Insulinoterapia en el paciente diabético

RESUMEN

Introducción y objetivos: El término de Diabetes Mellitus (DM) incluye todo un conjunto de trastornos metabólicos que se caracterizan por el mantenimiento crónico en el plasma de cifras elevadas de glucosa en sangre (hiperglucemia), como consecuencia de una alteración en la secreción y/o acción de la insulina.Como objetivos, indicaremos el tratamiento farmacológico en el paciente diabético, exponiendo sus características, consecuencias, tipos de diabetes y destacando la importancia de su control mediante los cuidados enfermeros.

Autor/es: Juan José Mellado Portero, David Rodríguez Sola, Daniel Fortes Díaz

Metodología: Tras realizar una búsqueda exhaustiva, se han seleccionado 8 artículos con relación a las palabras claves buscadas y un criterio de selección de toda la información relacionada con pacientes diagnosticados de diabetes mellitus.

Resultados y discusión: En un estudio se constató los pobres resultados del control metabólico. Se encontró que de 50 participantes, sólo 26% tenían un buen control metabólico y el restante 74% se distribuyen en un moderado (34%) y pobre control metabólico (40%).

Conclusiones: Existe una elevada prevalencia de población diagnosticada de DM tipo II. Hay que tratar de que haya el menor número posible de diabéticos no diagnosticados por ello se deben realizar pruebas anuales a dichas personas susceptibles de ser diagnosticadas.

Descriptores: Diabetes, Insulina, Tratamiento, Educación, Farmacoterapia, Dieta, Diagnóstico.

INTRODUCCIÓN

El término de Diabetes Mellitus (DM) incluye todo un conjunto de trastornos metabólicos que se caracterizan por el mantenimiento crónico en el plasma de cifras elevadas de glucosa en sangre (hiperglucemia), como consecuencia de una alteración en la secreción y/o acción de la insulina, que afecta además al metabolismo del resto de los hidratos de carbono, lípidos y proteínas y que contribuye al desarrollo de complicaciones macrovasculares, microvasculares y neuropáticas que generan importantes tasas de invalidez y mortalidad prematura en las personas afectadas, además de reducir considerablemente su calidad de vida. (Pascual de la Pisa, 2007) (Sociedad Española de Diabetes, 2005).

Las cifras relacionadas con el avance de esta enfermedad están, además, en progresivo aumento tanto para la DM1, como en especial, para la DM2, avance que la OMS relaciona con el envejecimiento poblacional por un lado, y con el incremento de la obesidad (sobre todo en los niños), los malos hábitos alimentarios y el sedentarismo, por otro. La relación de la enfermedad con estos factores, tan generalizadamente instaurados, convierte a la Diabetes en una de las principales causas de morbi-mortalidad de las sociedades desarrolladas, siendo además considerada como uno de los principales problemas de salud pública. (Pascual de la Pisa, 2007) (Sociedad Española de Diabetes, 2005).

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Se estima que la prevalencia de la Diabetes Mellitus entre la población de los países desarrollados es de un 2 a 6% de la población, pero se considera que un 50% de los casos permanecen todavía sin diagnosticar. (Pascual de la Pisa, 2007) (Sociedad Española de Diabetes, 2005).

En la actualidad las cifras de la no adherencia bordean el 50%. En el caso de la DM2, la no adherencia al tratamiento tiene efectos a corto plazo (hiperglicemia) y largo plazo (complicaciones micro y macrovasculares tales como pie diabético, retinopatía y falla renal). Además, impide evaluar la efectividad de los tratamientos, impacta negativamente en la calidad de vida del paciente, ocasiona al Estado altos costos económicos por pérdida de productividad, recursos asociados a rehabilitación y pensiones de invalidez. (Ortiz, Manuel, 2011)

Los principales ejes del tratamiento de la diabetes descritos incluyen educación diabetológica, recomendaciones nutricionales, ejercicio y autocontrol. La multidimensionalidad del mismo, el esfuerzo que implica modificar hábitos previamente establecidos así como la disposición para mantenerlos, permiten afirmar que el tratamiento es complejo, más aún si se considera que los adultos son más resistentes al cambio. (Ortiz, Manuel, 2011)

Según todos los estudios, la mortalidad en los adultos con diabetes es más alta que en los no diabéticos, aunque como ocurre con otras enfermedades, existen diferencias importantes relacionadas con la certificación de la DM como causa de defunción, ya que a menudo esta se relaciona con otras patologías (enfermedades cardiovasculares, renales, ICTUS…) (Pascual de la Pisa, 2007) (Sociedad Española de Diabetes, 2005)

OBJETIVOS

Objetivo General

Indicar el tratamiento farmacológico en el paciente diabético.

Objetivos Específicos

  • Exponer las características de la diabetes y sus consecuencias.
  • Describir los cuidados enfermeros en el paciente diabético.
  • Explicar los diferentes tipos de diabetes.
  • Informar y destacar la importancia del control de las glucemias.
  • Proporcionar recursos y adiestrar en el manejo de los mismos al paciente diabético.

MARCO TEÓRICO

Definición de Diabetes.

La diabetes mellitus es un grupo de alteraciones metabólicas que se caracteriza por hiperglucemia crónica, debida a un defecto en la secreción de la insulina, a un defecto en la acción de la misma, o a ambas. Además de la hiperglucemia, coexisten alteraciones en el metabolismo de las grasas y de las proteínas. La hiperglucemia sostenida en el tiempo se asocia con daño, disfunción y falla de varios órganos y sistemas, especialmente riñones, ojos, nervios, corazón y vasos sanguíneos. (Rojas de P, 2012) (World Health Organization, 1999).

Tipos de Diabetes.

La diabetes Mellitus incluye diversos tipos y otras categorías de intolerancia a la glucosa.

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  • Diabetes mellitus tipo 1 (DM1): Su característica distintiva es la destrucción autoinmune de la célula β, lo cual ocasiona una deficiencia absoluta de insulina, y tendencia a la cetoacidosis. Tal destrucción en un alto porcentaje es mediada por el sistema inmunitario, lo cual puede ser evidenciado mediante la determinación de anticuerpos.

La DM1 también puede ser de origen idiopático, donde la medición de los anticuerpos antes mencionados da resultados negativos. (Rojas de P, 2012) (Iriarte, 2012)

  • Diabetes mellitus tipo 2 (DM2): Es la forma más común. Con frecuencia se asocia a obesidad o incremento en la grasa visceral. Muy raramente ocurre cetoacidosis de manera espontánea.

El defecto va desde una resistencia predominante a la insulina, acompañada con una deficiencia relativa de la hormona, hasta un progresivo defecto en su secreción. (Rojas de P, 2012) (Iriarte, 2012)

  • Diabetes mellitus gestacional (DMG): Resistencia temporal a la insulina durante el embarazo. Agrupa específicamente la intolerancia a la glucosa detectada por primera vez durante el embarazo.

La hiperglucemia previa a las veinticuatro semanas del embarazo, se considera diabetes preexistente no diagnosticada. (Rojas de P, 2012) (Iriarte, 2012)

  • Otros tipos específicos de diabetes: defectos genéticos de la función de la célula beta, defectos genéticos en la acción de la insulina, enfermedades del páncreas exocrino, endocrinopatías, inducida por drogas o químicos, infecciones, formas poco comunes de diabetes mediada inmunológicamente, otros síndromes genéticos asociados a diabetes. (Rojas de P, 2012) (Iriarte, 2012)

Diagnóstico

Se consideran valores normales de glucemia en ayunas menores a 100 mg/dL y de 140 mg/dL después de dos horas de una carga de glucosa. Las alteraciones del metabolismo de la glucosa previas a la aparición de la diabetes, están definidas como:

  • Glucosa alterada en ayunas (GAA): cuando su valor se encuentra entre 100mg/dL y 125 mg/dL.
  • Intolerancia a la prueba de glucosa (ITG) a las dos horas con cifras entre 140 y 199 mg/dL, después de una carga de 75 gramos de glucosa.

Incluye síntomas clásicos con glucemia en ayunas igual o mayor de 126 mg/dL y glucemia casual, igual o mayor a 200 mg/dL. (Rojas de P, 2012) (Iriarte, 2012)

La glucemia casual es la que se realiza en cualquier hora del día, sin importar el tiempo trascurrido desde la última comida.

Se define como ayuno la falta de ingesta calórica de, al menos, ocho horas. (Rojas de P, 2012) (Iriarte, 2012).

La hiperglucemia crónica se asocia con las secuelas a largo plazo, particularmente daño, disfunción y falla de varios órganos.

El término «prediabetes» se considera conveniente y práctico para utilizarlo en aquellas personas que presentan glucosa alterada en ayunas (GAA), condición que coloca a estos pacientes en alto riesgo de padecer diabetes y sus complicaciones cardiovasculares. (Rojas de P, 2012)

Glucosa Plasmática en Ayunas (GPA): Es la prueba de elección para el diagnóstico, aunque no basta una sola determinación. Es un test preciso, de bajo coste, reproducible y de fácil aplicación. La medición de glucosa en plasma es aproximadamente un 11% mayor que la glucosa medida en sangre total en situación de ayuno o basal. (Rojas de P, 2012) (Iriarte, 2012)

Prueba de Tolerancia Oral a la Glucosa (PTGO): La prueba es poco reproducible (por la dificultad del cumplimiento en la preparación), más costosa e incómoda. No debe realizarse a personas con glucemia en ayunas iguales o mayores a 126 mg /dL o con glucemia al azar igual o superior a 200 mg/dL en los que basta una segunda determinación para confirmar el diagnóstico.

Ha de efectuarse con una carga que contenga el equivalente a 75 g de glucosa anhidra, diluidos en 300 mL de agua, a temperatura ambiente, ingeridos en un periodo no mayor de cinco minutos. (Rojas de P, 2012) (Iriarte, 2012)

La Prueba de Tolerancia Oral a la Glucosa (PTGO) se considera el estándar para la confirmación de la diabetes en caso de duda, y deben cumplirse las siguientes recomendaciones.

  • Ayunas de 8 horas.      
  • Evitar las restricciones dietéticas tres días previos a la prueba (consumo mínimo de carbohidratos recomendado de 150 g al día).
  • Evitar cambios en la actividad física.
  • No tener ninguna infección o enfermedad intercurrente.
  • Omitir los medicamentos que pudieran alterar los valores de la glucemia.
  • Durante la prueba debe mantenerse el paciente en reposo y no fumar.
  • Las determinaciones de la glucosa se hacen con el paciente en ayunas y a las dos horas posteriores a la carga de glucosa. (Rojas de P, 2012) (Iriarte, 2012)

Hemoglobina A1c.

Es la media de las determinaciones de glucemia en los últimos dos-tres meses, en una sola medición. La HbA1c puede ser útil para diagnosticar la diabetes en pacientes con glucemia basal alterada (110-125 mg/dl), ya que podría evitar la realización de la curva.

Se acepta un valor igual o mayor a 6,5 % para diagnosticar diabetes mellitus, (Rojas de P, 2012) (Iriarte, 2012)

Factores predisponentes

Aumento de riesgo

  • Edad
  • Etnia (raza negra, asiáticos, hispanos)
  • Antecedentes familiares (por ej. diabetes gestacional)
  • Obesidad
  • Alto consumo de carnes rojas y grasas
  • Sedentarismo
  • Tabaco
  • Síndrome del ovario poliquístico
  • Fármacos (antipsicóticos, IP, betabloqueantes + diuréticos, GCT, ACO, tacrolimus, ciclosporina, ácido nicotínico, antirretrovirales, etc.)

Disminución del riesgo

  • Lactancia materna
  • Dieta rica en fibras y baja en grasas saturadas
  • Consumo de nueces (≥5 unidades/ semana), café y té verde
  • Consumo moderado de alcohol (5-30 g/día)
  • Actividad física moderada

Más frecuentes

  • Poliuria
  • Polidipsia
  • Polifagia
  • Pérdida de peso.
  • Fatiga o cansancio.
  • Alteración de la agudeza visual

Menos frecuentes

  • Vaginitis en mujeres
  • Balanitis en hombres.
  • Glucosa en la orina
  • Ausencia de menstruación en mujeres.
  • Impotencia en los hombres.
  • Dolor abdominal.
  • Adormecimiento de manos y pies,
  • Piel seca,
  • Úlceras
  • Heridas de difícil cicatrización.
  • Debilidad.
  • Irritabilidad.
  • Cambios de ánimo.
  • Náuseas y vómitos.
  • Mal aliento

Signos y síntomas

Tabla nº2 Signos y síntomas (Iriarte, 2012)

Tratamiento

En cuanto al manejo terapéutico y previo al comienzo del tratamiento farmacológico hay que centrarse en las medidas higiénico-dietéticas. Si los objetivos glucémicos individualizados no se alcanzan en 2-4 meses, se debe intensificar la intervención para maximizar sus beneficios y avanzar al siguiente nivel de terapia. (Iriarte, 2012)

Dieta:

–               Cantidad de calorías adecuada a la actividad física, edad, sexo y situación ponderal.

–               Composición adaptada según presencia de factores de riesgo (HTA, dislipemia) o complicaciones macro y microvasculares.

–               Se recomienda que entre un 45-65% del total de calorías de la dieta sean hidratos de carbono, 10-35% proteínas y 20-35% grasas (evitar ácidos grasos trans y reducir los saturados por debajo de un 7%). Es recomendable el consumo de cereales integrales y alimentos ricos en fibra vegetal.

–               En pacientes que reciben insulina rápida con las comidas es conveniente ajustar la dosis en función de las raciones de hidratos de carbono consumidas, por lo que los pacientes deben aprender a cuantificarlas.

–               Se pueden permitir consumos moderados de alcohol con las comidas (máximo 2 unidades al día). (Iriarte, 2012)

Actividad física:

–               Valorar la actividad física que realiza habitualmente y adaptar las recomendaciones a sus posibilidades y preferencias.

–               Considerar los riesgos que puede suponer sobre las complicaciones (cardiopatía isquémica, neuropatía, retinopatía, hipoglucemias, etc.)

–               Se recomienda realizar ejercicio aeróbico de intensidad moderada (50- 70% de la frecuencia cardíaca máxima: 220 menos la edad en años), dependiendo de la situación basal de cada persona durante al menos 30 minutos y como mínimo 5 días a la semana. (Iriarte, 2012)

Si con estas medidas no se consiguieran los objetivos deseados estaría indicado el comienzo con el tratamiento farmacológico.

En la actualidad se dispone de siete grupos de antidiabéticos (además de la insulina) que poseen los siguientes mecanismos de acción:

–               Estimulan la secreción de insulina: Sulfonilureas, secretagogos de acción rápida (glinidas), inhibidores de la dipeptidilpeptidasa IV y análogos del GLP-1 (glucagon-like peptide-1) (exenatida).

–               Disminuyen la resistencia a la insulina: Biguanidas y glitazonas.

–               Reducen o enlentecen la absorción de la glucosa: Inhibidores de las αglucosidasas.

El comienzo de la insulinización sería en el caso de:

–               Fracaso del tratamiento con antidiabéticos orales (HbA1c >7,5%) a pesar de combinación a dosis plenas.

–               Descompensaciones hiperglucémicas agudas.

–               Enfermedades intercurrentes: sepsis, IAM, cirugía mayor, traumatismo grave, intolerancia oral, insuficiencia cardiaca, hepática o renal aguda.

–               Embarazo.

–               Cetonuria intensa o pérdida de peso no explicable por dieta hipocalórica. (Iriarte, 2012)

Tipos de insulina

–               Insulina soluble, regular o rápida: Es la molécula de insulina humana no modificada: su cadena de aminoácidos es igual que la de la insulina producida por el páncreas y no se le añade ningún retardante o producto que modifique su farmacocinética. Su aspecto es transparente. Se puede administrar por vía subcutánea, intravenosa, intramuscular o intraperitoneal.

–               Insulina NPH (Neutral Protamine Hagedorn) o Insulina Isofánica: Este tipo de insulina se obtiene al añadir un retardante proteico (la protamina) a la insulina soluble. De este modo, el inicio, el pico máximo y la duración de su acción se retardan en el tiempo.

–               Análogos de acción ultrarrápida: (insulina lispro, aspart y glulisina) Presentan mayor velocidad de absorción que la insulina rápida/regular, lo que produce un efecto hipoglucemiante más precoz (que coincide con el mayor pico glucémico tras la ingesta), controlando mejor la glucemia posprandial. Menor duración de acción, disminuyendo la incidencia de hipoglucemias postprandiales y se administra inmediatamente antes de comer, aunque también se puede inyectar durante la comida o inmediatamente después de terminar la ingesta, de forma que es más cómodo para el paciente. (Pascual de la Pisa, 2007) (Sociedad Española de Diabetes, 2005)

–               Insulina NPL (Neutral Protamine Lispro) e Insulina Aspart Retardada: Estas insulinas son la misma insulina lispro o aspart pero retardadas con protamina y presentan las mismas características farmacocinéticas que la insulina NPH

–               Análogos de acción prolongada: insulina glargina y detemir. (Pascual de la Pisa, 2007) (Sociedad Española de Diabetes, 2005)

Mecanismos de administración de insulina:

–               Las jeringas para utilizar con los viales de insulina.

–               Los mecanismos automatizados de inyección, que funcionan con cartuchos recambiables de insulina.

–               Las jeringas precargadas. Ya vienen cargadas, y son desechables cuando se acaba la carga de insulina.

–               Los inyectores (tipo Jet), que administran la insulina forzando su entrada a través de la piel mediante aire a gran presión. La acción de la insulina administrada de esta forma es más precoz y de menor duración que la administrada por inyección. Su coste es muy elevado y son dolorosos.

–               Bombas de infusión continua de insulina subcutánea, que administran insulina rápida mediante un ritmo basal continuo, pudiendo programarse bolos de inyección preprandiales. (Pascual de la Pisa, 2007) (Sociedad Española de Diabetes, 2005)

Pauta de insulinoterapia

–               Pauta Convencional:

Una dosis: Dosis única de insulina intermedia, detemir o glargina en el desayuno. Puede ser útil en diabetes mellitus tipo 2 (DM2) que mantengan una glucemia basal aceptable (³ 140 mg/dl), pero que no tengan buen control a lo largo del día, y en la insuficiencia renal crónica. También puede utilizarse en la hiperglucemia por tratamiento con corticoides. Dosis única de insulina intermedia, detemir o glargina antes de acostarse, en aquellos pacientes que presentan glucemias basales elevadas (fenómeno del Alba: hiperglucemia basal, no secundaria a hipoglucemia nocturna). Es la pauta de elección cuando se utiliza insulina combinada con fármacos orales. (Pascual de la Pisa, 2007) (Sociedad Española de Diabetes, 2005)

Dos dosis: Una dosis matutina (antes del desayuno) y otra por la noche (antes de la cena) de insulina NPH o detemir. Indicada en los pacientes con diabetes mellitus tipo 2 (DM2) que mantienen secreción residual de insulina (reserva pancreática) pero que no tienen buen control metabólico con dieta e hipoglucemiantes orales + una dosis de insulina. Dos dosis de insulina mezcla de acción rápida + acción intermedia. Es la más comúnmente indicada para los pacientes con diabetes mellitus tipo 2 (DM2) sin reserva pancreática. (Pascual de la Pisa, 2007) (Sociedad Española de Diabetes, 2005)

–               Pauta Intensiva:

Múltiples inyecciones de insulina: Se administran 3-4 dosis de insulina rápida o ultrarrápida antes de las comidas, y además, para mantener el nivel basal, 1-2 dosis de insulina de acción intermedia (antes desayuno y cena) o una dosis de insulina glargina. Es la más indicada en diabéticas embarazadas y en pacientes jóvenes con diabetes mellitus tipo 1 (DM1) en los que el objetivo sea conseguir el más estricto control metabólico.

Bombas de Infusión Continua de Insulina: Con indicaciones similares al régimen de múltiples inyecciones, aunque la dosis final administrada suele ser un 20-30 % menor. (Pascual de la Pisa, 2007) (Sociedad Española de Diabetes, 2005)

METODOLOGÍA

La revisión de la evidencia científica se ha realizado fundamentalmente en las siguientes bases de datos: Dialnet, Scielo, Cuiden, PubMed, ScienceDirect, Elsevier y el buscador google académico de artículos escritos en lengua española publicados con palabras clave como Diabetes, Insulina, Tratamiento, Educación, Farmacoterapia, Dieta, Diagnóstico.

Tras realizar una búsqueda exhaustiva, se han seleccionado 8 artículos con relación a las palabras claves buscadas y un criterio de selección de toda la información relacionada con pacientes diagnosticados de diabetes mellitus.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

En la encuesta National Health and Nutrition Examination Surveys 1999-2006 (NHANES) se realizó una comparación entre la hemoglobina glicosilada (A1c) y la glucemia plasmática en ayunas como criterio para el diagnóstico de diabetes, revelando que la hemoglobina glicosilada (A1c) mayor de 6,5 tuvo una sensibilidad de 49,9%; especificidad del 99,5%; valor predictivo positivo del 78,2% y valor predictivo negativo del 98,2%. (Rojas de P, 2012).

Como ventajas tenemos que puede realizarse en cualquier momento del día, no requiere de ayunas y tiene poca variabilidad individual. Los valores de la hemoglobina glicosilada (A1c), iguales o mayores a 6,5% son considerados como un mejor índice de exposición crónica a la glucosa, en comparación con un valor de glucosa en ayunas y pueden ser utilizados como predictores de alto riesgo para complicaciones a mediano y a largo plazo, como por ejemplo la retinopatía. (Rojas de P, 2012)

El problema es que no está disponible a nivel mundial, los métodos de medición no se han estandarizados ni certificados, el análisis se afecta en la hemoglobinopatías, y en las alteraciones del recambio hemático, así como en las anemias. (Rojas de P, 2012)

El Comité Internacional de Expertos para el uso de la hemoglobina glicosilada (A1c) recomienda como punto de corte para el diagnóstico el valor de 6,5%; sin embargo, este mismo comité reconoce que existe discordancia en los resultados, ya que el 0,5% de los pacientes que tienen A1c igual o mayor a 6,5% tienen glucemias en ayunas menores a 126 mg/dL, mientras que el 1,8% de los pacientes con hemoglobina glicosilada (A1c) menor de 6,5%, tenían glucemias en ayunas mayores a 126 mg/dL. (Rojas de P, 2012)

En un estudio se constató los pobres resultados del control metabólico. Se encontró que de 50 participantes, sólo 26% tenían un buen control metabólico y el restante 74% se distribuyen en un moderado (34%) y pobre control metabólico (40%). (Ortiz, Manuel, 2011)

Ellos señalan adherir a la dieta recomendada por los especialistas en un promedio de 4,37 días a la semana, sin embargo, el consumo de alimentos que contienen grasas alcanza un promedio a la semana de 5,56 días, superando esta cifra a la dieta general recomendada. Además se relaciona con el bajo consumo de alimentos como frutas y verduras que alcanza una media de 3,14 días a la semana. (Ortiz, Manuel, 2011)

Los factores específicos evaluados tales como conductas de autocuidado, práctica de actividad física, control de glucemia y cuidado de los pies no se relacionaron significativamente con los índices de hemoglobina de los pacientes. El control de glucemia es realizado en promedio sólo 1,1 días por semana. De tal comportamiento, se podría desprender que la mayoría de los participantes de la muestra no pueda evaluar la efectividad de su tratamiento, ni menos realizar ajustes en su tratamiento para corregir posibles desequilibrios en sus indicadores metabólicos. (Ortiz, Manuel, 2011)

En cuanto a la actividad física, si bien el promedio de días en que los sujetos reportan practicar al menos media hora de ejercicio (incluyendo caminar) es de 4,80 días por semana, este valor no se asocia significativamente al índice de hemoglobina glicosilada, lo que podría explicarse porque los pacientes tienden a rotular como ejercicio conductas cotidianas que requieren un esfuerzo físico mínimo, tales como caminar en la casa o en el trabajo y por tanto, no involucrarse en conductas que promuevan la actividad física como uno de los ejes centrales del tratamiento de la DM. (Ortiz, Manuel, 2011)

En otros estudios encontramos que según la opinión de los autores la mujer acude con mayor frecuencia a la atención de su salud. (Alcaíno Diaz, 2014)

La mayoría de los pacientes diabéticos pertenecen al nivel socioeconómico bajo, donde existen condiciones que intervienen desfavorablemente en el autocuidado de la enfermedad. (Alcaíno Diaz, 2014)

La literatura científica señala la existencia de relación entre familia y tratamiento de la enfermedad de un adulto mayor diabético. Los adultos mayores participantes en un estudio, no cumplieron con el tratamiento farmacológico el 50,9%, mientras que sólo un 49,09% cumplieron dicho tratamiento. (Alcaíno Diaz, 2014)

Se puede deducir que en la etapa de estabilización de la familia y salida existe un mayor cumplimiento del tratamiento farmacológico debido a la presencia de un hijo adulto que puede alentar al adulto mayor a participar activamente en el cuidado de su enfermedad, no así en la etapa de nido vacío donde la pareja vive sola y sin la presencia de familiares que lo acompañen, lo que podría determinar que éstos no cumplan con dicho tratamiento. (Alcaíno Diaz, 2014)

Se observa que las personas que cuentan con pareja tienen mayor grado de cumplimiento, ya que los resultados avalan que los pacientes portadores de enfermedades crónicas sobrellevan de mejor forma su enfermedad cuando tienen a su pareja como factor protector de riesgo en la DM, debido a que, al igual que el resto del grupo familiar, ayudan a solventar las limitaciones que pueden derivarse de la patología; sin apoyo, el paciente no está en la mejor disposición para afrontar tales dificultades. (Alcaíno Diaz, 2014)

Al analizar la variable dependiente se observa que en el grupo de sexo masculino con pareja hay un mayor cumplimiento del tratamiento, existiendo una relación significativa con cada una de las variables, lo que indica que junto a la preocupación constante de la familia, el rol de apoyo que constituye la presencia de pareja hace que el usuario valore la importancia de cumplir con los diferentes aspectos de su tratamiento. (Alcaíno Diaz, 2014)

CONCLUSIONES

Existe una elevada prevalencia de población diagnosticada de DM tipo II. Hay que tratar de que haya el menor número posible de diabéticos no diagnosticados por ello se deben realizar pruebas anuales a dichas personas susceptibles de ser diagnosticadas.

Debemos prestar especial cuidado a la DM tipo II porque pueden aparecer innumerables complicaciones entre la cual destaca más el compromiso cardiovascular.

Debemos de saber las grandes limitaciones o incapacidades que supone padecer diabetes, ya que altera por completo el ritmo de vida y sobre todo el estilo y calidad de vida.

Es fundamental el papel del enfermero en la detección de la diabetes y en su futuro control para minimizar la aparición de complicaciones. Como recomendaciones, tenemos el cumplimiento de una dieta equilibrada y la realización de actividad física.

Según estudios, las personas diagnosticadas de diabetes, llevan un mejor control de la enfermedad mediante sus parejas o familiares.

BIBLIOGRAFÍA

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–               World Health Organization. (1999). Definition, diagnosis and classification of diabetes mellitus and its complications: report of a WHO consultation. Part 1, Diagnosis and classification of diabetes mellitus (No. WHO/NCD/NCS/99.2). Geneva: World health organization.

–               Iriarte Cerdán, M. (2012). Prevención cardiovascular en pacientes diabéticos tipo II.

–               Guía de Práctica Clinica Sobre Diabetes Tipo 2. Guías de Práctica Clínica de SNS. Ministerio de Sanidad y Consumo. 2008.

–               Pascual de la Pisa B, Martín Manzano JL, Núñez García D, Orozco Beltrán D, Fernández Fernández I. (2007) Diabetes Mellitus. En Casado Vicente V (eds) Tratado de Medicina Familiar y Comunitaria. Barcelona. SEMFYC; 691-724

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–               Ortiz, Manuel, Ortiz, Eugenia, Gatica, Alejandro, & Gómez, Daniela. (2011). Factores Psicosociales Asociados a la Adherencia al Tratamiento de la Diabetes Mellitus Tipo 2. Terapia psicológica29(1), 5-11. https://dx.doi.org/10.4067/S0718-48082011000100001

–               Alcaíno Díaz, Damary Elizabeth, Bastías Rivas, Nataly del Carmen, Benavides Contreras, Carolina Andrea, Figueroa Fuentealba, Daniela Carolina, & Luengo Martínez, Carolina Elena. (2014). Cumplimiento del tratamiento farmacológico de la diabetes mellitus de tipo 2 en adultos mayores: influencia de los factores familiares. Gerokomos25(1), 9-12. https://dx.doi.org/10.4321/S1134-928X2014000100003