El aseo del paciente encamado en hospital

Incluido en la revista Ocronos. Vol. V. Nº 12–Diciembre 2022. Pág. Inicial: Vol. V; nº12: 62

Autor principal (primer firmante): Andrea Navarro Santorum

Fecha recepción: 7 de noviembre, 2022

Fecha aceptación: 3 de diciembre, 2022

Ref.: Ocronos. 2022;5(12) 62

Autoras

  1. Andrea Navarro Santorum (autora principal)
  2. Aranzazu Valero Fernández
  3. Ana Belén Casaus Pérez
  4. Damiana Beorlegui Arregui
  5. Inmaculada Concepción Tortajada Herrero
  6. Ana María Lumbierres Bonet

Categoría profesional: TCAE

Palabras clave: TCAE/ aseo/ encamado/ paciente

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Resumen

Para una buena práctica de la higiene es necesario tener en cuenta varios aspectos, así como un trato cordial y una buena comunicación con el paciente explicándole en todo momento el procedimiento que vamos a realizar.

Introducción

Se habla a continuación del aseo a pacientes encamados, los cuales necesitan ayuda para realizarlo ya que no pueden valerse por sí mismos.

¿En qué consiste el aseo?

Podemos definir el aseo como el conjunto de actividades que van destinadas a que una persona se mantenga limpia.

Teniendo en cuenta este principio, nos centraremos en el paciente encamado. Podemos entender como paciente encamado aquel que debe pertenecer en la cama, sin posibilidad de movimiento por su cuenta. Puede darse que dicho paciente simplemente necesite ayuda para levantarse o que no tenga la posibilidad de levantarse.

¿Qué objetivos tiene el aseo?

El aseo como tal aparte de mantener la piel y mucosas en un estado de limpieza general, tiene varios objetivos:

  • Hacer que el usuario esté cómodo, evitando infecciones y la aparición de malos olores.
  • Facilitar la circulación sanguínea, la movilidad, y mantener el tono muscular.
  • Mantener la piel en un estado íntegro, valorando en la realización de la higiene su estado.

Materiales para la realización del aseo en cama

Para la realización del aseo en cama previamente prepararemos todos los materiales que vayamos a utilizar:

  • Guantes, que cambiaremos en cada paciente y varias veces siempre y cuando sea necesario.
  • Toalla, palangana, esponjas, jabón, colonia, crema hidratante, pañal, gasas.
  • Ropa de cama y ropa del residente.

Cosas a tener en cuenta antes, durante y después del aseo

El paciente deberá estar asilado para preservar la intimidad.

La temperatura de la habitación estará comprendida entre 22ºC y 24ºC. El jabón que utilicemos no debe ser irritable.

Secaremos a toquecitos y no por arrastre, ya que podríamos irritar o dañar la piel del paciente. Haremos que el paciente colabore en la medida de lo posible.

Tendremos precaución con vías, conexiones, sondajes etc.

Hidrataremos la piel para evitar riesgos de úlceras por presión y en caso necesario se realizarán cambios posturales.

En todo momento le indicaremos al paciente el procedimiento. Intentaremos no mojar la cama.

Evitar flujos de aire.

La temperatura del agua oscilará entre 38ºC y 40ºC.

Realización del aseo en cama

En primer lugar, antes de entrar en la habitación, llamaremos a la puerta, hablaremos al paciente por su nombre, le daremos los buenos días y nos presentaremos.

Abriremos la persiana, para facilitar la visión con la luz natural. Acto seguido le explicaremos que vamos a realizar la higiene.

El aseo se realizará de arriba a abajo, empezando por la cara, orejas y cuello. Continuaremos por los brazos y manos, posteriormente el tórax y abdomen, extremidades inferiores, espalda y nalgas y zona genital.

  1. Cara, orejas y cuello: cogeremos una gasa humedecida y limpiaremos los párpados, el pabellón auricular, alrededor de la boca y los laterales de la nariz, y por último cara y cuello secándoos con una toalla.
  2. Brazos y manos: empezando por los hombros y sin olvidar las axilas, limpiaremos de arriba hacia abajo.
  3. Tórax y abdomen: destapamos la zona y la lavaremos, aclararemos y secaremos.
  4. Extremidades inferiores: empezaremos por una pierna y luego pasaremos a la otra.
  5. Espalda y nalgas: con el paciente en decúbito lateral, extenderemos la toalla por toda la zona posterior y empezaremos aseando la espalda, para continuar con las nalgas.
  6. Zona genital: se realiza en último lugar. Con el paciente en decúbito supino y las piernas dobladas, colocaremos debajo una cuña y procederemos a limpiar la zona de atrás hacia adelante y nunca al revés para no llevar los gérmenes de la zona anal a los genitales.

Conclusiones

Tendremos en cuenta las necesidades del paciente, le brindaremos la ayuda necesaria en cada momento para una realización correcta del aseo e intentaremos en la medida de lo posible atender a sus peticiones y en todo momento se mantendrá su intimidad, para que no se sienta violento.

Bibliografía

  1. Autor: Pérez de la Plaza, Evangelina y Fernández Espinosa, Ana María. Título: Técnicas básicas de Enfermería. Editorial: McGraw Hill. Año: 2008.