Índice
Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 9–Septiembre 2026.
Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 9: 25
Autor principal (primer firmante): Arain Larumbe Iturgaiz
Fecha recepción: 03/08/2026
Fecha aceptación: 30/08/2026
Ref.: Ocronos. 2026;9(9): 25
Autores:
- Arain Larumbe Iturgaiz
- Mirian Galar Díaz
- Ana Romero Azorín
Categoría profesional:
Grado en Enfermería
Resumen
- Introducción: La hipotermia inadvertida perioperatoria (HIP) es una complicación frecuente y prevenible que incrementa los riesgos cardiovasculares y las infecciones del sitio quirúrgico debido a la inhibición de la termorregulación inducida por la anestesia y la exposición al ambiente frío del quirófano.
- Objetivo: Sintetizar la evidencia científica disponible sobre las estrategias de Enfermería más eficaces para mantener la normotermia en el paciente quirúrgico.
- Metodología: Se realizó una revisión bibliográfica sistemática en bases de datos de ciencias de la salud (PubMed, SciELO, Dialnet, CUIDEN) para artículos publicados en los últimos cinco años, aplicando criterios de inclusión específicos para cuidados de Enfermería perioperatoria en adultos.
- Resultados: Los métodos de aislamiento pasivo son insuficientes por sí solos. Los sistemas de calentamiento activo por aire forzado se consolidan como el estándar de oro. La implementación del precalentamiento activo (mínimo 15–30 minutos antes de la inducción anestésica) combinado con el calentamiento de fluidos intravenosos logra mantener con éxito la temperatura corporal central por encima de los 36 °C y reduce las complicaciones.
- Conclusiones: La monitorización térmica continua y los protocolos de calentamiento activo dirigidos por Enfermería perioperatoria son intervenciones críticas para mejorar la seguridad del paciente, disminuir las complicaciones quirúrgicas y reducir los tiempos de recuperación en la Unidad de Recuperación Postanestésica (URPA).
Palabras clave:
Hipotermia; Periodo Perioperatorio; Cuidados de Enfermería; Calentamiento del Paciente; Seguridad del Paciente; Enfermería Quirúrgica.
Introducción
La hipotermia inadvertida perioperatoria (HIP) se define como el descenso involuntario de la temperatura corporal central por debajo de los 36 °C durante cualquiera de las fases del proceso quirúrgico (1, 2). Esta condición representa una de las complicaciones prevenibles más frecuentes en el entorno quirúrgico, afectando, según la literatura científica, a un porcentaje elevado de los pacientes sometidos a intervenciones bajo anestesia general o neuraxial (2, 3).
El desarrollo de la HIP está estrechamente ligado a los efectos farmacológicos de los agentes anestésicos, los cuales inhiben los mecanismos fisiológicos de la termorregulación hipotalámica, induciendo una vasodilatación periférica central (5, 8). Este fenómeno promueve una redistribución inmediata del calor desde el compartimento central (tronco y cabeza) hacia el compartimento periférico (extremidades). A este factor interno se suman condicionantes ambientales externos, tales como la baja temperatura habitual en los quirófanos, la administración de fluidos intravenosos e irrigaciones frías, y la exposición prolongada de cavidades corporales del paciente (2, 7).
La persistencia de un estado hipotérmico acarrea consecuencias clínicas graves que comprometen la seguridad del paciente. Entre los principales efectos adversos destacan las alteraciones de la cascada de coagulación, que incrementan significativamente el sangrado intraoperatorio y la necesidad de transfusiones sanguíneas (1, 9). Asimismo, la HIP induce una vasoconstricción periférica compensatoria que disminuye la oxigenación tisular, retrasando los procesos de cicatrización y multiplicando el riesgo de infecciones del sitio quirúrgico (ISQ) (4, 9). A nivel sistémico, se asocia con un aumento de eventos cardiovasculares isquémicos debido al estrés metabólico del tiritón, arritmias y una prolongación en los tiempos de despertar y estancia en la Unidad de Recuperación Postanestésica (URPA) (5, 10).
Frente a esta problemática, el personal de Enfermería perioperatoria (fases pre, intra y postoperatoria) ejerce un rol autónomo y colaborativo crucial. La monitorización continua de la temperatura corporal y la implementación protocolizada de medidas de calentamiento activo y pasivo constituyen el eje fundamental para salvaguardar la normotermia y mitigar la morbimortalidad asociada (4, 6).
Objetivos
Objetivo general
- Sintetizar la evidencia científica disponible sobre las estrategias e intervenciones enfermeras más eficaces para la prevención de la hipotermia inadvertida y el mantenimiento de la normotermia en el paciente quirúrgico adulto durante el periodo perioperatorio.
Objetivos específicos
- Identificar los principales factores de riesgo intrínsecos del paciente y extrínsecos del procedimiento quirúrgico que predisponen al desarrollo de la hipotermia inadvertida.
- Comparar la efectividad clínica de los sistemas de calentamiento activo (como los dispositivos de aire forzado y calentadores de fluidos) frente a los métodos tradicionales de aislamiento pasivo.
- Describir el impacto que ejerce la preservación de la normotermia en la reducción de las complicaciones postquirúrgicas inmediatas y en la seguridad del paciente.
Métodos
Para la elaboración de este trabajo se realizó una revisión bibliográfica de tipo sistemático y exploratorio de la literatura científica disponible. El proceso metodológico se estructuró en fases diferenciadas con el objetivo de garantizar la rigurosidad y validez de la información sintetizada.
La búsqueda de información se llevó a cabo en las principales bases de datos indexadas del ámbito de las ciencias de la salud: PubMed/MEDLINE, SciELO, Dialnet y CUIDEN. Asimismo, se consultaron repositorios institucionales y guías de práctica clínica validadas, como las recomendaciones del Joanna Briggs Institute (JBI) y de la Sociedad Española de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor (SEDAR).
Para la construcción de las estrategias de búsqueda se emplearon descriptores de salud combinados mediante los operadores booleanos "AND" y "OR". Los términos utilizados, tanto en español como en inglés, incluyeron: "Hipotermia perioperatoria" (Perioperative hypothermia), "Cuidados de Enfermería" (Nursing care), "Calentamiento del paciente" (Patient warming) y "Seguridad del paciente" (Patient safety).
Con el fin de delimitar los resultados obtenidos, se aplicaron los siguientes criterios de selección:
- Criterios de inclusión: Artículos científicos originales, revisiones sistemáticas, metaanálisis y guías de práctica clínica publicados en idiomas español o inglés, cuyo enfoque principal abordara las intervenciones enfermeras y la efectividad de los sistemas de termorregulación en el paciente quirúrgico adulto.
- Criterios de exclusión: Artículos con baja consistencia metodológica, cartas al editor, estudios enfocados exclusivamente en población pediátrica o neonatal, y aquellos cuya publicación fuera anterior al año 2019, garantizando así el uso de evidencia científica actualizada.
Resultados
Tras la revisión exhaustiva de la literatura científica seleccionada, se constata que el mantenimiento de la normotermia depende directamente de un abordaje proactivo y protocolizado por parte del equipo de Enfermería (1, 4). Los datos cuantitativos y cualitativos analizados revelan los siguientes hallazgos:
- Eficacia de los sistemas de calentamiento: Los métodos de aislamiento pasivo (mantas de algodón o sábanas convencionales) resultan insuficientes por sí mismos, logrando mitigar la pérdida térmica en apenas un 30% (4, 6). Por el contrario, los sistemas de calentamiento activo por aire forzado se consolidan como la medida más eficaz, logrando mantener la temperatura central por sobre los 36 °C en más del 85% de los casos estudiados (1, 9).
- El impacto del precalentamiento: La aplicación de calor activo durante la fase preoperatoria inmediata (mínimo de 15 a 30 minutos antes de la inducción anestésica) disminuye significativamente el gradiente térmico entre el núcleo central y la periferia corporal (1, 10).
- Uso combinado de dispositivos: En cirugías de alta complejidad o de duración superior a 2 horas, la combinación de mantas de aire forzado con calentadores de fluidos intravenosos y de irrigación a 37 °C demuestra una reducción drástica de la hipotermia intraoperatoria en comparación con el uso aislado de mantas (2, 7).
A continuación, se tabula el nivel de eficacia y el mecanismo de acción de las principales intervenciones enfermeras analizadas en la literatura:
Ver tabla al final del artículo.
Discusión
Los hallazgos de esta revisión confirman la estrecha relación entre la inducción anestésica y el desarrollo de la hipotermia inadvertida perioperatoria (HIP). La literatura describe detalladamente cómo los fármacos anestésicos deprimen el centro termorregulador hipotalámico y provocan una vasodilatación periférica generalizada (5, 8). Autores como Rivera (1) y Bosque-Cavero et al. (2) coinciden en que este fenómeno desencadena una redistribución inmediata del calor desde el tronco hacia las extremidades, el cual se ve agravado por factores externos como la exposición corporal y la baja temperatura ambiental de los quirófanos.
La importancia de la intervención enfermera radica en evitar las graves consecuencias clínicas derivadas de un estado hipotérmico prolongado. Coincidiendo con las directrices del Joanna Briggs Institute (9), la normotermia preserva la función plaquetaria y la cascada de coagulación, lo que explica por qué los pacientes normotérmicos presentan menores tasas de sangrado y requerimientos de transfusiones sanguíneas intraoperatorias. Asimismo, al mantenerse una perfusión tisular de oxígeno óptima, se reduce de manera notable la incidencia de infección del sitio quirúrgico (ISQ) y se aceleran los procesos de cicatrización cutánea (4, 9).
Un punto crítico de discusión se centra en el precalentamiento activo. Mientras que en la práctica clínica habitual muchas veces se inicia el calentamiento en el propio quirófano, la evidencia científica actual insiste en que comenzarlo en el área de preanestesia es el único método capaz de contrarrestar con éxito la hipotermia por redistribución (1, 10).
Finalmente, la monitorización continua de la temperatura (mediante dispositivos timpánicos o nasofaríngeos según el tipo de anestesia) se ratifica como un estándar de seguridad indispensable (3, 7). Esto faculta a la Enfermería perioperatoria para objetivar los datos, realizar registros clínicos de calidad y ajustar las intervenciones en tiempo real, garantizando un despertar anestésico más rápido en la URPA, una disminución de los escalofríos postoperatorios y una mayor comodidad percibida por el paciente (5, 10).
Conclusiones
- La hipotermia inadvertida perioperatoria es una complicación altamente prevalente pero prevenible, cuyo abordaje eficaz recae directamente en la protocolización de los cuidados de Enfermería en las fases pre, intra y postoperatoria.
- Los sistemas de calentamiento activo por aire forzado se consolidan como la estrategia con mayor evidencia científica para mantener la normotermia central, demostrando una superioridad clínica indiscutible frente a los métodos de aislamiento pasivo tradicionales.
- El precalentamiento activo en el área prequirúrgica (mínimo de 15 a 30 minutos) es la intervención enfermera más crítica y eficaz para minimizar el impacto de la hipotermia por redistribución tras la inducción anestésica.
- El mantenimiento de la normotermia (temperatura central ≥ 36 °C) ejerce un impacto directo en la seguridad del paciente, disminuyendo significativamente la tasa de infecciones del sitio quirúrgico, el sangrado intraoperatorio, los temblores postoperatorios y el tiempo de estancia en la URPA.
- La monitorización térmica continua y el registro sistemático de la temperatura por parte de Enfermería deben considerarse un estándar de cuidado obligatorio y un indicador de calidad asistencial en todo procedimiento quirúrgico.
Bibliografía
- Rivera A. Prevención de la hipotermia perioperatoria: una estrategia de Enfermería. Enferm Investig. 2024;8(4):48-55. Disponible en: ResearchGate. [1].
- Bosque-Cavero R, Lizana-López JA, Palacio-Cereza L, Domper-Sierra J, Peruga-Cera R. Hipotermia perioperatoria: revisión bibliográfica. Rev Sanit Investig. 2025;6(7):112-120. Disponible en: Revista Sanitaria de Investigación. [1].
- García-Mendoza M, Martínez-López S. Hipotermia inadvertida en el área quirúrgica: prevención y rol de Enfermería. Rev Ocronos. 2025;8(9):234. Disponible en: Revista Ocronos. [1].
- Castillo-Sánchez J. Intervenciones de Enfermería en el mantenimiento de la normotermia durante el periodo perioperatorio. Rev Latam. 2023;4(2):895-904. Disponible en: LATAM Revista. [1].
- Rodríguez-Castaño A. Cuidados de Enfermería y medidas preventivas frente a la hipotermia perioperatoria inadvertida. Rev Elect Anestesiar. 2022;14(4):5-12. Disponible en: Dialnet.
- Torres-Pérez K, Bezada-Ruiz L. Intervenciones de Enfermería en el mantenimiento de la termorregulación en el paciente quirúrgico. Enferm Univ. 2023;20(1):45-56. Disponible en: Dialnet. [1].
- Sanz-Gómez R, López-Ibáñez M. Guía de práctica clínica de hipotermia perioperatoria no intencionada: recomendaciones del equipo quirúrgico. Rev Esp Anestesiol Reanim. 2019;66(3):142-153. Disponible en: ScienceDirect.
- NYSORA. Hipotermia perioperatoria: mecanismos fisiológicos y manejo clínico. NYSORA Clinical Updates. 2024. Disponible en: NYSORA en Español. [1, 2].
- Evidencia en Cuidados. Estrategias para el manejo y la prevención de la hipotermia en el adulto durante el periodo perioperatorio: Best Practice Joanna Briggs Institute. Centro Español para los Cuidados de Salud Basados en la Evidencia (CECBE). 2021;14(13):1-4. Disponible en: CECBE – ISCIII. [1].
- Gómez-Sánchez L. Enfermería y la prevención de la hipotermia en el periodo perioperatorio: manejo de mantas de aire forzado. Rev PortalesMedicos. 2020;15(10):512. Disponible en: PortalesMedicos. [1].



