Formación en inteligencia emocional para el personal TCAE en ambientes de alta presión

Incluido en la revista Ocronos. Vol. VIII. N.º 8–Agosto 2025. Pág. Inicial: Vol. VIII; N.º 8: 1430

Autor principal (primer firmante): Michael Bryan Sánchez Brunis

Fecha recepción: 02/08/2025

Fecha aceptación: 29/08/2025

Ref.: Ocronos. 2025;8(8): 1430

Autorías:

Michael Bryan Sánchez Brunis – TCAE

Jailene Sifre Saviñón – TCAE

Verónica Patricia Tonato Balladares – TCAE

Samia Benomar Allam – TCAE

María Carmen Cañete – TCAE

George Eduard Paun – Celador

Palabras clave:

Inteligencia emocional, TCAE personal, ambientes de alta presión, manejo del estrés, habilidades socioemocionales, resiliencia, cuidados de Enfermería.

Introducción

El trabajo del personal Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE) en entornos sanitarios del siglo XXI se caracteriza por altos niveles de exigencia técnica y emocional. Los ambientes de alta presión, como unidades de cuidados intensivos, urgencias o plantas con alta rotación de pacientes, generan grandes demandas psicológicas que pueden afectar el bienestar del personal y la calidad de los cuidados. La inteligencia emocional se presenta como una clave de competencia para afrontar estas circunstancias, permitiendo gestionar satisfactoriamente las emociones propias y de las personas usuarias y mejorar la comunicación y el trabajo en equipo. Este artículo analiza la importancia de la formación en inteligencia emocional para el personal TCAE en contextos complejos y propone estrategias para su incorporación en la educación continua.

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Definición y componentes de la inteligencia emocional

La inteligencia emocional se define como la capacidad para reconocer, comprender y manejar las propias emociones, así como para percibir y responder adecuadamente a las emociones de otras personas. Según modelos reconocidos, como el de Daniel Goleman, esta competencia se articula en cinco dimensiones principales: autoconciencia, autorregulación, motivación, empatía y habilidades sociales.

Para el personal TCAE, dominar estas áreas facilita un desempeño profesional equilibrado, resiliente y centrado en la persona usuaria, incluso en situaciones de estrés elevado.

Importancia de la inteligencia emocional en ambientes de alta presión

Los servicios sanitarios en los que el personal TCAE interviene a menudo enfrentan la presión de urgencias, situaciones críticas y desbordes asistenciales. Aquí, las habilidades emocionales son fundamentales para:

  • Mantenga la calma y la concentración en momentos de crisis.
  • Mostrar empatía sin perder objetividad, apoyando emocionalmente a las personas usuarias y sus familias.
  • Controlar el estrés para evitar el desgaste profesional, el burnout y las consecuencias negativas en la salud mental.
  • Facilitar la comunicación fluida y efectiva con el equipo interdisciplinario y los pacientes.
  • Adaptarse a cambios constantes y tomar decisiones rápidas con confianza.

Situaciones típicas que requieren inteligencia emocional

Las circunstancias que exigen mayor desarrollo emocional incluyen:

  • Atención a personas con dolor, miedo o ansiedad.
  • Gestión de pérdidas, duelo y situaciones terminales.
  • Manejo de conflictos interprofesionales o con familiares.
  • Sobrecarga laboral y turnos prolongados.
  • Cambios organizativos y adaptación a nuevas tecnologías o protocolos.

El personal TCAE que cuenta con habilidades emocionales fortalecidas puede responder mejor a estas demandas, contribuyendo a un ambiente más saludable y seguro.

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Estrategias y contenidos para la formación en inteligencia emocional

Para integrar la formación en inteligencia emocional en la capacitación del personal TCAE, se propone:

  • Autoconocimiento emocional: Talleres y actividades que permiten identificar emociones propias, gatillos de estrés y mecanismos de afrontamiento.
  • Autorregulación emocional: Técnicas de relajación, mindfulness y gestión del estrés para mantener el equilibrio emocional.
  • Desarrollo de empatía: Ejercicios de escucha activa, reconocimiento de emociones en otros y respuesta asertiva.
  • Habilidades sociales: Comunicación asertiva, manejo de conflictos y trabajo en equipo.
  • Resiliencia y afrontamiento: Promoción de la capacidad de recuperarse y crecer ante adversidades, aprendiendo de experiencias difíciles.
  • Simulación y juego de roles: Prácticas basadas en escenarios reales que permiten practicar respuestas emocionales y comunicación efectiva.

La formación debe ser continua y adaptada a las necesidades particulares de cada contexto laboral.

Beneficios esperados

Una adecuada formación en inteligencia emocional para el personal TCAE conlleva múltiples ventajas:

  • Mejora del bienestar psicológico y reducción del estrés laboral.
  • Incremento de la satisfacción laboral y disminución del absentismo.
  • Atención más humana y personalizada, con mayor empatía y comprensión hacia las personas usuarias.
  • Mejor clima organizacional y fortalecimiento del trabajo en equipo.
  • Mayor capacidad de adaptación y resolución de conflictos.

Estos beneficios repercuten en la calidad del cuidado y en la sostenibilidad del sistema sanitario.

Desafíos en la implementación de la formación

Los principales retos para incluir la inteligencia emocional en la formación del personal TCAE incluyen:

  • Escasez de tiempo debido a cargas laborales elevadas.
  • Falta de recursos y formación especializada sobre el tema.
  • Escepticismo o subestimación de la importancia de las habilidades emocionales en entornos técnicos.
  • Necesidad de apoyo institucional para favorecer la cultura organizacional que valore la inteligencia emocional.

Superar estos obstáculos exige compromiso institucional, incorporación de la formación en planos docentes oficiales y creación de espacios seguros para el aprendizaje emocional.

Conclusión

La formación en inteligencia emocional es una herramienta vital para el personal TCAE que trabaja en ambientes de alta presión, ya que les permite desarrollar competencias esenciales para gestionar el estrés, mejorar la comunicación y ofrecer cuidados más humanizados y efectivos. Invertir en la capacitación emocional fortalece no solo el bienestar del personal, sino también la calidad y seguridad asistencial. Integrar esta formación en la educación continua y en las políticas de recursos humanos representa un avance necesario para adecuar la profesión a las exigencias actuales y futuras de la sanidad del siglo XXI.

Bibliografía

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  2. Salovey, P., y Mayer, JD (1990). Inteligencia emocional. Imaginación, cognición y personalidad, 9(3), 185-211.
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  4. Pérez-Fuentes, MC, Molero-Jurado, MM, Martos, A., & Gázquez-Linares, JJ (2018). Desarrollo y validación del Inventario de Inteligencia Emocional en Profesionales de la Salud (EII-HP). Psicotema, 30(4), 471-476.
  5. Cabello, R., Fernández-Berrocal, P. y Brackett, MA (2016). Manual sobre inteligencia emocional en Enfermería y cuidado de la salud. Saltador.