Estado nutricional y su relación con los hábitos alimentarios y actividad física en adolescentes

Nutritional status and its relationship with eating habits and physical activity in adolescents

Incluido en la revista Ocronos. Vol. V. Nº 4–Abril 2022. Pág. Inicial: Vol. V; nº4: 64

Autor principal (primer firmante): Verónica Montoya

Fecha recepción: 17 de Marzo, 2022

Fecha aceptación: 13 de Abril, 2022

Ref.: Ocronos. 2022;5(4) 64

Autoras: Verónica Montoya 1 Paulina Collaguazo 2

1 Universidad Nacional de Loja. Doctora en Medicina y Cirugía. Magister en Nutrición Infantil. Postgrado en Nutrición Clínica y Salud Pública, Docente de la Universidad Nacional de Loja, Facultad de Medicina. Loja-Ecuador

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2 Ministerio de Salud Pública, Médico General. Loja-Ecuador

Resumen

La adolescencia es una etapa de importantes cambios en la vida, por lo que la alimentación y la actividad física cobra una especial importancia durante su desarrollo para prevenir estados de exceso o déficit de peso. El presente estudio busca determinar la relación que existe entre el estado nutricional con los hábitos alimentarios y la actividad física en adolescentes de la Unidad Educativa Nambacola. Fue un estudio observacional, descriptivo, transversal con una muestra de tipo probabilístico de 156 estudiantes de la Unidad Educativa Nambacola a quienes se aplicó el Índice de masa corporal junto a las encuestas de KIDMED y Actividad física en adolescentes, en las cuales el 62,18% presentaron normopeso, el 29,49% bajo peso y el 8,33% malnutrición por exceso.

Referente a los hábitos de alimentación presentaron el 66,67% calidad media, el 19,87% baja calidad y el 13,46% una óptima calidad alimentaria. El 62,18% de adolescentes realizan actividad física baja, el 20,56% moderada actividad física y 10,26% alta actividad física. La relación entre hábitos alimentarios y el estado nutricional se detectó una baja relación (Phi: 0,232); mientras que la actividad física y el estado nutricional tienen relación moderada (Phi: 0,31). Concluyendo en los adolescentes más de la mitad presentan buen estado nutricional y 3 de cada 10 bajo peso. En los hábitos alimentarios más de la mitad tienen una calidad moderada y la actividad física fue baja en 6 de cada 10 adolescentes. Existe relación entre el estado nutricional con los hábitos alimentarios y actividad física.

Palabras Clave: Antropometría, alimentación y estilo de vida.

Abstract

Adolescence is a stage of important life changes, so nutrition and physical activity are of crucial importance during its development to prevent states of excess or deficit of weight. This study aims to determine the relationship between nutritional status regarding eating habits and physical activity in adolescents of the Nambacola Educational Unit. It was an observational, descriptive, cross-sectional study with a probabilistic sample of 156 students of the Nambacola Educational Unit to whom, the Body Mass Index was applied together with the KIDMED, and Physical Activity surveys in adolescents, in which 62.18% presented normal weight, 29.49% underweight and 8.33% overweight malnutrition. Regarding eating habits, 66.67% showed average quality, 19.87% low quality, and 13.46% optimal eating quality. 62.18% of adolescents had low physical activity, 20.56% moderate physical activity, and 10.26% high physical activity. The relationship between eating habits and nutritional status was found to be low (Phi: 0.232), while physical activity and nutritional status have a moderate relationship (Phi: 0.31). In conclusion, more than half of the adolescents have a good nutritional status, and 3 out of 10 were underweight. In terms of eating habits, more than half have a moderate quality, and physical activity was low in 6 out of 10 adolescents. There is a relationship between nutritional status, eating habits, and physical activity.

Keywords: Anthropometry, diet, and lifestyle.

Introducción

La Organización Mundial de la Salud (OMS), define al estado nutricional como la ingesta de alimentos según las necesidades alimentarias del organismo, en que considera que una buena nutrición es una dieta equilibrada y suficiente para mantener un elemento fundamental de la buena salud (OMS, 2018).

En Ecuador la última actualización realizada por ENSANUT 2018 se constató que en la población de adolescentes entre 11 a 19 años, la prevalencia de delgadez esta alrededor de 2,88

% presentándose en 2,42% en hombres y 1,62% en mujeres, así mismo se destacó que la delgadez en adolescentes es mayor en la región Costa en un 2,47%, seguido de la región Amazónica 1,89%, Insular 1,83% y Sierra 1,52%. Mientras que en la prevalencia de sobrepeso y obesidad en adolescentes es de 22,53% y 7,04% respectivamente a nivel nacional, de los cuales la mujer tuvo una prevalencia de 30,55% con respecto al 28,64% de los hombres, además se evidenció que la región Insular tiene la mayor población de adolescentes con sobrepeso y obesidad con un 35,16%, seguido de Costa 31,51%, Sierra 27,88% y Amazonia 25,33% (ENSANUT-ECU, 2018). En la provincia de Loja el 21,53% de adolescentes presentan sobrepeso y obesidad, mientras que la delgadez en adolescentes se encuentra en el 2,25% (ENSANUT- ECU, 2018).

Esto se relaciona con la creciente inactividad física en adolescentes, la Organización de Naciones Unidas (ONU) destaca que un 80% de adolescentes a nivel mundial no realiza el tiempo de actividad física recomendada por la OMS, esta tendencia es sumamente preocupante en las mujeres en un 85% frente al 78% de varones que no realizan actividad física. En Latinoamérica un 84,3% de adolescentes no hace suficiente ejercicio. En el caso de las mujeres la cifra sube al 88,9% y entre los hombres es del 79,9%. Así mismo en Ecuador el 86,5% adolescentes no hace suficiente actividad física; entre los estudiantes, solamente el 27,1% cumple con la recomendación de la American Heart Association (AHA) de hacer ejercicio por 60 minutos (ONU, 2019). En Loja solamente el 10,1% de Adolescentes realiza actividad física mayor a los 60 min. (Secretaría del Deporte Ecuador, 2018).

Lo señalado, permite interpretar que el sedentarismo o inactividad física representa una epidemia que se relaciona con las problemáticas en torno de la salud de los jóvenes. El mismo se ha vuelto unos de los principales problemas en estas poblaciones, esto se debe a la mala utilización del tiempo libre, es decir, a las actividades extracurriculares realizadas por los adolescentes de manera general se encuentra asociado a la utilización de la tecnología como son, los juegos electrónicos, computadora, internet y demás aparatos de entretenimiento, generando como consecuencia que este tipo de hábitos dentro de los estudiantes se vea representado en la baja en sus calificaciones, desconcentración en el aula de clases, mala conducta y principalmente el sobrepeso (García, W, 2019, p1605).

Esta inactividad física acompañada con malos hábitos alimentarios como los encontrados en una encuesta en adolescentes de 12 a 19 años realizado por la ENSANUT, sobre la calidad de vida

señalaron que el 81,5% consumían bebidas gaseosas, comida rápida como papas fritas, hamburguesas, hot dogs, pizza, mientras que el consumo de snacks salados y dulces llega a un 64% de la población (ENSANUT-ECU, 2018). Esto se debe a un aumento en la venta de productos ultraprocesados en las tiendas de comestibles modernas en los jugos (+10,6%), dulces y caramelos (+7,9%), y snacks en barra o “barritas” (+6,7%), que conlleva a un desequilibrio en las necesidades de alimentación en los adolescentes (Organización Panamericana de la salud, OPS, 2018).

Por lo tanto, el conocimiento inicial de esta realidad facilitará establecer acciones pertinentes con el fin de disminuir estados de nutrición por exceso o defecto de peso a través de modificaciones en los comportamientos en la alimentación y actividad física, mejorando de esta manera la calidad y las perspectivas de vida de los posibles afectados. Y de esta manera alteraciones relacionadas con la desnutrición tanto en desarrollo intelectual y físico en los adolescentes como mayor número de estudiantes con talla pequeña, además de menguar factores de riesgo para el desarrollo de enfermedades a temprana edad, como el aumento del riesgo de hipertensión arterial, ya que el sedentarismo y el aumento de comidas grasas en la adolescencia puede aumentar la cantidad de lipoproteínas, colesterol y grasas en la sangre (García, W, 2019, p1618). Inclusive prevenir la predisposición a padecer Diabetes tipo II o no insulinodependiente, la misma que ha aumentado diez veces en los últimos años, este incremento es más pronunciado en las personas obesas (OMS, 2019).

Al mismo tiempo se actuaría de forma beneficiosa previniendo el desarrollo del Síndrome Metabólico asociado la combinación de factores genéticos y factores asociados al estilo de vida, especialmente la sobrealimentación y la ausencia de actividad física (García, W, 2019, p1619). En los daños psicológicos y depresión, las estadísticas indican que un elevado porcentaje de la población infantil y adolescente sufre en algún momento de su vida estados de depresión de moderados a intermedios, llegando en los casos graves a tendencias suicidas. Por lo que la actividad física regular está estrechamente asociada con la reducción de los síntomas depresivos y la normalidad subjetiva (OMS 2019).

Materiales Y Métodos

Fue un estudio es de tipo observacional, descriptivo, transversal, que busca relacionar los hábitos alimentarios y la actividad física con el estado nutricional de los Adolescentes de la Unidad Educativa Nambacola, mediante una muestra de 156 estudiantes. Para la recolección de información se utilizó el Índice de masa corporal (IMC) de la OMS para establecer el estado nutricional y se recurrió al instrumento adaptado por el responsable para determinar los hábitos alimentarios y Actividad Física.

Para evaluar los hábitos alimentarios de ello se le otorgó a cada participante la encuesta estructurada, KIDEM y se aplicó el cuestionario (PAQ-A) para la actividad física. Para la talla se usó un estadímetro, se colocó al adolescente de espaldas en la parte central de la plataforma, con el cuerpo recto mirando al frente, la cabeza en el plano de Frankfort y con los pies ligeramente separados, el investigador se ubicó a un lado del adolescente para verificar que la cabeza, omóplato, glúteos, pantorrillas y talones se encuentren en contacto con la superficie vertical del tallímetro, se registrarán los datos en centímetros con un decimal en la primera parte del cuestionario. El peso se determinó en una balanza, de 220 kilogramos de capacidad, previamente calibrada, se colocó al adolescente sin zapatos, en el centro y de frente a la balanza, con los pies ligeramente separados y los talones juntos, procurando que no se mueva, en buena actitud y con los brazos pegados al cuerpo, se registraron los datos en kilogramos con un decimal en la primera parte del cuestionario; el índice de masa corporal (IMC) será obtenido con los datos de peso y talla, y colocado en el cuestionario

Resultados

Tabla N 1: Estado Nutricional según sexo de los adolescentes de la Unidad Educativa Nambacola, periodo 2019

Ver: Anexo – Estado nutricional y su relación con los hábitos alimentarios y actividad física en adolescentes, al final del artículo

Fuente: Datos Antropométricos

Colaboración: Verónica Montoya Jaramillo, Paulina Lizbeth Collaguazo Ajila

El 62,18% de los estudiantes tiene normopeso de los cuáles el 31,41% son hombres y 30,77% mujeres, En un estado nutricional de bajo peso está el 29,49%, mayoritariamente mujeres 16,67% y 12,82% hombres. En los estudiantes el sobrepeso se presenta en el 7,69% del total, de los cuales el 4,49% fueron hombres y el 3,2% mujeres. La Obesidad tipo I se presenta en el 0,64% de la muestra y se evidencia la ausencia de Obesidad tipo II y III tanto en hombres como mujeres.

Tabla N 2: Hábitos alimentarios en los estudiantes de la Unidad Educativa Nambacola, periodo 2019.

Ver: Anexo – Estado nutricional y su relación con los hábitos alimentarios y actividad física en adolescentes, al final del artículo

Fuente: Encuesta KIDMED

Elaboración: Verónica Montoya Jaramillo, Paulina Lizbeth Collaguazo Ajila

Al valorar la calidad de los hábitos alimentarios de los estudiantes, se determina que un 66,67% tiene moderada calidad de hábitos alimentarios, el 35,90% de este son mujeres y un 30,77% hombres. Los estudiantes con hábitos de alimentación bajos fueron el 19,87%, de los cuales el 10,26% son mujeres y el 9,62% hombres. En los hábitos alimentarios de óptima calidad está el 13,46% un 8,33% son hombres y un 5,13% mujeres.

Tabla N 3: Actividad Física en los estudiantes de la Unidad Educativa Nambacola, periodo 2019.

Ver: Anexo – Estado nutricional y su relación con los hábitos alimentarios y actividad física en adolescentes, al final del artículo

Fuente: Encuesta PAQ-A

Elaboración: Verónica Montoya Jaramillo, Paulina Lizbeth Collaguazo Ajila

Del total de estudiantes se determina que el 62,18% presenta baja actividad física, siendo más inactivas las mujeres con un 33,97% y el 28,21% hombres, el 27,56% mantienen una actividad física moderada, de los cuales 14,10% son hombres y el 13,46% son mujeres. Sin embargo, los estudiantes con actividad física alta, tuvieron una prevalencia del 10,26%, que corresponden al 6,41% de hombres y 3,85% de mujeres.

Tabla N 4: Relación entre el estado nutricional con los hábitos alimentarios en los adolescentes de la

Unidad Educativa Nambacola, periodo 2019.

Ver: Anexo – Estado nutricional y su relación con los hábitos alimentarios y actividad física en adolescentes, al final del artículo

Fuente: Encuestas KIDMED y PAQ-A

Elaboración: Verónica Montoya Jaramillo, Paulina Lizbeth Collaguazo Ajila

En los estudiantes con normopeso que representan el 62,18% el 43,59% presenta hábitos alimentarios de media calidad, el 9,62% una baja calidad y el 8,97% mantienen una óptima calidad de alimentación. En los estudiantes con bajo peso 29,49%, el 15,38% presenta una calidad de alimentación media, mientras que el 9,62% tienen una baja calidad de alimentación y el 4,49% una óptima calidad de alimentación. De los estudiantes con sobrepeso 7,69%, el 6,41% tienen una calidad de alimentación media y el 0,64% presentaron una calidad de alimentación baja y óptima en igual proporción. Mientras que los estudiantes que presentaron obesidad 0,64%, mantienen una calidad de alimentación media en un 0,64%. Al establecer la relación entre las variables mediante Chi cuadrado se observa que hay independencia entre las variables de estado nutricional y hábitos alimentarios con un valor de X2: 8,48 y un coeficiente de Phi: 0,232 lo que indica que tenemos un tamaño de asociación débil entre las variables.

Tabla N 5: Relación entre el estado nutricional con la actividad física en los adolescentes de la Unidad Educativa Nambacola, periodo 2019.

Ver: Anexo – Estado nutricional y su relación con los hábitos alimentarios y actividad física en adolescentes, al final del artículo

Colaboración: Verónica Montoya Jaramillo, Paulina Lizbeth Collaguazo Ajila

En el 62,18% de los estudiantes con normopeso, el 32,05% presenta una baja actividad física, el 20,51% una moderada y el 9,62% una alta actividad física. Del 29,49% de los estudiantes con bajo peso, el 23,72% mantiene una baja actividad física, el 5,13% una moderada actividad física y en 0,64% una actividad física alta. De los 7,69% de estudiantes con sobrepeso, el 5,77% presenta una baja actividad física y el 1,92% una moderada actividad física, en este intervalo no se presenta estudiantes con alta actividad física. En el estudiante con obesidad 0,64% hay una actividad física baja en 0,64%. Al establecer la relación entre las variables mediante Chi cuadrado se observa que si hay dependencia entre las variables de estado nutricional y la actividad física con un valor de X2: 14,67 y un coeficiente de Phi: 0,307 lo que indica una relación o asociación media o aceptable.

Discusión

La adolescencia es un momento de la vida donde ocurren importantes cambios que pueden influenciar en el peso y la talla de los adolescentes. En esta edad los padres suelen perder el control en los hábitos de alimentación y la actividad física que sus hijos realizan lo que puede conllevar a la aparición de alteraciones nutricionales.

La presente investigación tiene como objetivo establecer la relación del estado nutricional con los hábitos alimentarios y actividad física en 156 adolescentes de la Unidad Educativa Nambacola. En el cual al analizar los resultados se evidenció que en el estado nutricional los estudiantes presentaron un 62,18% normopeso, seguido de un 29,49% bajo peso, teniendo una mayor prevalencia en mujeres 16,67% que hombres 12,82%. Con respecto a los estudiantes con sobrepeso y obesidad se encontró una prevalencia del 7,69% y 0,64% respectivamente. La prevalencia de sobrepeso en hombres fue de 4,49% y de 3,2% en mujeres, mientras que los estudiantes con obesidad se presentaron en 0,64% en una mujer.

En el último estudio de ENSANUT (2018) en Ecuador sobre el bajo peso, el sobrepeso y la obesidad en los adolescentes a escala nacional; el 19,1% de la población adolescente presentó bajo peso, el cual fue más prevalente en el sexo femenino 21,1% que en el sexo masculino 17,3%. Con respecto al sobrepeso y la obesidad se observó que la prevalencia nacional combinada es de 26,0% (18,8% y 7,2%, respectivamente). La prevalencia nacional combinada de sobrepeso y obesidad en adolescentes es de 23,3% para el sexo masculino, y para el sexo femenino es aproximadamente 5 pp mayor, es decir 28,8%. La proporción de sobrepeso fue de 21,7% en mujeres y de 16,1% de hombres, mientras que para la obesidad los datos revelan que el porcentaje de adolescentes de sexo masculino y sexo femenino con obesidad es similar 7,2% y 7,1%, respectivamente. En otro estudio realizado en adolescentes por Yaguachi, R, et al (2020) en una zona urbano-marginal en Guayaquil se encontró que el 87,2% de adolescentes presentaron normopeso. A pesar de que la mayoría estaban dentro de los rangos de la normalidad, un 7,6% de investigados presentaron bajo peso y la prevalencia de exceso de peso se encontró en 6,7% y 6,3% respectivamente para sobrepeso y Obesidad. Estos estudios no tienen similitud con el nuestro en el cual se evidenció una mayor prevalencia de adolescentes con normopeso y bajo peso, siendo el sobrepeso y obesidad el estado nutricional que menor prevalencia tuvo, a diferencia de los estudios antes mencionados donde hubo una mayor prevalencia de sobrepeso y obesidad.

En los hábitos de alimentación se encontró que los estudiantes presentaron una calidad alimentación moderada o media 66,67% con una prevalencia mayor en las mujeres 35,90% que los hombres 30,77%, además de una baja calidad de alimentación en un 19,87%, representándose en 10,26% de las mujeres y 9,62% en los hombres. Por el contrario, solo el 13,46% presentó una óptima calidad de alimentación, del cual el 8,33% fueron hombres y 5,13% fueron mujeres. Al compararlo con otros estudios como el realizado por Alvarado, M y Barros, M (2020) en adolescentes en la ciudad de Cuenca con una muestra de 170 estudiantes se observó que los hábitos alimentarios fueron inadecuados (media y baja calidad) en un 86,5% y solo un 13,5% tuvieron hábitos alimentarios

adecuados. Otro estudio realizado por Álvarez, R (2017) en la ciudad de Azogues en adolescentes escolares, el análisis de los hábitos alimentarios reflejó un 66% de la muestra con hábitos alimentarios de media calidad, un 25,4% con una calidad baja y un 8,57% con una alta calidad en sus hábitos alimentarios, lo que demuestra el comportamiento de la mayor parte de la población a llevar hábitos poco saludables. Estos estudios tienen cierto parecido al nuestro, en donde se encontró hábitos alimentarios de media y baja calidad que predominaron sobre los hábitos alimentarios óptimos o de alta calidad.

Haciendo referencia a la actividad física de los adolescentes se evidenció que el 62,18% de los estudiantes presentaron una baja actividad física, con una prevalencia mayor en mujeres de 33,97% que los hombres 28,21%, seguido de actividad física moderada 20,56% con un 14,1% en hombres y 13,46% en mujeres. Por último, tan solo 10,26% de los estudiantes realizaban una alta actividad física. Un dato interesante obtenido por la ONU (2019) en su estudio de inactividad física fue que en Ecuador el 86,5% de adolescentes realiza baja actividad física; entre los adolescentes, solamente el 27,1% tuvieron una actividad física óptima, cumpliendo con la recomendación de hacer ejercicio por 60 minutos. En Loja la secretaria del deporte de Ecuador (2018) en su último estudio encontró que solamente el 10,1% de adolescentes realiza alta actividad física y el 89,9% realiza baja actividad física siendo las mujeres más inactivas que los hombres. Al igual que Mera, R (2017) en un estudio realizado en Esmeralda con una población de 395 adolescentes, determinó que la mayoría de los adolescentes 79,05% realizan actividad física moderada, siendo este grado de actividad significativamente mayor entre los hombres. Seguida de actividad física baja en un 19,37% en donde las mujeres tuvieron una actividad física baja en el 25,42% con respecto a los hombres 14,83%. Estos estudios concuerdan con el nuestro en donde la baja actividad física predominó en los adolescentes y de este grupo fueron las mujeres las que tuvieron mayor prevalencia de baja actividad física.

Al realizar la relación entre el estado nutricional y los hábitos alimentarios se encontró que en los estudiantes con normopeso, el 43,59% tuvieron hábitos de alimentación de media calidad, el 9,62% de baja calidad y 8,97% de óptima calidad. En los estudiantes con bajo peso, el 15,38% presentaron una media calidad de hábitos alimentarios, el 9,62% una baja calidad de hábitos alimentarios y el 4,49% una óptima calidad de hábitos alimentarios. De los estudiantes con sobrepeso, el 6,41% tuvieron una calidad de hábitos de alimentación media y el 0,64% una calidad de hábitos de alimentación baja y óptima respectivamente. Mientras que los estudiantes con obesidad presentaron una calidad de hábitos de alimentación media en 0,64%. Al establecer la relación entre el estado nutricional con los hábitos alimentarios mediante Chi cuadrado se encontró que había independencia entre ambas variables al tener un resultado de X2: 8,48, pero al realizar el coeficiente de Phi se encontró una asociación entre variables baja en 0,232.

En un estudio realizado por Álvarez, R (2017) en la ciudad de Azogues en una muestra de 300 adolescentes se evidenció que la relación del estado nutricional y la calidad de hábitos alimentarios reflejó una calidad media 65,6% y baja 34,4% de hábitos alimentarios en la población con sobrepeso, en el caso de los obesos se encontraron en los niveles medio 57,1% y bajo 42,9%, mientras que los

individuos con delgadez manifestaron una calidad baja del 100%. Los individuos con estado nutricional normal exhibieron una calidad alta 13,6%, media 70,7% y baja 15,7% de hábitos alimentarios. La prueba Chi cuadrado en dicho estudio evidenció asociación significativa entre los hábitos alimentarios y el estado nutricional con p=0001. Este estudio difiere con el nuestro, donde el normopeso predominó, seguido de un bajo peso en los adolescentes, en el cual los hábitos alimentarios que presentaron fueron medios y de baja cálida, siendo la óptima calidad la prevalencia más baja. Además, no se encontró relación entre estado nutricional y hábitos alimentarios mediante el cálculo de Chi2, pero mediante el coeficiente de Phi existe una relación baja entre las variables. A diferencia del estudio realizado por Alvarez, R en donde predominó el sobrepeso y obesidad con hábitos alimentarios de baja a media calidad. Otro estudio realizado Por Alvarado, M y Barros, A (2017) en Cuenca en una unidad educativa, se presentó de manera similar en los adolescentes con normopeso un 76,2% de hábitos alimentarios inadecuados (media y baja calidad). De los estudiantes con delgadez 8,8% tuvieron hábitos alimentarios inadecuados (baja y media) y el 18,6% hábitos alimentarios adecuados (óptima calidad). Sin embargo, en este estudio no se encontró sobrepeso y obesidad a diferencia del nuestro que a pesar de presentarse en baja prevalencia tuvieron hábitos alimentarios de media a baja calidad.

En la relación entre el estado nutricional y la actividad física se encontró que los estudiantes con normopeso, el 32,05% presentó una baja actividad física, el 20,51% una moderada actividad física y el 9,62% una alta actividad física. En los estudiantes con bajo peso, el 23,72% tuvieron una baja actividad física, el 5,13% una moderada actividad física y el 0,64% una alta actividad física. En los estudiantes con sobrepeso, el 5,77% presentaron una baja actividad física, el 1,92% una moderada actividad física y no se evidenció estudiantes con alta actividad física. En el estudiante con obesidad, presentó una actividad física baja en 0,64%. Al establecer la relación entre las variables mediante Chi cuadrado se observó que hay dependencia entre las variables de estado nutricional y la actividad física, con un X2:14,67 y un coeficiente de Phi 0,307. Un estudio realizado por Benítez A (2017) en las regiones Costa y Sierra Ecuatorianas encontró al relacionar índice de masa corporal con la actividad física según intensidad (bajo, moderado y alto) que no existe una correlación directa ni inversa (R= – 46 0,052 y p= 0,158), evidenciando que el índice de masa corporal no depende únicamente de la intensidad de la actividad física, sino que puede deberse a otros factores como la ingesta calórica. Al igual que el estudio realizado en San Lorenzo por Diaz, M y Santana, D (2016) con una muestra de 486 adolescentes, al relacionar el estado nutricional con la actividad física no encontraron ninguna asociación entre las variables, en donde Chi2: 9,08 y p=0,430. Dichos estudios no tienen semejanza al nuestro en el cual al realizar la relación entre estado nutricional y la actividad física se encontró una relación significativa entre ambas con un con un X2:14,67 y un coeficiente de Phi 0,307.

Conclusiones

  • En los estudiantes de la Unidad Educativa Nambacola predomina el normopeso presentándose en 6 de cada 10 estudiantes, el bajo peso se presentó en 3 de cada 10 estudiantes, siendo 2 de cada 10 estudiantes mujeres y 1 de cada 10 estudiantes hombres. A diferencia del sobrepeso y obesidad que se presentaron solamente en 1 de cada 10 estudiantes.
  •  Los hábitos alimentarios en los adolescentes de la Unidad Educativa Nambacola fueron de media calidad en más de la mitad de los estudiantes, seguido de una baja calidad de alimentación en 2 de cada 10 estudiantes, mientras que los estudiantes con óptima calidad de alimentación se presentaron en 1 de cada 10. Estos hábitos alimentarios no llegan a los requerimientos adecuados para una nutrición óptima en los adolescentes, por lo que no aportan los requerimientos energéticos necesarios para mantener en un estado nutricional acorde a su edad.
  • En los estudiantes más de la mitad realizan baja actividad física, de ellos 4 de cada 10 estudiantes son mujeres y 2 de cada 10 son hombres. Además, apenas 2 de cada 10 estudiantes realizan moderada actividad física y solamente 1 de cada 10 realiza alta actividad física. Esto representa que los estudiantes no están cumpliendo el requerimiento de actividad física que recomienda la OMS lo que puede conllevar a favorecer el desarrollo de patologías crónicas en la edad adulta.
  • Se evidenció que el estado nutricional y los hábitos alimentarios tienen una relación estadísticamente baja, es decir entre más bajo eran los hábitos alimentarios más bajo era el estado nutricional. Mientras que el estado nutricional y la actividad física tienen una relación estadística moderada.

Anexo – Estado nutricional y su relación con los hábitos alimentarios y actividad física en adolescentes.pdf

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