Ictericia neonatal. Artículo monográfico

Incluido en la revista Ocronos. Vol. V. Nº 4–Abril 2022. Pág. Inicial: Vol. V; nº4: 108

Autor principal (primer firmante): Sara Ibáñez Cecilia

Fecha recepción: 28 de Marzo, 2022

Fecha aceptación: 24 de Abril, 2022

Ref.: Ocronos. 2022;5(4) 108

Autores

  1. Sara Ibáñez Cecilia. Enfermera.
  2. Hildoara Liena Béjar Torrijo. Enfermera.
  3. Naomi Sancho Bustín. Enfermera.
  4. Álvaro Alonso Rubio. Técnico en cuidados auxiliares de Enfermería.
  5. María Utrilla Chamarro. Enfermera.
  6. Verónica Barranco Martínez. Enfermera.

Resumen

La ictericia neonatal, definida como la coloración amarillenta de la piel producida por un nivel alto de bilirrubina circulante, es una patología frecuente en el recién nacido y una de las principales causas de ingreso hospitalario. Etiológicamente se asocia a factores de riesgo maternos y neonatales. Un diagnóstico y tratamiento tempranos resulta indispensable para evitar complicaciones graves, aunque en la mayoría de los casos cursa de manera fisiológica y posee un índice de mortalidad bajo.

Palabras clave

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Ictericia Neonatal, Hiperbilirrubinemia Neonatal, Kernicterus, Fototerapia.

Introducción

La ictericia neonatal en la mayoría de ocasiones es producida por una hiperbilirrubinemia secundaria a la inmadurez hepática del recién nacido y una hiperproducción de bilirrubina, que cursa de manera fisiológica y desaparece generalmente antes del mes de edad. No obstante, se deben de examinar minuciosamente a estos recién nacidos hasta la desaparición de la ictericia, puesto que la bilirrubina es potencialmente tóxica para el sistema nervioso central y puede existir riesgo de que sobrevengan consecuencias más graves 1,2.

Desarrollo del tema

Prevalencia

Aparece aproximadamente en el 60% de neonatos nacidos a término y en el 80% de prematuros. Tiene una progresión en dirección cefalocaudal, es decir, aparece primero en la cara y va progresando hacia el tronco y extremidades. En su diagnóstico, es importante diferenciar las ictericias fisiológicas de las no fisiológicas:

  • Ictericia fisiológica: aparece después de las 24 horas de vida, es monosintomática, leve (bilirrubina en sangre inferior a 12,9 md/dl si el recién nacido es alimentado con lactancia artificial o a 15 mg/dl si es con lactancia materna), de predominio indirecto (bilirrubina indirecta) y fugaz (normalmente del 2º al 7º día). Es muy frecuente (60% de recién nacidos).
  • Ictericia no fisiológica: aparece en las primeras 24 horas de vida, la bilirrubinemia aumenta más de 5 mg/dl al día, tiene una duración mayor a una semana en bebés nacidos a término, sobrepasa los límites estipulados para ictericia fisiológica y/o se acompaña de otros síntomas. Aparece en el 6% de recién nacidos 1,3.

Causas

Es normal que el recién nacido tenga unos niveles de bilirrubina más elevados en el periodo postneonatal por diferentes motivos. En primer lugar, la ingesta oral está disminuida en los primeros días de vida, así como la motilidad intestinal, con el consecuente aumento de la circulación entero-hepática. Además, el sistema enzimático hepático es insuficiente para realizar una conjugación adecuada de bilirrubina y posee un mayor número de glóbulos rojos envejecidos y en proceso de destrucción.

Así mismo, el proceso de parto puede producir diferentes traumas ocasionando sangrados o hematomas que aumenten la formación de bilirrubina. Finalmente, existen otros factores que producen la ictericia del recién nacido como son la incompatibilidad del grupo sanguíneo (Rh) entre la madre y el bebé, infecciones, policitemia, problemas metabólicos y afecciones cromosómicas 4,5.

Factores de riesgo

El desarrollo de hiperbilirrubinemia severa dependerá de los factores de riesgo materno-fetales existentes que habrán de ser investigados en todo recién nacido. Entre ellos destacan:

  • Ictericia en las primeras 24 horas de vida
  • Nivel de bilirrubina en sangre altos al alta hospitalaria
  • Incompatibilidad sanguínea con prueba de Coombs positiva
  • Hermanos con antecedentes de ictericia severa
  • Edad gestacional menor a 37 semanas
  • Cefalohematoma u otras hemorragias
  • Lactancia materna exclusiva
  • Mala técnica de alimentación
  • Infecciones perinatales
  • Policitemia
  • Diabetes gestacional
  • Sexo masculino 4,5

Complicaciones

El kernicterus o toxicidad crónica y la encefalopatía bilirrubínica o toxicidad aguda es producida por la acumulación de bilirrubina no conjugada en el cerebro al atravesar la barrera hematoencefálica debido a que la cantidad de ésta sobrepasa la capacidad de unión con la albúmina.

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El kernicterus es el conjunto de síntomas que se producen cuando existen daños en el cerebro permanentes, pudiendo producir pérdida auditiva, movimientos involuntarios y no controlados, mirada permanente hacia arriba y desarrollo inadecuado del esmalte de los dientes. Estas complicaciones son potencialmente evitables ya que existen tratamientos eficaces que reducen los niveles de bilirrubina antes de que resulten peligrosos 4,5.

Se recomienda examinar a todos los recién nacidos al alta y reevaluarlos a los tres o cinco días de vida ya que es el momento en que los niveles de bilirrubina son más altos 5.

Diagnóstico

En la mayoría de los casos, la presencia de coloración amarillenta de la piel, mucosas y esclerótica puede ser el único signo clínico. Su aparición sigue una distribución céfalo-caudal, por lo que los neonatos con ictericia en las piernas tienen niveles de bilirrubina más altos que los que la presentan solo en la cara 1,5.

Kramer elaboró una escala visual para determinar los niveles de bilirrubina según su localización cutánea, siendo la cabeza y cuello 5-6 mg/ dl, miembros superiores, tórax y abdomen superior 7-9mg/dl, abdomen inferior y muslos 10- 11 mg/dl, piernas 12-13 mg/dl y plantas de los pies ≥14mg/dl. Además, existen bilirrubinómetros transcutáneos que miden los niveles de manera no invasiva y han probado ser muy útiles 2.

Aun así, en los casos en los que se sospeche de ictericia severa se debe completar la evaluación del recién nacido con exámenes de laboratorio (hemograma completo, grupo sanguíneo, prueba de Coombs y niveles de bilirrubina 2.

Tratamiento

La fototerapia es el tratamiento de elección en todos los casos aun cuando está indicada la exanguinotransfusión. La energía lumínica modifica la bilirrubina convirtiéndola en moléculas hidrosolubles que se excretan en la orina o bilis sin necesidad de conjugación en el hígado. Se espera un descenso de un 10 – 20% de la cifra inicial en las primeras 24 horas con fototerapia simple y un 30 – 40% con fototerapia intensiva y la única contraindicación es la porfiria 2,5.

La administración de inmunoglobulinas intravenosas puede estar indicada en casos graves de enfermedad hemolítica y se utiliza conjuntamente con la fototerapia, ya que disminuye el grado de hemólisis y la necesidad de exanguinotransfusión 2,5.

La realización de exanguinotransfusión se ha visto disminuida y se relega a casos graves o cuando han fracasado el resto de tratamientos. Consiste en el recambio de sangre del neonato por sangre del donante con el objetivo de disminuir la bilirrubinemia. Conlleva muchas más complicaciones que, por ejemplo, la fototerapia 2,5.

También se pueden utilizar fármacos como el fenobarbital que aumenta la conjugación y la excreción de la bilirrubina por el hígado o la mesoporfirina que inhibe el catabolismo del hemo, y consecuentemente, la producción de bilirrubina 1.

Conclusiones

La ictericia neonatal tiene una incidencia muy alta y ha de ser evaluada en todos los recién nacidos ya que, aunque normalmente se presenta de forma fisiológica, puede terminar conllevando graves complicaciones como el kernicterus. Se habrán de valorar los factores de riesgo y se deberá realizar un examen físico según la escala de Kramer. En casos más graves, se deberán realizar pruebas de laboratorio para monitorizar los niveles de bilirrubina.

La aplicación de fototerapia es el tratamiento inicial conllevando mínimas complicaciones y buenos resultados.

Bibliografía

  1. Parodi, J. C., Meana Ibarra, J. L., Ramos Cosimi, J. H. y Arce, O. (2005). Ictericia neonatal: revisión. Revista de Posgrado de la VIa Cátedra de Medicina, (151), 1–14.
  2. Madrigal Quirós, C. (2014). Ictericia neonatal. Revista médica de Costa Rica y Centroamericana, (613), 759–763.
  3. Rodríguez Miguélez, J. M. y Figueras Aloy, J. (2008). Ictericia neonatal. Protocolos Diagnóstico Terapéuticos de la AEP: Neonatología.
  4. Gonzales de Prada, E. M. (2005, enero). Hiperbilirrubinemia neonatal. scielo. http://www.scielo.org. bo/scielo.php?pid=S1024-0 6752005000100007 &script=sci_arttext.
  5. Torres Skopac, N. A. (2018). CUIDADOS DE ENFERMERÍA A PACIENTE CON ICTERICIA NEONATAL EN LA UNIDAD DE CUIDADOS INTENSIVOS NEONATAL DEL SERVICIO DE NEONATOLOGÍA DEL HOSPITAL DEPARTAMENTAL DE HUANCAVELICA Universidad Inca Garcilaso De la Vega.