Hemorragias: signos, síntomas y actitud ante ellas

Incluido en la revista Ocronos. Vol. VII. N.º 5–Mayo 2024. Pág. Inicial: Vol. VII; N.º 5: 123

Autor principal (primer firmante): Francisco Delgado Quintana

Fecha recepción: 04/04/2024

Fecha aceptación: 01/05/2024

Ref.: Ocronos. 2024;7(5): 123

Autores:

Francisco Delgado Quintana (Celador).

Diego Jeria Ordóñez (Enfermero).

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Irene Figuer Enciso (Fisioterapeuta).

Natalia Ortiz Martínez (TCAE)

Daniel Sáenz Trallero (Celador).

Carlos Enrique Rastrero (Celador).

Palabras clave:

Hemorragias; Tipología, Actuación

Resumen

El objeto de este artículo es hacer una pequeña revisión de los tipos de hemorragias más frecuentes que se pueden presentar y cómo actuar ante ellos.

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Introducción

Una hemorragia se considera como la salida masiva de sangre por los vasos sanguíneos, debido a su rotura que puede ser ocasionada por causas mecánicas (heridas, desgarros, cortes, etc.) o bien, a hemorragias patológicas sin trauma aparente alguno.

El volumen total de sangre en una persona adulta normal es de entre cinco y seis litros.

Una hemorragia es tanto más grave y peligrosa cuanta más cantidad de sangre sale y cuanto más rápido lo hace. Si hay una pérdida de más de un litro de sangre en una persona adulta o más de medio litro en un niño se puede considerar una hemorragia grave y dará lugar a un shock hipovolémico.

El organismo humano cuenta con un mecanismo para controlar las hemorragias que consiste a unión de plaquetas alrededor del vaso sangrante para formar un coágulo que impida la salida de sangre fuera del mismo. Por ello, es bastante efectiva una atención urgente de la hemorragia, para evitar consecuencias más graves.

Signos y síntomas de hemorragias

Los signos y síntomas más frecuentes en todas las hemorragias son: palidez, sudoración fría, pulso rápido y débil, alteración del nivel de consciencia y evolución a shock hipovolémico.

Las hemorragias producen diferentes síntomas:

  1. Los síntomas locales se producen por la extravasación de sangre en una zona, cavidad, o al exterior. Los síntomas pueden ir desde un cuadro totalmente asintomático, por ejemplo, unas petequias, a un dolor localizado por compresión de la sangre extravasada a una cavidad, hemartros.
  2. Los síntomas generales dependen de la cantidad de sangre extravasada. La gravedad de la hemorragia depende de:
    • La cantidad de sangre perdida. Se considera como leve aquella hemorragia menor al 10% de la volemia, es decir, la sangre que el bazo es capaz de aportar a la circulación sanguínea en caso de necesidad. Una pérdida de sangre del 10-30% de la volemia (500-1.500 cm3) crea problemas al organismo que deben solucionarse reponiendo el volumen de líquido perdido. Una pérdida entre 30-60% (1.500-3.000 cm3) es muy grave y exige una transfusión inmediata. Si la pérdida es superior al 60% es mortal.
    • El ritmo de pérdida sanguínea.
    • Localización de la misma.

Como signos y síntomas más frecuentes en hemorragias internas: presencia de sangre en el vómito, por vagina o recto, hematomas en distintas zonas del cuerpo, abdomen duro o muy sensible y signos y síntomas de shock.

Tipos de hemorragias

Cuando hablamos de hemorragias son varios los aspectos que podemos considerar: dónde se origina, qué la produce, a dónde va a parar la sangre que escapa del vaso, cómo repercute en el paciente, etc. Cada uno de estos aspectos tiene su importancia. Las hemorragias se pueden clasificar en función de varios criterios como el lugar donde se acumula, el tipo de vaso dañado o su procedencia.

Según el lugar donde se acumula la sangre vertida las hemorragias pueden ser

  • Internas: la hemorragia interna es aquella en la que la sangre no sale al exterior del cuerpo, sino que se queda acumulada debajo de la piel o en una cavidad del organismo. Estas a su vez pueden ser:
    1. Exteriorizadas: la hemorragia sale al exterior a través de orificios naturales (ej. fosas nasales)
    2. No exteriorizables: aquellas que no salen al exterior y se quedan acumuladas en el interior del cuerpo en el seno de los tejidos (intersticiales) o en una cavidad natural (cavitarias).
  • Externas: la hemorragia externa es aquella en la cual la sangre sale hacia el exterior del organismo. Suponen la rotura de la piel o de las mucosas; es decir, a través de heridas

Según el origen de la sangre, tenemos

  • Hemorragia arterial: la sangre es de color rojo intenso, sale a presión, siendo la salida es más acentuada con la sístole cardíaca. Los vasos sanguíneos son rígidos y salen del corazón.
  • Hemorragias venosas: la sangre que brota lo hace de forma continua y babeante, con poca presión. Es de color rojo, pero menos más claro que la sangre arterial, un rojo azulado. Los vasos sanguíneos son elásticos y van hacia el corazón.
  • Hemorragias capilares: brota de múltiples puntos en forma de sábana. Es de un color intermedio entre el de la sangre arterial y el de la venosa. La sangre circula por vasos sanguíneos más pequeños, responsables del intercambio gaseoso entre los tejidos y órganos.

Según la procedencia de la hemorragia tenemos

  • Hematemesis: sangre expulsada con el vómito procedente del aparato digestivo. Generalmente del tracto superior. La sangre puede ir desde un color rojo hasta el negro, propio de la sangre ya digerida. Puede presentarse en forma de vómitos con grumos que recuerdan a los posos del café, de ahí su nombre; «vómitos en poso de café».
  • Melenas: sangre expulsada con las heces procedente del aparato digestivo. Generalmente procede del tracto digestivo inferior.
  • Gingivorragia: hemorragia de las encías.
  • Otorragia: hemorragia a través del oído (conducto auditivo externo).
  • Epistaxis: hemorragia que se produce a través de la nariz.
  • Hemoptisis: sangre procedente del aparato respiratorio que es expulsada por la boca a través de la tos o el vómito. Es característico en la tuberculosis, cáncer de pulmón, etc.
  • Vibices: hemorragias pequeñas de la piel que se producen por rotura de diminutos vasos sanguíneos. La sangre al acumularse debajo de la epidermis origina pequeñas manchas en forma de llama.
  • Petequias: hemorragias cutáneas puntiformes, rojizas y múltiples. Se localiza en la dermis.
  • Equimosis: son acumulaciones de sangre en la piel más extensas que las anteriores. También se llaman cardenales.
  • Púrpura: hemorragia de la piel y de las mucosas que no desaparece con la presión. Es una mácula.
  • Hematuria: hemorragia del aparato urinario que cursa con eliminación de sangre en la orina.
  • Hemotórax: derrame sanguíneo en la cavidad pleural.
  • Menorragia: hemorragia de la menstruación.
  • Metrorragia: hemorragia de carácter patológico procedente del aparato genital femenino.
  • Hemartros: derrame de sangre de cavidad articular (en esguinces).

Actitud ante las hemorragias

En función del tipo de hemorragia es importante actuar de una manera determinada.

Actitud ante una hemorragia externa

Lo más importante es controlar la hemorragia. Para ello se debe:

  • Tumbar al paciente y colocarse guantes.
  • Retirar la ropa que cubre la zona que sangra y aplicar presión sobre esa zona de forma fuerte utilizando una gasa, compresa o toalla limpia. Si no disponemos de ningún material limpio, se aplicará presión con la mano a la que habremos colocado un guante previamente. En caso de heridas muy extensas se colocará un vendaje compresivo.
  • Elevación: Se elevará dicha zona para reducir la presión de la sangre en la zona afectada y controlar la hemorragia. Si la zona afecta está situada en algún miembro, habrá que elevarlo de forma que quede en posición superior al corazón.
  • Aplicar presión sobre la arteria. Este procedimiento solamente se utiliza cuando todo lo anterior ha fracaso. Se trata de hacer compresión con los dedos sobre la arteria y hacia el hueso, con el fin de minimizar el flujo de sangre en el miembro. Se hará compresión en la zona que sangra y elevación simultáneamente. En este caso:
    1. Si la hemorragia es en miembro superior, se coloca la palma de la mano debajo del brazo del paciente y se presiona la arteria braquial contra el hueso.
    2. Si la hemorragia es en el miembro inferior, se colocar la palma de la mano sobre la ingle del paciente y se presiona la arteria femoral.
    3. Aplicación de un torniquete. El torniquete sólo se usará en caso de que los métodos descritos anteriormente hayan fracasado, debido a las consecuencias tan graves que acarrea su uso. Actuación: Para que no salga sangre de una arteria, el torniquete se dispondrá entre la herida y el corazón. Lo más recomendable es usar una venda colocándola unos cuatro-cinco dedos por encima de la herida, dando dos vueltas alrededor del miembro herido y sujetándola con un nudo. Aplicar algún objeto duro como un palo, por ejemplo, dentro del nudo y hacer dos nudos más sobre el objeto. Girar el objeto lentamente hasta que la sangre deje de brotar. Aflojar el torniquete cada 5 minutos para evitar una isquemia irreversible y trasladar al paciente urgentemente al hospital

Actitud ante una hemorragia interna

Cuando sospechamos que el paciente tiene una hemorragia interna debemos:

  • Tumbar al paciente en posición de decúbito supino con la cabeza hacia un lateral y los pies por encima de la cabeza.
  • Controlar la frecuencia cardíaca, la frecuencia respiratoria y el nivel de consciencia constantemente.
  • Tapar al paciente para evitar pérdidas de calor.
  • En las hemorragias internas, amputaciones, politraumatismos no se debe administrar nada por vía oral.
  • Trasladar al paciente a un hospital.

Actitud ante otros tipos de hemorragias

A continuación, se exponen las pautas de actuación básicas ante las hemorragias más comunes que se pueden presentar.

Hemorragia de nariz (epistaxis)

  • Sentar al paciente, colocándole la cabeza un poco hacia delante para que no ingiera sangre.
  • Informar al paciente de la necesidad de respirar por la boca y de evitar toser o realizar movimientos bruscos para que no se deshaga el coágulo que se forma.
  • Comprimir sobre la ventana que sangra con los dedos índice y pulgar unos minutos.
  • Si habiendo aplicado estas medidas el paciente sigue sangrando, se le colocará un tapón de gasa humedecido en agua destilada.
  • Si no se controla el sangrado trasladar a un hospital.

Hemorragia dental

  • Informar al paciente de que no debe hacer enjuagues con ningún producto, ni siquiera agua.
  • Colocar un tapón de gasa humedecido en agua oxigenada en el lugar de la hemorragia e informar al paciente que debe aprisionarlo fuertemente.
  • Derivar al paciente al dentista.

Hemorragia de oído (otorragia)

  • Colocar al paciente en decúbito lateral izquierdo o derecho según el oído afectado para facilitar la salida de posible sangre acumulada
  • No colocar gasas ni cualquier otro apósito en el oído, para facilitar la salida de sangre.
  • Trasladar al paciente al hospital.

Hemorragia genital femenina

  • Colocar a la paciente en posición de decúbito supino.
  • Tapar a la paciente con una manta para evitar pérdidas de calor.
  • Tomar las constantes vitales de forma continua.
  • Administrar suero oral (sólo en ésta se da suero).
  • Trasladar al hospital en la posición de decúbito supino.

Conclusiones

Lo relevante de una hemorragia es la pérdida de sangre porque para que el cuerpo funcione correctamente se necesita mantener más o menos constante el volumen de líquido que circula por los vasos.

Pero, además, la presencia de sangre en el cuerpo, fuera del aparato circulatorio, es percibida por éste como dañina y consecuentemente pone en marcha la respuesta defensiva, la inflamación, dando lugar a otros problemas añadidos a la pérdida de volumen de sangre.

El volumen de sangre perdido es el factor más influyente a la hora de valorar las expectativas de recuperación de un enfermo tras sufrir una hemorragia. Hay casos en que gracias a la atención recibida una persona pueda sobrevivir a pérdidas superiores al 100% de la volemia.

Por ello, todo el equipo que atiende al paciente, tanto personal sanitario como no sanitario, incluido los celadores, tienen que conocer bien la tipología de hemorragias que se pueden presentar, para poder actuar en consecuencia.

Bibliografía

  1. Fernández, Pablo, “primeros auxilios guía básica para actuar ante una emergencia” (2010) http://www.emergencias.com.ar/PrimerosAuxilios2/PrimerosAuxilios.pdf.
  2. Universidad de la Rioja “primeros auxilios Servicio de Prevención de Riesgos laborales” (2008) https://www.unirioja.es/servicios/sprl/pdf/manual_primeros_auxilios.pdf
  3. Colegio de Enfermería de Navarra, “¿Qué hacer y qué no para detener una hemorragia?” (2017) https://cinfasalud.cinfa.com/p/hemorragias/