Manejo de intoxicaciones pediátricas

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 6–Junio 2026.

Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 6: 742

Autor principal (primer firmante): Cristina Royo Modino

Fecha recepción: 01/06/2026

Fecha aceptación: 28/06/2026

Ref.: Ocronos. 2026;9(6): 742

Autores:

Cristina Royo Modino

Claudia Paula Carmona Espinosa

Arturo Gómez Aperte

Alberto Hernández Sanz

Victoria Eugenia Rios Suñen

Ana Walkiria Ramírez De Los Santos

Palabras clave:

Intoxicaciones, Pediatría, Urgencias, Toxicología, Seguridad infantil

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Resumen

Las intoxicaciones pediátricas constituyen una causa frecuente de consulta en los servicios de urgencias, especialmente en edades tempranas. La mayoría de estos episodios son accidentales y se producen en el entorno doméstico, siendo los medicamentos y los productos de limpieza las sustancias más implicadas. Aunque en muchos casos cursan de forma leve, algunas intoxicaciones pueden tener consecuencias graves, lo que hace imprescindible un abordaje rápido, estructurado y basado en la evidencia.

El manejo adecuado incluye la valoración clínica inicial, la identificación del tóxico, la aplicación de medidas de soporte y, cuando es necesario, la administración de tratamientos específicos. Este artículo analiza en profundidad las intoxicaciones pediátricas, sus características, los principales agentes implicados y las estrategias de manejo y prevención.

Abstract

Pediatric poisonings are a frequent cause of emergency visits, often occurring accidentally at home. While many cases are mild, some can be severe and require prompt and structured management. This article provides an in-depth analysis of pediatric poisoning, including assessment, treatment, and prevention strategies.

Introducción

Las intoxicaciones en la población pediátrica representan un problema de salud relevante debido a su frecuencia y a su potencial gravedad. Se definen como la exposición a una sustancia capaz de producir efectos nocivos en el organismo, ya sea por ingestión, inhalación, contacto cutáneo o inyección.

En la infancia, la mayoría de las intoxicaciones son accidentales y están relacionadas con la curiosidad natural del niño, la exploración del entorno y la falta de percepción del riesgo. Estas características, junto con la accesibilidad a sustancias potencialmente tóxicas en el hogar, explican la elevada incidencia en edades tempranas.

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Desde el punto de vista clínico, el manejo de las intoxicaciones pediátricas requiere una actuación rápida y coordinada, basada en la valoración inicial, la estabilización del paciente y la identificación del agente tóxico.

Desarrollo

Las intoxicaciones pediátricas presentan características específicas que las diferencian de las que ocurren en adultos. En primer lugar, la edad del paciente condiciona tanto el tipo de exposición como la respuesta del organismo.

En los niños pequeños, especialmente entre 1 y 4 años, predominan las intoxicaciones accidentales por ingestión de sustancias presentes en el hogar. En adolescentes, pueden aparecer intoxicaciones intencionadas, relacionadas con conductas autolesivas o consumo de sustancias.

Los agentes implicados en las intoxicaciones pediátricas son variados. Entre los más frecuentes se encuentran los medicamentos, los productos de limpieza, los cosméticos, las plantas tóxicas y los productos químicos.

Los medicamentos constituyen una de las principales causas de intoxicación. Analgésicos, psicofármacos y medicamentos de uso habitual pueden resultar peligrosos si se ingieren en dosis inadecuadas.

Los productos de limpieza, como lejía, detergentes o desinfectantes, son también una causa frecuente, especialmente por su fácil acceso en el hogar.

La vía de exposición más habitual es la ingestión, aunque también pueden producirse intoxicaciones por inhalación de gases o vapores, o por contacto con la piel. El cuadro clínico de una intoxicación pediátrica puede ser muy variable, dependiendo del tipo de sustancia, la cantidad ingerida y el tiempo transcurrido. Los síntomas pueden incluir náuseas, vómitos, dolor abdominal, alteraciones neurológicas, dificultad respiratoria o cambios en el estado de conciencia.

En algunos casos, la intoxicación puede ser asintomática en fases iniciales, lo que dificulta el diagnóstico.

La valoración inicial del paciente es fundamental y debe seguir un enfoque sistemático, priorizando la evaluación de la vía aérea, la respiración y la circulación. La estabilización del paciente es el primer objetivo. En casos graves, puede ser necesario asegurar la vía aérea, administrar oxígeno o iniciar soporte vital. La identificación del tóxico es un aspecto clave. Obtener información sobre la sustancia, la cantidad y el tiempo de exposición permite orientar el manejo. Cuando es posible, se recomienda llevar el envase del producto para facilitar su identificación. El manejo de la intoxicación puede incluir medidas generales y específicas. Las medidas generales incluyen la monitorización del paciente, el control de síntomas y el soporte vital.

Las medidas específicas dependen del tipo de intoxicación. En algunos casos, se utilizan antídotos, como el paracetamol con N-acetilcisteína o los opioides con naloxona. La descontaminación gastrointestinal puede considerarse en determinadas situaciones, aunque su uso es cada vez más limitado y debe realizarse bajo indicación médica. El carbón activado es una de las medidas más utilizadas en determinados casos, siempre que se administre en un tiempo adecuado y en condiciones seguras.

La consulta con centros de toxicología puede ser de gran ayuda en el manejo de estos pacientes. La observación del paciente es fundamental, ya que algunos síntomas pueden aparecer de forma tardía.

En el caso de intoxicaciones leves, puede ser suficiente con la observación y el alta con recomendaciones.

En intoxicaciones moderadas o graves, puede ser necesario el ingreso hospitalario para monitorización y tratamiento.

En adolescentes, es importante valorar la intencionalidad de la intoxicación y la posible presencia de problemas psicológicos o sociales. La prevención de las intoxicaciones pediátricas es un aspecto fundamental. La mayoría de estos episodios son evitables mediante medidas adecuadas.

El almacenamiento seguro de medicamentos y productos tóxicos, fuera del alcance de los niños, es una de las medidas más eficaces. La educación sanitaria a las familias es clave para reducir el riesgo de intoxicaciones.

También es importante no almacenar productos en envases no originales, ya que esto puede generar confusión. Desde el punto de vista organizativo, es necesario disponer de protocolos de actuación en los servicios de urgencias para el manejo de intoxicaciones pediátricas. La formación de los profesionales en toxicología pediátrica mejora la calidad de la atención y reduce los errores.

Caso clínico

Niño de 3 años que acude a urgencias tras la ingestión accidental de un medicamento que se encontraba en la mesilla de noche de los padres. La cantidad ingerida es desconocida. A su llegada, el paciente se encuentra consciente, con signos vitales estables, pero presenta somnolencia.

Se realiza una valoración inicial siguiendo el enfoque ABC, sin detectar compromiso vital inmediato. La familia aporta el envase del medicamento, lo que permite identificar el principio activo. Se contacta con el servicio de toxicología, que recomienda la administración de carbón activado y la monitorización del paciente.

Durante la observación, el niño presenta una evolución favorable, sin aparición de síntomas graves. Se mantiene en observación durante varias horas y posteriormente es dado de alta con recomendaciones. Se realiza educación sanitaria a la familia sobre el almacenamiento seguro de medicamentos. Este caso refleja la importancia de la valoración inicial, la identificación del tóxico y la prevención.

Conclusión

Las intoxicaciones pediátricas son un problema frecuente que requiere un manejo rápido y estructurado.

La valoración inicial, la estabilización del paciente y la identificación del tóxico son elementos clave en el abordaje. La prevención, basada en la educación y la seguridad en el hogar, es fundamental para reducir su incidencia.

Bibliografía

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