Hernias discales

Incluido en la revista Ocronos. Vol. VII. Nº 1–Enero 2024. Pág. Inicial: Vol. VII; nº 1: 388

Autor principal (primer firmante): Lidia Pulido Ferrer

Fecha recepción: 22/12/2023

Fecha aceptación: 18/01/2024

Ref.: Ocronos. 2024;7(1): 388

Autores:

Lidia Pulido Ferrer (TCAE)

Marta Mondaray Alonso (TCAE)

Publica TFG cuadrado 1200 x 1200

Cristina González González (TSIDMN)

Ester Sánchez Navarro (TSIDMN)

Miguel Ángel Muñoz Borja (TCAE)

Julia Pueyo Pelleja (TSIDMN)

Categoría profesional:

Técnico en cuidados auxiliares de Enfermería y Técnico en imagen para el diagnóstico y Medicina nuclear.

Palabras clave:

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Hernia discal, lesiones neurológicas, protrusión discal, rotura discal, medula espinal, región lumbar, región cervical, entumecimiento, nervio, dolor agudo, dolor ardiente, hormigueo, degeneración discal, golpe traumático, genética, vida sedentaria, radiografía, disfunción, analgésico, opioide, medicamento neuropático, cortisona.

Resumen

La hernia discal es una enfermedad en la que parte del disco intervertebral se desplaza hacia la raíz nerviosa, presionándola y produciendo lesiones neurológicas como resultado.

Pueden ser contenidas (lo que llamaríamos protrusión discal) o pueden deberse a una rotura.

Puede ocurrir en cualquier zona de la medula espinal, aunque lo más común es que suceda en la región lumbar. También pueden darse en la región cervical. Según donde esté localizada, puede provocar dolor, entumecimiento o debilidad en las extremidades, tanto en brazos como en piernas.

Desarrollo

Para conocer los síntomas que una hernia discal puede llegar a desarrollar, debemos tener claro que depende de dónde se ubique, puede afectar de una manera u otra. De manera común podríamos decir que las hernias discales afectan a un lado del cuerpo, aunque también habrá que tener en cuenta si el disco presiona un nervio o no.

Como síntomas comunes tendríamos: dolor en brazos o piernas, provocado cuando la hernia discal se encuentra en la región lumbar y, sufriríamos también dolor en la zona, aunque normalmente se sentirá en los glúteos, en el muslo y en la pantorrilla, además podría llegarse a tener dolor en parte del pie. Si por lo contrario se encontrase en la parte cervical, hablaríamos de un dolor más localizado en el hombro y en el brazo y se pronunciaría más en caso de toser, estornudar o hacer ciertas posiciones y pudiéndose diferenciar entre dolor agudo o ardiente.

También tendríamos el entumecimiento u hormigueo como síntoma común, y este podría irradiarse a la parte del cuerpo a la que se conectan los nervios que se encuentren afectados. Además, podría producir debilidad, sobre todo en los músculos que estén conectados a los nervios afectados, causando el tropiezo, dificultades en la acción de levantarse o en la capacidad de sujetar objetos.

Mayoritariamente, una hernia discal es la consecuencia del desgaste natural gradual y está relacionada con el envejecimiento al que también llaman degeneración discal. La causa más inusual seria la consecuencia de una caída o un golpe traumático, aunque también sucede.

Hay factores de riesgo que hacen que una persona sea más propensa en padecer esta enfermedad, como es el exceso de peso, el trabajo físico y reiterado, la propia genética, fumar, la conducción frecuente y una vida sedentaria.

Normalmente, tener una hernia discal es de lo más habitual, en la mayoría de los casos no producen dolor y de no ser porque se refleje en una radiografía, resonancia o pruebas similares, esas personas ni saben que la sufren.

No obstante, hay otros casos en las que debido al dolor y al resto de efectos que produce, se deduce y en los peores casos, llega a ser un impedimento para la realización de las actividades de la vida diaria, provoca disfunción de la vejiga o los intestinos o lo que comúnmente llaman “anestesia en silla de montar”, que no es otra cosa que la pérdida progresiva de la sensibilidad que afectaría a la parte interna de los muslos, la parte posterior de las piernas y la zona de alrededor del recto.

Como tratamiento, tendríamos un tratamiento conservador como lo es modificar las actividades y rutinas que realizamos para moderar el movimiento responsable de que se sufra ese dolor, hacer contrastes de agua (frio/calor), poner calor local y un tratamiento farmacológico para el dolor, de los cuales podría hablarse desde un analgésico hasta relajantes musculares, opioides, medicamentos neuropáticos o inyecciones de cortisona, dependiendo del grado de dolor y en qué estado se encuentre la persona que lo padece. Otro tipo de tratamiento sería la fisioterapia para el alivio del dolor y la corrección de posturas.

En los casos más severos pasaríamos a considerar la cirugía para casos de dolor mal controlado, entumecimiento o debilidad, dificultad para estar de pie o caminando o pérdida del control de la vejiga o de los intestinos o, en general, cualquier caso que considere el propio traumatólogo.

Conclusión

La hernia discal es una enfermedad que se da por el desplazamiento del disco intervertebral, y que tiene su origen en diferentes causas, afectando más a la zona lumbar que cervical. Existen diferentes grados y afecciones: hay pacientes que sufrirán de dolor intenso e incapacidad, pero también los habrá que no sean conscientes de sufrirlas al no producir síntomas.

Existen tratamientos diversos, que van de la mera conservación hasta, llegado el caso, la intervención quirúrgica.

Bibliografía

  1. Hernia discal – Wikipedia, la enciclopedia libre Hernia de disco – Síntomas y causas – Mayo Clinic
  2. Hernia de disco – Diagnóstico y tratamiento – Mayo Clinic