Hipotermia neonatal inducida: Cuidados de Enfermería

Incluido en la revista Ocronos. Vol. VI. Nº 1–Enero 2023. Pág. Inicial: Vol. VI; nº1: 174

Autor principal (primer firmante): Natalia Perchés Barrena

Fecha recepción: 20 de diciembre, 2022

Fecha aceptación: 17 de enero, 2023

Ref.: Ocronos. 2023;6(1) 174

  • Natalia Perchés Barrena

Enfermera de la Unidad de Cuidados Intensivos en el Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza (Aragón), España

Resumen

La hipotermia neonatal inducida supone un avance terapéutico en los casos de encefalopatía hipóxico- isquémica en el recién nacido.

Consiste en disminuir la temperatura corporal en 3-4ºC en las primeras seis horas de vida, manteniéndose durante 72 horas, durante las cuales se da un recalentamiento progresivo (0,5ºC cada hora). Este tratamiento hace que mejore la morbimortalidad de estos pacientes ya que favorece la neuro protección, debido a que disminuye el metabolismo cerebral, la apoptosis y la formación de radicales libres de oxígeno.

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Se consideran muy importantes en esta terapia la vigilancia y cuidados de Enfermería para que no se produzcan complicaciones.

Palabras clave

Encefalopatía hipóxico- isquémica, hipotermia neonatal inducida, cuidados de Enfermería

Introducción

La encefalopatía hipóxico-isquémica (EHI) es una patología neurológica debida a un suceso hipóxico presentado al nacimiento, por falta de llegada de sangre al cerebro. Aparece inmediatamente después del parto tras un episodio de asfixia perinatal.

Tiene una prevalencia baja en el mundo desarrollado, pero aun así es importante tratarla de forma precoz para evitar secuelas futuras en el neonato.

El 60% de todos los RN afectados mueren, en especial aquellos que padecen EHI grave, y al menos el 25% de los supervivientes tienen secuelas en el desarrollo neurológico a largo plazo. Los RN con EHI moderada presentan un riesgo de muerte del 10%, y entre los supervivientes, un 30-40% presentarán discapacidad permanente de diferente gravedad

La actuación ha de estar protocolizada, y los profesionales sanitarios deben conocer estos protocolos y estar entrenados en el cuidado y atención de estos niños. Es de vital importancia que estos recién nacidos con sufrimiento fetal agudo sean tratados en hospitales con una Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales.

La hipotermia inducida (HI) es el tratamiento que ha demostrado mayor eficacia en caso de encefalopatía hipóxico- isquémica, reduciendo la mortalidad y secuelas en el futuro de los neonatos. Durante el tratamiento, se deberá de valorar al neonato en todas sus necesidades básicas, poniendo especial atención a las posibles complicaciones que pudiese presentar.

Al concluir la terapia, se llevará a cabo un seguimiento del niño por el neonatólogo responsable, y posteriormente por el pediatra y enfermera pediátrica correspondiente. Los padres deben participar de manera activa en este proceso para que poder detectar complicaciones en el neonato que requieran valoración por parte de profesionales.

Hipotermia Neonatal Inducida (HI)

Se trata de una terapia neuroprotectora que consiste en la aplicación terapéutica de frío con el objetivo de disminuir la temperatura central por debajo de los 35ºC. Es considerada superficial cuando está entre 32-35ºC, siendo la más usada en el paciente crítico; moderada si está entre 28-31ºC y profunda cuando es inferior a 28ºC.

Su principal indicación es tras una RCP y un traumatismo craneoencefálico, pero también una de sus indicaciones es el tratamiento de la encefalopatía hipóxico- isquémica.

Para llevar a cabo esta terapia, los criterios de inclusión son : RN con edad gestacional mayor o igual a 36 semanas y peso mayor de 1800 gr, signos clínicos de encefalopatía moderada o grave, RN con menos de 6 horas de vida, Apgar menor o igual a 5 a los 5 minutos, pH < 7.0 en gasometría de cordón, historia de suceso perinatal agudo (prolapso de cordón, desprendimiento de placenta, hemorragia materna o ruptura uterina), reanimación neonatal con presión positiva durante más de 10 minutos, presencia de convulsiones o de encefalopatía hipóxico-isquémica (EHI) moderada o severa, alteración del estado de conciencia con respuesta a estímulos disminuida o ausente (letargia, estupor, coma), hipotonía generalizada, reflejos primitivos anormales (oculomotor y pupilar), succión débil o ausente, presencia anormal del reflejo del Moro y convulsiones clínicas o por electroencefalograma.

Fases de la terapia de hipotermia inducida

Fase de enfriamiento o inducción

La hipotermia tiene más beneficios cuanto antes se inicie, debido a ello es de preferencia su realización en las primeras 6 horas de vida. La temperatura disminuye de forma gradual y controlada hasta los 33-34ºC si es hipotermia inducida total y hasta los 34-35ºC si es enfriamiento selectivo.

Fase de mantenimiento

Duración de 72 horas y en ella se realiza control y vigilancia.

Fase de recalentamiento

Lento, entre 0.2-0.5ºC/hora ya que el calentamiento rápido empeora el pronóstico y provoca convulsiones e hipotensión, llegándose a alcanzar la normotermia en un mínimo de 6-8 horas. Es un periodo crítico debido al riesgo de que aparezcan efectos adversos. Se debe evitar la hipertermia ya que empeora el pronóstico neurológico.

Cuidados de Enfermería en hipotermia inducida

Los cuidados de Enfermería se basan en realizar cada una de las diferentes fases de la técnica y en hacer que el vínculo de los padres sea más fuerte dando unos cuidados integrales y de calidad.

El personal de Enfermería de las unidades de cuidados intensivos neonatales tiene un papel fundamental en el manejo de esta terapia. Cuando el recién nacido tenga que ser trasladado a otro hospital la enfermera deberá medir la temperatura central cada 15 minutos y usar medidas físicas para mantener una hipotermia pasiva (no arropar, apagar temperatura incubadora…).

Antes de iniciar el tratamiento, el aparato de hipotermia deberá estar preparado. Al llegar el recién nacido se pesará y se tomarán las constantes. Se debe garantizar que no hay ninguna fuente de calor enchufada. Se colocará el sensor de temperatura cutáneo y rectal (introducirse unos 4-5 cm).

Si el recién nacido precisara soporte ventilatorio, debemos asegurarnos de que está conectado el humidificador, ya que las secreciones suelen ser más espesas. Llevaremos a cabo una monitorización cerebral del neonato mediante un registro electroencefalográfico continuo.

Durante el tratamiento se modificará el rango de temperatura del gasómetro antes de meter las muestras de sangre. Se cuidará especialmente la asepsia, por presentar mayor riesgo de infección debido a leucopenia. Se valorarán signos que indiquen estrés en el recién nacido (hipertensión arterial, frecuencia cardiaca >120 lpm), se vigilarán alteraciones en el EEG, la aparición de arritmias, se realizarán cambios posturales cada 4 horas, no se realizará el método canguro, se mantendrá un ambiente tranquilo, con pocos estímulos.

Conocer las características del manejo de esta terapia, así como los cuidados que hay que realizar mientras el recién nacido se encuentra en hipotermia, es importante para poder dar unos cuidados de calidad y que el tratamiento sea efectivo.

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