Guía básica para un uso correcto y seguro de las pantallas protectoras faciales por profesionales sanitarios y no sanitarios de los servicios de salud

Incluido en la revista Ocronos. Vol. V. Nº 7–Julio 2022. Pág. Inicial: Vol. V; nº7: 8

Autor principal (primer firmante): Mónica Ordax Ibáñez

Fecha recepción: 6 de abril, 2022

Fecha aceptación: 1 de julio, 2022

Ref.: Ocronos. 2022;5(7) 8

Autora: Mónica Ordax Ibáñez.

Categoría profesional: Celadora del SESPA (Servicio de Salud del Principado de Asturias)

Resumen

Desde que el 11 de marzo de 2020 se declaró la pandemia por COVID-19, el uso de pantallas faciales como equipos de protección individual (EPI) se ha generalizado y extendido en todas las categorías de profesionales del entorno sanitario. Se hace por tanto necesario establecer unas normas básicas y claras para el buen uso y el correcto manejo y mantenimiento de estos equipos. Es importante también conocer las ventajas e inconvenientes de las pantallas faciales frente a otros EPI a fin de tener claro cuándo su uso es apropiado o no.

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Palabras clave (por orden alfabético): Autoinoculación, COVID-19, EPI, Mascarillas, Pantallas faciales, Protección ocular, Protección respiratoria.

Introducción

En diciembre de 2019 se identificó en la ciudad china de Wuhan un nuevo coronavirus (SARS-CoV-2) como el agente causal de una enfermedad respiratoria aguda (COVID-19). El virus se propagó rápidamente y la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró una pandemia el 11 de marzo de 2020. Desde entonces ha quedado patente para todos que la COVID-19 es una enfermedad potencialmente grave y además altamente contagiosa.

La vía de entrada y contagio del SARS-CoV-2 son las mucosas, esto es, el tejido orgánico que reviste los órganos que se encuentran en el exterior del cuerpo. Estas mucosas no incluyen solo la nariz y la boca, sino también los ojos, lo que llevó a una expansión extraordinaria del uso de pantallas protectoras faciales en el entorno sanitario, e incluso fuera de él. Centrándonos en el ámbito sanitario, la extensión generalizada de las pantallas faciales como consecuencia de la pandemia llevó a su uso cotidiano como EPI laboral por todas las categorías profesionales que trabajaban en un hospital o en un centro de salud, fueran sanitarios o no.

Las viseras faciales son, básicamente, unas pantallas transparentes que cubren toda la cara y parte del cuello, y que se ajustan cómodamente a la cabeza mediante cintas regulables o elásticas. Son un elemento de protección de tipo barrera contra agentes químicos y biológicos externos, protegiendo ojos y cara frente a gotas, salpicaduras, proyecciones o fluidos que puedan ocasionar un riesgo para la salud. En época de pandemia de COVID-19 las pantallas faciales se convirtieron en un EPI esencial junto con las mascarillas para disminuir el número de contagios.

Objetivo

Conocer las indicaciones más importantes para un buen uso, manejo y mantenimiento de las pantallas de protección facial para que todo el personal, sanitario o no, que trabaje en un servicio sanitario utilice estos EPI de manera correcta, adecuada, segura y con la máxima eficacia.

Metodología

Se recogieron datos sobre recomendaciones, pautas y normas de uso indicadas para el correcto manejo y mantenimiento de pantallas de protección facial desde el principio de la pandemia hasta diciembre de 2021. Esta información se obtuvo a partir de diferentes fuentes oficiales tipo instituciones, sociedades y organizaciones de prestigio relacionadas con los ámbitos científico, sanitario y de salud laboral. Posteriormente, se seleccionaron aquellas indicaciones clave y de mayor relevancia para elaborar una guía básica de uso sobre las pantallas de protección facial, que fuera muy breve, pero al mismo tiempo muy útil, clara y sencilla.

Resultados

Antes de usar una pantalla protectora facial en el ámbito sanitario

  • Verificar certificado EN166, EN170 o normas ISO que garanticen su fiabilidad.
  • Seleccionar en primer término pantallas anti-ralladuras o anti-empañamiento. Si no hay disponibilidad, comprobar el buen estado de la pantalla para asegurarnos una visibilidad óptima (sin rasgaduras, abolladuras, manchas…).
  • Si uso gafas graduadas, comprobar antes el ajuste y la comodidad con las pantallas disponibles.
  • Si hay varios modelos, elegir según diseño, resistencia, robustez y ergonomía de acuerdo a la tarea o servicio que se va a realizar, es decir, considerar si se usará durante un tiempo prolongado o no, si la tarea es de alta complejidad y requiere precisión y visibilidad máximas, si el entorno ambiental podría favorecer el empañamiento, si se va a llevar mascarilla y de qué tipo, si uso gafas de graduación….
  • En caso de pantallas con alguna parte móvil o de ajuste, verificar su correcto accionamiento.
  • En general, asegurarse del buen estado y limpieza de todo el equipo, sin partes sucias ni excesivamente desgastadas o deterioradas, ni por supuesto rotas.

Cuidado y mantenimiento de las pantallas faciales

  • Limpiar y desinfectar inmediatamente después de cada uso y dejar secar.
  • No dejar las pantallas hacia abajo, para evitar rozaduras o arañazos.
  • Guardar en sitio limpio y seco.
  • Si se observa que hay alguna pieza dañada o deteriorada, apartar este equipo y avisar al responsable o superior jerárquico para que se proceda a su reparación o reemplazo.

Ventajas de las pantallas faciales

  • Coste bajo (no requieren materiales especiales de fabricación)
  • Existen en el mercado modelos anti-vaho o anti-empañamiento
  • Elevada durabilidad (reutilización sencilla y prolongada)
  • Las pantallas se pueden reemplazar por separado
  • Limpieza sencilla y económica (agua y jabón, alcohol 70%, desinfectantes comerciales comunes)
  • Reciclables
  • Previenen la autoinfección o autoinoculación (evitan que usuario se toque la cara)
  • Facilitan comunicación (visibilidad de expresiones faciales y movimientos de labios)
  • Comodidad de uso (se quitan y ponen fácilmente, permite respiración y habla sin sensación de dificultad, compatibilidad con personas que usan gafas graduadas…)
  • Adaptable a cualquier tipo de rostro
  • EPI de carácter esencial como protector ocular.
  • EPI de carácter complementario como protector respiratorio ante casos excepcionales de contraindicación del uso de mascarilla: personas con algún tipo de dificultad respiratoria, discapacitados o dependientes con alteraciones de conducta que hacen inviable el uso de mascarilla, o para actividades que por su propia naturaleza sean incompatibles con llevar mascarilla.

Desventajas de las pantallas faciales

  • No protege frente a aerosoles químicos o biológicos
  • Sensación de falsa seguridad
  • Complemento más que protector único

Indicaciones de especial importancia

  • La colocación debe ser adecuada. La pantalla debe extenderse por delante hasta debajo de barbilla y parte de cuello y lateralmente hasta las orejas. No se dejará espacio expuesto entre la frente y el ajuste de la pantalla. La zona de ajuste será en la mitad de la frente para que la pantalla baje en vertical y no con un ángulo de inclinación que deje demasiado espacio entre la zona de boca y barbilla y la pantalla.
  • Implementación de un riguroso protocolo de utilización. Cuando el profesional coja una pantalla protectora facial debe tener plena seguridad de que ha sido limpiada y desinfectada convenientemente y de que su funcionamiento y estado son óptimos, ya que en caso contrario esa pantalla no estaría disponible. Debe tratarse, por lo tanto, de un protocolo conocido y aplicado por todos. Los superiores o encargados se asegurarán de que así sea.

Discusión y Conclusiones

Se ha publicado que más de un 90% de lesiones oculares ocurridas en el lugar de trabajo pueden evitarse con el uso de una protección ocular como la que ofrecen las pantallas faciales. Además, el uso de pantallas representa un excelente complemento junto a la mascarilla como protección frente a riesgos respiratorios como infecciones o intoxicaciones.

Las pantallas faciales evitan la llamada autoinoculación producida al tocarse la cara uno mismo de manera inconsciente o involuntaria. Este gesto bastante común no es impedido por el uso de mascarilla, por lo que las pantallas reducen de manera significativa las probabilidades de contagio no sólo de COVID-19, sino también de otras infecciones respiratorias o de contacto que se transmitan por mucosas.

Con todo, parece claro que el uso extendido y generalizado de la pantalla facial como consecuencia de la pandemia ha venido para quedarse. Su uso se ha generalizado tanto en profesionales sanitarios como en no sanitarios sobre todo en ciertas áreas especialmente sensibles del entorno hospitalario.

Bibliografía

  1. Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC)
  2. Federación Española de Asociaciones de pacientes alérgicos y con Enfermedades Respiratorias (FENAER)
  3. Instituto de Salud Carlos III (ISCIII)
  4. Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST)
  5. Ministerio de Sanidad
  6. Organización Mundial de la Salud (OMS)
  7. Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clinica (SEIMC)
  8. Sociedad Española de Epidemiología (SEE)
  9. Sociedad Española de Medicina Preventiva Salud Pública y Gestión Sanitaria (SEMPSPGS)
  10. Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR)
  11. Sociedad Española de Salud y Seguridad en el Trabajo (SESST)
  12. Sociedad Española de Virología (SEV)
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