Hidratación intravenosa en trabajo de parto

Introducción

La hidratación durante el trabajo de parto es fundamental para una buena progresión del mismo y para mantener el equilibrio hidroelectrolítico de la gestante.

La restricción de la ingesta de líquidos y alimentos por vía oral tiene su origen en los años 40 con el Síndrome de Mendelson que describió un mayor riesgo de aspiración en cesáreas realizadas bajo anestesia general y aunque actualmente no está justificada en partos que progresan de forma normal hay ocasiones en las que la mujer requiere de ayuno y por tanto de una hidratación por vía intravenosa.

Autora: Martín Orúe, Cristina María

Las soluciones intravenosas que podemos encontrar se dividen en soluciones cristaloides y coloides. Las soluciones cristaloides son soluciones que contienen agua, electrolitos y/o azúcares en diferentes concentraciones que acostumbran a permanecer poco tiempo en el especio intravascular, ya que después de una hora aproximadamente sólo permanece un 20% del volumen infundido, aumentando además el riesgo de edema general. Dentro este tipo de sustancias se incluyen el suero salino (SSF), el suero glucosado (SG) y el Ringer lactato (RL).

Por otro lado, las soluciones coloides permanecen mayor tiempo en el espacio intravascular ya que atraviesan con mayor dificultad las membranas capilares por su elevado peso molecular. Pueden clasificarse en naturales como la albúmina y los sintéticos como las gelatinas, lo almidones y los dextranos, aunque su uso está muy controvertido por los efectos secundarios asociados.

Objetivos

El objetivo de este estudio es conocer las diferentes pautas de fluidoterapia recomendadas para las gestantes en trabajo de parto que requieren de ayuno.

Palabras clave

Hidratación, parto, soluciones, intravenoso.

Metodología

Revisión bibliográfica de las bases de datos PubMed, Cochrane y Clinicalkey.

Resultado

La hidratación oral está recomendada en aquellos partos de bajo riesgo que evolucionan de forma normal, debiendo interrumpirse en caso de desviación o en aquellos casos en los que la mujer presente un riesgo importante de cesárea o en caso de mujeres obesas, diabéticas o con intubación endotraqueal difícil.

Los líquidos de elección son las soluciones cristaloides preferiblemente con sodio en caso de administrar volúmenes superiores a 500 cc para la prevención de una posible hiponatremia. Por otro lado, el estrés físico junto al ayuno puede aumentar los cuerpos cetónicos en sangre y atravesar la barrera placentaria, aunque sin efectos fetales conocidos.

Por este motivo parece ser razonable administrar ciertas cantidades de glucosa a la madre para disminuir una posible cetonemia, aunque se ha demostrado que grandes cantidades de glucosa en cortos períodos de tiempo pueden afectar a feto y desencadenar una hipoglucemia neonatal al nacer, así como un posible aumento de la hiperbilirrubinemia neonatal.

En relación a la velocidad de infusión volúmenes de 200-250 cc/h parecen acortar la duración del parto en relación a pautas de 125 cc/h, pero también parecen afectar de forma perjudicial al neonato, ya que volúmenes superiores a 200 cc/h aumentan la pérdida de peso inicial del recién nacido hasta 3 veces y dificulta la lactancia materna con un mayor riesgo de suplementación en estos casos.

Con respecto a las pautas de administración no existe un consenso actual, resumiéndose en el siguiente cuadro las estudiadas en los estudios revisados:

Hidratación intravenosa en trabajo de parto. Anexo

(n.s.=No significativo)

Discusión y Conclusiones

No hay evidencia clara sobre el tipo y volumen de líquidos a infundir ya que no siempre lo que es beneficioso para lo mujer, resulta serlo también para el feto. Además, los diferentes estudios son heterogéneos en cuanto a las muestras ya que muchos de ellos hacen uso de la oxitocina y de la amniotomía a discreción de los profesionales que atienden al parto, hecho que puede ser un sesgo en relación con la duración.

Por otro lado, el trabajo de parto precisa de un consumo energético elevado por lo que la hidratación de la mujer resulta fundamental. Ésta influye en la evolución y progreso del parto ya que volúmenes aumentados de soluciones cristaloides parecen reducir la duración del mismo, pero por otro lado, los líquidos son rápidamente equilibrados con el feto y parecen producir un aumento de volumen que puede afectar tanto a la pérdida de peso inicial como al mantenimiento de la lactancia.

De esta manera se necesitan más estudios que evalúen los efectos materno-fetales de la administración de líquidos intravenosos que establezcan las dosis y el tipo adecuados para el trabajo de parto.

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