Índice
- 1 Resumen
- 2 Introducción
- 3 ¿Qué es el contraste yodado?
- 4 Relación entre el contraste y la función renal
- 5 Factores de riesgo
- 6 Evaluación previa del paciente
- 7 Estrategias de prevención
- 8 El papel del técnico superior en imagen para el diagnóstico y Medicina nuclear
- 9 Perspectivas de futuro
- 10 Conclusiones
- 11 Bibliografía
Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 9–Septiembre 2026.
Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 9: 77
Autor principal (primer firmante): Andrea Force Revuelto
Fecha recepción: 04/08/2026
Fecha aceptación: 31/08/2026
Ref.: Ocronos. 2026;9(9): 77
Autores:
- Andrea Force Revuelto
- Elisa Isabel Pérez Monterde
- Francisca Latorre Moya
- Estefany Sofía Chourio Bohorquez
- Isabel Pardo Jiménez
- María Inés Leal Lidón
Técnico en cuidados auxiliares de Enfermería
Palabras clave:
Contraste yodado, función renal, nefropatía asociada al contraste, radiología, prevención.
Resumen
Los medios de contraste yodados son fundamentales en numerosas exploraciones de radiología diagnóstica e intervencionista, ya que mejoran la visualización de órganos, vasos sanguíneos y lesiones. Aunque actualmente presentan un perfil de seguridad elevado, su administración requiere una valoración previa del estado clínico del paciente, especialmente de la función renal. Determinados grupos de riesgo pueden desarrollar un deterioro transitorio o persistente de la función renal tras la administración del contraste, por lo que resulta esencial identificar a los pacientes susceptibles y aplicar medidas preventivas adecuadas. Este artículo revisa los efectos del contraste yodado sobre el riñón, los factores de riesgo implicados y las principales estrategias para minimizar la aparición de complicaciones.
Introducción
El uso de medios de contraste yodados ha aumentado considerablemente en las últimas décadas debido al desarrollo de la tomografía computarizada (TC), la angiografía y numerosos procedimientos de radiología intervencionista. Estos compuestos permiten obtener imágenes de gran calidad diagnóstica y facilitan el diagnóstico precoz de múltiples enfermedades.
A pesar de su amplia utilización y de las mejoras introducidas en su composición, la administración de contraste yodado requiere una evaluación individualizada de cada paciente. La función renal constituye uno de los aspectos más importantes a valorar antes de realizar la exploración, ya que algunos pacientes presentan un mayor riesgo de desarrollar complicaciones renales tras su administración.
La aplicación de protocolos de evaluación y prevención ha permitido reducir significativamente la incidencia de estas complicaciones y mejorar la seguridad de las pruebas radiológicas.
¿Qué es el contraste yodado?
Los contrastes yodados son sustancias que contienen yodo y se administran principalmente por vía intravenosa para aumentar la diferencia de densidad entre los distintos tejidos durante las exploraciones radiológicas.
Su utilización mejora la visualización de vasos sanguíneos, órganos sólidos, tumores y procesos inflamatorios, permitiendo realizar diagnósticos con mayor precisión.
En la actualidad predominan los medios de contraste no iónicos y de baja osmolaridad, que presentan una mejor tolerancia y menor riesgo de efectos adversos que los utilizados hace varias décadas.
Relación entre el contraste y la función renal
Tras su administración, el contraste yodado se elimina casi exclusivamente por vía renal.
En determinados pacientes, especialmente aquellos con enfermedad renal previa, diabetes mellitus o múltiples factores de riesgo, puede producirse un deterioro temporal de la función renal.
Actualmente se prefiere el término lesión renal aguda asociada a la administración de contraste, ya que no todos los casos de deterioro renal observados tras una prueba radiológica son consecuencia directa del contraste yodado.
La mayoría de los pacientes con función renal normal toleran adecuadamente estos productos sin presentar alteraciones significativas.
Factores de riesgo
La identificación de los pacientes con mayor probabilidad de desarrollar complicaciones resulta fundamental antes de la administración del contraste.
Entre los principales factores de riesgo se encuentran:
- enfermedad renal crónica;
- edad avanzada;
- diabetes mellitus con afectación renal;
- deshidratación;
- insuficiencia cardíaca;
- administración de grandes volúmenes de contraste;
- realización de procedimientos repetidos en un corto periodo de tiempo.
La presencia simultánea de varios factores incrementa el riesgo y requiere una valoración más exhaustiva.
Evaluación previa del paciente
Antes de administrar contraste yodado es recomendable revisar la historia clínica y conocer la función renal mediante la determinación de creatinina sérica y la estimación del filtrado glomerular cuando exista sospecha de deterioro renal o factores de riesgo.
También es importante conocer la medicación habitual, antecedentes de reacciones adversas al contraste y la presencia de enfermedades asociadas.
Esta evaluación permite seleccionar el protocolo más adecuado y adoptar medidas preventivas cuando sea necesario.
Estrategias de prevención
La prevención constituye la medida más eficaz para disminuir el riesgo de lesión renal asociada al contraste.
Las principales recomendaciones incluyen:
- valorar la indicación clínica de la prueba;
- utilizar la menor cantidad posible de contraste compatible con un estudio diagnóstico de calidad;
- emplear contrastes de baja o isoosmolaridad cuando estén indicados;
- asegurar una adecuada hidratación antes y después de la exploración en pacientes con riesgo;
- evitar, cuando sea posible, la administración repetida de contraste en intervalos muy cortos.
Estas actuaciones han demostrado mejorar la seguridad de los procedimientos radiológicos.
El papel del técnico superior en imagen para el diagnóstico y Medicina nuclear
El Técnico Superior en Imagen para el Diagnóstico y Medicina Nuclear participa activamente en la preparación del paciente y en la realización segura de las exploraciones con contraste.
Entre sus funciones destacan la comprobación de los protocolos establecidos, la correcta identificación del paciente, la colaboración en la administración del contraste conforme a las normas del servicio y la vigilancia de posibles reacciones adversas durante y después de la exploración.
Asimismo, informa al paciente sobre el procedimiento y colabora con el resto del equipo sanitario para garantizar una atención segura.
Perspectivas de futuro
La investigación continúa desarrollando medios de contraste con perfiles de seguridad cada vez más favorables.
Además, la inteligencia artificial y los sistemas de apoyo a la decisión clínica facilitarán la identificación automática de pacientes de riesgo y la personalización de los protocolos de administración.
Estas innovaciones contribuirán a optimizar el equilibrio entre la calidad diagnóstica y la seguridad del paciente.
Conclusiones
El contraste yodado constituye una herramienta indispensable en el diagnóstico por imagen y su utilización es segura en la mayoría de los pacientes cuando se aplican protocolos adecuados de evaluación y prevención. La identificación de factores de riesgo, la valoración de la función renal y la aplicación de medidas preventivas como una adecuada hidratación y el uso racional del contraste permiten reducir significativamente la aparición de complicaciones renales.
La colaboración entre radiólogos, nefrólogos, Técnicos Superiores en Imagen para el Diagnóstico y Medicina Nuclear, personal de Enfermería y otros profesionales sanitarios resulta esencial para garantizar exploraciones eficaces y seguras. El desarrollo de nuevas tecnologías y contrastes más seguros seguirá mejorando la calidad asistencial y la protección de los pacientes.
Bibliografía
- European Society of Urogenital Radiology (ESUR). ESUR Guidelines on Contrast Media. Versión 11.0. Viena: ESUR; 2024.
- Sociedad Española de Radiología Médica (SERAM). Recomendaciones sobre la administración segura de medios de contraste. Madrid: SERAM; última actualización.
- American College of Radiology. ACR Manual on Contrast Media. Versión vigente. Reston (VA): American College of Radiology.
- Kidney Disease: Improving Global Outcomes (KDIGO). Clinical Practice Guideline for Acute Kidney Injury.Kidney International Supplements. 2012;2(1):1-138.



