Índice
Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 9–Septiembre 2026.
Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 9: 66
Autor principal (primer firmante): Raquel Fernández Pelayo
Fecha recepción: 04/08/2026
Fecha aceptación: 31/08/2026
Ref.: Ocronos. 2026;9(9): 66
Autora:
Raquel Fernández Pelayo
Categoría profesional:
Enfermera especialista en obstetricia y ginecología
Resumen
La alergia a las proteínas de la leche de vaca es una de las alergias más comunes en lactantes. Supone un verdadero reto en la alimentación del niño, ya que conlleva cambios dietéticos, eliminando las proteínas de la leche de vaca de manera total. En caso de lactancia materna, se deben eliminar todas las proteínas de la leche de vaca de la dieta de la madre y del lactante, y en el caso de lactancia artificial, se deben comprar fórmulas que no contengan proteínas de la leche de vaca. En muchos casos, se puede reintroducir la leche de vaca cuando el lactante tiene el sistema inmune más fuerte, lo que ocurre a partir de los 9-12 meses.
El manejo de la alergia a las proteínas de la leche de vaca necesita una coordinación multidisciplinar, ya que su diagnóstico no es fácil y en muchas ocasiones se puede tardar semanas en obtenerlo y, por ende, en poder tratar a estos niños.
Palabras clave:
Lactancia materna, alergia a las proteínas de la leche de vaca.
Introducción
Las alergias alimentarias están aumentando cada vez más en la población infantil. Entre estas alergias, la alergia a las proteínas de la leche de vaca es una de las más prevalentes, causando problemas a nivel nutricional, pero también a nivel social, ya que se sufren limitaciones en la dieta que hacen más difícil las salidas a lugares en los que no se conocen todos los ingredientes. Esta alergia se produce cuando las proteínas presentes en la leche de vaca producen una reacción adversa en el organismo. Los síntomas pueden afectar al sistema digestivo, respiratorio y tegumentario.
En este contexto, la alimentación del lactante puede convertirse en un reto. La lactancia materna es siempre la primera opción por todos los beneficios que aporta, pero si el bebé sufre esta alergia, la madre debería eliminar las proteínas de la leche de vaca de su dieta. En el caso de las fórmulas artificiales convencionales han de ser cambiadas a otras hipoalergénicas.
Objetivos
- Realizar una revisión bibliográfica sobre la lactancia materna en el contexto de un diagnóstico de alergia a las proteínas de la leche de vaca.
- Realizar una revisión bibliográfica sobre la lactancia artificial en el contexto de un diagnóstico de alergia a las proteínas de la leche de vaca.
Métodos
Para la elaboración de esta revisión bibliográfica, se realizó una búsqueda, utilizando las palabras clave, en las bases de datos PubMed y ScienceDirect. Se seleccionaron los artículos publicados en español e inglés, cuyo texto estuviera disponible de manera completa gratuitamente.
Resultados
La alergia a las proteínas de la leche de vaca (APLV), es una reacción adversa que aparece como reacción a las proteínas presentes en la leche de vaca, principalmente la caseína y las proteínas del suero. Cuando estas proteínas entran en el cuerpo humano pueden provocar una respuesta exagerada en el sistema inmune. Puede ocurrir en bebés que son alimentados, o que en algún momento han sido alimentados, con fórmula artificial o en bebés que son amamantados exclusivamente, por el paso de las proteínas de leche de vaca a la leche materna 1.
Las reacciones que se producen afectan al sistema digestivo, respiratorio y tegumentario. Se creen que pueden estar debidas a los cambios que hemos sufrido en nuestra dieta actual, al igual que a los cambios de la microbiota gastrointestinal 1.
Suele iniciarse el primer año de vida, y en muchos casos se resuelve a partir de los 3 a 5 años. Pero, en otros casos puede persistir, siendo más común en niños que padecen otras condiciones atópicas, como puede ser la dermatitis atópica, la rinitis alérgica o el asma. Los niños de menos de un año son más susceptibles, ya que su sistema inmunitario y gastrointestinal aún es inmaduro. El pico de edad más común en el que se produce es en torno a los 4-6 meses, seguido del grupo de los 2-4 meses 1,2.
Tiene una incidencia de en torno a un 2% a un 7,5% durante el primer año de vida, aunque se cree que podría estar aumentando paulatinamente 3,4.
Factores de riesgo para sufrir alergia a las proteínas de la leche de vaca
- Parto por cesárea. Los niños nacidos por parto vaginal son colonizados con la microbiota de la madre, lo que se cree que es beneficioso para el desarrollo de una microbiota intestinal saludable lo que disminuye el riesgo de padecer alergia a las proteínas de la leche de vaca. Es por ello, que los niños nacidos por cesárea no obtienen este beneficio 1,5.
- Tipo de alimentación. Los bebés alimentados con fórmula artificial tienen más riesgos de sufrir esta alergia en comparación con los bebés que toman lactancia materna exclusiva, aunque estos últimos también pueden sufrir alergia a las proteínas de la leche de vaca. Se cree que en el caso de la lactancia materna exclusiva se puede transmitir una pequeña cantidad de proteínas de la leche de vaca a través de la leche materna 1.
- Genética. La predisposición genética a padecer dermatitis atópica, rinitis alergia o asma podría estar relacionada 6.
- Factores ambientales.
Esta alergia causa estragos en la calidad de vida del paciente y su familia, ya que pueden sufrir limitaciones a la hora de cocinar y/o comer fuera, lo que a su vez podría causar con aislamiento social 1.
Diagnóstico
El diagnóstico de alergia a las proteínas de la leche de vaca no es fácil, y en muchas ocasiones se consigue tras numerosas visitas a especialistas. Se realiza observando la clínica, ya que no existen exámenes diagnósticos específicos para esta alergia, por lo que se realizan pruebas como el prick test o la determinación de IgE en suero, entre otras. También, se puede realizar adquiriendo una dieta en la que se evitan las proteínas de la leche de vaca. Si la reacción es de forma inmediata no debería consumir leche por 3-5 días, si la reacción es retardada se debería evitar de 1 a 2 semanas y si sufre de diarreas o retraso en el crecimiento debería evitarla de 2 a 4 semanas. En el caso de las madres de bebés amamantados deberían de no consumir leche de vaca al menos 14 días. Si los síntomas disminuyen se debería realizar una prueba de tolerancia oral de leche de vaca para confirmar la alergia, ya que en el caso de que sea alérgico los síntomas volverían a aparecer después del periodo de abstinencia de leche de vaca 7.
Tratamiento
El tratamiento se basa en evitar la leche de vaca y sus derivados de su dieta.
Para los bebés que son alimentados con leche materna, la madre debería adoptar una dieta sin proteínas de la leche de vaca, y en el caso de bebés que son alimentados con fórmula artificial deberían ser alimentados con fórmulas extensamente hidrolizadas o fórmulas de arroz hidrolizadas si la reacción alérgica es leve o moderada; si la reacción alérgica es grave se deberían usar fórmulas elementales, que están compuestas de aminoácidos libres 7.
Si las reacciones alérgicas son graves se puede administrar tratamiento antihistamínico o inmunoterapia. También se pueden administrar probióticos, para mejorar la flora intestinal, ya que se ha visto que en cierta medida es responsable de la modulación de las respuestas inmunes y reacciones alérgicas 1,8.
En el caso de que exista riesgo de padecer alérgicas, se puede alimentar con fórmula artificial parcialmente hidrolizada, ya que se ha visto que reduce la incidencia de alergia a las proteínas de la leche de vaca y dermatitis atópica 6.
En un estudio reciente, se ha comprobado que las cepas de Lactobacillus rhamnosus GG y la Bifidobacterium lactis, son efectivas disminuyendo los síntomas alérgicos en niños con alergia a las proteínas de la leche de vaca. Hay formulas artificiales que incluyen estas bacterias en su formulación 9.
Introducción de la alimentación complementaria
Durante los años 90, lo que se hacía era posponer la introducción de ciertos alimentos con riesgo de producir alergias hasta los 3 años de edad. Sin embargo, la estrategia que se usa actualmente es la introducción temprana de estos alimentos, ya que podría prevenir las alergias alimentarias.
Respecto a la reintroducción de la leche de vaca a la dieta del niño y de la madre, se debería esperar al menos 6 meses desde el diagnóstico o hasta los 9 meses o el primer año de vida para introducirla con seguridad, aunque la evidencia aún no es fuerte. Los alimentos con leche de vaca horneados son tolerados mejor, ya que las proteínas son desnaturalizadas con el calor 8,10.
Respecto a la dieta materna, si se elimina por completo la leche de vaca, se debería suplementar con calcio y vitamina D 7.
Conclusiones
El manejo nutricional de los bebés afectados de APLV es un reto, ya que su diagnóstico suele tardar. La gravedad de los síntomas va a hacer que el tratamiento cambie, adaptándose a cada bebé particularmente. La lactancia materna es siempre que se pueda la primera opción, ya que tiene numerosos beneficios, pero si no es posible, se deben de dar fórmulas artificiales especiales, siendo una alternativa segura.
El abordaje de la APLV hace necesaria la colaboración de distintos profesionales sanitarios para poder obtener un diagnóstico lo más pronto posible y para poder tratarlo. A su vez, es de vital importancia la educación a las familias para saber cómo seguir el tratamiento y como prevenir complicaciones.
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