Macroaneurisma retiniano

Incluido en la revista Ocronos. Vol. V. Nº 8–Agosto 2022. Pág. Inicial: Vol. V; nº8: 251

Autor principal (primer firmante): Javier Torresano Rodríguez

Fecha recepción: 1 de agosto, 2022

Fecha aceptación: 29 de agosto, 2022

Ref.: Ocronos. 2022;5(8) 251

  1. Javier Torresano Rodríguez. (Adjunto de Oftalmología del Hospital Universitario Gregorio Marañón)
  2. Ismael Nieva Pascual. (Adjunto de Oftalmología del Hospital Universitario Gregorio Marañón).
  3. Jesús Pareja Esteban. (Adjunto de Oftalmología del Hospital Universitario Gregorio Marañón y clínica Rementería).
  4. Isabel Herrero Durán. (Adjunto de Oftalmología de Hospital Universitario Gregorio Marañón).
  5. José Carlos Escribano Villafruela. (Adjunto de Oftalmología Hospital Universitario Gregorio Marañón)
  6. Blanca García-Valcárcel González. (Adjunto de Oftalmología de Hospital Universitario Gregorio Marañón)

Resumen

Los macroaneurismas retinianos son dilataciones en las primeras divisiones de las arterias retinianas. Pueden cursar de forma asintomática o producir pérdidas de visión importantes cuando producen exudación con afectación del área macular. Según el grado de afectación pueden simplemente observarse o bien tratarse con láser argón o inyecciones intravítreas de antiangiogénicos

Palabras clave: Macroaneurismas retinianos

Introducción

Los macroaneurismas retinianos son dilataciones saculares que se producen en las arterias retinianas típicamente en una de las 3 primeras divisiones desde la arteria central de la retina. Son características de mujeres alrededor de los 60 ó 70 años con antecedentes de hipertensión arterial, y lo más habitual es que sean lesiones unilaterales, pero también pueden aparecer de forma bilateral o bien en un solo ojo, pero con varias lesiones distintas 1.

Publica TFG cuadrado 1200 x 1200

La afectación típica de los macroaneurismas es la aparición de exudación dura en forma de circinada alrededor de la lesión original, pero pueden aparecer también hemorragias intrarretinianas, subretinianas, prerretinianas e incluso hemovítreo.

En muchos casos pueden ser lesiones asintomáticas si no afectan a la retina central. Cuando la exudación afecta a la zona macular, se produce una disminución de la visión que suele ser percibida por el paciente. Cuando van acompañados de hemorragias (y sobre todo si existe hemovítreo) son claramente percibidas por el paciente bien como miodesopsias o bien como escotomas grandes según el tamaño de la hemorragia 2.

El diagnóstico suele ser sencillo con una simple exploración del fondo de ojo, pero en ocasiones puede plantearse la duda con otras entidades como la degeneración macular asociada a la edad (DMAE) exudativa, una retinopatía de Valsalva o una dilatación aneurismática tipo 1 (antigua vasculopatía coroidea polipoidea). En caso de duda, la realización de pruebas auxiliares como una angiografía con fluoresceína (AFG) o con verde de indocianina pueden ser de gran utilidad 3.

En la evolución natural de los macroaneurismas, es muy frecuente la estabilidad e incluso la trombosis espontánea con posterior reabsorción. Por ello, si no hay afectación del área macular, lo habitual es la observación de la lesión sin más 1.

En los casos en los que sea necesario el tratamiento tenemos varias opciones: fotocoagulación con láser de argón, inyecciones intravítreas de antiangiogénico o cirugía.

La fotocoagulación con láser puede hacerse directamente sobre el aneurisma con un tamaño de spot grande (400-500 micras) y una duración media-alta (500 m seg) a la mínima potencia que produzca un blanqueamiento de la lesión o bien con pequeños impactos (de un tamaño entre 100-200 micras) y de corta duración (100-200 m seg) rodeando la lesión. Ambos han demostrado su eficacia 4, aunque con la fotocoagulación directa existe el riesgo de rotura de las paredes del aneurisma con la consiguiente hemorragia. Es típico que en las primeras semanas después del tratamiento pueda aumentar el número de exudados duros, sin embargo, a largo plazo el efecto global es beneficioso con reducción de la exudación y mejoría de la agudeza visual.

Se ha probado también el tratamiento de los macroaneurismas con láser subumbral y aunque se han obtenido resultados prometedores 5, son pocos los trabajos publicados al respecto.

publica-articulo-revista-ocronos

El tratamiento con inyecciones intravítreas de antiangiogénico se ha probado tanto para el tratamiento de los exudados duros 6 como de las hemorragias retinianas (sobre todo en las que afectan a la mácula). Aunque existen resultados dispares tanto en cuanto a su eficacia como en cuanto al número de inyecciones necesarias 7, se acepta que es un tratamiento que puede ser eficaz en casos seleccionados.

Por último, en casos de hemorragias extensas que afecten a la mácula, puede estar indicada la vitrectomía o bien la inyección intravítrea de r-TPA con posterior uso de gas endo ocular.

Para terminar, es importante señalar que, dada la alta frecuencia de asociación con la hipertensión arterial, es importante, en aquellos casos que no estén controlados, contactar con atención primaria para el tratamiento de dicha afección.

Conclusiones

Los macroaneurismas retinianos pueden cursar de forma asintomática o producir pérdidas de visión. Según el grado de afectación pueden simplemente observarse o bien tratarse con láser argón o inyecciones intravítreas de antiangiogénicos. Esta patología está relacionada con la hipertensión arterial, por lo que es importante contactar con médicos de atención primaria para el control y tratamiento de dicha afección en caso de ser necesario.

Bibliografía

  1. Evan Goldhagen B, Goldhardt R. Retinal Arterial Macroaneurysms: Updating your Memory on RAM Management. Curr Ophthalmol Rep. 2019 Jun;7(2):73-79. doi: 10.1007/s40135-0 19-00202-3. Epub 2019 Apr 16. PMID: 31827984; PMCID: PMC6905516.
  2. Rabb MF, Gagliano DA, Teske MP. Retinal arterial macroaneurysms. Surv Ophthalmol 1988; 33:73–96
  3. Townsend-Pico WA, Meyers SM, Lewis H. Indocyanine green angiography in the diagnosis of retinal arterial macroaneurysms associated with submacular and preretinal hemorrhages: a case series. Am J Ophthalmol 2000; 129:33–37.
  4. Koinzer S, Heckmann J, Tode J, Roider J. Long-term, therapy-related visual outcome of 49 cases with retinal arterial macroaneurysm: a case series and literature review. Br J Ophthalmol 2015; 99:1345–1353.
  5. Parodi MB, Iacono P, Ravalico G, Bandello F. Subthreshold laser treatment for retinal arterial macroaneurysm. Br J Ophthalmol 2011; 95:534–538.
  6. Chatziralli I, Maniatea A, Koubouni K et al. Intravitreal ranibizumab for retinal arterial macroaneurysm: long-term results of a prospective study. Eur J Ophthalmol 2017; 27:215–219.
  7. Leung EH, Reddy AK, Vedula AS, Flynn HW Jr. Serial bevacizumab injections and laser photocoagulation for macular edema associated with a retinal artery macroaneurysm. Clin Ophthalmol 2015; 9:601–609.