Un acercamiento al helitransporte sanitario

Incluido en la revista Ocronos. Vol. III. Nº 2 – Junio 2020. Pág. Inicial: Vol. III;nº2:172

Autor principal (primer firmante): Ricardo Corredor Mateos

Fecha recepción: 30 de mayo, 2020

Fecha aceptación: 19 de junio, 2020

Ref.: Ocronos. 2020;3(2):172

Autores

  1. Ricardo Corredor Mateos. Graduado en Enfermería.
  2. Pelayo Moreno Albano. Graduado en Enfermería.
  3. Jon Ceberio Chirino. Graduado en Enfermería.
  4. Juan José Narro Albesa. Graduado en Enfermería.

Resumen

Durante 150 años, el helitransporte sanitario de pacientes graves ha demostrado su efectividad a la hora de trasladar pacientes graves de un punto a otro para ser atendidos de la manera más rápida posible. Actualmente, el transporte sanitario en helicóptero o aviones medicalizados está a la orden del día y muestra innumerables beneficios para la recuperación del paciente.

Palabras clave: Transporte sanitario, helitransporte sanitario, emergencia, urgencia.

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INTRODUCCIÓN

El inicio del transporte sanitario aéreo se remonta a 1870, cuando por medio de globos aerostáticos, se transportaba a los heridos de la ciudad de París en la Guerra Franco-Prusiana. Es en la década de los 50 cuando en la Guerra de Corea y posteriormente en Vietnam, se comienzan a utilizar helicópteros para la evacuación de los heridos, viéndose considerablemente reducida la mortalidad en pacientes politraumatizados. 1 Tras estas experiencias, la utilización del helicóptero en situaciones de evacuación urgente se extendió a la medicina civil, llegando a tener en la actualidad una utilización cada día más versátil en el ámbito de la asistencia sanitaria urgente a pacientes críticos. 2 El empleo del medio aéreo es imprescindible en la mayoría de situaciones de catástrofe tanto por su localización, rescate y evacuación de los pacientes de la zona afectada como por la aproximación del material y equipos. 2

Es en 1981 cuando Aragón adquiere el primer helicóptero sanitario medicalizado a nivel nacional, aunque únicamente durante 1 año. Más tarde, son el resto de comunidades las que se sumaron a la iniciativa, siendo en 1999 cuando se desarrollaron 18 programas HEMS (Helicopter Emergency Medical Service) en 13 de las Comunidades Autónomas. 2

En el año 2000 el Gobierno de Aragón implantó un Servicio Aéreo de Transporte Sanitario y Emergencias con base en el aeropuerto de la capital aragonesa, dependiendo del Servicio Coordinador de Emergencias 112 SOS Aragón, suponiendo un importante apoyo al sistema de urgencias 061 Aragón. En 2005 entra en funcionamiento un nuevo helicóptero sanitario con base en Teruel, ofreciendo una mayor cobertura asistencial junto con el helicóptero perteneciente al servicio de rescate en montaña de la Guardia Civil con base en Huesca. 2

OBJETIVO

Ampliar el conocimiento de los profesionales sanitarios sobre helitransporte de pacientes en situación de urgencia vital.

METODOLOGÍA

Se ha llevado a cabo una revisión sistemática de la literatura científica existente sobre el helitransporte sanitario de pacientes en situación de emergencia. Para ello, se ha realizado una búsqueda bibliográfica en las siguientes bases de datos: PubMed, Cochrane, Scielo, Cuiden y Enfispo. Con el fin de recopilar toda la información disponible sobre el tema a estudio, la revisión ha sido complementada con publicaciones que hacen referencia al tema de estudio en páginas oficiales, diferentes manuales y guías oficiales.

DESARROLLO

Gestión asistencial de recursos aéreos

En la práctica de la regulación sanitaria, el helicóptero medicalizado cuenta con una dotación formada por un piloto, mecánico, enfermero y médico. Además, presenta amplias ventajas con respecto a las UVI’S terrestres, como son la versatilidad, rapidez (250 km/h), y una mayor confortabilidad. Sin embargo, también cuenta con limitaciones como la meteorología adversa, particularidades del vuelo nocturno, la frecuente necesidad de un segundo recurso terrestre de apoyo y un radio de acción limitado por el combustible disponible. 3

En cuanto a los tipos de asistencia que presta cabe destacar: 3,4

  • Asistencia primaria: Pacientes críticos con una patología aguda y criterios clínicos de gravedad que precisan una asistencia y traslado urgentes.
  • Transporte interhospitalario: Traslado de pacientes de un centro hospitalario a otro, tanto dentro como fuera de la Comunidad, para proporcionar un mayor nivel de servicios que el hospital remitente.
  • Transporte primario diferido: Engloba todas aquellas situaciones en las que inicialmente asiste una UVI móvil terrestre, pero por motivos de gravedad de la patología, tratarse de una patología tiempo-dependiente, distancia al hospital u optimización de recursos, el traslado es realizado por medio aéreo.

Tabla 1: Principales diferencias entre el transporte terrestre y aéreo.

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Transferencia y seguridad

La interrelación entre equipos sanitarios y helicópteros obliga a tomar cuidadosas medidas de seguridad.

Así, el acercamiento al helicóptero en un terreno llano deberá ser siempre tras la detención del rotor, accediendo agachado por la zona frontal, previa autorización del piloto y guardándose en todo momento una distancia mínima de seguridad de 30 metros durante el periodo de aterrizaje.

Habrá que tener especial cuidado cuando la zona de aterrizaje se efectúe en una zona con desnivel, lo que implicará un mayor acercamiento al suelo por parte del rotor, efectuándose así el acercamiento a la aeronave por la zona de descenso de la ladera, donde habrá mayor distancia de las palas con respecto al suelo.

Fisiopatología

El transporte aéreo va a influir en el estado hemodinámico del paciente y su enfermedad por medio de los cambios fisiopatológicos que va a producir en su organismo.

Este tipo de transporte se rige por las mismas leyes físicas que el terrestre, sin embargo, las peculiaridades del medio aéreo y las características propias de las aeronaves le confieren unas singularidades que lo diferencian del transporte terrestre.

Debido a estas singularidades, este tipo de transporte puede llegar a tener una influencia negativa en un paciente que se encuentre en un estado crítico o inestable, pudiendo agravar así su estado hemodinámico por medio de los siguientes fenómenos físicos:

Ruido

En un helicóptero se pueden llegar a alcanzar cifras de hasta 80-90 decibelios (dB), lo que implica una gran carga sonora. Esto interfiere en la asistencia sanitaria, dificultando la comunicación entre los diferentes miembros de la dotación y la realización de las diferentes técnicas que precisen de audición como por ejemplo la auscultación, toma de tensión manual o comprobación del tubo endotraqueal entre otras. Por otro lado, se producirán molestias en el paciente como miedo, ansiedad y reacciones vegetativas las cuales desencadenarán una sobrecarga adrenérgica con consecuencias en el aparato cardiovascular.

Vibraciones

En el medio aéreo se producen vibraciones de alta frecuencia (entorno a los 12-28 Hz). Sin embargo, en el medio terrestre son las vibraciones de baja frecuencia (4-12Hz) las que predominan, pudiendo resultar perjudiciales para el organismo de un paciente crítico, puesto que producen mayor resonancia en los órganos internos y consecuentemente la posibilidad de que se produzca la rotura de capilares o dolor al ventilar.

Así, el transporte aéreo es el medio ideal para el traslado de pacientes con patologías que presenten fragilidad vascular (aneurisma de aorta).

Temperatura

Es necesario prestar especial atención a todo paciente que presente especial sensibilidad al frío (neonatos, cardiópatas, grandes quemados, politraumatizados…) ya que se estima que por cada 1000 pies (300 metros) que la aeronave ascienda, la temperatura disminuye 2ºC.

Cinetosis

El movimiento en cualquiera de los tres ejes puede desencadenar en el paciente un estímulo vagal produciéndole náuseas o vómitos, así como alteraciones respiratorias (broncoaspiración en pacientes con vía aérea no aislada).

Impacto psicológico

Este apartado cobra especial importancia en todo paciente que presente temor a volar ya que esta situación puede desencadenar un estímulo adrenérgico que conlleve a una consecuente hipertensión, taquicardia, vasoconstricción, etc. En estas ocasiones y en caso extremo, será necesario recurrir al transporte terrestre o a la sedación.

Fuerzas de aceleración/deceleración

Las aceleraciones que se dan en el medio aéreo pueden ser: longitudinales, transversales y verticales.

Las fuerzas de aceleración pueden producir efectos sobre el cuerpo carotideo, produciendo en el paciente hipotensión, taquicardia reactiva y disminución de la presión Intracraneal, así como del gasto cardíaco. En cambio, una fuerza de deceleración producirá los efectos contrarios. Así, una aceleración brusca tendrá consecuencias negativas en pacientes hipovolémicos y una deceleración podría desestabilizar a un paciente con una cardiopatía o TCE.

Para paliar los efectos en el paciente de una aceleración transversal y vertical, siempre que se pueda se trasladará al paciente en un eje longitudinal al sentido de la marcha.

Altura

La presión parcial de Oxígeno, es inversamente proporcional a la altura, es decir, a mayor altura, ésta se verá disminuida. Por ello, será conveniente tomar las medidas oportunas para contrarrestar este fenómeno (aumento de la FiO2 y/o la Presión de la vía aérea).

Además, a medida que la aeronave asciende, la presión atmosférica disminuye ya que la columna de aire que queda por encima de ésta es menor en altura y peso.

En este apartado cobra especial importancia la Ley de Boyle-Mariotte. Dicha ley establece que “a temperatura constante, el volumen de un gas es inversamente proporcional a la presión ejercida sobre el mismo”. Así, ante una disminución de la presión atmosférica, aquellos gases que alberga el organismo o el material que lleve el paciente, aumentarán de volumen produciéndose una mayor presión sobre las estructuras que ocupan o sustentan.

Esto tendrá unas consecuencias tanto a nivel fisiológico como en el material terapéutico:

A nivel respiratorio se puede producir un neumotórax a tensión o incluso agravar la situación patológica inicial. Sobre el sistema digestivo, el gas que éste alberga se ve aumentado pudiendo producir desde una aerofagia hasta el agravamiento de íleos o aumento de la presión diafragmática.

En cuanto al material terapéutico, habrá que tener especial atención con el uso de dispositivos de inmovilización como férulas de vacío, ya que su eficacia se verá disminuida conforme asciende la altura. Además, el neumotapón de aquellos dispositivos que lo precisen (como el tubo endotraqueal) aumentará de volumen con la altura, lo que puede producir una lesión en la mucosa por lo que habrá que vigilar la presión de éste o rellenarlo con suero. Por otro lado, los sueros en envases de cristal caerán con una mayor velocidad conforme la aeronave asciende, por lo que se aconseja el uso de envases plásticos así como el uso de equipos de gotero con filtro de aire.

La expansión de gases además influye en los volúmenes que se transmiten en la ventilación mecánica, por lo que será necesario revisar el volumen tidal del respirador así como estar pendientes de las presiones de éste.

En último lugar, hay que tener en cuenta que estos fenómenos además de influir en el estado hemodinámico del paciente, van a influir también en el propio personal que forma la dotación de la aeronave, repercutiendo así en el desarrollo normal de una asistencia sanitaria eficaz.

CONCLUSIONES

A pesar de las restricciones que pueda suponer el transporte aéreo de pacientes, sus beneficios son notorios en cuanto al traslado urgente de pacientes graves. Es cierto que el personal que se dedica a este tipo de emergencia debe estar debidamente entrenado para solventar cualquier problema que pueda surgir en el aire.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Lubillo Montenegro S., Burillo Putze G., García González S., Minaya García J.A., Afonso López F., Herranz Duarte I. Helitransporte Sanitario en las Islas Canarias. Emergencias 1997;9 (5). http://webcache. googleusercontent. com/search?q=cache: C1an2sFA4sEJ:emergencias. portalse mes.org/descargar /helitransporte-sanitario-en-las-islas- canarias/force_ download/+&cd= 1&hl=es&ct=clnk&gl=es
  2. Velilla Moliner J. et al. Análisis y evaluación del helitransporte sanitario en Aragón. Emergencias 2007;19:16-20. http://emergencias.portalsemes.org/ numeros-anteriores/volumen- 19/numero-1/analisis-y-evaluacion-del- helitransporte-sanitario-en-aragon/
  3. Ambrosio Carrasco L.A., Carriedo Scher C., Serrano Moraza A. Activación y gestión de recursos aéreos helicópteros sanitarios. En: Canabal Berlanga R et al (eds). Guía Asistencial Urgencias y Emergencias Extrahospitalarias. 2ªed; Gerencia de Urgencias, Emergencias y Transporte sanitario del Servicio de Salud de Castilla – La Mancha; 2014. 665-667.
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