Fiebre del valle del Nilo occidental

Incluido en la revista Ocronos. Vol. VI. Nº 1–Enero 2023. Pág. Inicial: Vol. VI; nº1: 147

Autor principal (primer firmante): Alexandro Bailo Aysa

Fecha recepción: 19 de diciembre, 2022

Fecha aceptación: 16 de enero, 2023

Ref.: Ocronos. 2023;6(1) 147

  1. Alexandro Bailo Aysa – Enfermero (Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza)
  2. María D´Izarbe Bailo Aysa – Enfermera (Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza) Sergio José Plaza Salguero – Enfermero (Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza) Marina Soto Bernal – Enfermera (Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza)
  3. Marta Ballarín Riazuelo – Enfermera (Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza) Marcos Alcober Pérez – Enfermero (Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza)

Resumen

La Fiebre del Nilo occidental es una zoonosis, siendo mayoritariamente el mosquito culex el responsable de la infección en humanos, aunque no es el único mosquito responsable, habitando varios tipos de mosquitos responsables la península ibérica. En los últimos años, se han reportado algunos casos en España, siendo la clínica más grave de la Fiebre del valle del Nilo Occidental la meningitis o la encefalitis, no existe tratamiento específico ni vacuna en humanos, por lo que la prevención juega un papel fundamental en la contención de la enfermedad, correspondiendo a Enfermería dentro de sus competencias la educación para la salud en las zonas y población más susceptible.

Palabras clave

Fiebre del Nilo Occidental, Control de enfermedades transmisibles, Zoonosis, Notificación de enfermedades, Prevención.

Introducción

La fiebre del Valle del Nilo Occidental (FNO), es una zoonosis clasificada en España como Enfermedad de Declaración Obligatoria (RD 526/2014). Es provocada por algunas cepas del virus del Nilo Occidental (VNO), el cual se transmite a través de mosquitos, siendo principalmente los mosquitos del género Culex, más específicamente Culex pipiens, aunque en menor medida, es probable también que sea a través de otros artrópodos, ya que se han detectado, garrapatas, moscas y piojos afectados por el virus del Nilo Occidental (1,2).

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El virus se conserva por un ciclo de transmisión mosquito-ave-mosquito. El ser humano y los équidos se consideran huésped de dicho virus, padeciendo la enfermedad, aunque sean incapaces de transmitirla. Las aves son consideradas reservorio de la FNO, aunque en algunos casos son asintomáticas, siendo esta situación clave y peligrosa en cuanto al mantenimiento y la diseminación del virus del Nilo Occidental (1).

El virus del Nilo occidental aislado por primera vez en el ser humano en el año 1937, en una mujer ugandesa. Posteriormente, en el año 1953, fue detectado por primera vez en aves del delta del rio Nilo, sin considerarse patógeno para estos, hasta el año 1997, cuando una cepa más virulenta provocó la muerte de diferentes aves que evidenciaban signos de encefalitis y parálisis.

La fiebre del Valle del Nilo Occidental (FNO), en su forma más grave, puede llegar a provocar la muerte en el ser humano, es por ello, que, en vista de la magnitud de esta patología, consideramos necesario realizar una revisión bibliográfica acerca de las principales características de la fiebre del Valle del Nilo Occidental (3).

Objetivos

Describir la patogenia, epidemiología, manifestaciones clínicas, diagnóstico, tratamiento y prevención de la Fiebre del Valle del Nilo Occidental.

Metodología

Se ha realizado una revisión bibliográfica en las bases de datos PubMed, Science Direct, Scielo y Cuiden, seleccionando artículos en castellano, inglés y portugués. Además, se han consultado diferentes páginas web de organismos oficiales de interés acerca de la temática del propio trabajo.

Desarrollo

Patogenia

El virus del Nilo Occidental, es un arbovirus que pertenece a la familia Flaviviridae, de forma esférica y con una cápside de envoltura lipídica. Presenta un diámetro aproximado de 50 nm y un genoma ARN de cadena simple (4)

La fiebre del Valle del Nilo Occidental, presenta un ciclo biológico complejo, ya que abarca un huésped vertebrado reservorio primario y un vector, que se amplifica por medio de la continua transmisión entre el mosquito vector y las aves. El ser humano y otros mamíferos, como los caballos, son huéspedes accidentales que contribuyen a la perpetuación del ciclo.

En el ser humano, el método de transmisión más frecuente es la picadura de un mosquito afectado, especialmente del género Culex, aunque se han detectado más de 40 especies capaces de actuar como vectores, algunas de ellas con gran presencia a lo largo de toda la península ibérica. La transmisión persona a persona, ha sido documentada tanto por transfusión, trasplante, vía transplacentaria y exposición accidental, aunque es considerada muy poco frecuente.

En el ser humano, el pico de viremia se da alrededor del sexto día tras la infección, aunque dicha viremia, es insuficiente como para provocar el contagio en mosquitos. Sin embargo, en las aves, la viremia dura alrededor de 7 días, siendo esta más elevada que en el ser humano. El periodo de incubación de la fiebre del Valle del Nilo Occidental, se estima entre 2 y 14 días, pero en casos de inmunosupresión, se puede llegar a dar incluso 21 días. Los mosquitos infectados permanecen infecciosos toda su vida, que suele ser pocos días La susceptibilidad en zonas donde no ha circulado el virus es universal. La infección confiere inmunidad duradera, que, aunque se den reacciones cruzadas entre anticuerpos de distintos flavivirus, no hay inmunidad cruzada (5).

Epidemiologia

Actualmente, en España, se puede definir la fiebre del Valle del Nilo Occidental como una endemia, ya que, tiene unas condiciones propensas para el mantenimiento y la circulación del virus del Nilo Occidental, como la diversidad de reservorios, la proximidad a otras zonas endémicas como África y Oriente próximo, el clima o las rutas migratorias de aves procedentes de zonas afectadas y la existencia de vectores diseminados por la geografía nacional.

Entre 2010 y 2016 se halló el linaje 1 del virus de la fiebre del Valle del Nilo Occidental en aves y en algunas explotaciones equinas de Andalucía, Castilla-La Mancha, Extremadura y Castilla y León. En 2017, se detectó el linaje 2 del virus en un azor común, el cual presentaba sintomatología en la provincia de Lérida, siendo la primera detección del linaje 2 en territorio nacional, el cual ya había sido hallado en Europa central en el año 2004.

El virus no necesita nuevas introducciones desde otros territorios para producir nuevos brotes, dado que se mantiene la circulación de forma endémica en la península ibérica. Hoy en día, están presentes en España el linaje 1 en el centro y sur peninsular y el linaje 2 en la zona nordeste.

En España, el primer caso humano detectado fue reportado en el año 2007, posteriormente en 2010, se detectaron otros dos casos humanos, y en 2016, tres casos. Sin embargo, en el año 2020, se presentó un ascenso brusco de casos en población humana, 77 casos, de los cuales, 71 fueron en Andalucía y 6 en Extremadura. En el año 2021, se detectaron 6 casos en seres humanos, y, en 2022, hasta la fecha, han sido notificados 4 casos en humanos (6).

Manifestaciones clínicas

Aproximadamente, entre el 75% de afecciones en humanos por virus del Nilo Occidental  (VNO), son subclínicas o asintomáticas La mayor parte de individuos afectados padecen una enfermedad febril sistémica aguda que a menudo incluye dolor de cabeza, debilidad, mialgia o artralgia. También se suelen notificar síntomas gastrointestinales y una erupción maculopapular transitoria. Menos del 1% de las personas infectadas desarrollan una enfermedad neuroinvasiva, que suele manifestarse como meningitis, encefalitis o parálisis flácida aguda.

La meningitis por virus del Nilo Occidental es clínicamente indiferenciable de otras meningitis víricas y suele cursar con fiebre, cefalea y rigidez nucal.

La encefalitis por virus del Nilo Occidental es el síndrome clínico más grave, que principalmente se manifiesta con fiebre y alteración del estado mental, convulsiones, déficits neurológicos focales o trastornos del movimiento como temblor o parkinsonismo.

La parálisis flácida aguda por virus del Nilo Occidental suele ser clínicamente idéntica a la poliomielitis asociada a poliovirus, con daño de las células del asta anterior, y puede evolucionar a parálisis respiratoria que requiera ventilación mecánica. La poliomielitis por virus del Nilo Occidental (VNO) suele presentarse como una paresia o parálisis aislada de las extremidades y puede ocurrir sin fiebre ni pródromos virales aparentes. También se han descrito el síndrome de Guillain-Barré asociado al virus del Nilo Occidental y la radiculopatía, que pueden distinguirse de la poliomielitis por VNO por las manifestaciones clínicas y las pruebas electrofisiológicas.

Mucho menos común, es la aparición de disritmias cardiacas, miocarditis, rabdomiólisis, neuritis óptica, uveítis, coriorretinitis, orquitis, pancreatitis y hepatitis en pacientes con enfermedad por virus del Nilo Occidental.

La mayoría de las mujeres infectadas por el virus del Nilo Occidental durante el embarazo han dado a luz sin evidencia de infección o anomalías clínicas (7).

Diagnóstico

La FNO se debe tener en cuenta en cualquier ser humano con un cuadro febril o neurológico agudo que haya estado expuesto recientemente a mosquitos, una transfusión de hemoderivados o un trasplante de órganos, especialmente en la temporada estival en aquellos lugares donde se ha reportado actividad del virus del Nilo Occidental. Además, también debe tenerse en consideración a los bebés nacidos de madre infectada por la fiebre del Valle del Nilo Occidental durante la gestación y la lactancia. Además de otras causas más frecuentes de encefalitis y meningitis aséptica u otros arbovirus, también se debe considerar la etiología diferencial de sospecha de patología por virus del Nilo Occidental.

La enfermedad por virus del Nilo Occidental, es una afección de notificación obligatoria a nivel nacional. Todos los casos deben ser notificados a las autoridades locales de salud pública de manera oportuna. La notificación puede ayudar a las autoridades locales, estatales y nacionales a reconocer brotes y aplicar medidas de control para reducir infecciones adicionales (7).

Tratamiento

Actualmente, no hay tratamiento específico para la FNO, siendo el propio tratamiento de soporte. Los pacientes con síntomas meníngeos graves suelen precisar control del dolor para las cefaleas, tratamiento antiemético y rehidratación para las náuseas y vómitos asociados. Los pacientes con encefalitis requieren una vigilancia intensiva para detectar la aparición de presión intracraneal elevada y convulsiones. En los pacientes con encefalitis o poliomielitis deben ser vigilados para garantizar la permeabilidad de la vía aérea. Puede desarrollarse rápidamente una insuficiencia respiratoria neuromuscular aguda y puede ser preciso el uso de ventilación mecánica (8).

Prevención

Actualmente, no existen vacunas para la fiebre del Valle del Nilo Occidental autorizadas para uso en humanos.

La prevención de la enfermedad se basa en los programas de control de mosquitos para reducir la densidad de vectores, las medidas de protección personal para disminuir la exposición a mosquitos infectados y el cribado de donantes de sangre y de órganos.

Se pueden considerar medidas de protección personal, los repelentes de mosquitos, las prendas de manga larga y pantalones largos y la reducción de tiempo de exposición al aire libre en el tramo horario que abarca desde el atardecer hasta el amanecer.

No hay vacunas autorizadas para su uso en humanos. En ausencia de una vacuna, la prevención de la enfermedad depende de los programas de control de mosquitos a nivel comunitario para reducir la densidad de vectores, las medidas de protección personal para disminuir la exposición a mosquitos infectados y el cribado de donantes de sangre y órganos. Las medidas de protección personal incluyen el uso de repelentes de mosquitos, el uso de prendas de manga larga y pantalones largos, y la limitación de la exposición al aire libre desde el atardecer hasta el amanecer. El uso de aire acondicionado y la instalación de mosquiteras y la reducción de los criaderos de mosquitos en el hogar pueden reducir aún más el riesgo de exposición al virus del Nilo Occidental (8).

Conclusiones

En vista de los resultados obtenidos, concluimos que una adecuada toma de medidas de prevención debe frenar la incidencia de la fiebre del Valle del Nilo Occidental (FNO) y las graves consecuencias que puede traer la misma.

Es por ello, que, bajo los principios del código deontológico del Consejo Internacional de Enfermeras, en el cual se señala la responsabilidad de Enfermería en la promoción y restauración de la salud, prevención de la enfermedad, y alivio del sufrimiento, consideramos fundamental la intervención de la Enfermería para poder reducir la incidencia de dicha enfermedad. La enfermera debe estar formada acerca de las medidas de prevención primaria de la fiebre del Valle del Nilo Occidental para poder actuar como educadora y promotora de la salud, y así, disminuir la incidencia de la misma, especialmente en aquellas zonas donde se detecten focos tanto en humanos, en aves o en equinos.

Bibliografía

  1. Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Fiebre del Nilo Occidental [Internet]. [Citado el 8 de diciembre de 2022]. Disponible en: https://www.mapa.gob. es/es/ganaderia/temas/sanidad-animal-higiene- ganadera/sanidad-animal/enfermedades/ fiebre-nilo-occidental/F_O_Nilo.aspx
  2. Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Actualización de la situación epidemiológica de la fiebre del Nilo Occidental (West Nile Fever) [Internet]. 2022 [Citado el 8 de diciembre de 2022]. Disponible en: https://www.isciii.es/QueHace mos/Servicios/VigilanciaSalud PublicaRENAVE/Enfermed adesTransmisibles/ Documents/PROTOCOLOS/ Protocolo% 20vigilancia%20fiebre%20N ilo%20 occidental_ RENAVE.pdf
  3. Virus del Nilo Occidental. (2013). En Red Book (2012) – Spanish (pp. 792–795). American Academy of Pediatrics.
  4. Hernández R Rosa I, Bravo Lola L, Morón R Dulce M, Armas A Eduardo, Girón B Blanca J, Aponte T Carlos D. El Virus del Nilo Occidental: Revisión. INHRR [Internet]. 2009 Ene [citado 2022 Dic 08; 40( 1 ): 44-56. Disponible en:  https://www.isciii.es/ QueHacemos/Servicios/VigilanciaSalud Publica RENAVE/Enfermed ades Transmisibles/ Documents/ PROTOCOLOS/Protocolo%20vigilancia %20fiebre%20N ilo%20occidental _RENAVE.pdf
  5. Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica. Protocolo para la vigilancia de la fiebre del Nilo Occidental de la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica [Internet]. 2013 [Citado 8 de diciembre de 2022]: 1-13. Disponible en:  https://www.isciii.es/ QueHacemos/Servicios/ VigilanciaSalud PublicaRENAVE/ Enfermed adesTransmisibles/Documents/ PROTOCOLOS/Protocolo% 20vigilancia% 20fiebre%20N ilo%20occidental_RENAVE.pdf
  6. Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias. Meningoencefalitis por virus del Nilo occidental. Primeros casos detectados en Tarragona [Internet]. 2022 [Citado 8 de Diciembre de 2022]: 1-12. Disponible en: https://www.sanidad.gob.es/ profesionales/saludPublica/ccayes/alertas Actual/docs/2022 1018_ERR_Nilo_Occidental.pdf
  7. Centers for DIsease, Control and Prevention. Clinical evaluation and disease [Internet]. 2021. [Citado 8 de diciembre de 2022]. Disponible en: https://www.cdc.gov/westnile /healthcareproviders/health CareProviders- ClinLabEval.html
  8. Centers for DIsease, Control and Prevention. Treatment & Prevention [Internet]. 2021. [Citado 8 de diciembre de 2022]. Disponible en:https://www.cdc.gov/westnile/ healthcareproviders/healthCare Providers- TreatmentPrevention.html