Importancia de la educación integral al niño y al adolescente diabético

Incluido en la revista Ocronos. Vol. III. Nº 2 – Junio 2020. Pág. Inicial: Vol. III;nº2:161

Autor principal (primer firmante): Ana Belén Villalba Crespo

Fecha recepción: 27 de mayo, 2020

Fecha aceptación: 17 de junio, 2020

Ref.: Ocronos. 2020;3(2):161

Autores: Ana Belén Villalba Crespo, Patricia Algara Gonzalo, María del Rosario Castellanos Fraile y Jaime Cabrera Recuenco

PALABRAS CLAVE: Diabetes infantil, diabetes tipo 1, autogestión, educación diabetológica, enfermería, educación para la salud.

RESUMEN

La diabetes mellitus tipo 1 es la segunda enfermedad crónica más frecuente en la edad pediátrica. Requiere de un abordaje complejo en los diferentes entornos de desarrollo del niño y una participación consciente de los organismos implicados. Es una patología que supone un gran impacto en la vida del paciente y de su familia, además genera un enorme gasto socio- sanitario.

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El tratamiento requiere de un equipo multidisciplinar del que forman parte los profesionales de enfermería. El control metabólico óptimo y la adherencia al tratamiento son objetivos difíciles de conseguir en la adolescencia e implica un mayor esfuerzo en la atención prestada por parte del personal de enfermería, incluida la educación diabetológica y el apoyo en la autogestión. El desarrollo tecnológico y los cambios en el papel del paciente, son algunos de los elementos que marcan el nuevo camino al que la enfermera debe adaptar su práctica asistencial.

Diversas sociedades científicas, entre ellas la ADA (American Diabetes Association) avalan la necesidad de contar con programas estructurados de educación en los hospitales. Los pacientes recién diagnosticados de DM (Diabetes Mellitus) o aquellos que reciben insulina por primera vez, requieren “educación de supervivencia”, instrucciones mínimas sobre diabetes mellitus para que el paciente adquiera los conocimientos, habilidades y actitudes mínimos para prevenir complicaciones y episodios de hospitalización posteriores. Junto con la educación de supervivencia, todos los pacientes diabéticos, han de ser derivados a un programa de educación ambulatorio que debe formar parte de la planificación del alta hospitalaria.

INTRODUCCIÓN

La diabetes mellitus es un trastorno del metabolismo de los hidratos de carbono debido a un déficit absoluto o relativo a la secreción de insulina. Engloba un grupo de enfermedades que tienen en común la existencia de hiperglucemia, que se acompaña, en mayor o  menor medida, de alteraciones en el metabolismo de los lípidos y de las proteínas, pero que difieren en cuanto a su etiología, clínica y tratamiento. Esta hiperglucemia crónica se asocia a largo plazo con alteraciones en diversos órganos como ojos, riñones, sistema nervioso y sistema circulatorio. 1,2

En la diabetes mellitus tipo 1 existe una destrucción de las células β pancreáticas, lo que a su vez conduce a la deficiencia absoluta de insulina. Según la clasificación actual, se distinguen dos subtipos: diabetes mellitus tipo 1 (DM1) autoinmune, que se manifiesta cuando la persona predispuesta genéticamente se expone a uno o varios factores ambientales y que son los desencadenantes del proceso autoinmune y diabetes mellitus tipo 1 (DM1) idiopática, que abarca a aquellos pacientes en los que no se encuentran datos de auto inmunidad, cuya etiología y pronóstico es desconocido. 1,2

Aunque la diabetes mellitus tipo 1 (DM1) representa tan sólo una minoría de la carga total de la diabetes en la población, es la forma predominante de la enfermedad en los grupos de edad más jóvenes en la mayoría de los países desarrollados.

Hay una serie de características clínicas que determinan los criterios diagnósticos de la diabetes mellitus, y que son: la sintomatología, la glucemia plasmática, prueba de sobrecarga oral de glucosa, hemoglobina glicosilada. 3

Tras el debut de un paciente con diabetes mellitus tipo 1 (DM1) se debe tener en consideración otras particularidades como el impacto sobre el estilo de vida del paciente, la integración y adaptación a la enfermedad, así como la actitud terapéutica de los profesionales; el paciente debe ser valorado y atendido desde un punto de vista holístico. El proceso de integración y aceptación del diagnóstico lleva un tiempo prolongado, se estima que alrededor de 6-9 meses para los niños y entre 9-12 meses para los padres. 4 Hay factores que favorecen la adaptación del paciente y de la familia como: estrategias de afrontamiento, apoyo y cohesión familiar equilibrada, así como también fluidez comunicativa, habilidades de planificación…3

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El régimen de tratamiento de la diabetes mellitus tipo 1 (DM1) se basa en estrategias farmacológicas o insulinoterapia (dependiendo de las necesidades y características particulares de cada paciente se indicará qué tipo de insulina utilizar) y no farmacológicas (control de dieta, recuento de carbohidratos…), orientadas tanto a la prevención y control de alteraciones metabólicas como a los procesos asociados. 2,5

La importancia y necesidad de la educación en el paciente diabético, se inició con el descubrimiento de la insulina en 1921. En el año 1972 Leona Millar publicó un estudio donde se demostraba la importancia de los programas educativos estructurados para prevenir las descompensaciones agudas y disminuir el coste sanitario.

La educación diabetológica es primordial en el abordaje terapéutico de la diabetes y necesaria para involucrar al paciente en su autocuidado. Mejorar la comprensión de la diabetes por parte de los pacientes puede prevenir o retrasar las complicaciones y reducir el número y la duración de las hospitalizaciones, lo que a su vez puede mejorar la calidad de vida y el índice glucémico de los pacientes. Los objetivos de la educación terapéutica son: apoyar al paciente a tomar decisiones informadas, enseñar al individuo a adoptar conductas de autocuidado, capacitar a la persona en la resolución de problemas y conseguir que tenga una comunicación y colaboración activa con los profesionales sanitarios. 5

El incumplimiento terapéutico de la diabetes mellitus tipo 1 (DM1) aumenta la morbi-mortalidad, disminuye la calidad de vida y aumenta el gasto socio-sanitario. Tan importante es detectar la falta de adherencia como conocer las causas de la misma. 6

La metodología y técnicas educativas han ido evolucionando desde una educación tradicional a métodos más participativos y bidireccionales.

La morbilidad de la población con diabetes mellitus tipo 1 (DM1) viene asociada a sus complicaciones, que pueden ser:

  • Agudas como la cetoacidosis diabética, el estado hiperglucémico hiperosmolar y la hipoglucemia grave 7.
  • Crónicas como el accidente cerebrovascular, insuficiencia cardiaca, retinopatía nefropatía y neuropatía diabética. 8,9
  • Disfunción eréctil, se relaciona con la edad, tiempo de evolución de la diabetes y con alteraciones vasculares y neurológicas. 10,11
  • Complicaciones infecciosas, predominando las itu, las cutáneas y las micosis 11
  • Otras como dermopatía diabética, lipoatrofia e hipotrofia, alteraciones articulares, retracción de encías…11

OBJETIVOS

El objetivo del presente artículo es evaluar el impacto de las intervenciones educativas tanto individuales como grupales y de apoyo en la autogestión ofertada sobre la calidad de vida de niños y adolescentes con diabetes mellitus tipo 1.

METODOLOGÍA

Se ha realizado una revisión bibliográfica a través de una búsqueda sistemática de información relevante para conocer el estado del tema a tratar, para ello se han usado libros, internet, bibliotecas virtuales, en diferentes bases de datos como PubMed, Cuidatge, SciELO, Cuiden Plus y la Biblioteca virtual de la salud.

RESULTADOS

Tras el análisis de la información recabada cabe destacar que existe abundante información sobre la prevención, diagnóstico y tratamiento farmacológico de la diabetes mellitus tipo 1 (DM1).

El tratamiento de la diabetes mellitus es estresante para muchos niños y difíciles de aceptar. Actualmente, los niños tienden a experimentar en sí mismos ser individuos activos y competentes para manejar su enfermedad, aun así deben estar apoyados por un trabajo continuo a nivel familiar y escolar, de forma que la responsabilidad se comparta con adultos. Es en este momento donde surge la necesidad de educación para la salud enfocada al aprendizaje de la diabetes mellitus y a sus complicaciones, dirigida tanto a los padres o tutores como a los propios niños para llevar a cabo un trabajo continuo y en equipo.

Además de la familia, la escuela supone un entorno crítico en el que el aumento de los conocimientos y la confianza sobre la diabetes mellitus de los profesores, garantiza la igualdad de oportunidades de educación de los niños diabéticos sobre los demás niños.

Muchos artículos analizados estudian métodos de educación para la salud en diabetes mellitus. La mayoría de estos están orientados hacia la adolescencia, cuando los niños son más independientes, y susceptibles de un mal control de su enfermedad y de desarrollar conflictos familiares.

Existen varios métodos estructurados, impartidos por enfermeras como el CASCADE, que utiliza técnicas psicológicas para los pacientes y sus familiares, dando buenos resultados en cuanto a confianza, conocimiento y comprensión de la enfermedad, mejoras en las relaciones familiares y en la motivación para controlar la enfermedad. Otro de ellos es el programa NICE, llevado a cabo por enfermeras especialistas en pediatría y que requiere la formación de los profesionales en habilidades de cambio de comportamiento en sus pacientes mediante  talleres de corta duración.

Las intervenciones de educación para la salud en diabetes, pretenden involucrar tanto al niño como a sus padres, porque de esta forma se proporcionaría el apoyo suficiente para prevenir problemas de salud mental como depresión y ansiedad, además de promover relaciones positivas entre los miembros de la familia y mejorar la capacidad de los jóvenes para autogestionar su enfermedad.

Una de las funciones más importantes de los profesionales sanitarios consiste en motivar a los pacientes y a los familiares para que asistan a las consultar y así asegurar la continuidad y el seguimiento de la enfermedad. Es importante que los profesionales averigüen las razones por las que los pacientes pierden citas programadas, además de dar soluciones para garantizar la asistencia sin perder de vista la dimensión de la salud mental en los programas de educación para la salud de los niños diabéticos.

Otra forma de asegurar la continuidad y el seguimiento de estos pacientes en el periodo que pasan de niños a adolescentes es hacer la transferencia a la atención sanitaria de adultos de manera estructurada y progresiva, proporcionando si es necesario un apoyo adicional.

Es elemental un buen aprendizaje por parte de estos pacientes tanto de la importancia de llevar a cabo una alimentación adecuada a su enfermedad como del uso de la insulina, ya que resulta estresante y difícil de aceptar para muchos niños, existen juegos de entrenamiento y diversión en el ordenador que se relacionan con las inyecciones de insulina.

La auto monitorización de la glucemia capilar es una herramienta clave en el tratamiento de la diabetes. Su uso debe estar ligado a un proceso estructurado y adaptado a las necesidades del paciente. Se debe instruir en la técnica correcta, en la interpretación de los resultados y en la realización de los ajustes necesarios al inicio y evaluar periódicamente para eliminar posibles fallos.

También se debe formar en la prevención de la cetoacidosis diabética tanto a pacientes como a los familiares y asegurarse de que tanto uno como otros aprenden a identificarla (dolor abdominal y vómitos).

Teniendo en cuenta la importancia de la educación de la diabetes mellitus en adolescentes, debemos considerar el tema de la sexualidad mediante la implantación de programas específicos.

Diversos estudios han reflejado que los adolescentes encontraron dos aplicaciones móviles probadas muy útiles como soporte para la autogestión de la diabetes, además de tener un efecto positivo sobre el empoderamiento de los adolescentes con diabetes mellitus tipo 1 (DM1). 12

CONCLUSIONES

La diabetes mellitus tipo 1 (DM1) es una patología crónica frecuente en la etapa infanto-juvenil, de elevada morbi- mortalidad, que supone un gran impacto en la vida del paciente y de su familia, además de generar un enorme gasto socio-sanitario.

El estricto régimen de tratamiento y la aparición de complicaciones pueden influir en el bienestar psicológico, creando estrés, angustia, miedo, preocupación así como frustración. Existe relación entre diabetes mellitus tipo 1 (DM1) y trastornos como: ansiedad, depresión y trastornos de la conducta alimentaria.

La educación terapéutica de la diabetes está enfocada hacia la enseñanza y trasmisión de conocimientos, habilidades y actitudes, tratando de proporcionar empoderamiento, autonomía e independencia y potenciar la autoestima de la persona. La prevención y abordaje inmediato de las complicaciones de la DM 1 como la hipoglucemia o la cetoacidosis diabética, deben ser conocidos por todas las personas encargadas del cuidado del niño en sus diferentes entornos.

La evaluación de la adherencia terapéutica es importante para identificar los problemas que influyen en el correcto control metabólico.

Las intervenciones de enfermería en el adolescente con diabetes mellitus tipo 1 (DM1) contribuyen a alcanzar un control metabólico adecuado, evitan complicaciones agudas y crónicas, favorecen la integración social y escolar del paciente y mejoran su bienestar psicológico y su calidad de vida.

La transición de la etapa de adolescente a adulto debe realizarse de un modo progresivo y planificado existiendo una coordinación entre los profesionales. El uso de tecnologías, el abordaje psicosocial y la educación grupal favorecen la adherencia y el seguimiento en esta fase de transición.

BIBLIOGRAFÍA

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