Importancia del virus SARS-CoV-2 y la temporalidad en la Salud Mental de los Auxiliares Administrativos (y resto de trabajadores) de la Sanidad Pública

Incluido en la revista Ocronos. Vol. V. Nº 11–Noviembre 2022. Pág. Inicial: Vol. V; nº11: 134.3

Autor principal (primer firmante): Ana María Tuero Iglesias

Fecha recepción: 3 de noviembre, 2022

Fecha aceptación: 15 de noviembre, 2022

Ref.: Ocronos. 2022;5(11) 134.3

Autores y Categoría Profesional

  • Primer autor: Ana María Tuero Iglesias. Auxiliar Administrativo del Hospital Universitario de Cabueñes – Gijón
  • Segundo autor: Marina Isabel Pérez Meana. Auxiliar Administrativo del Hospital Universitario de Cabueñes – Gijón.
  • Tercer autor: Gloria Fariña Arango. Auxiliar Administrativo del Hospital Central de Asturias – Oviedo
  • Cuarto autor: Cristina Victoria Gayol Torres. Auxiliar Administrativo del Hospital Universitario de Cabueñes – Gijón.
  • Quinto autor: Myriam Brandón Martínez. Auxiliar Administrativo del Centro de Salud Zarracina – Gijón.

Resumen

A menudo la primera impresión que se lleva el paciente cuando acude a un Hospital o Centro de Salud es el recibimiento que se le brinda, generalmente en la mayoría de los casos es labor del Auxiliar Administrativo, a veces también del Celador. Por lo general informamos, gestionamos, realizamos los trámites administrativos correspondientes y derivamos al paciente al especialista, MAP, damos entrada a los Servicios de Urgencias Hospitalarias, prueba para la que fue previamente citado (Ejemplo: colonoscopia, electromiografía, analíticas, pruebas diagnósticas … etc).

Palabras clave

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Recibimiento, información, gestión, derivación, SARS-CoV-2, ansiedad, estrés, temporalidad.

Introducción

El paciente sanitario al igual que les sucede a los Auxiliares Administrativos (y resto de trabajadores) de la Sanidad Pública han sentido, padecido y asumido los síntomas de estrés postraumático durante las sucesivas olas que esta pandemia nos ha dejado, teniendo en cuenta que generalmente somos nosotros los encargados de la recepción del paciente y a veces de sus familiares cuando acuden a cualquier institución sanitaria, y posteriormente realizamos el trabajo administrativo correspondiente, orientamos, damos información o simplemente explicamos como llegar a la consulta, prueba o cualquier otro trámite que vayan a realizar.

Contenido

Tras más de dos años largos de pandemia el personal sanitario y personal no sanitario (entre los que nos hallamos los Auxiliares Administrativos) la inmensa mayoría nos encontramos cansados física y mentalmente, hartos de luchar contra este “enemigo invisible”. Las cifras de contagio por SARS-CoV-2 han disminuido actualmente pero aún no se han erradicado, no se vislumbra el fin y vivimos pendientes de nuevas mutaciones, la aparición de una variante desconocida en un país nos afectará al resto por el efecto de la globalización, todavía no podemos bajar la guardia.

Teniendo en cuenta que a veces por nuestro trabajo somos el primer punto de contacto del paciente con la institución sanitaria, estamos a la llegada del Hospital cuando lo recibimos y tramitamos su ingreso en Admisión debido a una urgencia, en Coordinación cuando lo citamos para acudir a una consulta con el especialista u otro tipo de prueba, en Radiodiagnóstico cuando lo citamos a su llegada para una Radiografía, Ortopantomografía o cuando acude con cita previa para realizar una prueba para la que se le citó vía telefónica con antelación como un TAC, Resonancia, Ecografía… etc. También en el Centro de Salud somos los primeros que recibimos al paciente para que acuda su médico de Atención Primaria (MAP), Pediatra, ATS, analíticas, trámites administrativos, recogida de recetas, citas telefónicas, Urgencias… etc.

Nosotros al igual que el resto de la población también hemos vivido situaciones estresantes, traumáticas, conflictivas con pacientes e incluso con compañeros agotados, vulnerables, irritados con mucha carga de trabajo y síntomas de estés. A pesar del COVID-19 la vida continua y todos deseamos volver a la nueva normalidad, queremos volver a la rutina de la vida diaria, en el trabajo, en las tiendas, en el ocio, en las empresas, aunque no olvidemos que la Sanidad nunca se detuvo, aquí no es posible la atención no presencial cuando la enfermedad del paciente requiere valoración médica, no es factible el teletrabajo ante una situación grave tipo SARS-CoV-2, que requiere atención rápida, ingreso hospitalario y atención “in situ”.

El SARS-CoV-2 el virus que causa el COVID-19 se transmite fundamentalmente por vía aérea y el aire es un fluido compuesto por moléculas invisibles en movimiento rápido, aleatorio y en estas moléculas flotan también los aerosoles respiratorios que pueden contener el virus y terminan dispersándose por los espacios interiores. Ventilemos pues estos espacios cerrados tipo Salas de Espera, Hall de Entrada… etc. con corriente cruzada. Utilicemos mascarilla en el lugar de trabajo, en las tiendas, en las Farmacias, en sitios cerrados. Respetemos la distancia de seguridad, procuremos reunirnos con nuestros amigos en exteriores, en terrazas o en espacios bien ventilados.

En Europa el 57% de los profesionales sanitarios han comunicado síntomas de estrés postraumático durante las sucesivas olas del SARS-CoV-2, esto nos ha afectado más a las mujeres, que además somos más numerosas en todas las categorías sanitarias. Del total de infectados por COVID-19 en torno al 20% son trabajadores sanitarios y dentro de esta cifra tres de cada cuatro son mujeres.

La ONU pide más apoyo y protección para atender las necesidades del personal sanitario femenino, puesto que estas han vivido situaciones estresantes y traumáticas que han incrementado su vulnerabilidad a la ansiedad, también la ONU recuerda que las iniciativas de este personal para recuperarse ante la crisis sanitaria y mejorar la calidad y eficiencia en su trabajo sean tenidas en cuenta.

En todos los países los profesionales sanitarios han sufrido ante el COVID-19 imprevisto a nivel laboral, social y psicológico. Hay datos, encuestas y estudios que reflexionan sobre el aumento de trastornos por ansiedad, depresión y estrés entre algunos se manejan el insomnio con menos horas de sueño y peor calidad de las mismas, el incremento de las bajas laborales por agotamiento físico o mental, el aumento de jubilaciones anticipadas como forma de abandono anticipado de su profesión.

Con todo lo dicho anteriormente hay que añadir también la temporalidad que sufren los trabajadores del sector sanitario a todos los niveles y en todas las categorías, hay un volumen de contratación con máximos históricos tras los refuerzos de personal obligados por la pandemia del coronavirus, recuérdese la contratación de Auxiliares Administrativos para citar pruebas de PCRs, posteriormente vacunas trabajando a turnos sábados, domingos y festivos. Lo mismo sucedía con Celadores, Auxiliares de Enfermería, ATS, Médicos… etc., e incluso se reforzó con personal ya jubilado previamente. La temporalidad está en un 35% y se ha incrementado un 3% en los últimos años, doblando así a la del sector privado.

El empleo temporal sobre todo en Sanidad es una forma de precarización laboral que viene imponiéndose en el mundo en los últimos años, sus efectos son graves tanto para la salud física como para la salud mental. En la Sanidad es habitual trabajar por meses, semanas, días, o incluso un solo día; las bajas y los contratos anuales eran algo que sucedía muy raramente. La incertidumbre merma la salud mental de los trabajadores. “Hay miedo a perder el trabajo”, ¿quién renuncia a un contrato laboral, aunque sea pésimo? Hay depresión, ansiedad. Las enfermedades profesionales más habituales son las lesiones músculo-esqueléticas debido al estrés y la presión.

La incertidumbre merma la salud mental de los trabajadores y todos tenemos necesidades básicas: comida, vivienda, ropa, luz, gas, teléfono, ocio … que hay que cubrir. Aparte de esto hay el maltrato psicológico por ser mujer, por trabajar con veteranos o por llevar poco tiempo en la empresa.

Otra de las consecuencias la temporalidad es la imposibilidad de planificar nuestra vida, ir de vacaciones, comprar una vivienda, casarse, tener un hijo a veces es un sueño irrealizable, hasta no tener una estabilidad laboral. El no saber que vamos a hacer al día siguiente genera ansiedad y deterioro psicológico.

Conclusión

Sin lugar a dudas el futuro de la Sanidad debe mejorar, los políticos y los profesionales debemos implicarnos en mejorar nuestro sistema sanitario, la Sanidad tanto en Primaria como en Especializada debe revalorizarse, estar mejor dotada y equipada, ser competente, tener prestigio, menos Listas de Espera, debería estar gestionada en parte por los propios trabajadores y comprometida con la atención a los pacientes como su fin principal de modo que los propios usuarios intervengan en la gestión sanitaria y todos nos impliquemos en el buen funcionamiento del Sistema Sanitario Público.

Bibliografía

  1. Informe de políticas de la ONU de 13 de mayo de 2020: La COVID-19 y la necesidad de actuar en relación con la salud mental.
  2. Informe “Headway 2023 Mental Health Index”.
  3. ONU-Mujeres. La pandemia en la sombra: violencia contra las mujeres durante el confinamiento.
  4. Fundación Galatea. Impacto COVID-19 en los profesionales de la salud: resultados preliminares del estudio de la Fundación Galatea (I y II).
  5. Fundación “La Caixa”: Impacto de la COVID-19 en la salud física y mental de la población adulta española.
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