La inteligencia emocional y su relación con la toma de decisiones en adolescentes

Emotional intelligence and its relationship with decision-making in adolescents

Incluido en la revista Ocronos. Vol. V. Nº 1–Enero 2022. Pág. Inicial: Vol. V; nº1: 36

Autor principal (primer firmante): Daniel Salazar Nieto

Fecha recepción: 21 de Diciembre, 2021

Fecha aceptación: 2 de Enero, 2022

Ref.: Ocronos. 2022;5(1) 36

Autores: Daniel Salazar Nieto 1, Andrea Mejía Rubio 2

Categoría profesional:

1 Carrera de Psicología Clínica, Universidad Técnica de Ambato, Ecuador. ORCID: https://orcid.org/0000-0001-5762-0110

2 Psicóloga Clínica. Máster Universitario en Neuropsicología y Educación. Docente de la Carrera de Psicología Clínica, Universidad Técnica de Ambato, Ecuador. ORCID: https://orcid.org/0000-0001-9371-9636

Resumen

Introducción: La inteligencia emocional (IE) adquiere una mayor relevancia en la adolescencia al contribuir con el desarrollo de habilidades psicosociales, mismas que favorecen una toma de decisiones (TD) adecuada, y ésta a su vez un mayor funcionamiento individual y colectivo.

Objetivo: Establecer la relación entre la inteligencia emocional y los patrones de toma de decisiones en adolescentes.

Método: La investigación es cuantitativa, de alcance descriptivo, correlacional y de corte transversal. La población de estudio estuvo conformada por 93 estudiantes de una institución educativa de la ciudad de Ambato-Ecuador; como técnica de recolección de la información para medir la inteligencia emocional se aplicó el inventario del cociente emocional de BarOn-Ice abreviado y para determinar los niveles y dimensiones de los patrones de toma de decisiones se utilizó el cuestionario Melbourne de toma de decisiones.

Resultados: Dentro de los principales hallazgos se encontró una correlación positiva entre la inteligencia emocional y la toma de decisiones; asimismo, la mayoría de la población presentó niveles promedios y adecuados de inteligencia emocional y toma de decisiones respectivamente.

Conclusiones: Los adolescentes con una inteligencia emocional mejor desarrollada pueden llegar a tomar decisiones más apropiadas, lo cual se puede atribuir a la importancia del componente emocional en las elecciones cotidianas de las personas.

Abstract

Introduction: Emotional intelligence (EI) acquires a great relevance in adolescence by contributing to the development of psychosocial skills, which favor adequate decision-making (DM); and this in turn, greater individual and collective functioning. Objective: To establish the relationship between emotional intelligence and decision-making patterns in adolescents. Method: This research is quantitative, descriptive, correlational and transversal in scope. The study population consisted of 93 students from an educational institution in Ambato-Ecuador. The abbreviated BarOn-EQI emotional quotient inventory was applied as a data collection technique to measure emotional intelligence, and the Melbourne decision-making questionnaire was used to determine the levels and dimensions of decision-making patterns. Results: One of the main findings was a positive correlation between emotional intelligence and decision-making; in the same way, the majority of the population presented average and adequate levels of emotional intelligence and decision-making, respectively. Conclusions: Adolescents with better developed emotional intelligence can make more appropriate decisions, which can be attributed to the importance of the emotional component in people’s daily choices.

Palabras clave

Inteligencia emocional, aptitud, toma de decisiones, solución de problemas

Keywords

Emotional intelligence, aptitude, decision-making, problem solving

Introducción

Actualmente la inteligencia emocional es un tema de alto interés científico en campos como la psicología y la educación, y adquiere una mayor relevancia en el período de la adolescencia debido a que en esta etapa se producen cambios físicos y psicológicos, mismos que conllevan dificultades en diversos aspectos como el control de impulsos, las relaciones interpersonales y la toma de decisiones. Por esta razón es importante el estudio de la inteligencia emocional, a fin de desarrollar en el adolescente aptitudes y cualidades que le permitan desenvolverse de forma adaptativa dentro de su medio social (1).

La inteligencia emocional, desde una mirada científica, es definida como la habilidad de conocer y ser consciente de las emociones propias y ajenas, y así, saber manejarlas para generar un desarrollo adecuado a nivel personal, social, laboral, familiar, académico y en general en el desenvolvimiento diario de un individuo (2). A pesar de ser un término relativamente nuevo, la inteligencia emocional apunta hacia el entendimiento propio de los sucesos y aspectos cotidianos del ser humano; aspecto que en años anteriores no era conocido de esta forma; sin embargo, su fundamento se centra en las bases de la empatía, autoconfianza, resiliencia y amor propio. Han sido el ámbito académico y laboral los que le han dado mayor relevancia al estudio de la inteligencia emocional, esto se asocia al aporte investigativo de los últimos diez años, que hace referencia a la implicación directa de niveles altos de inteligencia emocional en la autoeficacia, el rendimiento y la ejecución de tareas (3–5).

El concepto de inteligencia emocional tiene su origen en los trabajos de Salovey y Mayer, quienes la postularon como la facultad de ejercer dominio sobre las emociones, sirviéndose de ellas para adoptar un comportamiento funcional que genere beneficios tanto a nivel individual como colectivo (6). En concordancia a esto, Daniel Goleman, uno de los referentes principales de la inteligencia emocional, la define como la destreza de afrontar los impulsos de manera adecuada, de tal forma que se fomente un ánimo estable y una actitud de constancia ante las dificultades, hecho que aportará al desarrollo personal y del entorno más próximo de un individuo (7).

Así también, se menciona que la inteligencia emocional tiene que ver con la capacidad de las personas para conocer y dirigir sus emociones, de tal forma que se propicie una conducta adaptativa y se generen procesos de autocontrol y autorregulación (8). En este mismo sentido, la inteligencia emocional es definida como un conjunto de aptitudes que pueden ser adoptadas y trabajadas mediante una preparación a nivel psicoemocional; estas aptitudes son: el reconocimiento de los estados anímicos, el entendimiento del área afectiva en el ser humano y la destreza de controlar las emociones a fin de alcanzar un bienestar integral (9). De esta forma, se entiende que la inteligencia emocional es una cualidad que, de ser trabajada continuamente aportará beneficios significantes como el desarrollo de habilidades sociales, autoconocimiento y manejo responsable de la afectividad; aspectos que facilitarán una mayor funcionalidad en las diferentes áreas de la persona.

Los diversos estudios aplicados en poblaciones adolescentes demuestran que la inteligencia emocional promueve un mejor funcionamiento y adaptabilidad en la realización de las actividades cotidianas de este grupo etario; por lo tanto, un desarrollo adecuado de los componentes de la inteligencia emocional pronostica mayor estabilidad y bienestar a través de la toma de decisiones acertadas y responsables a nivel social, familiar, académico y personal (10,11).

En concordancia con esto, la toma de decisiones en la adolescencia, constituye un proceso mediante el cual el adolescente analiza entre varias alternativas y elige aquella que considera correcta, basado en creencias personales, aspectos culturales y patrones familiares; la toma de decisiones se enfoca además en la solución de problemas habituales y en la consecución de objetivos (12). De igual forma, tomar una decisión implica completar un proceso de conversión entre el conocimiento o información adquirida mediante los sentidos y en base a este análisis ejecutar acciones que sean beneficiosas para quien o quienes deciden (13).

Asimismo, se define a la toma de decisiones como un suceso natural de la vida donde se hace necesaria la elección de entre varias posibilidades; además, esta elección traerá consigo consecuencias que afectarán no solo al individuo que decide, sino también a su entorno más cercano (14).

En tal virtud, identificar los niveles de inteligencia emocional y de toma de decisiones en los adolescentes, permitiría diseñar estrategias para mejorar las habilidades psicosociales y promover estilos de decisiones que sean saludables; de tal forma que se genere un conocimiento más amplio acerca de la población en cuestión, analizando sus características propias y contribuyendo así a su desarrollo, adaptabilidad y estabilidad física y psicoemocional. Por todo lo anterior, el objetivo de la presente investigación fue establecer la relación entre la inteligencia emocional y los patrones de toma de decisiones en adolescentes.

Método

Diseño

Se realizó una investigación cuantitativa, de alcance descriptivo, correlacional y de corte transversal, que permitió obtener datos numéricos en relación a la inteligencia emocional y la toma de decisiones, sin influir sobre la población de estudio (15).

Participantes

La población objeto de estudio estuvo conformada por 93 adolescentes (27 de primero, 24 de segundo y 42 de tercero de bachillerato) pertenecientes a una institución educativa de la ciudad de Ambato-Ecuador. Con edades comprendidas entre los 14 y 18 años, de los cuales 51 fueron mujeres (54.8%) y 42 hombres (45.2%). La selección de los participantes se realizó mediante criterios de inclusión, los cuales fueron: a) ser estudiantes de la unidad educativa; b) asistencia regular a clases; c) la firma del consentimiento informado por parte de los padres o representantes legales.

Instrumentos

Como método y técnica de recolección de la información para medir la inteligencia emocional se aplicó el inventario del cociente emocional de BarOn-Ice abreviado, mismo que tiene una confiabilidad (alfa de Cronbach) entre 0.77 y 0.88 (16). El inventario de BarOn-Ice abreviado evalúa las habilidades emocionales y sociales mediante seis factores: inteligencia emocional total, inteligencia intrapersonal, inteligencia interpersonal, manejo del estrés, adaptabilidad e impresión positiva. En su forma abreviada, este inventario consta de 30 preguntas en una escala de tipo Likert: 1 (muy rara vez), 2 (rara vez), 3 (a menudo) y 4 (muy a menudo), las dimensiones que presenta de acuerdo al puntaje obtenido son: inteligencia emocional excelentemente desarrollada, inteligencia emocional muy bien desarrollada, inteligencia emocional bien desarrollada, inteligencia emocional promedio, inteligencia emocional necesidad de mejorarse e inteligencia emocional baja.

Para determinar los niveles y dimensiones de los patrones de toma de decisiones se utilizó el cuestionario Melbourne de toma de decisiones, que presenta una confiabilidad (alfa de Cronbach) de 0.82 (17). Este cuestionario mide la capacidad y los patrones de toma de decisiones mediante cuatro dimensiones: evitación, vigilancia, hipervigilancia y autoconfianza. El cuestionario de Melbourne consta de 25 ítems evaluados a través de una escala tipo Likert: 1 (nunca), 2 (casi nunca), 3 (pocas veces), 4 (muchas veces) y 5 (siempre); por otro lado, de acuerdo al puntaje obtenido clasifica a la toma de decisiones en los siguientes niveles: adecuada toma de decisiones, indecisión e inadecuada toma de decisiones.

Procedimiento

Sobre el procedimiento realizado para la evaluación de los participantes, una vez que se obtuvo el permiso de las autoridades y el consentimiento informado de los padres o representantes de los estudiantes, se procedió a evaluar a los alumnos de manera grupal.

La aplicación de los cuestionarios se llevó a cabo dentro del horario académico de los estudiantes a través de la plataforma de videoconferencia Zoom, debido al contexto sanitario y restricciones actuales. Antes de iniciar se explicó acerca de los reactivos, su contenido y el tiempo aproximado de evaluación. Se informó sobre la confidencialidad de los datos obtenidos, siendo las evaluaciones totalmente anónimas; asimismo, se tomaron en cuenta los aspectos éticos básicos señalados en la declaración de Helsinki para la investigación con seres humanos y se guardaron los principios éticos de autonomía y confidencialidad (18).

Finalmente, una vez realizada la matriz consolidada de datos, éstos se codificaron y sistematizaron informáticamente. La gestión estadística de los resultados se realizó por medio del software SPSS, en su versión 28.0, en el que se realizaron análisis descriptivos y se aplicó la prueba estadística de correlación Rho de Spearman de acuerdo a la distribución no normal de los datos. Los resultados se presentan en tablas estadísticas.

Resultados

En cuanto a los resultados, se detallan los hallazgos relevantes en torno a la inteligencia emocional y toma de decisiones de los adolescentes; con respecto al inventario del cociente emocional de BarOn-Ice, primero se muestran los resultados del análisis descriptivo de cada una de sus dimensiones, luego se detallan los resultados generales en cuanto a los niveles de inteligencia emocional. Así también se describe de la toma de decisiones, análisis dimensional y general; por otro lado, se detalla el análisis entre el sexo y los niveles de inteligencia emocional y toma de decisiones, finalmente se muestra la prueba estadística de correlación.

Tabla 1: Análisis descriptivo Cuestionario BarOn-Ice

Ver: Anexos – La inteligencia emocional y su relación con la toma de decisiones en adolescentes, al final del artículo

Nota: 93 observaciones; x̄: media aritmética; s: desviación estándar; Md: mediana; Mod: moda; As: asimetría; Cu: curtosis.

Fuente: Cuestionario BarOn-Ice.

Se encontraron puntajes bajos siendo; x̄= 12.41, s= 3,76, As= .092; Cu= -.849 Md=13 y Mod= 7, estos valores indican que existe dificultad en la dimensión intrapersonal, indicando que los adolescentes tienen dificultad leve de reconocimiento emocional, expresión y manejo personal bajo situaciones sociales altamente demandantes, además tienen un nivel de conciencia bajo de sí mismos, sobre su valor propio y presentan dificultad para centrar su atención en reconocer sus expresiones, situaciones y experiencias para ponerlas en práctica en la convivencia social. Asimismo, para la dimensión Impresión positiva, x̄= 13.27, s= 2.55; As= .083; Cu= -.275 Md=13.00 y Mod= 13 y también para la dimensión Adaptabilidad x̄= 15.75, s= 2.57, As= -.462; Cu= .195 Md=16.00 y Mod=16 se ha encontrado puntajes promedios, esto indica que la capacidad de reconocer aspectos positivos propios y en las demás personas presenta un desarrollo normal o esperado, de igual forma el control de los impulsos y la capacidad para adaptarse a situaciones que demandan niveles de estrés en la vinculación social parecen estar en desarrollo acorde.

Para las dimensiones manejo de estrés x̄=16.37 s= 4.35, As= -.467; Cu= -.391 Md=17.00 y Mod=18 y la dimensión interpersonal x̄=18.46 s= 2.21, As= -.0.86; Cu= -.376 Md=18.00 y Mod=18 se evidencia un desarrollo superior o puntajes altos; es decir, acciones que se encaminan a establecer relaciones de tipo sociales dentro del medio del sujeto, ambiente escolar o familiar presentan un desarrollo superior, su comprensión emocional en situaciones de interacción es adecuada.

Tabla 2: Niveles de inteligencia emocional Cuestionario BarOn-Ice

Ver: Anexos – La inteligencia emocional y su relación con la toma de decisiones en adolescentes, al final del artículo

Nota: 93 observaciones

Fuente: Cuestionario BarOn-Ice.

Se encontró predominancia de inteligencia emocional promedio con un 69.9%, seguido del 18.3% con inteligencia emocional bien desarrollada, así también el 6.5% mostró una necesidad de mejorar su inteligencia emocional, el 3.2% una inteligencia emocional muy bien desarrollada, finalmente solo el 2.2% reflejaron niveles bajos de inteligencia emocional.

Tabla 3: Análisis descriptivo Cuestionario de Toma de Decisiones de Melbourne

Ver: Anexos – La inteligencia emocional y su relación con la toma de decisiones en adolescentes, al final del artículo

Nota: 93 observaciones; x̄: media aritmética; s: desviación estándar; Md: mediana; Mod: moda; As: asimetría; Cu: curtosis.

Fuente: Cuestionario de Toma de Decisiones de Melbourne.

Se halló que la dimensión evitación muestra puntajes bajos x̄=16.62 s= 4.37, As= -.448; Cu= .77; Md=16.42 y Mod=18, esto indica que la mayoría de veces los adolescentes no evitan tomar decisiones, prefieren asumir un rol participativo frente a acciones en su convivencia, en especial en el ámbito académico, social y personal, esto puede deberse a la presencia de recursos de afrontamiento personal. También se encuentra que la dimensión Autoconfianza x̄=18.10 s= 2.20, As= -.519; Cu= -.04 Md=18.10 y Mod=18, presenta puntajes bajos, con lo cual se infiere que los adolescentes no tienen una percepción acorde sobre sí mismos que les permita tener confianza para el cumplimiento de actividades.

Para la variable vigilancia x̄=20.46 s= 3.78, As= -1.09; Cu= 1.3 Md=20.46 y Mod=25 y la variable hipervigilancia x̄=23.62 s= 5.89, As= .144; Cu= -.34; Md=23.62 y Mod=25: se han hallado puntajes elevados, esto indica que los adolescentes están atentos a las situaciones que los rodean en su medio social, familiar y académico, con una postura observadora de posibles amenazas, riesgos y beneficios a la hora de decidir, situación que los lleva a mantener una postura prudente y esperar antes de tomar decisiones de forma precipitada; sin embargo, en ciertos casos esta conducta es extrema, lo cual impide una toma de decisiones precisa y acertada.

Tabla 4. Niveles de toma de decisiones Cuestionario de Toma de Decisiones de Melbourne

Ver: Anexos – La inteligencia emocional y su relación con la toma de decisiones en adolescentes, al final del artículo

Nota: 93 Observaciones

Fuente: Cuestionario de Toma de Decisiones de Melbourne.

Se encontró predominancia de una toma de decisiones adecuada con el 83.87%, seguido del 10.75% que manifiesta indecisión, adicionalmente se ha encontrado que el 5.37% de los evaluados presentó una toma de decisiones inadecuada.

Tabla 5: Inteligencia emocional y Toma de decisiones

Ver: Anexos – La inteligencia emocional y su relación con la toma de decisiones en adolescentes, al final del artículo

Nota: 93 observaciones

Fuente: Datos obtenidos por los investigadores.

Se evidencia la existencia de relaciones de forma independiente de acuerdo a las dimensiones de la inteligencia emocional y la toma de decisiones, en este sentido se observa que de un total de cinco adolescentes que presentaron toma de decisiones inadecuada, cuatro de ellos se relacionan con inteligencia emocional promedio, además, de nueve participantes que puntuaron en indecisión, cuatro se relacionan con inteligencia emocional bien desarrollada y dos con inteligencia emocional promedio, finalmente, de 79 adolescentes que presentaron toma de decisiones adecuada, 59 se relacionan con inteligencia emocional promedio y 13 con inteligencia emocional bien desarrollada; esto indica que las variables guardan relación en cuanto a sus dimensiones, aquellos adolescentes con inteligencia emocional en niveles promedios pueden llegar a tomar decisiones sin mayor dificultad.

Tabla 6: Análisis del sexo y los niveles de inteligencia emocional

Ver: Anexos – La inteligencia emocional y su relación con la toma de decisiones en adolescentes, al final del artículo

Nota: 93 Observaciones

Fuente: Datos obtenidos por los investigadores.

En relación con el sexo de los participantes y los niveles de inteligencia emocional, se encontró que: para el nivel inteligencia emocional muy bien desarrollada: 33.3% corresponden a hombres y 66.7% mujeres; esto indica que las mujeres tienen un mejor desarrollo emocional, para la inteligencia emocional bien desarrollada: 58.8% son hombres y 42.2% mujeres; es decir existe una ligera diferencia entre hombres y mujeres, para la inteligencia emocional en nivel promedio: 49.2% son hombres y 50.8% mujeres, existe similitud entre hombres y mujeres con niveles promedio, para el nivel inteligencia emocional necesidad de mejorar: el 100% corresponden a mujeres, así también en los niveles de inteligencia emocional bajos: el 100% son mujeres, por lo que del total de la muestra, ocho que puntuaron en niveles que requieren mejorar y niveles bajos, pertenecen al sexo femenino.

Tabla 7: Análisis del sexo y los niveles de toma de decisiones

Ver: Anexos – La inteligencia emocional y su relación con la toma de decisiones en adolescentes, al final del artículo

Nota: 93 Observaciones

Fuente: Datos obtenidos por los investigadores.

Para la dimensión inadecuada de toma de decisiones, del total de participantes, el 80% corresponde a hombres y el 20% a mujeres, esto implicaría que son los hombres quienes muestran prevalencia para la toma de decisiones inadecuada; en el rango indecisión el 66.7% son hombres y el 33.3% mujeres, situación que sugiere que los hombres son más indecisos a la hora de decidir que las mujeres, finalmente para la toma de decisiones adecuada, el 41.8% corresponde a hombres y el 58.2% a mujeres, con lo que no existe una diferencia significativa en la toma de decisiones adecuada entre hombres y mujeres.

Tabla 8: Análisis de Correlación entre la inteligencia emocional y la toma de decisiones

Ver: Anexos – La inteligencia emocional y su relación con la toma de decisiones en adolescentes, al final del artículo

Nota= **. La correlación es significativa en el nivel 0.01 (bilateral) Correlación de Rho de Spearman: r= .00 a .19, correlación nula; r= .20 a .39, correlación leve a; r= .40 a .69, correlación moderada; r= 0.70 a más, correlación alta.

Fuente: Datos obtenidos por los investigadores.

Se encontró una asociación significativa entre las variables (r = .221 p = 0.00) y existen niveles de correlación positiva alta, esto implica que si aumentan los niveles de inteligencia emocional también aumentan los niveles de toma de decisiones.

Discusión

En relación a la correlación positiva alta entre los niveles de inteligencia emocional y toma de decisiones, se infiere que si aumentan los niveles de inteligencia emocional también aumentan los niveles de toma de decisiones. Este hallazgo concuerda con lo presentado en una investigación sobre inteligencia emocional y madurez vocacional aplicada a 104 estudiantes entre 14 y 18 años pertenecientes al distrito de Coata-Perú, en la cual se concluyó que la relación entre las dos variables es positiva y significativa, esto indica que a mayores niveles de inteligencia emocional, mayor madurez vocacional a la hora de decidir por una carrera profesional (19).

En cuanto a los niveles de inteligencia emocional de la población se encontró que el 69.9% presenta inteligencia emocional promedio, el 18,3% inteligencia emocional bien desarrollada, el 6.5% necesidad de mejorar su inteligencia emocional, el 3.2% inteligencia emocional muy bien desarrollada y el 2.2% niveles bajos de inteligencia emocional. Estos resultados son similares a los obtenidos en una investigación acerca de la inteligencia emocional en las competencias comunicativas de 300 estudiantes de secundaria en la ciudad de Trujillo-Perú, donde el 51.33% presentó nivel medio o promedio de inteligencia emocional, el 24.67% nivel bajo o necesidad de mejorarse, el 16% nivel alto o bien desarrollado y el 8% nivel muy alto o muy bien desarrollado (20).

La actual investigación encontró que si disminuye la inteligencia emocional también lo hace la toma de decisiones y esto podría afectar el manejo de las emociones, autocontrol y funcionamiento en las diferentes actividades de la población objeto de estudio; entre ellas, la práctica escolar. En este sentido, dichos resultados se relacionan con los de un estudio de tipo mixto acerca de la inteligencia emocional en una población estudiantil, cuyos resultados muestran que existe un fuerte grado de influencia de la inteligencia emocional en la dinámica de trabajo en el aula, rendimiento académico y estado de ánimo en los estudiantes, es así que el 49% de los participantes que presentaron problemas en el control de impulsos se vieron afectados en el desempeño académico y las relaciones interpersonales (21).

Se evidencia que la mayoría de los adolescentes presentan niveles adecuados de inteligencia emocional, hecho que se podría explicar debido al contexto en el que se desenvuelven, pues la participación de los padres en el ajuste y desarrollo emocional y el refuerzo de los docentes favorece el desarrollo efectivo de la inteligencia emocional, permitiendo que cuenten con recursos emocionales y cognitivos para afrontar situaciones en el ámbito de las relaciones sociales. Hallazgos semejantes fueron encontrados por Cobos, et al, quienes sostienen que la inteligencia emocional está ligada a factores psicológicos como los estilos de crianza recibidos por los alumnos, la conducta y el estado anímico; comprobando que los participantes que mantienen una relación saludable con sus padres presentan un mejor comportamiento social y se encuentran estables emocionalmente (22).

Se observó que los adolescentes puntuaron niveles bajos en la dimensión de autoconfianza, por lo que se infiere que presentan dificultades para fiarse de sus propias capacidades al momento de tomar decisiones en beneficio de ellos y de quienes los rodean. De manera similar, Márquez y Gaeta proponen que las competencias emocionales y la toma de decisiones responsables se relacionan de manera significativa; sin embargo, en su estudio realizado con 70 estudiantes preadolescentes, 3 profesores y 12 padres de familia en Almería-España, señalan que entre los aspectos que necesitan mejorarse se encontró la conciencia emocional y la seguridad en sí mismos (23).

Los participantes de esta investigación mostraron altos niveles en la dimensión manejo de estrés; es decir que la habilidad de sobreponerse ante las circunstancias difíciles o abrumadoras parece estar correctamente desarrollada, suceso que se asocia con los resultados de Ozcan y Zaaroglu, quienes en un estudio sobre el vínculo entre las formas de tomar decisiones y la inteligencia emocional aplicado a estudiantes entre 14 y 19 años, determinaron que aquellos con mejor rendimiento académico y mayores niveles de coeficiente emocional, mostraron un manejo más efectivo del estrés, estado de ánimo y conciencia personal (24).

La mayoría de la población presentó niveles bajos en la dimensión de inteligencia intrapersonal, esto indica que los adolescentes tienen dificultad de reconocimiento y expresión emocional, además de un nivel de conciencia bajo sobre sí mismos y su valor propio; en este sentido, los resultados son similares a los de un trabajo investigativo en relación al manejo de la inteligencia emocional, realizado en 30 estudiantes entre primer y tercer año de secundaria en Tulancingo-México, en quienes se observó dificultades en el área intrapersonal, principalmente en el autoconocimiento y autoconfianza para tomar decisiones (25).

A su vez, se comprobó que los niveles de inteligencia emocional promedio están altamente relacionados con los niveles de toma de decisiones adecuada y esto favorece un mejor desenvolvimiento y bienestar en diversas áreas como la social, familiar, escolar y personal. Esto concuerda con un estudio acerca del impacto de la inteligencia fluida y emocional sobre la toma de decisiones afectivas en la adolescencia temprana, en donde se evidenció que el desarrollo de procesos cognitivos y emocionales, especialmente la autorregulación de emociones, favorece la toma de decisiones acertada y adaptativa (26).

Por otra parte, los adolescentes mostraron niveles adecuados y altos tanto de inteligencia emocional como de toma de decisiones, estos resultados difieren con los de Pérez y Ortiz, autores que en su estudio relacionado a las emociones, toma de decisiones y manejo de conflictos en el aula, llevado a cabo en 42 estudiantes entre 12 y 17 años en Caldas-Colombia, encontraron que los alumnos reflejaron bajos niveles de inteligencia emocional, ocasionándoles conflictos en la toma de decisiones acertada (27). Esta discrepancia puede deberse a factores como la edad y la cantidad de participantes en las investigaciones.

Además, al existir una correlación positiva y significativa alta entre la inteligencia emocional y la toma de decisiones, se puede decir que una inteligencia emocional más desarrollada generaría mejores destrezas para tomar decisiones asertivas, saludables, eficientes y responsables; resultados similares a los encontrados coinciden con el trabajo de Pazmiño, et al, que destacaron la influencia positiva de la inteligencia emocional sobre la resolución de problemas y la toma de decisiones encaminada a elevar la calidad de vida de manera holística (28).

Entre las limitaciones del estudio se encontró el reducido tamaño de la población, además de que se trata de una investigación de alcance correlacional, por lo que no se pueden establecer relaciones causales. De acuerdo a esto, se propone que futuras investigaciones sean realizadas con una aproximación experimental y de mayor alcance, con el fin de que los resultados puedan ser generalizados a toda la población.

Conclusiones

Existen niveles de correlación positiva alta entre la inteligencia emocional y la toma de decisiones, esto implica que si aumentan los niveles de inteligencia emocional también aumentan los niveles de toma de decisiones y a su vez, si disminuyen los niveles de inteligencia emocional también lo harían los niveles de toma de decisiones.

En cuanto a las dimensiones de la inteligencia emocional, se observó que la inteligencia interpersonal y el manejo del estrés son los aspectos más desarrollados en los adolescentes; no así la inteligencia intrapersonal, dimensión en la que se registraron los puntajes más bajos. Estos resultados señalan que las acciones encaminadas a establecer relaciones sociales dentro del medio del sujeto presentan un desarrollo superior, su comprensión emocional en situaciones de interacción es acorde, así como la habilidad de sobreponerse ante las circunstancias difíciles o abrumadoras parece estar correctamente desarrollada. No obstante, los adolescentes tienen dificultad de reconocimiento y expresión emocional, además de un nivel de conciencia bajo sobre sí mismos y su valor propio, esto se puede explicar por la edad de los participantes, ya que se encuentran en una etapa de maduración emocional y de autoconocimiento.

En las dimensiones de la toma de decisiones los participantes presentaron niveles elevados en los aspectos de vigilancia e hipervigilancia y niveles bajos en evitación y autoconfianza, por lo que se deduce que los adolescentes están atentos a las situaciones que los rodean en su medio social, familiar y académico, con una postura observadora de posibles amenazas, riesgos y beneficios a la hora de decidir, asimismo la mayoría de veces prefieren asumir un rol participativo frente a acciones en su convivencia, en especial en el ámbito académico, social y personal; por otro lado, no tienen una percepción acorde sobre sí mismos que les permita tener confianza para el cumplimiento de actividades. Esto corrobora que en la adolescencia se encuentra muy marcada la necesidad de pertenencia a un grupo social y la búsqueda de identidad personal.

Los niveles que primaron tanto de inteligencia emocional como de toma de decisiones fueron promedio y adecuada respectivamente, esto indica que las variables guardan relación en cuanto a sus dimensiones, aquellos adolescentes con inteligencia emocional en niveles promedios pueden llegar a tomar decisiones más apropiadas sin mayor dificultad.

En relación a las condiciones de género de la población, se evidenció que no existe una diferencia significativa entre hombres y mujeres tanto en los niveles de inteligencia emocional promedio como en los patrones de toma de decisiones adecuada, concluyendo que en el caso de querer realizar una intervención para mejorar tanto los niveles de inteligencia emocional como los patrones de toma de decisiones, no sería necesario hacer una distinción de género, pues este no produce una diferencia significativa.

Anexos – La inteligencia emocional y su relación con la toma de decisiones en adolescentes.pdf

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*Conflicto de intereses

Ninguno declarado por los autores.

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