Utilización de los marcadores cardiacos en el laboratorio clínico y biomédico

Incluido en la revista Ocronos. Vol. V. Nº 11–Noviembre 2022. Pág. Inicial: Vol. V; nº11: 101

Autor principal (primer firmante): María José Villanueva Méndez

Fecha recepción: 14 de octubre, 2022

Fecha aceptación: 13 de noviembre, 2022

Ref.: Ocronos. 2022;5(11) 101

Autores: María José Villanueva Méndez; Leticia Moradiellos Sampedro; Patricia Cuesta Cuesta

Introducción                             

Los marcadores cardíacos son sustancias que se liberan a la sangre cuando se produce un daño al corazón. Su análisis y determinación nos permite hacer un diagnóstico en un posible daño cardiaco, por lo que son de gran utilidad a la hora de evaluar el alcance de un daño isquémico.

Las enfermedades del corazón, más conocidas como enfermedades cardiovasculares, son la principal causa de muerte en los países desarrollados. De hecho, estas enfermedades provocan entre el 35 y el 40% de las defunciones que se registran cada año.

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Existen múltiples factores de riesgo a la hora de padecer una enfermedad cardiovascular, entre los más conocidos se encuentran la edad, el sexo, la obesidad, la presión arterial elevada, la diabetes mellitus, los niveles altos de colesterol y lípidos, la historia familiar, el tabaquismo, la dieta y llevar un estilo de vida sedentaria.

Objetivos

El objetivo principal es conseguir identificar de forma precoz, sencilla y no invasiva a los enfermos que puedan tener mayor riesgo y peor evolución clínica de enfermedades cardiovasculares.

Mediante el uso de los marcadores cardiacos, como la Troponina (marcador de elección), se pretende que el diagnóstico en el infarto agudo de miocardio (IAM), se realice en el menor tiempo posible y de este modo minimizar los daños isquémicos que se puedan producir.

La gravedad en el diagnóstico de una enfermedad coronaria va ligada a la presencia o no de muerte del tejido del miocardio, conocida como necrosis miocárdica. Por ello, los marcadores sanguíneos tienen un papel muy importante en el diagnóstico y el pronóstico de estas enfermedades.

Material y métodos

Revisión bibliográfica a través de las páginas de Scielo, Medline y Mayo Clinic.

También se ha buscado información en los protocolos sanitarios del HUCA.

Resultados

Cuando un paciente tiene un fallo isquémico, los marcadores empleados son: la Troponina, la mioglobina, la Creatina fosfokinasa total (CK o CkMB) y la Lactato deshidrogenasa (LDH), estas encimas aumentan su valor considerablemente dependiendo del alcance del daño.

Los marcadores cardiacos de elección en el laboratorio para la detección de daño cardiaco son las troponinas cardíacas (TnTc o TnIc) y la mioglobina. Su combinación hace que los resultados sean más precisos y específicos.

La mioglobina es un marcador diagnóstico, pero no específico del corazón ya que también el ejercicio extremo, la insuficiencia renal y las lesiones del músculo esquelético aumentan sus niveles en la sangre. La mioglobina aparece muy temprano y se libera a la sangre antes que sustancias como las troponinas y la CK-MB.

Las troponinas son marcadores muy útiles para la detección de daño miocárdico. Cuanto más daño se produzca en el corazón, mayor será la cantidad de troponina que habrá en la sangre. La presencia de estas sustancias en la sangre triplica la posibilidad de muerte coronaria. Su concentración aumenta al cabo de tres o cuatro horas después de una lesión y puede permanecer elevada de 10 a 14 días.

La creatina kinasa (CK) es una enzima que se genera en diferentes partes del organismo. La CK total se encuentra elevada entre las tres y las seis horas después del inicio de síntomas. Alcanza un valor máximo entre las 18 y las 30 horas y vuelve a la normalidad hacia el tercer o cuarto día.

La LDH es un marcador no específico, apenas se mide actualmente, y ha sido reemplazado por marcadores mucho más específicos. Este marcador se eleva a partir de las 12-18 horas tras el comienzo de los síntomas y suele normalizarse en la primera semana.

Todos estos marcadores son fundamentales, junto con la PCR (proteína C reactiva) y otras pruebas como el electrocardiograma, para monitorizar un posible fallo isquémico.

Conclusiones

Con la combinación de estos Marcadores, podemos ayudar al diagnóstico de una lesión isquémica y así reducir el riesgo de una menor necrosis cardiaca, de ahí su gran importancia en el diagnóstico de un IAM.

Además, el análisis en la sangre de estas sustancias puede ayudar a detectar problemas cardiovasculares latentes, es decir, que todavía no muestren signos clínicos evidentes, de ahí su gran importancia y valor diagnóstico.

Bibliografía

  1. https://www.seqc.es/download/tema/ 3/2763/63197643/719486/cms/tema-3- biomarcadores-cardiacos-en-procesos-isquemicos.pdf/
  2. http://www.revistabioanalisis. com/images/flippingbook/Rev39%20n/nota3.pdf
  3. https://www.scielo.sa.cr/pdf/ rcc/v20s2/1409-4142-rcc-20-s2-4.pdf
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