Icono del sitio Ocronos – Editorial Científico-Técnica

Intervención enfermera en la modificación de estilos de vida en la obesidad en Atención Primaria

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IV. Nº 4–Abril 2021. Pág. Inicial: Vol. IV; nº4: 142

Autor principal (primer firmante): Blanca María Higueras San Román

Fecha recepción: 1 de Abril, 2021

Fecha aceptación: 27 de Abril, 2021

Ref.: Ocronos. 2021;4(4): 142

Autoras:

Resumen

La elevada prevalencia de obesidad en nuestro medio, una enfermedad crónica con un abordaje complejo y responsable de múltiples comorbilidades, nos lleva a la necesidad de implementar estrategias para su abordaje y mantenimiento.

La consulta de Enfermería en atención primaria es el lugar idóneo para realizar una modificación de estilos de vida por conocer al paciente de forma más continuada.

El objetivo de este artículo es proponer intervenciones enfermeras para la modificación de estilos de vida no saludable en Atención Primaria en la población con sobrepeso y obesidad.

Palabras clave: Obesidad, sobrepeso, enfermera, modificación de estilos de vida, atención primaria.

Abstract

The high prevalence of obesity in our environment, a chronic disease with a complex approach and responsible for multiple comorbidities, leads us to the need to implement strategies for its approach and maintenance.

The nursing consultation in primary care is the ideal place to carry out a modification of lifestyles in order to know the patient in a more continuous way.

The objective of this article is to propose nursing interventions for the modification of unhealthy lifestyles in Primary Care in the overweight and obese population.

Keywords: Obesity, overweight, nurse, lifestyle modification, primary care.

Introducción

La obesidad es una enfermedad crónica resultante de la interacción de factores genéticos, metabólicos, conductuales y culturales que está alcanzando proporciones de epidemia mundial (1). En 1997 la Organización Mundial de la Salud declaró la obesidad como una epidemia global y propuso un conjunto de medidas para prevenirla (2).

En España su prevalencia ha ido aumentando según transcurrían los años. Este rápido incremento se explica por el abandono de estilos de vida saludables, dado que la carga genética de los individuos no sufre modificaciones tan rápidas. Los factores ambientales contribuyen en un 70% al desarrollo de obesidad, siendo la dieta y el sedentarismo los más representativos (1).

El exceso de peso se asocia al desarrollo de otras enfermedades crónicas como diabetes mellitus, hipertensión arterial (HTA), enfermedad cardiovascular y algunos tipos de cáncer; incluso parece relacionarse con trastornos psicológicos debido, en parte, al rechazo que sufren las personas obesas por una sociedad que sobrevalora la imagen corporal (1)

.

Por tanto, la modificación de estilos de vida (MEV) puede ser fundamental para prevenir y tratar el exceso de peso y sus comorbilidades (1,2). Además, hay que tener en cuenta el alto porcentaje de fracasos y recaídas en el tratamiento de obesidad (2).

El objetivo de este artículo es proponer intervenciones enfermeras para la modificación de estilos de vid no saludable en Atención Primaria en la población con sobrepeso y obesidad.

Desarrollo

La consulta de atención primaria es un lugar idóneo para poner en práctica intervenciones de modificación de estilos de vid, porque se conoce al paciente y sus circunstancias y porque permite el seguimiento a largo plazo, lo que es fundamental para el mantenimiento de cambio de hábitos. La dificultad de iniciar un cambio de hábitos es enorme, pero aún mayor es la de mantenerlo.

Las actuaciones en la consulta se programarán según el estadio de cambio en el que se encuentre el paciente. Es imprescindible adecuar la estrategia a las características del paciente: edad, sexo, nivel sociocultural, circunstancias ambientales (entorno familiar, laboral y social), expectativas, actitudes, etc. En cualquier caso lo que hay que procurar es que sea siempre el paciente el que vaya encontrando o proponiendo las soluciones en cada momento, es decir tender al “empoderamiento” entendido como la necesidad de que las personas objeto de la acción se fortalezcan en su capacidad de controlar su propia vida. Todos los pasos deben ser llevados a cabo por el paciente, con el acompañamiento y la ayuda del profesional.

Las actuaciones deberían guiarse por la identificación del problema y posibles obstáculos, planteamiento de posibles soluciones y diseño de objetivos y estrategias para llevar a cabo las actuaciones previstas.

La secuencia de intervenciones en el paciente con obesidad se puede organizar de la siguiente manera:

  1. Exploración de expectativas, motivación y percepción de autoestima del paciente: mediante la entrevista motivacional Esta se realizará de forma individual. Toda esta información servirá de base para diseñar el resto de actuaciones.
  2. Análisis funcional de la conducta: identificación de los estímulos antecedentes o situaciones que desencadenan la conducta del paciente, las consecuencias de la misma y las relaciones entre ellas.
    El paciente con obesidad tiende a subestimar la ingesta y además suele tener una distorsión cognitiva conocida con el nombre de “falacia de control” que consiste en sobreestimar la percepción del control que tiene sobre la comida. Por ello, una de las primeras medidas a tomar es que el paciente se dé cuenta de sus comportamientos mediante el registro de sus hábitos de alimentación y ejercicio físico como mínimo a lo largo de una semana. Esta técnica es muy efectiva ya que tiene la doble utilidad de aportar información y a la vez propiciar el cambio, al darse plena cuenta el sujeto de lo que está haciendo, pero es difícil de conseguir. Una línea de actuación podría ser explorar otras formas de recopilar esta información.
  3. Establecimiento de objetivos: siempre fáciles de alcanzar y progresivos para aumentar la sensación de logro y mejorar la adherencia.
  4. Educación sanitaria: mediante técnicas cognitivo-conductuales como control de estímulos, control de la ansiedad, reestructuración cognitiva, habilidades sociales, resolución de problemas y asertividad. Estas actividades es aconsejable realizarlas en grupo.
    Las técnicas de control y habilidades sociales trabajan la parte conductual, mientras que las de reestructuración cognitiva (identificación y modificación de patrones de pensamiento “disfuncionales”) y resolución de problemas se dirigen a mejorar la actividad cognitiva. Ambas son complementarias.
  5. Prevención y manejo de recaídas: informar de que las
    recaídas se van a producir para identificar las situaciones de riesgo y tener preparadas estrategias para enfrentarse a ellas. También es importante diferenciar caída (consumo aislado o desliz, que sólo precisa desdramatizar y animar) de recaída (restablecimiento de un hábito previamente eliminado, que requiere volver a empezar).
    La recaída no se considera un fracaso del paciente ni del profesional, sino una parte del proceso normal de cambio. Cada recaída no es la misma y representa un avance hacia el éxito del cambio ya que los intentos fallidos sirven de aprendizaje que acercan a la persona a la meta de consolidar un cambio.
    El objetivo es ayudar al paciente a renovar el proceso de contemplación, decisión y acción sin que aparezcan bloqueos o desmoralización por recaídas. Ante un aumento de 1-2.5 kg, hay que poner en práctica de nuevo todas las estrategias, empezando por el autorregistro.

Es aconsejable, una vez establecido el cambio, realizar una valoración anual del estado del paciente.

A continuación, se presenta un esquema orientativo para la organización de las visitas.

1ª visita

2ª visita

3ª visita y siguientes

ANEXO

1. Escala de calidad de vida, obesidad y dietética (ECVOD).

La original (QUOLOD) consta de 31 ítems que exploran 4 dimensiones: impacto físico (Q1-Q11) impacto psicosocial (Q12-Q22) impacto en la vida sexual (Q23-Q26) y comodidad con la comida (Q27-Q31). A menor puntuación, peor calidad de vida (3).

Para facilitar su aplicación hemos suprimido las preguntas redundantes como “Me encanta la idea de comer” , similar a la de “me gusta pensar en la comida” o aquellas que se pueden encontrar en otros cuestionarios como el de Rosenberg “Me siento inferior a los otros” o el de

Goldberg “Me siento deprimido o bajo de moral” y las que pueden tener otras causas que la obesidad, como “Me duele el pecho al hacer esfuerzos “, “Me cuesta terminar mis tareas o hacer frente a mis responsabilidades”. Finalmente, hemos eliminado también el ítem “me gusta comer” porque no pensamos que tenga connotaciones negativas, con lo que el cuestionario queda reducido a un total de 20 preguntas: 8 de impacto físico, 5 de impacto psicosocial, 2 de impacto en la vida sexual y 5 de comodidad con la comida.

Puede ser de utilidad anotar si hay preguntas que se han dejado en blanco y el por qué (si lo manifiesta voluntariamente)

Anexo – Intervención enfermera en la modificación de estilos de vida en la obesidad en Atención Primaria.pdf

Puntuación: muchísimo/siempre = 1 y nada/nunca = 5

Puntuación mínima 20; puntuación máxima 100. A mayor puntuación, mejor calidad de vida.

Bibliografía

  1. Arrebola Vivas E, Gómez-Candela C, Fernández Fernández C, Bermejo López L, Loria Kohen V. Eficacia de un programa para el tratamiento del sobrepeso y la obesidad no mórbida en atención primaria y su influencia en la modificación de estilos de vida. Nutrición Hospitalaria 2013;28(1):137-141.
  2. Ariza C, Ortega-Rodríguez E, Sánchez-Martínez F, Valmayor S, Juárez O, Pasarín MI, et al. La prevención de la obesidad infantil desde una perspectiva comunitaria. Atención Primaria 2015;47(4):246-255.
  3. Ziegler O, Filipecki J, Girod I, Guillemin F. Development and validation of a French obesity-specific quality of life questionnaire: Quality of Life, Obesity and Dietetics (QOLOD) rating scale. Diabetes Metab 2005;31(3):273-283.
Salir de la versión móvil