La Medicina Nuclear y los estudios más frecuentes en utilizados Oncología

Incluido en la revista Ocronos. Vol. V. Nº 8–Agosto 2022. Pág. Inicial: Vol. V; nº8: 104

Autor principal (primer firmante): Patricia Osorio San Millán

Fecha recepción: 16 de julio, 2022

Fecha aceptación: 13 de agosto, 2022

Ref.: Ocronos. 2022;5(8) 104

Autora:

  • Patricia Osorio San Millán.

Categoría:

Técnico en cuidados auxiliares de Enfermería.

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Palabras clave:

estudios isotópicos, medicina nuclear, radionúclido.

Método

Para la investigación realizada se ha efectuado una búsqueda en bases de datos como Pubmed, Scielo, Medline, entre otras. Además, se han consultado diverso libros, artículos científicos y revistas, para complementar el estudio teórico.

Introducción

La medicina nuclear es una disciplina médica que utiliza las radiaciones ionizantes de isótopos radiactivos o radionúclidos para realizar estudios de la morfología y función de muchos órganos, así como para el análisis radiológico de muchas sustancias presentes en el organismo. Para realizar estudios de pacientes es necesario introducir en el organismo pequeñas cantidades de sustancias radiactivas denominadas radiofármacos por diversas vías, generalmente por vía intravenosa o por ingestión, inhalación, etc.

Resultado

Las sustancias utilizadas en estos estudios, por su especial afinidad, se adhieren en el órgano en estudio, emitiendo radiación gamma que es detectada por un dispositivo llamado gammacámara, el detector se ubica sobre el órgano de interés, recibiendo fotones del radiofármaco.

Estas señales se convierten en pulsos eléctricos que son modulados, amplificados y procesados por una computadora conectada al dispositivo, lo que permite una representación espacial del órgano, conocida como gammagrafía, en una pantalla o placa de rayos X, papel o la visualización de imágenes consecutivas similares para estudiar una función. Estas pruebas pueden ayudar al médico a encontrar un tumor y ver cuánto se ha propagado el cáncer en el cuerpo. También se pueden usar para ver si los tratamientos están funcionando. Estas pruebas son indoloras y generalmente se realizan como un procedimiento ambulatorio (sin hospitalización). El tipo específico de análisis nuclear que se realizará depende del órgano que el médico quiera estudiar. Algunos de los estudios de medicina nuclear más utilizados para el cáncer son:

  • Gammagrafías óseas.
  • Tomografía por emisión de positrones (PET, por sus siglas en inglés) y PET/CT.
  • Gammagrafía tiroidea.
  • Exploraciones MUGA (ventriculografía nuclear).
  • Gammagrafías con galio.

Aunque la medicina nuclear es esencialmente una especialidad diagnóstica, los radioisótopos no encapsulados se pueden utilizar como medio de tratamiento en aplicaciones específicas, esto se conoce como radioterapia metabólica, que consiste en administrar una dosis relativamente grande de material radiactivo para que se acumule en el órgano o sitio que está siendo tratado, donde actúa por radiación emitida sobre los tejidos en estrecho contacto con ella. La aplicación más común es para tratar pacientes con cáncer de tiroides o hipertiroidismo.

Prácticamente todas las especialidades médicas pueden beneficiarse de los estudios morfológicos, funcionales y analíticos de la medicina nuclear.

En el campo de la endocrinología, la gammagrafía tiroidea o suprarrenal es de gran interés, así como las pruebas hormonales útiles para estudiar estos órganos, así como de la hipófisis, problemas de crecimiento, desarrollo sexual, fertilidad, diabetes, etc.

En cardiología, las aplicaciones implican sobre todo el diagnóstico de alteraciones en la circulación cardíaca que provocan síntomas como angina o infarto de miocardio, así como el diagnóstico de cardiopatías congénitas.

Los estudios pulmonares permiten estudiar la vascularización pulmonar y el sistema de ventilación, que se ven afectados por muchas enfermedades del aparato respiratorio.

Las pruebas del sistema digestivo son diversas, incluyendo estudios funcionales del esófago y el estómago, estudios del hígado para diagnosticar cirrosis, quistes o tumores, o incluso estudios de las vías biliares que se utilizan ante la presencia de infecciones de la vesícula biliar o cálculos biliares. También se pueden administrar comidas que contengan pequeñas cantidades de material radiactivo para estudiar los trastornos intestinales de la digestión o la absorción.

La función y morfología renal y del tracto urinario se pueden evaluar mediante técnicas isotópicas que revelan procesos renales, obstrucción del tracto urinario, viabilidad de trasplantes renales, etc.

En pacientes con traumatismos óseos, infecciones o tumores, las gammagrafías óseas revelan acumulaciones anormales y magnificadas de radiofármacos inyectados en áreas alteradas, lo que permite el diagnóstico de estos procesos.

En pacientes con cáncer, los estudios de medicina nuclear convencional y especialmente los estudios de PET permiten la estadificación del tumor, que es fundamental para tomar decisiones de tratamiento.

Los estudios de función del sistema nervioso central son útiles en la evaluación de pacientes con diversos tipos de demencia, epilepsia, enfermedad vascular o tumores, donde los estudios con diferentes isótopos permiten visualizar áreas funcionalmente afectadas que no pueden ser diagnosticadas por otras técnicas de estudio de imagen como la tomografía computarizada o la resonancia magnética.

En el campo de las aplicaciones analíticas de laboratorio son de gran interés los estudios endocrinológicos, así como la identificación de los denominados marcadores tumorales, que son producidos específicamente por la masa tumoral y su presencia en sangre permite su diagnóstico y seguimiento. También se aplican en el estudio de pacientes con enfermedades alérgicas, hepatitis, control de dopaje y diversos estudios hematológicos.

Un radiofármaco se puede definir como cualquier sustancia química de naturaleza orgánica o inorgánica que contiene átomos radiactivos en su estructura que presentan descomposición espontánea emitiendo fotones u otros núcleos nucleares y se utiliza con fines diagnósticos y/o terapéuticos cuando son destinados al uso humano. Cuando se utiliza para el diagnóstico, su concentración química debe ser baja y su actividad específica alta, para no interferir con el proceso de investigación.

Es similar a un medicamento porque es un compuesto que requiere propiedades específicas para ser inyectado en humanos de manera segura y efectiva, pero no tiene efectos farmacológicos. Los radiofármacos terapéuticos funcionan para administrar dosis relativamente altas al tejido diana seleccionado, creando el menor daño posible en el tejido adyacente. Lo mejor es utilizar radionúclidos de partículas beta.

En el campo de la oncología, los radiofármacos comúnmente utilizados son:

99mTcO4 (pertecneciato), 131INa, 99mTc-MIBI, 99mTC-HMDP, 99mTc DMSA, 99mTC DTPA, 99mTc MAA, 67Ga-citrato, 123I-MIBG, 99mTc MDP, 99mTC pirofosfátos, 201TI (cloruro de talio), 111In (cloruro de indio), 99mTc partículas coloidales, 99mTc marcado con hematies y 99mTc Mab-170entre otros.

Conclusión

En conclusión, estos métodos exploratorios no suponen ningún peligro ni inconveniente para el paciente en comparación con otras técnicas, además de tener unos efectos secundarios mínimos, ya que la radiación liberada es igual o inferior a la de los estudios radiológicos más convencionales. Aunque un gran número de radiofármacos se utilizan para diversos usos y la medicina nuclear es una especialidad diagnóstica fundamental, los radioisótopos no encapsulados también pueden utilizarse como tratamiento en determinados casos.

Es una herramienta útil para detectar el cáncer y también puede ayudar al médico a controlar la eficacia de su tratamiento contra el cáncer. Solo la medicina nuclear moderna permite el estudio exacto del metabolismo y los órganos principales. Además, se puede asignar a todos los sujetos, desde bebés hasta ancianos. Solo las mujeres embarazadas deben consultar antes de someterse a este tipo de examen.

La detección de tumores y cánceres se ha vuelto mucho más fácil y exacta con las nuevas tecnologías de imágenes que utilizan energía nuclear que con las técnicas más antiguas y tradicionales. Esta técnica también permite el diagnóstico en personas muy frágiles, que podrían contraindicar métodos más severos o invasivos. Además, y un punto muy relevante, la medicina nuclear es claramente más beneficiosa económicamente que la intervención quirúrgica.

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