Intoxicaciones por drogas de síntesis: manejo de Enfermería ante las nuevas sustancias psicoactivas y el control de la agitación psicomotriz

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 9–Septiembre 2026.

Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 9: 26

Autor principal (primer firmante): Mirian Galar Diaz

Fecha recepción: 03/08/2026

Fecha aceptación: 30/08/2026

Ref.: Ocronos. 2026;9(9): 26

Autores:

  1. Mirian Galar Díaz
  2. Arain Larumbe Iturgaiz
  3. Ana Romero Azorín

Categoría profesional:

Enfermería-DUE

Resumen

  • Introducción y objetivos: La rápida propagación de las Nuevas Sustancias Psicoactivas (NSP) ha transformado las urgencias hospitalarias, presentándose con cuadros graves de agitación psicomotriz que conllevan riesgos de agresividad y fallos orgánicos letales. Dado que estas sustancias no se detectan en los test de orina convencionales, el personal de Enfermería se sitúa en la primera línea asistencial. El objetivo general es analizar la evidencia científica sobre el manejo integral de Enfermería ante este perfil de pacientes, identificando los síndromes clínicos, determinando la seguridad de las contenciones y describiendo los parámetros críticos de monitorización.
  • Métodos: Se realizó una revisión bibliográfica de tipo descriptivo y retrospectivo mediante búsquedas sistemáticas en bases de datos biomédicas de referencia (PubMed, Cochrane, Scopus, CINAHL y SciELO) y guías de organismos oficiales. Se aplicaron ecuaciones con operadores booleanos utilizando descriptores DeCS/MeSH. Los criterios de inclusión seleccionaron artículos originales, revisiones y guías clínicas en español, inglés o portugués de los últimos 5 años centrados en cuidados de Enfermería en urgencias, excluyendo la agitación de causa puramente psiquiátrica y estudios con modelos animales.
  • Resultados: Ante la ineficacia de los inmunoensayos rápidos, el triaje enfermero debe basarse en la identificación clínica de toxidromes específicos: simpaticomimético, serotoninérgico y alucinógeno. El manejo de la agitación deber ser escalonado, priorizando la desescalada verbal y ambiental. Farmacológicamente, las benzodiacepinas de acción rápida son la primera línea de elección, desaconsejando los antipsicóticos típicos por el riesgo de arritmias ventriculares ligadas a la prolongación del intervalo QTc. La contención mecánica debe limitarse al último recurso por el riesgo de rabdomiólisis. Los cuidados exigen la monitorización continua de la temperatura central, el electrocardiograma y el ritmo diurético.
  • Discusión: La intervención de Enfermería es decisiva para la supervivencia, pero choca con la saturación crónica de las urgencias y la falta de boxes de baja estimulación para la contención ambiental. Existe además una resistencia al cambio en centros que siguen empleando haloperidol sistemáticamente, obviando los riesgos cardiovasculares descritos por la evidencia. La contención mecánica debe abordarse como un procedimiento clínico de alto riesgo por destrucción muscular, requiriendo vigilancia estricta uno a uno. El acelerado mercado de las drogas sintéticas y el subregistro clínico dificultan la unificación de los criterios asistenciales.
  • Conclusiones: La seguridad del paciente agitado por NSP depende de una valoración sindrómica rápida en triaje y de una monitorización estrecha de la temperatura, el electrocardiograma y la diuresis para atajar complicaciones graves. Las benzodiacepinas deben prevalecer frente a los antipsicóticos tradicionales, y la sujeción física debe minimizarse. Es imprescindible desarrollar protocolos institucionales específicos y programas de formación continuada que capaciten a la Enfermería ante la constante evolución epidemiológica de las drogas de diseño.

Palabras clave:

Nuevas Sustancias Psicoactivas; Agitación Psicomotriz; Cuidados de Enfermería; Urgencias Médicas; Síndrome Tóxico.

Introducción

En las últimas décadas, el mercado global de sustancias de abuso ha experimentado una transformación drástica debido a la aparición de las Nuevas Sustancias Psicoactivas (NSP) (1). Estas sustancias, que incluyen catinonas sintéticas, cannabinoides de diseño y nuevos opioides sintéticos como el fentanilo ilegal, se diseñan para imitar los efectos de las drogas tradicionales eludiendo los controles legislativos internacionales (2). Según los informes del Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías (EUDA), el ritmo de detección de estas nuevas moléculas sigue una tendencia alza, lo que representa un desafío de salud pública sin precedentes (3).

La llegada de pacientes bajo los efectos de las NSP a los Servicios de Urgencias Hospitalarias (SUH) se ha convertido en un fenómeno creciente y complejo (4). A diferencia de las sobredosis por drogas convencionales, las NSP plantean dificultades diagnósticas críticas: no suelen ser detectadas por los test de cribado inmunológico rápidos en orina estándar y sus combinaciones químicas suelen dar lugar a cuadros de policonsumo impredecibles (1,5). Clínicamente, estas intoxicaciones agudas se manifiestan con frecuencia a través de síndromes tóxicos severos, donde la complicación más disruptiva e inmediata es la agitación psicomotriz (6).

La agitación psicomotriz de origen tóxico es una emergencia médica y psiquiátrica inespecífica caracterizada por una marcada hiperactividad física y desorganización mental (6,7). Este estado incrementa exponencialmente el riesgo de auto y heteroagresión, y si no se controla a tiempo, puede desencadenar complicaciones orgánicas fatales como hipertermia maligna, rabdomiólisis, fracaso renal agudo o paradas cardiorrespiratorias inducidas por el esfuerzo extremo (7).

Ante este escenario crítico, el personal de Enfermería de urgencias se sitúa en la primera línea de respuesta asistencial (8). El rol autónomo e interdependiente de la enfermera es determinante desde el primer contacto en el triaje, abarcando la identificación precoz de los signos vegetativos de alarma, la implementación de técnicas de desescalada verbal y el manejo seguro de las contenciones ambientales, farmacológicas y mecánicas (8,9). La falta de protocolos específicos y la imprevisibilidad de los efectos de las NSP generan un entorno de alta vulnerabilidad tanto para el paciente como para el equipo sanitario, lo que justifica la necesidad de unificar criterios basados en la mejor evidencia disponible (9,10).

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Objetivos

Objetivo general

  • Analizar la evidencia científica actual sobre el manejo integral de Enfermería ante pacientes con agitación psicomotriz secundaria a la intoxicación por nuevas sustancias psicoactivas en el servicio de urgencias.

Objetivos específicos

  • Identificar las manifestaciones clínicas y los signos vegetativos de alarma precoces que permiten diferenciar los principales síndromes tóxicos (toxidromes) en el triaje de urgencias.
  • Determinar la eficacia y seguridad de las diferentes intervenciones de contención (verbal, ambiental, farmacológica y mecánica) aplicadas por el personal de Enfermería en el paciente agitado.
  • Describir los parámetros de monitorización crítica prioritarios para prevenir complicaciones sistémicas graves como la rabdomiólisis, el fracaso renal agudo o la hipertermia maligna.
  • Establecer las recomendaciones de seguridad física y ética dirigidas a proteger tanto la integridad del paciente intoxicado como la del equipo asistencial durante el proceso del cuidado.

Métodos

Diseño del estudio

Se realizó una revisión bibliográfica de tipo descriptivo y retrospectivo sobre la evidencia científica publicada respecto al manejo de Enfermería en pacientes intoxicados por nuevas sustancias psicoactivas con agitación psicomotriz.

Estrategia de búsqueda y fuentes de información

La búsqueda de la literatura científica se llevó a cabo en las principales bases de datos biomédicas: PubMed/MEDLINE, Cochrane Library, Scopus, CINAHL y SciELO. Adicionalmente, se realizó una búsqueda secundaria ("búsqueda en bola de nieve") a partir de las referencias de los artículos seleccionados y se consultó la literatura gris en repositorios institucionales, así como guías clínicas oficiales del Ministerio de Sanidad de España y del Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías (EUDA).

Para la ecuación de búsqueda se emplearon descriptores en ciencias de la salud (DeCS) y sus equivalentes en inglés (MeSH), combinados mediante los operadores booleanos AND y OR. Los términos utilizados fueron: "Nuevas Sustancias Psicoactivas" (New Psychoactive Substances), "Agitación Psicomotriz" (Psychomotor Agitation), "Urgencias Médicas" (Emergency Medical Services), "Enfermería" (Nursing) e "Intoxicación" (Poisoning).

Un ejemplo de la estrategia algorítmica aplicada en PubMed fue: ("New Psychoactive Substances" OR "Designer Drugs") AND "Psychomotor Agitation" AND "Nursing".

Criterios de inclusión y exclusión

Para delimitar la muestra documental se aplicaron los siguientes criterios:

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Criterios de inclusión:

  • Artículos originales, revisiones sistemáticas, guías de práctica clínica y casos clínicos con alta relevancia científica.
  • Publicaciones redactadas en español, inglés o portugués.
  • Estudios que abordaran de forma explícita las intervenciones de Enfermería, cuidados críticos o protocolos de contención en urgencias.
  • Ventana temporal de publicación limitada a los últimos 5 años para garantizar la actualidad.

Criterios de exclusión:

  • Artículos que analizaran la agitación psicomotriz exclusivamente de etiología psiquiátrica pura o demencial, sin vinculación a tóxicos.
  • Estudios centrados únicamente en tratamientos experimentales preclínicos o modelos animales.
  • Editoriales, cartas al director o artículos de opinión sin rigor metodológico.

Selección de estudios y extracción de datos

Los datos extraídos de cada estudio se tabularon en una base de datos analítica que incluyó: autor, año de publicación, país, tipo de estudio, intervenciones de Enfermería evaluadas (contención, monitorización, triaje) y principales resultados clínicos para la seguridad del paciente.

Resultados

La revisión analítica de la literatura científica evidencia que las intoxicaciones por Nuevas Sustancias Psicoactivas (NSP) asociadas a cuadros de agitación psicomotriz configuran uno de los escenarios de mayor complejidad clínica y organizativa en los Servicios de Urgencias Hospitalarias (SUH). Los hallazgos se han estructurado en tres ejes temáticos fundamentales: el diagnóstico enfermero basado en síndromes clínicos, la secuenciación de las medidas de contención y la monitorización de complicaciones críticas.

Diagnóstico clínico en el triaje: identificación de toxidromes

La imposibilidad física e instrumental de detectar las NSP mediante los inmunoensayos rápidos en orina convencionales (paneles estándar de drogas de abuso) obliga a la Enfermería de urgencias a implementar una valoración puramente clínica y sindrómica (11,12). Los estudios coinciden en que la agitación psicomotriz extrema es el nexo común de tres grandes síndromes tóxicos o toxidromes:

  • Toxidrome simpaticomimético: Provocado frecuentemente por catinonas sintéticas (como la mefedrona) y derivados anfetamínicos. Se manifiesta con agitación severa, midriasis reactiva, taquicardia extrema, hipertensión arterial grave y diaforesis profusa (13).
  • Toxidrome serotoninérgico: Inducido por sustancias de diseño como el MDMA o combinaciones de drogas sintéticas. Añade a la agitación psicomotriz signos neuromusculares patognomónicos: clonus (inducido u ocular), temblores, hiperreflexia y rigidez muscular generalizada (14,15).
  • Toxidrome alucinógeno/disociativo: Típico de la intoxicación por ketamina, fenciclidina (PCP) y nuevas fenetilaminas (como el "tusi" o cocaína rosa). Se caracteriza por conductas erráticas, distorsión perceptiva, fuerza física desproporcionada y nistagmo (13).

La evidencia subraya que la aparición de hipertermia o rigidez muscular durante la valoración inicial en el triaje debe ser clasificada de inmediato como Nivel 1 de prioridad asistencial (emergencia con riesgo vital inminente), debido al alto riesgo de fracaso multiorgánico (13,15).

Secuenciación de las medidas de contención de Enfermería

Los protocolos internacionales y las directrices multidisciplinares coinciden en que el abordaje del paciente agitado por tóxicos debe seguir un principio escalonado y proporcional, buscando la sedación consciente ("calmar sin dormir") y evitando la agitación refleja por sobreestimulación (16,17).

Desescalada Verbal ➔ Contención Ambiental ➔ Abordaje Farmacológico ➔ Contención Mecánica (Sujeción).

  • Contención verbal y ambiental: Constituyen el primer escalón. Consisten en técnicas de desescalada verbal (tono de voz neutro, escucha activa, respeto del espacio personal) coordinadas con la reducción drástica de estímulos lumínicos y auditivos (boxes de aislamiento o baja estimulación) (16). Estas medidas resultan eficaces únicamente en fases iniciales o en agitaciones de intensidad leve.
  • Contención farmacológica: En cuadros de agitación moderada a grave por NSP estimulantes, las benzodiacepinas de acción rápida por vía intravenosa o intramuscular (como el midazolam o lorazepam) se consolidan como el tratamiento de elección de primera línea (17,18). La literatura científica desaconseja de forma rotunda el uso aislado de antipsicóticos típicos (como el haloperidol) en toxidromes simpaticomiméticos y serotoninérgicos, puesto que reducen el umbral convulsivo, interfieren con la termorregulación y prolongan el intervalo QTc, incrementando el riesgo de arritmias ventriculares letales (17). En casos de psicosis con marcada agitación refractaria a benzodiacepinas, la evidencia respalda el uso de antipsicóticos atípicos (como la olanzapina intramuscular) o combinaciones sinérgicas, siempre que se respete un intervalo mínimo de seguridad entre administraciones parenterales (13,18).
  • Contención mecánica (sujeción física): Se define como una medida terapéutica excepcional de último recurso destinada exclusivamente a evitar auto y heteroagresiones o a asegurar tratamientos vitales (19). La literatura enfatiza que la sujeción mecánica de un paciente intoxicado por NSP acarrea un riesgo intrínseco muy elevado. El esfuerzo isométrico mantenido del paciente contra las cinchas de sujeción exacerba la destrucción del tejido muscular, acelerando la aparición de complicaciones metabólicas irreversibles (15,19).

Monitorización de Enfermería y prevención de complicaciones críticas

Los cuidados críticos de Enfermería durante la estancia del paciente en el box de urgencias son determinantes para la supervivencia. La evidencia agrupa las intervenciones prioritarias en tres pilares de monitorización continua:

Ver tabla al final del artículo.

Discusión

El análisis de la evidencia científica recuperada pone de manifiesto que el abordaje del paciente con agitación psicomotriz secundaria al consumo de nuevas sustancias psychoactivas (NSP) constituye un desafío crítico e infradocumentado en las guías de práctica clínica tradicionales de Enfermería. Los hallazgos de esta revisión confirman que la intervención de Enfermería es el factor determinante para la supervivencia del paciente, aunque su aplicación práctica se enfrenta a severas barreras estructurales y clínicas en los entornos de urgencias actuales.

En primer lugar, el diagnóstico sindrómico en el triaje surge como la única herramienta eficaz ante la inoperancia de los test de cribado rápidos en orina (11,12). autores como Galicia et al. (11) destacan que la imprevisibilidad de las NSP y los constantes cambios en su composición química anulan la utilidad diagnóstica de la analítica básica en la fase inicial. Esto obliga a la enfermera de urgencias a asumir una competencia avanzada de valoración semiológica, donde la detección precoz del toxidrome simpaticomimético o serotoninérgico es clave (12,13). Sin embargo, la literatura médica advierte que los SUH sufren una saturación crónica que compromete el tiempo disponible para una anamnesis y exploración física rigurosas, lo que incrementa el riesgo de infradiagnóstico o de clasificaciones erróneas como brotes psiquiátricos puros (14).

En lo referente a las medidas de contención, existe un consenso absoluto sobre la necesidad de aplicar un enfoque escalonado y proporcional (14,15). No obstante, la efectividad del primer escalón, la contención verbal y ambiental se ve gravemente limitada por la propia infraestructura hospitalaria. La mayoría de los SUH carecen de boxes específicos de baja estimulación o aislamiento acústico, lo que perpetúa un entorno ruidoso e hiperestimulante que exacerba la agitación refleja del paciente (14).

Respecto a la contención farmacológica, los resultados de este estudio respaldan firmemente el uso prioritario de benzodiacepinas de acción rápida frente a los antipsicóticos típicos como el haloperidol, debido al riesgo documentado de prolongación del intervalo QTc y arritmias ventriculares (16,18). Esta recomendación choca con prácticas clínicas tradicionales muy arraigadas en algunos servicios donde el haloperidol sigue siendo el fármaco de primera línea para cualquier paciente agitado. La Enfermería, en su rol de administración y monitorización de la terapia, debe liderar el cambio hacia protocolos actualizados basados en la seguridad del paciente (18).

Cuando el abordaje terapéutico exige la contención mecánica, el riesgo fisiopatológico se eleva exponencialmente. Tal como señalan Sevillano Arroyo (17) y Nogué (19), el sobreesfuerzo muscular isométrico contra las cinchas de sujeción acelera de forma catastrófica la rabdomiólisis y el subsecuente fracaso renal agudo. Este hallazgo obliga a replantear la sujeción mecánica no como una medida de orden público o comodidad del servicio, sino como un procedimiento crítico de altísimo riesgo que requiere una monitorización continua uno a uno por parte del personal de Enfermería.

Conclusiones

El manejo integral de Enfermería ante pacientes con agitación psicomotriz secundaria a la intoxicación por nuevas sustancias psicoactivas en el servicio de urgencias requiere una profunda transformación metodológica y asistencial. Debido a que los test de cribado inmunológico rápidos en orina convencionales resultan ineficaces para detectar estas nuevas moléculas de diseño, la valoración de Enfermería en el triaje debe fundamentarse estrictamente en un diagnóstico clínico sindrómico. La identificación precoz de los toxidromes simpaticomimético, serotoninérgico y alucinógeno permite clasificar correctamente la gravedad del paciente y anticipar la instauración de medidas críticas de soporte vital antes de que aparezcan fallos orgánicos irreversibles.

En cuanto a las medidas de contención, la evidencia científica actual respalda de forma unánime la aplicación de un protocolo escalonado, proporcional y restrictivo que priorice la sedación consciente. Dentro del abordaje farmacológico, las benzodiacepinas de acción rápida se consolidan como el tratamiento de elección de primera línea frente a los antipsicóticos típicos, cuyo uso aislado debe evitarse por su capacidad para reducir el umbral convulsivo y prolongar peligrosamente el intervalo QTc. Asimismo, la contención mecánica debe reservarse como una medida excepcional de último recurso, dado que el esfuerzo muscular isométrico que ejerce el paciente contra las cinchas de sujeción eleva drásticamente el riesgo de rabdomiólisis y fracaso renal agudo.

Finalmente, la seguridad del paciente intoxicado durante su estancia en el área de urgencias depende de una monitorización crítica y continua por parte del personal de Enfermería. Esta vigilancia debe centrarse de manera prioritaria en tres pilares fundamentales: el control de la temperatura central para atajar de inmediato la hipertermia maligna, la monitorización electrocardiográfica continua para prevenir arritmias ventriculares letales, y el registro estricto del ritmo de diuresis junto a la vigilancia de coluria. Ante la constante evolución del mercado de las drogas sintéticas, se concluye que es imprescindible el diseño e implementación de protocolos institucionales específicos y programas de formación continuada que unifiquen los criterios de actuación de Enfermería basados en la mejor evidencia disponible.

Bibliografía

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Anexos: PDF