Linfocitos

Incluido en la revista Ocronos. Vol. VI. Nº 10–Octubre 2023. Pág. Inicial: Vol. VI; nº 10: 306

Autor principal (primer firmante): Eduardo Javier Jiménez García

Fecha recepción: 02/10/2023

Fecha aceptación: 28/10/2023

Ref.: Ocronos. 2023;6(10): 306

Autores:

  1. Eduardo Javier Jiménez García
  2. María Victoria Maluenda Luna
  3. Ana Belén Catalán Domínguez
  4. Azucena Pérez García
  5. María Teresa Fortún García
  6. Sara Pertusa Pardina

Palabras clave: Inmunidad, Leucocitos, Linfocitos

Introducción

El linfocito es un tipo de leucocito que toma su nombre por completar su desarrollo en los órganos linfoides (médula ósea, timo, bazo, ganglios linfáticos y tejidos linfoides asociados a mucosas). Viajan por todo el organismo a través del aparato circulatorio y del sistema linfático. Representan entre el veinte y el cuarenta por ciento del total de las células leucocitarias, siendo además las de menor tamaño (entre 9 y 18 µm). Estas células pueden localizarse principalmente en la linfa, en los órganos linfoides y en la sangre.

Desarrollo

A tenor de su morfología pueden clasificarse como: los linfoblastos (células inmaduras precursora de linfocitos con un tamaño ligeramente superior a estos de entre 10 y 18 µ); los prolinfocitos (células precursoras proveniente de la anterior) y linfocitos maduros que pueden hallarse activados o inactivos.

Se caracterizan por poseer un gran núcleo esférico con afinidad por la tinción violeta- azul. Su citoplasma posee algunas mitocondrias, así como ribosomas libres y un pequeño aparato de Golgi.

Su función principal es la regulación de la respuesta inmunitaria adaptativa, también denominada especifica mediante receptores para antígenos específicos. Para ello se diferenciarán en tres líneas reactivas:

·                        Linfocitos T. Se desarrollan en el timo (timodependientes) y participan en la respuesta inmunitaria celular mediante la detección de antígenos proteicos asociados a las moléculas del complejo mayor de histocompatibilidad (CMH). Se dividen a su vez en:

o                         Linfocitos T colaboradores (CD4+). Su denominación proviene de su papel en la activación y dirección de otras células inmunitarias presentadoras de antígenos.

o                         Linfocitos T citotóxicos (CD8+). Se encargan de la función efectora en la inmunidad celular.

o                         Linfocitos T reguladores o supresores. Detienen, en su momento, la respuesta inmunitaria específica.

o                         Linfocitos T de memoria. Conservan la respuesta especifica frente a un antígeno, produciendo, llegado el caso, linfocitos T citotóxicos y colaboradores de manera más rápida.

·                        Linfocitos B. Son las responsables de la inmunidad humoral, mediante su transformación en plasmocitos productores de anticuerpos (Ig) específicos. Los plasmoblastos se clasifican como:

o                         Célula plasmática: célula secretora de anticuerpos de mayor afinidad hacia su antígeno objetivo que su precursor.

o                         Célula linfoplasmocitoide: célula con una mezcla de características morfológicas de linfocitos B y células plasmáticas. Se asocia con la secreción de IgM.

o                         Célula B memoria: célula inactiva surgida de la diferenciación de células B en su contacto con el antígeno a fin de preservar la información de dicho contacto. Su función será iniciar una respuesta más rápida en caso de sucesivos contactos.

o                         Célula B-2:

▪                                    Célula B folicular. Principal generadora de los anticuerpos de alta afinidad durante una infección.

▪                                    Célula B de la zona marginal. Primera línea defensiva ante patógenos transmitidos vía sanguínea.

o                                            Célula B-1. Generan anticuerpos naturales sin necesidad de infección.

o                                            Célula B reguladora. Posee, entre otras funciones, la capacidad de detener la proliferación de linfocitos proinflamatorios.

·           Células NK (natural killer). Posee una alta capacidad citotóxica inespecífica, y puede reconocer células tumorales o infectadas por virus (células huésped) sin necesidad de un antígeno sensibilizante.

Gracias a la movilidad de los linfocitos entre los tejidos, el torrente sanguíneo y los ganglios linfáticos, pueden dar una respuesta rápida y eficaz. El organismo, a través de una serie de receptores guías (integrinas y selectinas) distribuye a los linfocitos para su patrulla ordinaria y sus procesos de respuesta. La transmigración se lleva a cabo en tres pasos: en un primer momento debe blindarse ante las fuerzas de circulación del torrente sanguíneo a través de su adhesión al vaso mediante las microvellosidades que poseen están células en su superficie.

A continuación, el linfocito rota hasta que la molécula de adhesión intercelular (ICAM 1 y 2) en presencia de las integrinas provoca el aplanamiento de la célula inmunitaria sobre la célula endotelial; a continuación, traspasa el espacio intercelular del vaso en respuesta a una señal quimiotáctica de llamada.

Conclusión

Los linfocitos se configuran como una herramienta defensiva vital de nuestros organismos, siendo parte esencial de nuestro sistema inmunitario. Cada una de ellas representa un rol en un complejo equilibrio que tiene por objeto la defensa integral del organismo ante cualquier eventualidad que pueda dañarlo.

Bibliografía

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  2. Lodish et. al. (2003). Molecular Cell Biolog, W.H. Freeman and Company, 5º ed.
  3.   Alberts et. al. (2002). Molecular Biology of de Cell, New York, Garland Sience, 4º ed.
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