Estreñimiento en el paciente geriátrico

Incluido en la revista Ocronos. Vol. VII. N.º 7–Julio 2024. Pág. Inicial: Vol. VII; N.º 7: 327

Autor principal (primer firmante): Luis Carlos Royo Sierra

Fecha recepción: 10/06/2024

Fecha aceptación: 06/07/2024

Ref.: Ocronos. 2024;7(7): 327

Autores:

  1. Luis Carlos Royo Sierra. Enfermero en Medicina Interna del Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza.
  2. María Gandara Martín. Enfermera en Medicina Interna del Hospital Miguel Servet de Zaragoza.
  3. Marta García Corona. Enfermera en Medicina Interna del Hospital Miguel Servet de Zaragoza.
  4. Alicia Fayed Coca. Enfermera en Medicina Interna del Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza.
  5. Inés Abad Lausín. Enfermera en Hospital de Día del Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza.
  6. Wendy Yadira Pinango Pilla. Enfermera en Consultas Externa del Hospital Clínico de Zaragoza.

Resumen

El estreñimiento es una condición común entre los pacientes geriátricos que afecta significativamente su calidad de vida y puede llevar a complicaciones graves como el delirium o la impactación fecal. La Enfermería desempeña un papel esencial en el manejo de este problema mediante una evaluación integral, intervenciones dietéticas, promoción de la actividad física, educación a pacientes y cuidadores, manejo farmacológico adecuado y monitoreo continuo.

Estas estrategias, basadas en evidencia, han demostrado ser efectivas para reducir el estreñimiento y mejorar la salud intestinal y la calidad de vida de los ancianos.

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Palabras clave: “estreñimiento”, “anciano”, “Enfermería geriátrica”.

Introducción

El estreñimiento es un problema de salud prevalente entre los pacientes geriátricos, con una incidencia que varía entre el 24% y el 50% en este grupo etario (1).

Según la Sociedad Española de Gastroenterología el estreñimiento se entiende como “la realización de menos de tres evacuaciones satisfactorias por semana, y la existencia de dolor o esfuerzo durante las mismas” (2).

Los ancianos representan un grupo muy vulnerable en los trastornos de eliminación intestinal. Las causas que pueden conducir a esta situación son múltiples, entre ellas los cambios fisiológicos intestinales provocados por el propio envejecimiento, la comorbilidad asociada, la polifarmacia (como opioides o anticolinérgicos), la pérdida de funcionalidad, la inmovilidad, la ingesta calórica inadecuada, los cambios sensoriales en zona anorrectal o el deterioro cognitivo (2-5).

Las complicaciones asociadas al estreñimiento pueden varias desde las propias complicaciones anorrectales como la impactación o la incontinencia fecal, hemorroides, fisuras o prolapsos, complicaciones colónicas como colitis isquémica, vólvulo o cáncer de colon (3,5,7).

Además, el estreñimiento puede provocar efectos negativos al paciente a nivel hemodinámico por los esfuerzos defecatorios, el sistema urinario o incluso cambios en la conducta con alucinaciones o delirium. Este estado de confusión aguda puede llevar a una serie de consecuencias negativas como caídas, hospitalizaciones prolongadas o un deterioro en la función cognitiva a largo plazo (3,5,9,10).

Desde la perspectiva de Enfermería mejorar el manejo del estreñimiento en pacientes geriátricos requiere un enfoque integral que incluya la evaluación, prevención y tratamiento.

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Objetivo

Revisión sobre las intervenciones de Enfermería en la prevención y manejo del estreñimiento en pacientes geriátricos con el fin de mejorar su calidad de vida y reducir complicaciones asociadas.

Desarrollo

La alta frecuencia de estreñimiento en el paciente mayor repercute de forma negativa en la interpretación banal que en muchas ocasiones los profesionales, la familia o el propio paciente hace de ello, incluyéndolo como algo habitual asociado a la edad y no permitiendo una correcta evaluación y búsqueda de los factores etiológicos que pueden estar desencadenando esta situación, que en muchas ocasiones puede traer consecuencias fatales para la salud de los pacientes. Es importante un correcto diagnóstico para llevar acabo un correcto tratamiento.

El papel de la Enfermería en el manejo del estreñimiento en el anciano es crucial. Se encarga de identificar factores de riesgo y realizan evaluaciones exhaustivas para prevenir complicaciones.

El tratamiento del estreñimiento debe individualizarse de acuerdo a las características de cada paciente y contempla distintas medidas.

Para ello puede hacer uso de herramientas efectivas como la revisión de la historia clínica, cuestionarios específicos sobre hábitos intestinales y el monitoreo regular mediante diarios de evacuación (1,3). Con este último podemos establecer el patrón de eliminación, es recomendable mantenerlo entre 3-14 días dependiendo de la frecuencia de evacuación (5).

La consistencia de las heces nos puede proporcionar valiosa información para la evaluación de un trastorno crónico. La escala más utilizada es la Escala de Bristol, se trata de una escala visual diseñada en 1977 que facilita a los pacientes realizar una descripción realista de la consistencia de las heces. Los tipos 1-2 serían estados de estreñimiento, 3-5 normales y 6-7 indica estados de diarrea (5).

Desde Enfermería se pueden realizar intervenciones dietéticas basadas en fomentar el aumento de la ingesta de fibra (a través de frutas, verduras y granos integrales) y asegurar una adecuada hidratación (6,7).

La ingesta de fibra recomendada está entre 20-30 gramos al día. Para el manejo del estreñimiento se prefiere un consumo de fibra insoluble por la captación de agua que aumenta el volumen de las heces y acelera el tránsito (6).

El uso de probióticos como lactobacilos o bifidobacterias pueden acortar el tiempo de tránsito y ablandar las heces al incrementar la concentración de ácidos grasos de cadena corta (6).

Respecto al aporte hídrico, el incremento entre 1,5-2 litros al día podría ser eficaz en aquellos individuos con estreñimiento secundario a deshidratación. Un aporte mayor no ha demostrado ser beneficios, incluso puede llegar a ser perjudicial en aquellos pacientes con comorbilidades cardiacas o renales (6).

La actividad física adaptada a las capacidades de los pacientes como caminar mejoran la motilidad intestinal y reduce la incidencia de estreñimiento. (5).

A nivel farmacológico el papel de Enfermería se centra en la supervisión de la correcta administración de laxantes y otros tratamientos farmacológicos, asegurando la monitorización efectiva de los efectos secundarios (3). Según su mecanismo de acción los laxantes se clasifican en formadores de masa intestina, osmóticos, surfactantes o emolientes, estimulantes, procinéticos y secretores (5,7-12).

En muchas ocasiones el tratamiento de laxantes orales o supositorios no consigue el efecto deseado y es necesario recurrir a otros tratamientos como los enemas de limpieza, la administración intramuscular de toxina botulínica en el músculo puborrectal en pacientes con disfunción del suelo pélvico u otros fármacos como la colchicina, misoprostol o piridostigmina (5,7-12).

También existen terapias de rehabilitación del suelo pélvico a través de la técnica de Biofeedback que busca corregir las contracciones inadecuadas de los músculos del suelo pélvico y el esfínter anal externo. Otras técnicas utilizadas son la neuromodulación sacra, el masaje abdominal, acupuntura y en el último escalón estaría la cirugía (5).

Conclusiones

El estreñimiento en pacientes geriátricos es una condición prevalente que afecta significativamente su calidad de vida y puede provocar complicaciones graves a diferentes niveles. La Enfermería juega un papel crucial en su manejo mediante una evaluación integral, intervenciones dietéticas, promoción de la actividad física y educación al paciente y sus cuidadores. Además, el monitoreo continuo y la administración adecuada de tratamientos farmacológicos son esenciales para mejorar los resultados clínicos.

Las estrategias multidimensionales implementadas por los profesionales de Enfermería han demostrados ser efectivas en la reducción del estreñimiento y la mejora de la salud intestinal en esta población vulnerable.

Bibliografía

  1. Rao SS, Go JT. Update on the management of constipation in the elderly: new treatment options. Clin Interv Aging. 2010;5:163-171.
  2. Mearin F, Balboa A, Montoro MA. Estreñimiento. En: Montoro MA, García Pagán JC, editores. Problemas Comunes en la Práctica Clínica-Gastroenterol Hepatol. Barcelona: Jarpyo Editores; 2012
  3. Schuster BG. Constipation in Older Adults: Stepwise Approach to Keep Things Moving. J Fam Pract. 2011;60(10):588-593.
  4. Bharucha AE, Pemberton JH, Locke GR. American Gastroenterological Association technical review on constipation. Gastroenterology. 2013;144(1):218-238.
  5. Harari D, Gurwitz JH, Avorn J, Bohn R, Minaker KL. Bowel habit in relation to aging and dementia. J Am Geriatr Soc. 1997;45(4):396-401.
  6. Sociedad Española de Enfermería Geriátrica y Gerontología. Documento técnico nº 7: Evidencias en el manejo del estreñimiento.[Internet].2018. [Citado 2 de Mayo de 2024]. Disponible: https://seegg.es/wp-content/uploads/2019 /05/Doc.-Tec.-no-7-.pdf
  7. Spangler AA, Sullivan KM. Dietary fiber intake and gastrointestinal health in the elderly. Nutr Rev. 2017;75(8):617-630.
  8. Martínez J, Rodríguez M, Jiménez MP, Yela G. Estreñimiento e incontinencia fecal. En: Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG). Tratado de Geriatría para residentes. International Marketing & Comunication, S.A. Madrid; 2006. P.161-8.
  9. Worrall G, Pandher K. Management of constipation in older adults, Can Fam Physician. 2015;61(2):152-158.
  10. Casado FJ, Diéguez C, Díaz MM. Concepto, epidemiología y mecanismos fisiopatológicos en el estreñimiento funcional. Rapd online Vol. 41. Nº5 Septiembre – Octubre 2018.
  11. Sobrón I, Imaz C, Lacarra E, Barbosa A, López B, Pérez V, Barcons N. Alternativa eficaz al tratamiento farmacológico sobre el estreñimiento en ancianos institucionalizados. Estudio Libera. Rev Esp Nutr Hum Diet.2017;21(2):164 – 173.
  12. Mascaró J, Formiga F. Valoración y tratamiento del estreñimiento en el anciano. Rev Esp Geriatr Gerontol. 2006;41(4):232-239.