Manejo de Enfermería de la monitorización hemodinámica continua invasiva en paciente crítico

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IV. Nº 3–Marzo 2021. Pág. Inicial: Vol. IV; nº3: 162

Autor principal (primer firmante): David Rodríguez Sola

Fecha recepción: 1 de Marzo, 2021

Fecha aceptación: 25 de Marzo, 2021

Ref.: Ocronos. 2021;4(3): 162

Autores:

David Rodríguez Sola, Daniel Fortes Díaz, Melanie González Bernal, José Eulogio Godoy García

Resumen

Objetivo: Manejar la monitorización continua invasiva en el paciente crítico mediante la orientación de prácticas basadas en evidencia científica de los últimos diez años que, están relacionadas con una mejor calidad asistencial.

Método: Se realizó una revisión bibliográfica de la monitorización hemodinámica invasiva en paciente crítico. Para ello consultamos las siguientes bases de datos: PubMed, Scopus, ELSEVIER, Scielo, Medline y Google Académico; usando las siguientes palabras clave: Monitorización hemodinámica invasiva, invasive hemodynamic monitoring, monitorización continua, continuous monitoring, hemodinámica invasiva y invasive hemodynamics. También usamos los siguientes descriptores: or, and e in y los criterios de inclusión y exclusión para filtrar los datos y así, conseguir un total de 25 referencias para nuestros objetivos.

Resultados: Se encontraron 25 referencias seleccionadas de los criterios de inclusión y exclusión. Este trabajo trata sobre la monitorización hemodinámica invasiva en paciente crítico. Se estructuró en 3 objetivos: Definir tipos de monitorización hemodinámica invasiva. Técnica y cuidados enfermeros de pacientes críticos con monitorización hemodinámica invasiva. Conocer riesgos y ventajas de este tipo de monitorización.

Conclusiones: El desarrollo de los resultados nos revela que la monitorización hemodinámica tiene como objetivo definitivo reducir la mortalidad de los pacientes en estado crítico. Por eso debe ser una monitorización multiparamétrica holística.

Abstract

Objective: To manage continuous invasive monitoring in critically ill patients by guiding practices based on scientific evidence from the last ten years that are related to a better quality of care.

Method: A bibliographic review of invasive hemodynamic monitoring in critical patients was carried out. For this, we consulted the following databases: PubMed, Scopus, ELSEVIER, Scielo, Medline and Google Academic; using the following keywords: invasive hemodynamic monitoring, invasive hemodynamic monitoring, continuous monitoring, continuous monitoring, invasive hemodynamic and invasive hemodynamics. We also use the following descriptors: or, and and in and the inclusion and exclusion criteria to filter the data and thus obtain a total of 25 references for our purposes.

Results: There were 25 references selected from the inclusion and exclusion criteria. This work deals with invasive hemodynamic monitoring in critically ill patients. It was structured around 3 objectives: Define types of invasive hemodynamic monitoring. Nursing technique and care of critical patients with invasive hemodynamic monitoring. Know the risks and advantages of this type of monitoring.

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Conclusions: The development of the results reveals that hemodynamic monitoring has the definitive objective of reducing the mortality of critically ill patients. That is why it must be a holistic multiparametric monitoring.

Introducción

Cuando hablamos de parámetros fisiológicos monitorizables nos referimos a una cantidad cada día mayor de signos, síntomas o valores hemodinámicos que pueden bien indicar alteraciones del estado general del paciente o bien pueden orientarnos en la evolución del tratamiento (Calvo & Osal López, 2018).

Monitorizar: viene del latín monitor/monotoris, que significa advertir/avisar. Mucho ha cambiado el uso de este término. En un principio, en la época del imperio romano, se utilizaba con un significado parecido a recordar. Hoy en día su significado está más orientado hacia la observación y la vigilancia (Laín Entralgo, 1978).

Según la RAE: “Observar mediante aparatos especiales el curso de uno o varios parámetros fisiológicos o de otra naturaleza para detectar posibles anomalías”. De ahí que el templo de la monitorización sean las unidades de cuidados intensivos (UCI), donde se encuadran los sistemas más avanzados para realizar estas ocupaciones (Agredo, Collazos & Paderewski, 2016).

Las UCI son unidades vivas, donde el conocimiento de los parámetros hemodinámicos son determinantes a la hora de aplicar o retirar algunos tratamientos, la detección precoz de ciertos signos son la diferencia entre llegar a tiempo o no a solucionar un fallo orgánico con importantes repercusiones en la recuperación del paciente. Por lo cual, podemos considerar la monitorización como una de las piernas básicas de la medicina crítica (Álvarez-Reséndiz, Ochoa-Gaitán, Velazco-González, Gutiérrez-Porras & Monares- Zepeda, 2013; Ochoa Solana, Alvaro Luis 2015).

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A través de la monitorización hemodinámica invasiva se observan parámetros como, la variación del gasto cardiaco (GC) y tensión arterial (TA) (Arriagada, Donoso, Cruces & Díaz, 2013).

Mediante el desarrollo de la tecnología han aparecido también nuevas técnicas que permiten conocer mejor el pronóstico de estos pacientes lo que, facilita ajustar tratamientos. De ahí, que el cateterismo de la arteria pulmonar (CAP) podría hoy día, resultar obsoleto (Freire, Bautista, Freire, & Bautista, 2019).

Justificación

La inestabilidad hemodinámica suele detallar la presencia de signos clínicos sugestivos de hipoperfusión, y sobre todo de hipotensión arterial que, se relaciona con cifras notablemente elevadas de morbimortalidad en los pacientes críticos. Por lo cual, consideremos fundamental el conocimiento de los enfermeros de medicina intensiva en el manejo de la monitorización hemodinámica invasiva, así como, dominar igualmente la vigente evidencia.

Objetivos

  1. Definir tipos de monitorización hemodinámica invasiva.
  2. Técnica y cuidados enfermeros de pacientes críticos con monitorización hemodinámica invasiva.
  3. Conocer riesgos y ventajas de este tipo de monitorización.

Metodología

Se realizó una revisión bibliográfica sobre la monitorización hemodinámica invasiva en las Unidades de Cuidados Intensivos. Para ello consultamos las siguientes bases de datos: PubMed, Scopus, ELSEVIER, Scielo, Medline y Google Académico; usando las siguientes palabras clave: Monitorización hemodinámica invasiva, invasive hemodynamic monitoring, monitorización continua, continuous monitoring, hemodinámica invasiva y invasive hemodynamics. También usamos los siguientes descriptores: or, and e in y los criterios de inclusión y exclusión para filtrar los datos y así, conseguir un total de 25 referencias para nuestros objetivos.

Criterios de inclusión

  • Pacientes masculinos y femeninos con edades comprendidas entre 14 y los 70 años
  • Estudios con validez contrastada y de utilidad actual con menos de 10 años de antigüedad.

Criterios de exclusión

  • Pacientes masculinos y femeninos con edad inferior a 14 años y mayor de 70.
  • Estudios sin validez contrastada y de utilidad actual superiores a 10 años de antigüedad.

Desarrollo

Definir tipos de monitorización hemodinámica invasiva

En la actualidad, un primer paso obligado en la evaluación inicial del paciente crítico para la monitorización hemodinámica invasiva, se relaciona con la determinación de la idoneidad del estado de perfusión de los tejidos (Ochagavía, Baigorri, Mesquida, Ayuela, Ferrándiz, García, Monge, Mateu, Sabatier, Clau-Terré, Vicho, Zapata, Maynar, J.; Gil, 2014).

La monitorización invasiva de la presión arterial (PA), es el registro continuo y exhaustivo de la presión en el interior de una arteria, mediante un catéter intraarterial conectado a un transductor de presión (Caple, Allen, & Pravikoff, 2017). Está indicado para conocer de forma exacta y continua la presión arterial (PA), además, se utiliza en imposibilidad de toma de presión arterial no invasiva; con los pacientes obesos y/o edematosos. También en la administración arterial de fármacos, obtención de muestras de sangre arterial repetidas. 3 o más cada 24 horas, conocimiento control de reacciones del paciente ante la administración de un determinado fármaco o tratamiento y control hemodinámico del paciente.

Las arterias de elección son:

  • Radial (más Utilizada)
  • Axilar
  • Femoral

Algunos autores consideran esta dos últimas de elección, en casos de algunas situaciones cardiovasculares de intensa vasoconstricción (Eiting & Kim, 2019).

Por otro lado, existen diversos aparatos que interfieren en el manejo de líquidos y volumetría como es el sistema VolumeView de Edwards Lifesciences, combinado con la plataforma clínica EV1000, que permite visualizar valiosos parámetros volumétricos de una forma coherente. Este sistema actúa mediante un circuito cerrado venoso y arterial, donde se inyecta un bolo de suero salino a menor temperatura que la corporal, a través del catéter venoso central (CVC) hasta alcanzar el catéter arterial femoral. Es decir el

método consiste en medir el volumen sanguíneo que impulsa el corazón por el ventrículo izquierdo en un minuto combinando la termodilución transpulmonar (TDTP) y el análisis del contorno de la onda de pulso (Jozwiak, Silva, Persichini, Anguel, Osman, Richard & Monnet, 2013).

Los parámetros que mide este sistema son los siguientes:

Parámetros hemodinámicos

  • GC – Gasto cardiaco calibrado
  • VS – Volumen sistólico calibrado
  • RVS – Resistencia vascular sistémica
  • VVS – Variación de volumen sistólico
  • IVS – Índice de volumen sistólico Parámetros volumétricos
  • EVLWI – Índice de agua pulmonar extravascular
  • PVPI – Índice de permeabilidad vascular pulmonar
  • GEDV – Volumen telediastólico global
  • GEF – Fracción de eyección global. Los parámetros hemodinámicos y volumétricos se muestran en las figuras I y II (Tagami, Nakamura, Kushimoto, Tosa, Watanabe, Kaneko & Yokota, 2014).

Para este sistema de medición es necesario:

  1. Sensor que proporciona información hemodinámica continua e intermitente.
  2. Catéter arterial femoral que proporciona parámetros volumétricos intermitentes a través de TDTP.
  3. Llave de distribución del termistor permite la inyección del bolo (sistema cerrado) para registrar la temperatura del inyectable y el inicio de la inyección.
  4. Catéter venoso central de oximetría Edwards que, proporciona monitorización continua del desequilibrio de oxígeno para evitar la hipoxia tisular.
  5. Sensor FloTrac que se integra a la plataforma Edwards para mostrar un soporte clínico visual y una mayor claridad en la administración del volumen durante procedimientos quirúrgicos de riesgo moderado a alto. Circuito de termodilución del sistema Volume View se muestra en la figura III (Brown, Calfee, Howard, Craig, Matthay & McAuley, 2013).

Del mismo modo que, el sistema VolumeView para la monitorización hemodinámica encontramos el monitor PiCCO, para el cual, necesitaremos un CVC (yugular o subclavia) y una arteria preferiblemente femoral. A diferencia del CAP este sistema no precisa que se atraviese el hemicorazón derecho y se aloje en arteria pulmonar, con el riesgo que conlleva, sino que realiza sus mediciones a través de una arteria alojada en lechos centrales y el CVC (Solana, 2015). El monitor PiCCO se muestra en la figura IV. El monitor PiCCO calcula el GC por análisis de la curva de TDTP usando la ecuación de Stewart-Hamilton. Para determinar el GC se precisa la inyección en bolo del indicador, normalmente suero salino, a través de la luz del CVC que tiene el sensor de temperatura externo.

Una vez en el torrente sanguíneo, el termistor de la punta del catéter arterial PiCCO detecta las variaciones de la temperatura generando el inicio de la curva de termodilución que termina al alcanzar la vía arterial; igualmente en circuito cerrado desde vena hacia arteria. Sin embargo, debemos tener en cuenta una diferencia del sistema Volume View que, no necesita cálculo previo de la presión venosa central (PVC), ya que, gracias al sensor FloTrac nos la muestra directamente en el monitor; con respecto al sistema PiCCO que, si necesita del cálculo anticipado de la PVC y seguidamente programación de la misma en el monitor PiCCO (Ochagavía, Baigorri, Mesquida, Ayuela, Ferrándiz, García & de Cuidados Intensivos, 2014).

Interpretación de los datos obtenidos:

  1. Parámetros que informan de la precarga:
    • Volumen global al final de la diástole (GEDV).
    • Volumen de sangre intratorácica (ITBV).
    • Variación del volumen sistólico (VVS).
    • Variación de la presión del pulso (PPV).
  2. Parámetro que informa de la postcarga:
    • Resistencias vasculares sistémicas (RVS).
  3. Parámetros que informan de la contractilidad cardíaca:
    • Fracción de eyección global (FEG).
    • Índice de función cardíaca (IFC).
    • Velocidad de aumento de presión ventricular pico (dPmx).
  4. Parámetros que informan del exceso de agua pulmonar y el posible origen del mismo:
    • Agua pulmonar extravascular (EVLW).
    • Índice de permeabilidad pulmonar vascular (PVPi). Los valores normales del sistema PiCCO se muestran en la tabla 1 (Campos, Sellés, De Vera, Febrer, Cloarec, Hernández & Nogales, 2012; Nodarse, Cuza & Peire, 2020).

Para este sistema de medición es necesario:

  • Consola PiCCO plus.
  • Cable rojo, de presión, que va desde la consola al transductor de la arteria femoral.
  • Cable naranja, que se desdobla al llegar al termistor en dos líneas, una va a la línea venosa central con un adaptador azul, sensor de temperatura inyectada, y el otro al catéter femoral que mide la variación de temperatura.
  • CVC.
  • Catéter arterial de termodilución específico de PiCCO para adultos: femoral (5F de 20 cm.), braquial (4F de 22 cm.) o radial (4F de 50 cm.) y pediátrico para femoral (3F de 7 cm.).
  • Sistema de transductor de presión específico de PiCCO.
  • Equipo de canalización de vía venosa de varias luces, tipo Multicath.
  • Equipo de canalización de vía arterial. Según protocolo F-8.

Técnica y cuidados enfermeros de pacientes críticos con monitorización hemodinámica invasiva

Técnica de canalización de la arteria radial realizada por enfermera/o

  1. Montaje del sistema de monitorización de presión:
  • Introducir 1000 UI de heparina sódica en la bolsa de 1000 ml de suero salino.
  • Conectar el kit de monitorización a la bolsa de suero.
  • Purgar todo el sistema con cuidado que no queden burbujas de aire en el sistema y transductor.
  • Mantener tan solo las llaves de tres pasos imprescindibles, retirando las sobrantes.
  • Retirar tapones de las llaves de tres pasos que queden perforados y colocar tapones sin perforar.
  • El kit de monitorización, cuenta con dos alargaderas, una larga y otra corta, con una llave de tres pasos entre ambas. Debe utilizarse aquella alargadera que permita, manteniendo el transductor a nivel de la aurícula derecha, llegar sin problemas a la conexión del catéter (Empresa pública del hospital de poniente 2015). El Kit de monitorización de arteria se muestra en la figura V.

2.- Fijación del transductor:

  • Colocar y fijar el transductor a nivel de la aurícula derecha en plano horizontal.
  • Mantener protegido el extremo distal del sistema. En caso de contaminación debe reemplazarse por otro estéril.

3.- Poner a cero y calibrar el equipo con el transductor a nivel de la aurícula derecha.

4.- Localizar la arteria radial más adecuada.

5.- Realización del test de Allen para asegurar la circulación colateral de la arteria cubital, en caso de canalización arterial.

6.- Limpieza de la zona con antiséptico.

7.- La enfermera responsable de realizar la técnica, se colocará gorro y mascarilla. A continuación, procederá al lavado quirúrgico de manos, y se colocará con ayuda de un compañero bata estéril y guantes estériles.

8.- Inserción del catéter según técnica de Seldinger:

  • Entrada en la arteria utilizando una aguja.
  • Introducción de un fiador a través de la aguja hasta el interior de la arteria.
  • Retirada de la aguja.
  • Introducción del catéter pasándolo por encima del fiador.
  • Retirada del fiador, dejando la cánula en la arteria. 9.- Conectar al transductor:
  • Comprobar la forma adecuada de onda hemodinámica. 10.- Fijación del catéter a la piel con seda recta 2/0.
  • Colocación de apósito estéril adecuado.

11.- Monitorizar presión sanguínea sistólica, diastólica y media. Inspeccionar el sitio de inserción por si hubiera signos de hemorragia o infección.

12.- Extracción cuando proceda, de la línea.

13.- Instruir al paciente, en caso de estar consciente y orientado, sobre la restricción de actividades mientras el catéter permanece en su sitio. La técnica Seldinger para arteria radial se muestra en la figura VI (Empresa pública del hospital de poniente 2015).

Mantenimiento y manipulación

  • Vigilar diariamente el punto de inserción del catéter, sin retirar el apósito.
  • Observar coloración de los dedos, temperatura, presencia de hemorragias.
  • Utilizar preferentemente apósitos semitransparentes estériles. Si el punto de inserción presenta hemorragia, rezuma o el enfermo suda excesivamente, utilizar un apósito de gasa.
  • Efectuar una higiene de manos antes y después de cada cambio de apósito y cura del punto de inserción.
  • Utilizar guantes estériles para el cambio de apósito, evitando, en todo lo posible, el contacto con el punto de inserción.
  • Cambiar el apósito transparente una vez cada 7 días y el de gasa cada 3 días y siempre que esté visiblemente sucio, húmedo o despegado.
  • Reducir al mínimo imprescindible la manipulación de conexiones, así como la entrada al sistema de monitorización de presiones y equipo transductor.
  • Cambiar sistema de presión arterial y llaves de tres pasos cada 72 horas.
  • Lavarse las manos antes de cualquier manipulación y utilizar guantes.
  • No utilizar antibióticos ni antisépticos tópicos en pomada para proteger el punto de inserción (Vincent, Rhodes, Perel, Martin, Della Rocca, Vallet & Singer, 2013).

Retirada del catéter intraarterial

  • Retirar y desechar el apósito.
  • Soltar el punto de fijación y retirar suavemente el catéter, comprimiendo con guantes estériles, 1 cm. por encima de la zona de punción durante 3-5min.
  • Colocar un apósito o vendaje compresivo (Vigilar periódicamente. Vincent, Pelosi, Pearse, Payen, Perel, Hoeft & Rhodes, 2015).

Observaciones

  • Lavar periódicamente el sistema, y siempre después de una extracción.
  • Comprobar periódicamente la curva del monitor, que será picuda (si se achata en los picos puede deberse a obstrucción del catéter, valoraremos si: limpiarlo, moverlo o retirarlo).
  • Mantener siempre la tablilla a la altura adecuada, variándola cada vez que movamos al paciente y calibrando el sistema.
  • Vigilar que el presurizador mantenga la presión correcta, inflándolo si fuese necesario.
  • Vigilar que haya suero heparinizado suficiente.
  • Evitar la administración de medicación o sueros hipertónicos por esta vía, pues lesionan las arterias (Cecconi, De Backer, Antonelli, Beale, Bakker, Hofer & Rhodes, 2014).

Técnica de canalización arterial y CVC para inserción del sistema Volume View y PiCCO realizada por facultativo

La canalización arterial preferiblemente se llevará a cabo en la femoral según nos revela la evidencia.

La técnica de Seldinger será la empleada en la inserción del catéter arterial femoral, diferenciándose solo el modelo de catéter conforme a, sistema de monitorización, ya sea, modelo Volume View o PiCCO.

Del mismo modo, los cuidados del catéter arterial femoral conforme asepsia y desinfección serán similares a los de la arteria radial, así como puntos de fijación con seda y observación de signos y síntomas de infección (Imigo, Elgueta, Castillo, Celedón, Fonfach, Lavanderos & Mansilla, 2018).

Con respecto al CVC es una técnica que se efectuó por primera vez a principios del siglo XX y desde entonces este acceso se convirtió en un pilar de la medicina moderna (Flores, Fatica, Ortiz, Bornia, Denardi, & Pailhe, 2018).

Material usado para la inserción del CVC:

  • Mascarilla facial y gorro quirúrgico
  • Bata y guantes estériles
  • Solución antiséptica: Povidona yodada, Clorhexidina acuosa 2%, Clorhexidina alcohólica al 0,5% o Alcohol al 70% (Recomendaciones IA)
  • 3 Paños estériles o más (para disponer de un gran campo)
  • Sistemas de suero y gasas estériles.
  • 2 agujas intramusculares, 2 jeringas de 10 cc, una bolsa de 50 – 100 ml. de suero fisiológico.
  • 2 ampollas de 10 ml de Mevipacaina al 1% – 2% (Scandinibsa 1%, 2%)
  • Set de vía venosa central.
  • Hoja de bisturí Nº 15, seda trenzada de 0/00 con aguja recta y llaves de tres pasos.
  • Apósitos estériles de gasa o apósitos estériles transparente semipermeable.
  • Transductores de presión purgados (si se va a monitorizar alguna presión)
  • Contenedor de objetos punzantes y cortantes.
  • Mesa auxiliar para colocar el material.
  • Petición de Rx. de tórax (Soria-Carrión, 2014). Cuidados generales, material y cuidado del catéter:

Higiene de manos: lavado higiénico de manos con agua y jabón y posteriormente solución hidroalcohólica o lavado antiséptico de manos, manipular lo mínimo indispensable el catéter y ponerse guantes estériles para cada manipulación.

  • Gasas estériles y solución antiséptica: povidona yodada, clorhexidina acuosa al 2%, clorhexidina alcohólica al 0,5% y alcohol al 70%.
  • Apósito estéril, transparente semipermeable o de gasa
  • Guantes estériles
  • Observar el punto de punción cada 24 horas
  • Usar apósito estéril de gasa o apósito transparente y semipermeable (que en este caso se puede mantener 7 días) (Recomendación IA).
  • Cambiar los apósitos siempre que estén mojados, sucios o despegados (Recomendación IB)
  • Poner la fecha de los cambios en un lugar visible
  • Inmovilizar de nuevo el catéter en caso de que haya necesidad de cambiarlo
  • Proteger con gasa estéril las zonas de decúbito.
  • No aplicar pomadas antibióticas en el punto de inserción del catéter cambio de sets de administración de fluidos y conexiones.
  • Aplicar medidas estériles en el manejo de fluidos (Perin, Erdmann, Higashi & Sasso, 2016).
  • Se recomienda distribuir las luces:

Luz distal: Preservar para la Nutrición parenteral. Luz media: Sueroterapia y drogas Luz proximal: Medicación intermitente.

*Cambiar los sistemas de suero cada 72 horas salvo que haya sospecha de infección. (Recomendación IA). Rotular el sistema con la fecha y la hora en que fue cambiado

  • No mantener las soluciones de infusión más de 24 horas.
  • Cambiar los sistemas de la Nutrición Parenteral a las 24 horas del inicio de la perfusión (Recomendación IB). Rotular el sistema con la fecha y la hora en que fue cambiado.
  • Cambiar los sistemas de las emulsiones lipídicas a las 24 horas del inicio de la perfusión (Recomendación IB). Si la solución sólo contiene glucosa o aminoácidos se cambiarán cada 72 horas (Recomendación II).
  • Comprobar que la perfusión de la sangre se realiza en un periodo no superior a 4 horas. (Recomendación II).
  • Lavar la luz del catéter con solución salina cada vez que se administra una medicación o se suspende (siempre que no sea un fármaco vaso-activo).
  • Conocer la compatibilidad de las soluciones si han de ser administradas por la misma luz del catéter (Perin et al 2016).
  • Si se retira alguna droga, se debe extraer con una jeringa el suero de la vía hasta que salga sangre y después lavar con solución salina para impedir que se administra un bolo de dicho fármaco al torrente sanguíneo. Puertos de inyección intravenosa.
  • Limpiar el puerto de inyección con alcohol al 70% ó povidona yodada antes de pinchar. (Recomendación IA).
  • Tomar precauciones para que no entren microorganismos al interior de las luces (tapones, plástico protector, válvulas de seguridad etc.) (Recomendación II). No cambiar los tapones con más frecuencia de 72 horas según las recomendaciones del fabricante. (Recomendación II).
  • Tapar todos los accesos que no se utilicen (Recomendación IB). Conservar siempre las pinzas de clampado (Perin et al 2016).

Conocer riesgos y ventajas de este tipo de monitorización

Como ya hemos apuntado previamente, la monitorización hemodinámica parte de la premisa de que la detección y el tratamiento de las alteraciones fisiopatológicas de los procesos de la enfermedad crítica deberían traducirse en un mejor pronóstico del paciente.

Por lo tanto, el impacto que la monitorización hemodinámica va a tener sobre nuestros pacientes no solo dependerá de la fiabilidad de los sistemas utilizados, sino también del conocimiento de sus limitaciones, así como de la comprensión de las bases fisiológicas e interpretación de las variables obtenidas.

Estudios realizados recientemente señalan que las medidas de monitor PiCCO y el sistema Volume View son más consistentes y no están influidas por el ciclo respiratorio en comparación con el CAP.

Además, proporcionan medición de volúmenes que puede modificar la conducta terapéutica, permitiendo un manejo más preciso de la reanimación con fluidos y una optimización en el empleo de fármacos vasoactivos, así como una guía en las terapias depletivas con diuréticos o tratamientos dialíticos.

Sin embargo, existen complicaciones que se nos pueden presentar cuando canalizamos una arteria radial o femoral pueden ser:

  • Hemorragia y/o hematoma a nivel de la punción. Suelen ceder retirando el catéter y efectuando compresión sobre la zona.
  • Trombosis de la arteria.
  • Infección.
  • Embolias gaseosas cerebrales.
  • Lesión de nervios contiguos.

Por otro lado, ¿Cuáles son las complicaciones del catéter venoso central?

Según la última evidencia revisada, las complicaciones se dividen en inmediatas y tardías, y se subdividen en mecánicas, embólicas e infecciosas

Complicaciones inmediatas

Mecánicas

  • Punción arterial.
  • Colocación arterial del catéter.
  • Hemorragia.
  • Neumotórax.
  • Hemotórax.
  • Arritmia.
  • Lesión del conducto torácico.
  • Taponamiento cardíaco.

Trombóticas

  • Embolismo aéreo.
  • Embolismo de la guía metálica.

Complicaciones tardías

Mecánicas

* Taponamiento cardíaco.

  • Erosión o perforación de los vasos.
  • Estenosis venosa.
  • Embolismo o ruptura del catéter.

Infecciosas

  • Colonización del catéter.
  • Infección del torrente sanguíneo relacionada al catéter.

Tromboembólicas

  • Trombosis relacionada a catéter.
  • Embolismo pulmonar.
  • Embolismo aéreo (Sánchez-Arzate & Molina-Méndez, 2014).

Conclusiones

La monitorización hemodinámica tiene como objetivo definitivo reducir la mortalidad de los pacientes en estado crítico. En la actualidad, disponemos de diferentes técnicas y sistemas más o menos invasivos, que permiten el monitoreo de distintos parámetros hemodinámicos. La preferencia de un dispositivo u otro va a establecer los siguientes aspectos: la práctica del profesional en el manejo de la técnica, la sencillez de uso e aclaración de resultados, la determinación del sistema y el coste-efectividad del mismo.

El ámbito de uso, la gravedad del paciente y los objetivos a seguir tanto diagnósticos como terapéuticos ayudarán a la selección de uno de los sistemas y métodos citados en esta revisión. Para que el facultativo o enfermera/o pueda utilizar de modo beneficioso cualquiera de estos dispositivos.

Para finalizar, podemos concluir que la monitorización del paciente crítico debe ser holística; una monitorización multiparamétrica, que junte los parámetros hemodinámicos referidos en esta revisión bibliográfica y los datos metabólicos del paciente con el objetivo de mejorar la perfusión tisular y aumentar la supervivencia de los enfermos críticos.

Anexos

Figura I. Monitor VolumeView de Edwards Lifesciences (fuente de elaboración propia).

Figura I. Monitor VolumeView de Edwards Lifesciences (fuente de elaboración propia).

Figura II. Parametros hemodinámicos y volumétricos reflejados en el Monitor VolumeView de Edwards Lifesciences (Tagami et al, 2014).

Figura II. Parametros hemodinámicos y volumétricos reflejados en el Monitor VolumeView de Edwards Lifesciences (Tagami et al, 2014).

Figura III. Circuito de termodilución del sistema Volume View (Brawon et al 2013).

Figura III. Circuito de termodilución del sistema Volume View (Brawon et al 2013).

Figura IV. Monitor PiCCO (fuente de elaboración propia).

Figura IV. Monitor PiCCO (fuente de elaboración propia).

Tabla 1. Valores normales del sistema PICCO (Nodarse, Cuza & Peire, 2020).

Variable – Valor normal

  • Índice cardíaco: 3,0-5,0 l/min/m2
  • Volumen de sangre intratorácico: 850-1.000 ml/m2
  • Agua pulmonar extravascular indexada: 3,0-7,0 ml/kg
  • Frecuencia cardíaca: 60-90 lpm
  • Presión venosa central: 2-10 mmHg
  • Presión arterial media: 70-90 mmHg
  • Índice de resistencia vascular sistémica: 1.600-2.400 din-seg-m2/cm2
  • Volumen global al final de la diástole: 680-800 ml/m2
  • Índice de permeabilidad vascular pulmonar: 1-3
  • Velocidad de aumento de la presión arterial: 1.200-2.000 mmHg/seg
  • Variación del volumen sistólico: ≤ 10%
  • Variación de presión de pulso: ≤ 10%


Figura V. Kit de arteria radial y transductor de monitorización continua (fuente de elaboración propia).

Figura V. Kit de arteria radial y transductor de monitorización continua (fuente de elaboración propia).


Figura VI. Técnica Seldinger para arteria radial (Empresa pública del hospital de Poniente 2015).

Figura VI. Técnica Seldinger para arteria radial (Empresa pública del hospital de Poniente 2015).

Bibliografía

  1. Arriagada, D., Donoso, A., Cruces, P., & Díaz, F. (2013). Choque séptico. Actualización en la monitorización hemodinámica. Boletín médico del Hospital Infantil de México, 70(4), 273-282.
  2. Álvarez-Reséndiz, G. E., Ochoa-Gaitán, G., Velazco-González, J. G., Gutiérrez-Porras,
  3. C. L., & Monares-Zepeda, E. (2013). Monitoreo anestésico básico. Revista Mexicana de anestesiología, 36(S1), 95-100.
  4. Agredo, V., Collazos, C. A., & Paderewski, P. (2016). Definición de mecanismos para monitorear, evaluar y mejorar el proceso de aprendizaje colaborativo. Revista Colombiana De Computación, 17(1), 73-97.
  5. Brown, L. M., Calfee, C. S., Howard, J. P., Craig, T. R., Matthay, M. A., & McAuley, D.
    F. (2013). Comparison of thermodilution measured extravascular lung water with chest radiographic assessment of pulmonary oedema in patients with acute lung injury. Annals of intensive care, 3(1), 1-8.
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