecimiento en la empresa, que provoca unas bajas expectativas en el personal.
- Problemas interpersonales con los compañeros de trabajo como la falta de empatía, de compañerismo… etc.
- Tareas repetitivas.
Por si solos, o la suma de varios de estos factores, pueden desembocar en el síndrome de estar quemado o burnout.
Conclusión
El síndrome de estar quemado puede ser detectado por el trabajador afectado o permanecer latente sin que sea percibido por el interesado y la gente que le rodea, limando poco a poco la actitud del trabajador hacia su labor profesional y afectando a su buen desempeño laboral, martilleando la salud psicológica del mismo. Una vez detectado, la forma de combatirlo es clave para lograr eliminarlo, por lo que lo conveniente es ponerse en manos de profesionales cualificados que nos ayuden a salir de la espiral autodestructiva en la que puede convertirse el síndrome de burnout.
La prevención es clave para no sufrir este tipo de síndrome, debiendo reforzar la positividad de nuestros actos. Eliminar cualquier atisbo de mal ambiente en el trabajo, afrontando las situaciones negativas tan pronto como se detecten, sin mirar para otro lado, es clave para lograrlo. Fomentar el compañerismo y la empatía también son dos elementos de suma importancia para que no aparezca el desgaste entre nuestros compañeros.
Un nuevo estudio ha arrojado que la sensación de burnout y la de estrés se retroalimentan mutuamente. Cuando alguien alcanza ese punto de ‘desgaste laboral’, su capacidad para manejar el estrés disminuye drásticamente. Esto, a su vez, hace que les cueste más capotear en el trabajo con cualquier tarea por pequeña que sea.
Aunque estar orgullosos de nuestro trabajo es positivo, es crucial mantener un buen equilibrio entre la vida personal y el trabajo si no queremos acabar ‘quemándonos’.
Bibliografía
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