Irradiación de sangre

Incluido en la revista Ocronos. Vol. V. Nº 9–Septiembre 2022. Pág. Inicial: Vol. V; nº9: 120

Autor principal (primer firmante): Bibiana Ardines

Fecha recepción: 18 de junio, 2022

Fecha aceptación: 12 septiembre, 2022

Ref.: Ocronos. 2022;5(9) 120

Autoras: Bibiana Ardines (tert), Cristina Canal (tert), Aránzazu Ardines (enfermera), María Soraya Miramón (tert), María Zoe Cuartas (tert), Zulema.Astorga (Tert)

La transfusión sanguínea es una necesidad permanente en nuestra sociedad y por la frecuencia con la que se practica es importante que deba garantizarse su seguridad para evitar los efectos colaterales. Uno de ellos, dentro de la categoría de reacciones inmunológicas adversas, es la enfermedad de injerto contra huésped postransfusional (EICH-PT), que se desencadena debido a la presencia de linfocitos viables del donador que proliferan en el huésped creando una serie de eventos clínicos de gravedad variable, con altos índices de mortalidad. La irradiación, es la forma más segura de evitar la enfermedad, ya que ésta rompe la molécula de ADN del linfocito T, impidiendo su división y eliminando su capacidad de propagarse en el organismo del paciente.

Introducción

El inicio de la irradiación de la sangre y los componentes sanguíneos fue desde los años 70, de manera limitada.

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En 1974 Jonathan Sprent y col. Determinaron la radiosensibilidad de los linfocitos T y B a la radiación y su efecto en la respuesta hacia aloantígenos.

En 1990 Miraglia y cols determinaron que no existía diferencia estadísticamente significativa entre la supervivencia y la irradiación o no (con una dosis de 2.500 cGy) de glóbulos rojos después de transfundidos.

En 1992 Davey y col realizaron estudios con una dosis de 3.000 cGy encontrando un incremento significativo en hemoglobina libre y el potasio libre; junto con una disminución importante en el ATP

Con la irradiación de hemocomponentes celulares lo que se pretende es inducir mutaciones en los ácidos nucleicos e inhibir a su vez la capacidad de proliferación de los linfocitos sin afectar la capacidad hemostática de las plaquetas y la de transporte de oxígeno de los eritrocitos.

Sin embargo, también es importante señalar otros efectos no deseados al dañar las membranas celulares, como puede ser la liberación de potasio intracelular y un aumento de la “hemoglobina libre” en plasma, debido a la lisis de algunos eritrocitos. Además, es importante tener en cuenta que la irradiación no reduce la formación de aloanticuerpos, por lo que no evita reacciones transfusionales febriles no hemolíticas, ni inactiva microorganismos.

Desarrollo

La radiaciónionizante, tanto rayos gamma como rayos X, inactiva los linfocitos T por daño del ADN nuclear, bien directamente o mediante radicales libres. Hasta ahora los irradiadores más usados en el banco de sangre utilizan la irradiación gamma, teniendo como fuente isotopos de cobalto (60 Co) o de cesio (137 Cs). Este último es el que incorporan la mayoría de los equipos disponibles en el mercado, ya que su vida media es mayor (30,17 años) y el blindaje que requiere es menor.

La radiación gamma se caracteriza por su alta eficiencia y penetrabilidad, genera átomos ionizados, radicales libres y daño a los ácidos nucleicos (AN), ocasionando la interrupción de la división celular.

Una alternativa al uso de la irradiación gamma es la radiación con rayos X, usando aceleradores lineales que proporcionan dosis similares a la radiación gamma. La irradiación X produce el mismo efecto sobre la función de los linfocitos, que la radiación gamma, cuando se usan dosis equivalentes. En un estudio reciente el grado de hemolisis fue similar con ambos métodos, y se detectó un aumento en los niveles de potasio a las 24 horas en relación a la irradiación gamma, esto no parece tener relevancia clínica.

Las ventajas más reseñables de la radiación X, en relación a la irradiación gamma son que la fuente de rayos X no es radiactiva, tiene menos requerimientos legales, el coste del equipo es menor y el entrenamiento, protección y monitorización del personal es menos complicado.

La FDA, a partir de 1999 aprueba el uso en los bancos de sangre, de irradiadores de rayos X

En la actualidad la irradiación de hemoderivados en Asturias se realiza en el Servicio de Radioterapia del HUCA mediante el empleo de aceleradores lineales de electrones, utilizados por los técnicos de radioterapia. Sin embargo, en otros hospitales existen irradiadores en los Bancos de Sangre que son operados por los Técnicos de laboratorio.

La dosis optima considerada en la irradiación de componentes sanguíneos es una dosis superior o igual de 25GY A estas dosis lo que conseguimos inactivar los linfocitos, sin dañar eritrocitos, plaquetas y neutrófilos. El tratamiento está dividido (por lo menos en el hospital universitario de Asturias.) en cuatro campos de tratamiento: PA,LI,AP Y LD. Son campos estáticos.

Para irradiarla con los aceleradores lineales lo que se realiza es introducir las bolsas de sangre en una urna de metacrilato (en nuestro caso cuadrada de 20×20 cm)si las bolsas de sangre no son las suficientes para llenar la urna, tenemos que utilizar bolsas de suero fisiológico. Es importante que no quede espacio vacío en la urna. El siguiente paso es como en cualquier tratamiento en radioterapia, alinear la urna con los láseres.

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En las bolsas de los productos sanguíneos que se van a irradiar se colocan etiquetas con indicadores radiosensibles para garantizar, que una vez que las bolsas ya están irradiadas cambian de color.

La irradiación destruye de la capacidad funcional de los linfocitos transfundidos por lo que previene la EICH-AT en los pacientes susceptibles al desarrollo de la misma, no alterando la funcionabilidad y viabilidad de los hematíes, granulocitos y plaquetas. Los pacientes con un sistema inmunológico funcional, destruirán los linfocitos administrados, por lo que la irradiación de los componentes sanguíneos es innecesaria.

La irradiación de los cuerpos sanguíneos no está exenta de posibles efectos adversos, se ha especulado sobre la potencial transformación maligna de las células nucleadas, aunque hasta ahora no se han comunicado casos que avalen esta posibilidad. La dosis de irradiación aplicada a los cuerpos sanguíneos excede la dosis letal para esas células, por lo que ocasiona la muerte celular más que una transformación. También se ha descrito la reactivación de virus con bajas dosis de irradiación gamma, sin embargo no se han documentado casos que confirmen la reactivación de virus latentes en el receptor por el efecto de la transfusión de cuerpos sanguíneos irradiados.

Los riesgos que pueden asociarse a la irradiación son mínimos. Un de los riesgos que pueden aparecer es la hiperpotasemia cuando se almacenan, en el adulto no tiene importancia clínica. Para evitarla en recién nacidos o en las transfusiones intrauterinas se realiza la administración del producto inmediatamente después de la irradiación.

Una vez irradiados los productos el tiempo de conservación será:

Se recomienda la irradiación de hematíes antes de las 24 horas desde su extracción se conservará durante 35 días. Si se realiza la irradiación en cualquier momento hasta 14 días después de la extracción, se conservará 28 días. En cambio, si se irradiada después de los 14 días de su extracción solo se puede almacenar 24 horas.

En el caso de la transfusión intrauterina o la transfusión neonatal Se recomienda transfundir los hematíes irradiados dentro de las primeras 24 horas.

Se recomienda transfundir los concentrados de granulocitos inmediatamente después de su irradiación

Conclusión

La transfusión es una parte esencial de los servicios de salud modernos. Usada correctamente puede salvar vidas y mejorar la salud. Sin embargo, la transmisión de agentes infecciosos por la sangre y productos sanguíneos ha enfocado una particular atención a los riesgos potenciales de la transfusión.

Bibliografía

  1. Gil Gayarre, M.: Manual de Radiología Clinica, 2 Edición. Editorial Elsevier España, S.A. Madrid 2001,
  2. Transfusión Sanguínea, S. E., & Celular, T. Guía sobre la trasfusión de componentes sanguíneos y derivados plasmáticos. Quinta edición. Barcelona: SETS; 2015. Disponible en: http://www.sets.es/index. php/30-publicaciones/guias
  3. Luis, S., Adelina, S., Ochoa Canales, J., Pérez Matos, E. Ó., Hernández Osorio, L. A., Vargas Arzola, J. & Torres Aguilar, H. (2016). Evaluación de la eficacia de un irradiador terapéutico para la irradiación de concentrados eritrocitarios, en Oaxaca, México. Acta universitaria26(3), 87-94. Disponible en: http://www.scielo.org. mx/scielo.php?script=sci_arttext &pid=S0188-626620160003000
  4. Protocolo Radiación de sangre .Servicio de Radioterapia .HUCA
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