Intervención enfermera en el soporte nutricional del paciente oncológico durante la quimioterapia

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 6–Junio 2026.

Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 6: 107

Autor principal (primer firmante): Sara Beamonte Borao

Fecha recepción: 06/05/2026

Fecha aceptación: 02/06/2026

Ref.: Ocronos. 2026;9(6): 107

Autores: Sara Beamonte Borao (enfermera), Claudia Espes Albajez (enfermera), María Joséfa Navarro Rueda (enfermera), Amanda Bailo Ruiz de Eguilaz (enfermera), Lucretia Raluca Chescu Makai (enfermera), Elena Catalán Hernández (enfermera).

Resumen

El estado nutricional del paciente oncológico es un factor determinante en la tolerancia al tratamiento quimioterápico, la evolución clínica y la calidad de vida durante el proceso oncológico. La enfermera, como profesional de referencia en el seguimiento del paciente durante los ciclos de tratamiento, desempeña un papel esencial en la detección precoz del deterioro nutricional, la educación dietética y la coordinación con el equipo de soporte nutricional. Con este artículo se pretende describir las intervenciones enfermeras clave en el abordaje nutricional del paciente sometido a quimioterapia, desde una perspectiva integral y centrada en sus necesidades reales.

Palabras clave: nutrición oncológica, quimioterapia, desnutrición, Enfermería, educación nutricional, soporte nutricional.

Introducción

La desnutrición es una de las complicaciones más frecuentes y menos visibles del proceso oncológico. Su desarrollo no obedece únicamente a la enfermedad en sí, sino también a los efectos adversos del tratamiento quimioterápico, que con frecuencia comprometen la ingesta alimentaria del paciente a través de náuseas, vómitos, mucositis, alteraciones del gusto, anorexia o diarrea. Un estado nutricional deteriorado no solo afecta a la calidad de vida del paciente, sino que puede reducir la tolerancia al tratamiento, obligar a modificaciones de dosis o retrasos en los ciclos y empeorar el pronóstico global.

En este contexto, la valoración y el seguimiento nutricional son intervenciones que deben integrarse de forma sistemática en la atención enfermera al paciente oncológico. La enfermera es la profesional que mantiene un contacto más continuado con el paciente a lo largo del tratamiento y, por tanto, la que se encuentra en mejor posición para detectar precozmente el deterioro nutricional, orientar sobre estrategias dietéticas adaptadas a los efectos adversos presentes en cada momento y facilitar el acceso a recursos especializados cuando la situación lo requiere.

Objetivos

Describir las intervenciones enfermeras más relevantes en la valoración y el soporte nutricional del paciente oncológico durante la quimioterapia.

Analizar el papel de la enfermera en la educación dietética adaptada a los efectos adversos del tratamiento.

Promover un modelo de atención nutricional integrado en la práctica enfermera oncológica, basado en la evidencia y orientado a la mejora de la calidad de vida del paciente.

Material y métodos

Se realizó una revisión bibliográfica de guías clínicas nacionales e internacionales, documentos de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), recomendaciones de la European Society for Clinical Nutrition and Metabolism (ESPEN) y artículos publicados en revistas científicas de Enfermería oncológica y nutrición clínica indexadas. Se seleccionaron aquellos recursos que abordaban el soporte nutricional en el paciente oncológico sometido a quimioterapia y el rol enfermero en su valoración y seguimiento.

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Resultados

La valoración nutricional al inicio del tratamiento y en cada ciclo posterior es el punto de partida de toda intervención enfermera en este ámbito. La enfermera aplica herramientas de cribado validadas, recoge información sobre el peso habitual del paciente y sus variaciones recientes, evalúa la ingesta alimentaria actual y explora la presencia de síntomas que interfieren con la alimentación. Esta valoración sistemática permite identificar de forma precoz a los pacientes en riesgo de desnutrición y establecer un plan de intervención antes de que el deterioro nutricional sea clínicamente significativo. La monitorización del peso en cada visita es una medida sencilla, pero de alto valor clínico que no debe omitirse.

La educación nutricional adaptada a los efectos adversos del tratamiento es una de las intervenciones enfermeras con mayor impacto sobre la calidad de vida del paciente. Ante la presencia de náuseas y vómitos, la enfermera orienta sobre la distribución de la ingesta en tomas pequeñas y frecuentes, la elección de alimentos de fácil digestión y la evitación de olores intensos que pueden desencadenar el reflejo nauseoso. En caso de mucositis, recomienda alimentos de textura suave, temperatura templada y bajo contenido en ácidos o especias. Cuando el paciente refiere alteraciones del gusto, propone estrategias para modificar la presentación y el condimento de los alimentos con el objetivo de mantener una ingesta suficiente. Estas recomendaciones se individualizan en función del esquema de quimioterapia recibido, los síntomas presentes y las preferencias del paciente.

El mantenimiento de una hidratación adecuada es otro aspecto que la enfermera trabaja de forma específica con el paciente oncológico. Determinados esquemas de quimioterapia, especialmente los que incluyen platinos, requieren una hidratación activa tanto durante la administración como en los días posteriores para prevenir la nefrotoxicidad. La enfermera educa al paciente sobre la importancia de mantener una ingesta hídrica suficiente, le enseña a reconocer los signos de deshidratación y establece pautas claras sobre cuándo debe consultar al equipo sanitario.

Cuando la situación nutricional del paciente supera las posibilidades de la intervención dietética convencional, la enfermera actúa como nexo con el equipo de nutrición clínica y facilita la valoración por parte de la dietista-nutricionista especializada en oncología. En los casos en que se indica soporte nutricional artificial, ya sea enteral o parenteral, la enfermera asume un papel central en su administración, seguimiento y educación al paciente y su familia sobre el manejo en el domicilio.

Conclusiones

El soporte nutricional del paciente oncológico durante la quimioterapia es una dimensión del cuidado que no puede abordarse de forma aislada ni delegarse exclusivamente en otros profesionales. La enfermera, desde su posición de mayor continuidad asistencial, es la profesional con mayor capacidad para integrar la valoración nutricional en la práctica clínica diaria, adaptar la educación dietética a la realidad cambiante de cada ciclo y coordinar el acceso a recursos especializados cuando la situación lo requiere. Fortalecer esta competencia enfermera implica invertir en formación específica en nutrición oncológica y garantizar que el soporte nutricional ocupe el lugar que le corresponde dentro del plan de cuidados integral del paciente con cáncer.

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Bibliografía

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