Manejo de la bacteriuria asintomática en embarazadas

Incluido en la revista Ocronos. Vol. VI. Nº 3–Marzo 2023. Pág. Inicial: Vol. VI; nº3: 332

Autor principal (primer firmante): Leyre Liesa Delgado

Fecha recepción: 1 de marzo, 2023 

Fecha aceptación: 29 de marzo, 2023 

Ref.: Ocronos. 2023;6(3) 332

Autores

  1. Leyre Liesa Delgado. Graduada en Medicina. Residente de Medicina Interna. HU Arnau de Vilanova Lleida.
  2. Ester Belloc Boira. Graduada en Medicina. Residente de Ginecología y Obstetricia. HU Miguel Servet Zaragoza.
  3. Ana Sanz Arenal. Graduada en Medicina. Especialista de Ginecología y Obstetricia. Hospital Comarcal de Alcañiz, Teruel.
  4. Eduardo San Pedro Murillo. Graduado en Medicina. Especialista Neurología. HU Arnau de Vilanova Lleida.
  5. Alba Perales Enguita. Graduada en Medicina. Residente de Cirugía Plástica y Reparadora. HU Miguel Servet Zaragoza.

Categoría profesional

Medicina

Introducción

La bacteriuria asintomática en el embarazo es un problema de salud pública común en todo el mundo. Se define como la presencia de bacterias aisladas en el urocultivo de una mujer embarazada en ausencia de síntomas de infección del tracto urinario.

A pesar de que sea una entidad que no produce síntomas, la importancia en diagnosticarla reside en las consecuencias que puede producir tanto para la madre como para el feto si no se trata adecuadamente. Por lo tanto, es esencial que los médicos estamos familiarizados con esta condición.

En este artículo, revisaremos la epidemiología, la fisiopatología, el diagnóstico, las complicaciones, el tratamiento y las medidas preventivas de la bacteriuria asintomática en el embarazo.

Epidemiología

La prevalencia de la bacteriuria asintomática en el embarazo varía según la región geográfica, pero se estima que afecta alrededor del 2-10% (1,2) de las mujeres embarazadas; siendo el periodo de mayor prevalencia el primer trimestre, con un 75% de los casos registrados. (3)

La incidencia de bacteriuria en mujeres embarazadas es aproximadamente la misma que en mujeres no embarazadas; sin embargo, la bacteriuria recurrente es más frecuente durante el embarazo.

Además, la incidencia de pielonefritis es mayor que en la población general, probablemente como resultado de los cambios fisiológicos en el tracto urinario durante el embarazo, de los cuales hablaremos más adelante.

En el caso concreto de las mujeres embarazadas, los factores que se han asociado a un mayor riesgo de bacteriuria se encuentran los antecedentes de infección urinaria previa, la diabetes mellitus preexistente y un nivel socioeconómico bajo (4,5).

Fisiopatología

Los factores que predisponen a las mujeres embarazadas a tener infecciones urinarias de repetición son principalmente anatómicos.

La relajación del músculo liso y la posterior dilatación ureteral facilitan el ascenso de las bacterias desde la vejiga hasta el riñón, lo que provoca una mayor propensión a que la bacteriuria evolucione a pielonefritis durante el embarazo.

Además, se produce una inmunosupresión en el embarazo que también predispone a la infección (por ejemplo con la disminución de niveles de IL-6 en la mucosa urinaria). (6,7)

Centrándonos en los microorganismos causantes parece que no son distintos ni más virulentos que en la población general, siendo el microorganismo predominante (hasta 70% de los casos)

(8) el E. coli, seguido de Klebsiella spp y Enterobacter spp (3% cada una), Proteus (2%) y estreptococos gram positivos.

Diagnóstico

En mujeres asintomáticas, la bacteriuria se diagnostica con el aislamiento de un mismo uropatógeno en 2 urocultivos con un recuento cuantitativo ≥105 unidades formadoras de colonias (ufc) /mL o una sola muestra de este uropatógeno con una segunda muestra en la que aparezca nitritos.

En el caso de paciente con sondaje vesical el diagnóstico se daría con el crecimiento en un urocultivo de un uropatógeno en un recuento cuantitativo de ≥102 UFC (unidades formadoras de colonias)/mL (2).

Complicaciones

Las claves de por qué hay que tratar una bacteriuria asintomática vienen dadas por las complicaciones que pueden ocurrir al tener esta entidad clínica.

Está bien documentado el aumento de riesgo de pielonefritis y se ha asociado a resultados adversos del embarazo, como parto prematuro, mortalidad perinatal y bajo peso al nacer. El tratamiento antibiótico reduce el riesgo de desarrollo posterior de pielonefritis y se asocia a mejores resultados del embarazo (9,10, 11).

No se ha establecido claramente ninguna correlación entre la cistitis aguda del embarazo y el aumento del riesgo de bajo peso al nacer, parto prematuro o pielonefritis [16], quizá porque las embarazadas con infección del tracto urinario (ITU) baja sintomática suelen recibir tratamiento.

Tratamiento

El tratamiento antibiótico debe ser dirigido, adaptado al patrón de susceptibilidad del microorganismo aislado, que suele estar disponible en el momento del diagnóstico y por supuesto teniendo en cuenta la seguridad para el feto. Respecto a la duración del tratamiento, el mínimo necesario.

Se ha hipotetizado con la posibilidad de realizar una dosis única de tratamiento, pero un metaanálisis que evalúa los estudios realizados hasta la fecha, arroja resultados negativos para esta conjetura (12), siendo la fosfomicina una excepción, ya que al igual que pasa con las infecciones urinarias, una dosis única se ha demostrado suficiente (13).

Prevención

Se recomienda en las guías clínicas con un nivel de evidencia A el cribado mediante urocultivo en todas las mujeres gestantes en el primer trimestre para diagnosticar la bacteriuria asintomática.

No está tan clara la prevención secundaria, ya que no existen consensos sobre realización de cultivos de seguimiento de pacientes que han tenido bacteriuria asintomática durante la gestación, dada la ausencia de evidencia a favor.

Tampoco existen pruebas que confirmen los beneficios o los riesgos del tratamiento antimicrobiano profiláctico durante todo el embarazo para prevenir la bacteriuria asintomática recurrente. Por tanto, no se recomienda ni realizar urocultivos seriados ni antibiótico profiláctico.

Conclusión

Por todo lo expuesto, es muy importante la detección y tratamiento de la bacteriuria asintomática, ya que se reduce el riesgo de pielonefritis y mortalidad materna y el parto prematuro, el bajo peso al nacer y la mortalidad perinatal del feto.

Bibliografía

  1. Patterson TF, Andriole VT. Detection, significance, and therapy of bacteriuria in pregnancy. Update in the managed health care era. Infect Dis Clin North Am 1997; 11:593.
  2. Nicolle LE, Gupta K, Bradley SF, et al. Clinical Practice Guideline for the Management of Asymptomatic Bacteriuria: 2019 Update by the Infectious Diseases Society of America. Clin Infect Dis 2019; 68:e83.
  3. Sobel JD, Kaye D. Urinary tract infections. In: Mandell, Douglas, and Bennett’s Principles and practice of infectious diseases, 7, Mandell GL, Bennett JE, Dolin R (Eds), Elsevier, PhiladelpHia 2010. Vol 1, p.957.
  4. Schnarr J, Smaill F. Asymptomatic bacteriuria and symptomatic urinary tract infections in pregnancy. Eur J Clin Invest 2008; 38 Suppl 2:50.
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