Intervención de Enfermería para la realización de una espirometría forzada

Resumen

La fisiología respiratoria es una rama de la fisiología humana enfocada en el proceso de respiración. La respiración se divide en externa, que consiste en la captación de oxígeno (O2) y eliminación de dióxido de carbono (CO2), e interna, que es la utilización e intercambio de gases a nivel celular.

La espirometría forzada es una prueba respiratoria utilizada para el diagnóstico y seguimiento de las patologías pulmonares. La persona encargada de realizar la prueba es el enfermera. Este procedimiento es de fácil teoría pero en la práctica es difícil de realizar de manera correcta y requiere de gran colaboración por parte del paciente. A menudo los pacientes manifiestan ansiedad ante la técnica y suele acarrear un gran número de repeticiones para conseguir que el paciente la realice de forma correcta.

Autores: Lorena Isabel López Albiñana (Enfermera). Antonio Herrerías Redondo (Enfermero) Francisco Javier Franco Lozano (Enfermero)

Palabras clave: Espirometría forzada, intervención instructiva, cuidados de Enfermería, prueba funcional.

Introducción

El sistema respiratorio está subdividido en dos zonas, la zona de conducción compuesta por la nariz, nasofaringe, laringe, tráquea, bronquios, bronquios y bronquiolos terminales, y la zona respiratoria formada por los elementos que componen a los alveolos, donde se produce el intercambio gaseoso. La función que realiza el sistema respiratorio es el intercambio gaseoso mediante la respiración titular, tomando oxígeno (O2) y expulsando dióxido de carbono (CO2). El sistema respiratorio está íntimamente ligado al sistema circulatorio.

La espirometría es una prueba funcional respiratoria utilizada para el diagnóstico y seguimiento de las patologías pulmonares, fundamentalmente en EPOC y asma. También es utilizada en la valoración del riesgo preoperatorio, la evaluación de la incapacidad laboral y el screening de neumopatías en población de riesgo. Los resultados de una espirometría es una gran contribución en la valoración integral del paciente que complementa la anamnesis, la exploración física y otras pruebas.

Objetivo

Describir la intervención instructiva que debe llevar a cabo la enfermera para la correcta realización de una espirometría forzada.

Metodología

Se ha llevado a cabo una búsqueda sistemática de la bibliografía realizando una síntesis de toda la información encontrada sobre la correcta técnica de realización de espirometría forzada, así como la intervención instructiva por parte de Enfermería para realizarla. La búsqueda se ha realizado en diferentes bases de datos como: Elsevier, Cochrane, Cuiden, Dialnet, Medline, PubMed y Lilacs. Se han encontrado numerosos artículos en portugués, inglés y español.

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De este gran resultado se han seleccionado los artículos que se consideran que tienen una estrecha relación con el tema del trabajo a tratar, recolectando buena información de ellos. Se han empleado palabras clave como: espirometría forzada, intervención instructiva, Enfermería, técnica.

Análisis

La espirometría forzada es una prueba funcional respiratoria básica empleada en el diagnóstico y seguimiento de las patologías pulmonares, contribuyendo en la valoración integral del paciente y complementando la anamnesis, la exploración física y otras pruebas. Puede realizarse a partir de los 6 años de edad.

La espirometría forzada consiste en la medición del volumen y flujo de aire movilizado por los pulmones.

Este procedimiento es de fácil teoría pero en la práctica es difícil de realizar de manera correcta y requiere de gran colaboración por parte del paciente. Muy a menudo los pacientes manifiestan y verbalizan ansiedad ante la técnica y suele asociarse a un gran número de repeticiones para que el paciente pueda realizarlo de forma correcta.

Básicamente, consiste en soplar todo lo fuerte que se pueda a través de un tubo, de forma constante durante al menos 6 segundos. Otra maniobra como soplido débil, corto o con tos entre medias no será útil y habrá que repetir la prueba.

Se calcula que en entre un 10-20 % de la población es incapaz de llevar a cabo una espirometría, por muchos intentos que se repitan o por muy preparado que esté el personal.

El personal enfermero es quién se encargará de llevar a cabo la prueba y orientará en todo momento al paciente para que la realice de una forma adecuada. Por ello, es muy conveniente que el profesional juegue un papel de institutriz para que los valores obtenidos sean lo más fiable posible y se ajusten a los parámetros reales del paciente.

Como hemos mencionado anteriormente, es muy importante la colaboración activa del paciente. A diferencia de otros estudios, la espirometría requiere esfuerzo, o de lo contrario los resultados no serán válidos. Por ello, durante su realización, la enfermera dará órdenes enérgicas para animar al paciente a soplar. La enfermera deberá imitará la maniobra para una mejor comprensión.

Existen dos tipos de espirometría:

  • Simple: el paciente realiza una espiración máxima no forzada tras una inspiración máxima.
  • Forzada: el paciente realiza una espiración máxima forzada en el menor tiempo posible tras una inspiración máxima. Con la espirometría forzada se obtiene información de mayor relevancia clínica y es la más utilizada puesto que efectúa la medición de volúmenes pulmonares dinámicos, en los que se introduce el factor tiempo, a diferencia de los estáticos.

Las variables más representativas de la espirometría son:

  • VC: Volumen de aire movilizado desde una inspiración máxima a una espiración máxima realizadas lentamente.
  • FVC o capacidad vital forzada: Volumen de aire total expulsado desde una inspiración máxima a una espiración máxima realizadas de forma rápida.
  • FEV1 o ventilación espiratoria máxima por segundo: volumen espirado bruscamente durante el primer segundo de una espiración forzada.

FEV1%: Es la relación entre FEV1/FVC expresado en porcentaje.

  • FEF 25-75: Es el flujo de aire producido en el 50% central de la espiración.
  • PEF: Flujo máximo de aire espiratorio.

Los valores espirométricos se expresan de forma numérica (datos cuantitativos y porcentajes) y de forma gráfica.

El personal de Enfermería que realice la prueba debe tener conocimientos sobre:

  • Patologías respiratorias.
  • Indicaciones y contraindicaciones.
  • Manejo adecuado del espirómetro: calibración periódica; limpieza, desinfección y sustitución del filtro o tamiz antibacteriano; consignación de valores ambientales (temperatura, humedad y presión), de datos antropométricos y de información clínica.
  • Interpretación básica de los resultados: validez, reproductibilidad y no extrapolación de volumen
  • patrón obstructivo: relación FEV1/FVC menor del 70%
  • patrón restrictivo: disminución de la FVC mayor del 80%
  • patrón mixto: alteración de ambos tipos
  • habilidad de comunicación y atención a los pacientes.

Todos estos aspectos aseguran que la prueba se desarrolle bajo unos estándares mínimos de calidad y que sea de utilidad médica.

El paciente que vaya a realizarse una espirometría forzada tiene que tener una serie de indicaciones previas antes de acudir a la prueba con el fin de garantizar que los valores que revelen el espirómetro sean los más certeros posibles.

Las indicaciones a seguir serán:

  • No es preciso acudir en ayunas, aunque se aconsejable evitar comidas copiosas.
  • No fumar al menos en la hora previa.
  • Se debe evitar en las horas previas la ingesta de estimulantes o depresores del sistema nervioso tales como café, té, alcohol, tranquilizantes, hipnóticos, etc.
  • No realizar ejercicio físico al menos 30 minutos antes.
  • Acudir a la cita con ropa ligera, evitando cuellos, corbatas o fajas que puedan incomodar y, si no fuera posible, aflojarla para realizar la prueba de forma más cómoda.
  • Evitar la administración en las 6 horas previas de broncodilatadores de acción corta (salbutamol, tertulian o bromuro de ipatropio), de larga duración en las 12 horas previas (formoterol o salmeterol) y tiotropio inhalador o teofilinas por vía oral en las 36 horas previas. Podrán ser administrados a excepción cuando la situación clínica no lo permita, por orden médica o en el seguimiento de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). En caso de consumo previo dejarlo registrado en el informe de resultado.
  • En caso de tener prótesis dental, comunicárselo a la enfermera.
  • Acudir a la cita 15 minutos antes para estar en reposo.

De forma diaria, el enfermero tiene que realizar una calibración del espirómetro con una jeringa de tres litros para comprobar que no existen fugas.

Antes de comenzar la prueba se pesará (con ropa ligera) y medirá (descalzo) al paciente para dejarlo registrado, así como la edad para calcular los valores de referencia. En pacientes con deformidad torácica hay que medir la envergadura en vez de la talla.

Variable – Definición

  • Edad: Años
  • Sexo: Hombre/Mujer
  • Peso: En kg
  • Talla: En cm
  • IMC: En %

Tabla 1. Variables (elaboración propia)

Informar al paciente sobre el procedimiento a seguir, de las razones que lo motivan, de lao importante que es una adecuada colaboración y de la ausencia de molestias.

Para realizar la técnica se requiere que el paciente esté en posición de reposo, sentado (en el caso de mantener otra posición hacerlo constar en el informe), con la espalda recta, con las piernas sin cruzar, los pies asentados en el suelo, con una pinza nasal para evitar escapes de aire, con una boquilla desechable de un solo uso entre los labios, cerrándolos bien alrededor de ella, sin taponar el orificio ni morderlo.

Se le pedirá al paciente que realice una inspiración máxima forzada a través de la boca para que llene los pulmones de aire, momento en el cual hará una breve apnea y a continuación de forma brusca realizar una espiración máxima forzada hasta exhalar todo el aire retenido a través de la boca. En ningún momento se deberá reinhalar el aire.

Una vez explicada la técnica al paciente se ensayará con él maniobras inspiratorias y espiratorias incitándole a conseguir el máximo esfuerzo. Luego proceder a realizar la prueba definitiva.

La prueba se considera concluida cuando se dispone de 3 resultados válidos, con un máximo de 8 intentos. El tiempo de cada maniobra no debe ser inferior a 6 segundos. Seleccionar los mejores valores de la FVC y del FEV1 aunque no sean de maniobras consecutivas. Los resultados que serán considerados como correctos podrán ser:

  • Válidos: buen comienzo (brusco), buena finalización y trazado sin artefactos.
  • Reproducibles: curvas que muestren entre ellas una diferencia entre FEV1 y FCV menor de 100 ml y del 5%.
  • No extrapolados: se conoce como volumen extrapolado a la cantidad de aire exhalado antes de que el paciente comience a realizar un verdadero esfuerzo espiratorio máximo. Esto se debe a inicios titubeantes de la maniobra. Si es mayor de un 5% o de 150 ml de la FVC la prueba se dará por invalidada, puesto que falsea los resultados de la FEV1.

En el caso de que el médico haya pedido un test con broncodilatación se le debe administrar al paciente un fármaco inhalado, teniendo que volver a repetirle la prueba pasados 15 minutos. De esta manera, se miden los cambios en la función pulmonar producidos tras la administración de un broncodilatador de acción corta.

Tras finalizar la prueba hay que limpiar con agua y jabón u oxígeno activo, y a ser posible esterilizar cada semana, conos, rejillas y neumotacómetros. Siempre utilizar boquillas y filtros desechables. En pacientes supuestamente contagiosos habrá que realizar la prueba a última hora del día y posteriormente proceder a una limpieza a fondo.

Las complicaciones potenciales en esta técnica son poco frecuentes pero puede producir mareo e incluso síncope, tos, espasmo bronquiales, aumento de la presión ocular, aumento de la presión craneal, incontinencia urinaria y descompensación de patologías inestables.

Existen una serie de contraindicaciones para realizar la prueba como son:

  • Absolutas: Neumotórax activo o reciente, hemoptisis activa o reciente, angina de pecho o infarto agudo de miocardio recientes, desprendimiento de retina o cirugía ocular recientes, aneurisma torácico, abdominal o cerebral conocidos, tuberculosis activa, cirugía reciente de cualquier tipo, infecciones activas y situaciones que requieran reposo absoluto.
  • Relativas: Secreciones abundantes, náuseas por el uso de la boquilla, incomprensión o falta de colaboración al realizar de las maniobras por deterioro cognitivo o físico, traqueotomía, menores de 6 años y problemas bucodentales o faciales que dificulten o impidan la colocación y sujeción de la boquilla.

Los resultados de la espirometría pueden interpretarse de las siguientes maneras según sean los patrones de alteración pulmonar. La espirometría se considera dentro de valores normales cuando FVC>80%, el FEV1>80% y la relación FEV1/FVC>70% en adultos. Existen tres tipos de alteraciones en la espirometría:

  • Ventilatoria obstructiva: Disminución del FEV1 y del FEV1/FVC. Existe una disminución del flujo aéreo por resistencia de las vías aéreas o por retracción elástica del parénquima alveolar. Las patologías que se ajustan a este perfil son: asma, EPOC, fibrosis quística, bronquiolitis y enfisema.
  • Ventilatoria no obstructiva: Disminución de la FVC y aumento del FEV1/FVC. Se considera restrictiva si la FVC y la TLC están disminuidas. Se evidencia una disminución de la capacidad pulmonar total por alteración del parénquima, del tórax o de los músculos respiratorios. Las patologías que se ajustan a este perfil son: sarcoidosis, fibrosis pulmonar idiopática, neumoconiosis, debilidad o parálisis diafragmática, miastenia gravis, síndrome Guillain-Barré, poliomielitis, distrofias musculares, espondilitis, obesidad, etc.
  • Mixta: Disminución de los flojos espiratorios máximos y de los volúmenes pulmonares TLC y VC. Este patrón combina las características de los dos anteriores.

Conclusión

Gracias a la espirometría, se pueden encontrar hallazgos de enfermedades respiratorias tras medir los volúmenes pulmonares que se obtienen, facilitando un diagnóstico y detectando posibles complicaciones quirúrgicas, así como obtener una evaluación medicamentosa y de discapacidades del paciente.

La espirometría es una prueba muy comúnmente realizada y de bajo coste, en la que se requiere de preparación por parte del profesional de Enfermería que la coordina, así como una gran colaboración por parte del paciente sometido a la prueba.

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