Marcadores asociados al consumo de BCAA en adultos mayores

Los aminoácidos ramificados (BCAA) son un tipo de aminoácidos alifáticos, es decir no aromáticos, de cadena abierta y ramificada. Entre ellos se encuentran la leucina, la isoleucina y la valina. La combinación de estos tres aminoácidos esenciales compone casi la tercera parte de los músculos esqueléticos en el cuerpo humano y desempeñan un papel muy importante en la síntesis de proteínas. Los aminoácidos de cadena ramificada se emplean frecuentemente en los tratamientos de los pacientes que han sufrido quemaduras, en pacientes oncológicos, en ancianos, y en los atletas que practican musculación.

Autor: Dr. José Luis Bracco, Bioquímico, Máster en Nutrición y Biotecnología Alimentaria de la UNIVERSIDAD EUROPEA MIGUEL DE CERVANTES, Jefe del LABORATORIO GAMMA NUCLEAR, Gral Galarza 1080/82/86, Concepción del Uruguay Provincia de Entre Ríos, República Argentina

RESUMEN:

En estudios efectuados, por el autor y colaboradores, en un grupo de gerontes con artrosis de rodilla y atrofia muscular, suplementados con BCAA, se encontró cuatro grupos de marcadores de evidencia de mejoría, cuando el régimen de administración del suplemento consistía en un comprimido al despertar, un comprimido después del almuerzo, y otro después de la cena, durante 30 días.

Los estudios se efectuaron antes del tratamiento y a los 7 días posteriores a la ingesta de la suplementación. Se encontró que podía agruparse a los marcadores en cuatro grupos según la importancia de los cambios evidenciados en los mismos. En el grupo I se encontró una disminución del 85,30% de LDH y 65,14% de GOT, resultando ser los mejores marcadores de recuperación muscular tras la suplementación con BCAA, en gerontes con artrosis de rodilla y disminución de la masa muscular.

En el grupo II se ubicó la GPT con una disminución del 31,50%. Contrariamente a lo obtenido por otros autores que relatan, en determinados grupos etarios, una disminución de la resistencia a la insulina con la suplementación, dentro de este grupo se encontró un incremento de la glucemia del 34,00%, con un aumento de la resistencia a la insulina del orden del 35,20%, obtenida con HOMAIR.

En el tercer grupo de marcadores se encontró un incremento de la cifra de leucocitos y de gammaglobulinas, que denotan un mejoramiento del sistema inmune, con un aumento en el conteo de leucocitos de 28,45 % y de gammaglobulinas del 21,55%. Dentro de este grupo el HDL colesterol sufrió un incremento del 23,69%, mejorando los parámetros de riesgo de la ateroesclerosis, y la insulinosensibilidad. Por último, en el grupo IV, que resultó el grupo de los analitos con menor variabilidad tras la suplementación, se encontró la CPK que experimentó una disminución del 15,94%, la urea que bajó un 13,16%, y el colesterol de la LDL que sufrió una disminución del 12,11%.

PALABRAS CLAVE: BCAA, SUPLEMENTACIÓN, GERONTES, ARTROSIS DE RODILLA, ATROFIA MUSCULAR, MARCADORES DE MEJORÍA POST SUPLEMENTACIÓN.

ÍNDICE:

  • INTRODUCCIÓN Y ESTADO DEL ARTE
  • OBJETIVO
  • DESARROLLO
  • MÉTODO
  • CONCLUSIÓN
  • RECOMENDACIONES
  • BIBLIOGRAFÍA

INTRODUCCIÓN Y ESTADO DEL ARTE:

Una de las principales funciones de este tipo de aminoácidos es la síntesis proteica. La oxidación de los aminoácidos ramificados (BCAA) por otro lado, tiene como función proporcionar energía metabólica a los músculos y otros órganos.

El catabolismo desgasta el músculo esquelético generando un balance de nitrógeno negativo en los tejidos. Los BCAA detienen la proteólisis tanto en sujetos vivos como en muestras de laboratorio. Este tipo de aminoácidos es captado con ‘avidez’ por el músculo provocando ciertos efectos ergogénicos, principalmente deteniendo el efecto catabólico y favoreciendo la síntesis proteica.

Los compuestos comercializados suelen tener un ratio de 2:1:1 (leucina: valina: isoleucina). Algunas recomendaciones mencionan una dosis de 1500–6000 mg/día de leucina y 800–3000 mg/día tanto de isoleucina y valina.

En nuestro caso se indicó, a adultos mayores con artropatía de rodilla y atrofia muscular, una toma al levantarse, antes de la actividad diaria; la segunda toma durante la actividad diaria generalmente en el almuerzo, y la tercer toma por la noche al acostarse.

El ser humano no puede producir valina, leucina e isoleucina, por lo cual son considerados aminoácidos esenciales que deben ser incorporados a partir de los alimentos. Otros organismos tienen capacidad para producir aminoácidos ramificados, por ejemplo las bacterias lácticas.

Que las ejercitaciones corporales están vinculadas a microlesiones (ML) en la fibra muscular es algo de lo cual las investigaciones han dado amplia prueba. En el estudio de los acontecimientos que se asocian con las ML, la disrupción de la membrana sarcolémica es de los más analizados, especialmente porque esta alteración va acompañada de pérdida de proteínas intramusculares que se emplean en la práctica como marcadores de evidencia del daño, entre las que se destacan la Creatinfosfokinasa (CPK) y la Lactato deshidrogenasa (LDH). También se asocia una reacción inflamatoria con infiltración de macrófagos y neutrófilos, dolor muscular de aparición tardía (DOMS), alteraciones funcionales del músculo con cambios en el sarcómero y un determinado aumento de proteína C reactiva (PCR). Todo lo cual produce disminución de la capacidad en la generación de fuerza.

Nosaka y cols. 2006 observaron que cuando los suplementos aminoacídicos eran aportados antes del ejercicio así como inmediatamente después y hasta 5 días de terminado el entrenamiento, los niveles de proteínas intramusculares circulantes en sangre, CPK y la LDH, estaban sensiblemente reducidas cuando se comparaba con el grupo control.

Una de las formas más sencillas de comprobar el daño muscular es la evaluación de CPK y LDH circulante en sangre. Las dos enzimas, sobre todo especialmente la primera, son frecuentemente solicitadas en los estudios de sujetos deportistas ya que cuando sus valores se encuentran sobre los considerados normales, es indicativo de lesión de la membrana sarcolémica y de una fuga enzimática desde el interior de la miofibrilla como causa de dicha lesión.

En los últimos años diferentes estudios (Coombes, J.S. et al., 2000; Saunders, M.J., et al, 2004) han logrado demostrar que la ingesta de aminoácidos ramificados (BCAA) en diferentes momentos del día de entrenamiento reducen ambas enzimas circulantes en sangre luego del esfuerzo, por la disminución de la proteólisis. Incluso la sola ingesta de carbohidratos (CHO) ha mostrado eficacia ante el daño muscular toda vez que limitan la degradación de proteínas y posterior uso de los aminoácidos como recurso energético y estimulan la salida de insulina y con ello invierten el efecto catabólico a favor del anabólico proteico. Esto último, evidentemente, se daría en menor escala o no ocurriría en pacientes con insulinorresistencia. (n. del a.)

Es de suma importancia ponderar la ingesta de aminoácidos ramificados (BCAA) en el intraesfuerzo también, tal como lo ponen en evidencia diversos autores. Así, se ha visto que muy especialmente la leucina, que es uno de los tres BCAA, tiene un poderoso efecto insulínico, lo que redunda, claro está, en un control anticatabólico (Frexes-Steed, M., D.B. 1992). En este aspecto, se ha visto que cuando los aminoácidos ramificados (BCAA) están reducidos durante el ejercicio, los marcadores de daño muscular aparecen muy elevados (Flakoll P.J, et al, 1989).

Las transaminasas son enzimas que catalizan las reacciones de síntesis de aminoácidos no esenciales (glutamina, glicina, aspartato) y la degradación de la mayoría de aminoácidos. Las principales aminotransferasas hepáticas son la Alanina aminotransferasa (ALT), o Glutamato-piruvato transaminasa (GPT), que se localiza fundamentalmente en el citosol del hepatocito; la Aspartato aminotransferasa (AST), o Glutamato-oxalacetato transaminasa (GOT), localizada además de en el hígado, en otros órganos como el corazón, el músculo esquelético, riñones, cerebro, glóbulos rojos, páncreas; y la Gamma-glutamil transpeptidasa (GGT).

Además, en los análisis de sangre pueden aparecer otros marcadores de función hepática como fosfatasa alcalina, albúmina, y/o bilirrubina. De éstas, la bilirrubina elevada es consecuencia de la destrucción de eritrocitos que está bastante relacionado con el ejercicio intenso. Una elevación asintomática de cualquiera de ellas puede estar relacionada con:

• Drogas (ej. esteroides anabolizantes).

• Dieta.

• Ejercicio.

De modo general la concentración de estas transaminasas en el plasma sanguíneo se eleva en diversas enfermedades como hepatitis o cirrosis. Otras enfermedades no hepáticas, como pueden ser aquellas relacionadas con procesos musculares pueden ser la causa de un incremento más marcado de la GOT que de la GPT.

El hígado, al ser un órgano vital en el intercambio de energía y realizar múltiples funciones de destoxificación de sustancias, va a verse claramente influido por el efecto del ejercicio físico, en especial en ejercicio de fuerza donde las roturas musculares es mayor que en el ejercicio aeróbico. La actividad deportiva por encima del umbral anaeróbico, llevará al vaciado de los depósitos de glucógeno muscular, y en consecuencia, a un aumento sanguíneo de la urea y alanina por la activación del ciclo de glucosa-alanina. Además, las micro roturas musculares liberan pequeñas cantidades de proteínas (principal componente de las fibras musculares) al plasma. Como las aminotransferasas se encargan precisamente de “romper” las estructuras proteicas, la principal alteración hepática que se observa en un individuo que realiza ejercicio intenso y/o habitual es un aumento de las aminotransferasas.

Básicamente, la respuesta de las dos (GPT y GOT) ante el ejercicio es similar. La relación normal es GPT/GOT 0,8; por lo que una alteración muy marcada de esta relación también puede ser señal de enfermedad hepática.

• GPT/ALT: Es la más específica para indicar daño hepático siempre que se acompañe del aumento de la GOT y CPK.

• GOT/AST: La enzima que según todos los estudios más se modifica ya que, al hallarse presente en otros órganos, el análisis de sangre no diferencia el origen de su procedencia, ya sea muscular o hepática. Las publicaciones sobre el tema han documentado que una vez que las enzimas son anormales, siguen siendo anormales hasta una semana después del entrenamiento, si no se realiza ejercicio. Por tanto, ¿qué ocurre si una persona vuelve a entrenar de nuevo vigorosamente durante esa semana? Sin duda, los niveles de esas transaminasas podrían aumentar aún más. Respecto a la gamma glutamil transpeptidasa (GGT), si no hay hepatopatía, debería mantenerse en sus límites habituales, independientemente de que el resto de aminotransferasas estén ligeramente elevadas.

En la bibliografía revisada, se acepta que hasta un 200-250% como límite superior respecto a los valores normales es atribuible al ejercicio. Más allá de este nivel, definitivamente debe haber preocupación de una afección hepática clínicamente significativa.

Los valores de los sujetos que entrenan fuerza pueden subir hasta 4 veces para la GOT y GPT y bilirrubina, y no cambia para la gamma glutamil transpeptidasa.

Por lo tanto, queda claro que niveles elevados pueden atribuirse a la inflamación muscular, así como a la inflamación hepática. Las personas que hacen ejercicio en gran medida (por ejemplo, los levantadores de pesas, corredores de maratón, trabajadores que realizan labores pesadas) pueden tener niveles de transaminasas anormales, al igual que las personas que sufren un traumatismo muscular. El proceso de reparación normal, en estos casos, genera la inflamación y aumenta los niveles de transaminasas.

La función renal se mide con la concentración de creatinina en suero, pero debe ser interpretada teniendo en cuenta el índice de masa corporal (IMC) del atleta.

La inanición induce las aminotransferasas del músculo, pero no afecta las aminotransferasas hepáticas, aunque las dietas muy hipoproteicas pueden producir una cierta esteatosis. (n. del a.)

La ingestión de alimentos ricos en triptófano (A.A. precursor de la serotonina) ocasiona somnolencia debido a que la serotonina resultante es también inductora del sueño. La disponibilidad de triptófano disminuye cuando compite con otros aminoácidos por el transporte a través de la barrera hematoencefálica. Por eso una dieta rica en proteínas aumenta la concentración de A.A. en plasma e induce insomnio. Mientras que una dieta rica en glúcidos estimula la liberación de insulina, y esta causa la eliminación de los A.A. del plasma y su incorporación al músculo, lo que disminuye la competencia y entra más triptófano al cerebro.

Además de aumentar la energía al ser utilizados como una fuente directa de combustible para las fibras musculares, los aminoácidos ramificados (BCAA) también aumentan la energía mediante la reducción de la cantidad de triptófano que se introduce en el cerebro. El triptófano produce un metabolito conocido como 5-hidroxitriptamina (5-HTP) o serotonina. Durante el ejercicio, la serotonina avisa al cerebro que el cuerpo está cansado y lo hace para reducir la fuerza muscular y la resistencia. Los aminoácidos ramificados (BCAA), como la valina, compiten con el triptófano para entrar en el cerebro.

Los estudios de investigación confirman que si se toman los aminoácidos ramificados (BCAA) antes de entrenar se reduce la cantidad de triptófano que se introduce en el cerebro. Por tanto, los BCAA disminuye la fatiga. Además, los BCAA también puede ayudar a mejorar la función cerebral, reduciendo la fatiga cerebral, lo que resulta de interés, también, en gerontología.

De todos los beneficios que ofrecen los aminoácidos ramificados (BCAA), el más interesante es la capacidad para aumentar el crecimiento muscular y la fuerza. Lo hacen mediante la estimulación directa de la síntesis de proteínas musculares. De los tres BCAA, leucina parece ser el más crítico para estimular la síntesis de proteína muscular.

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