Fiebre: aspectos clínicos y consideraciones fundamentales

Incluido en la revista Ocronos. Vol. VII. N.º 5–Mayo 2024. Pág. Inicial: Vol. VII; N.º 5: 1107

Autor principal (primer firmante): Daniel Gómez Sánchez

Fecha recepción: 02/05/2024

Fecha aceptación: 29/05/2024

Ref.: Ocronos. 2024;7(5): 1107

Autores:

  1. Daniel Gómez Sánchez. Enfermero. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa de Zaragoza.
  2. Helena del Mar Fuertes Úbeda. Enfermera. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa de Zaragoza.
  3. María Belén Álvarez Salas. Enfermera. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa de Zaragoza.
  4. Miriam Jiménez Benedit. Enfermera. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa de Zaragoza.
  5. Alicia Sánchez Maldonado. Enfermera. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa de Zaragoza.
  6. Ángeles Ceballos Linares. Enfermera. Hospital Obispo Polanco de Teruel.

Resumen

La fiebre es después del dolor el motivo de consulta más frecuente en el área de urgencias, aumentando su número en las unidades de cuidados intensivos.

La fiebre es la elevación de la temperatura de nuestro cuerpo por encima de la variación diaria normal, producida como resultado de un cambio en el centro regulador. Es indicadora de algún proceso patológico.

Es importante conocer los mecanismos termorreguladores que controlan el buen funcionamiento del organismo, teniendo también en cuenta las características del síndrome febril, con el fin de saber identificar el estado en el que se encuentra el paciente.

En la evaluación clínica del paciente, se debe considerar fundamentalmente, el grado de elevación de la temperatura, duración de la fiebre y la presencia de enfermedades asociadas.

El centro termorregulador es el encargado del mantenimiento de la temperatura en nuestro cuerpo, actúa mediante receptores cutáneos e hipotalámicos y está situado en el hipotálamo anterior.

Palabras clave: Fiebre, termorregulación, evaluación clínica, centro termorregulador, clasificación de la fiebre.

Abstract

After pain, fever is the most frequent reason for consultation in the emergency room, increasing its number in intensive care units.

Fever is the elevation of our body temperature above the normal daily variation, produced as a result of a change in the regulatory center. It is an indicator of some pathological process.

It is important to know the thermoregulatory mechanisms that control the proper functioning of the body, also taking into account the characteristics of the febrile syndrome, in order to know how to identify the state in which the patient is.

In the clinical evaluation of the patient, the degree of temperature elevation, duration of fever and the presence of associated diseases must be considered fundamentally.

The thermoregulatory center is responsible for maintaining temperature in our body, it acts through cutaneous and hypothalamic receptors and is located in the anterior hypothalamus.

Keywords: Fever, thermoregulation, clinical evaluation, thermoregulatory center, fever classification.

Objetivos

  • Comprender la fiebre y su relación con la termorregulación corporal.
  • Reconocer signos y síntomas de la fiebre, resaltando su importancia en la valoración de Enfermería.
  • Entender el papel del centro termorregulador en el cerebro y los factores desencadenantes de la fiebre, como infecciones, inflamaciones y trastornos autoinmunes.
  • Clasificar y distinguir tipos de fiebre según intensidad y duración, destacando las características clínicas distintivas de cada uno y su importancia en el diagnóstico y tratamiento.
  • Describir y analizar las etapas de la fiebre, resaltando sus características clínicas distintivas y su importancia en la práctica clínica.

Desarrollo

La fiebre se produce como resultado de la acción del centro regulador de la temperatura en el cerebro, específicamente en el hipotálamo. El hipotálamo actúa como el «termostato» del cuerpo, regulando la temperatura corporal para mantenerla dentro de un rango normal. La temperatura normal del cuerpo humano está sujeta a un ritmo biológico circadiano, lo que significa que experimenta fluctuaciones regulares a lo largo de un ciclo de aproximadamente 24 horas.

Este ritmo circadiano está influenciado por el reloj biológico interno del cuerpo, el cual está sincronizado con el ciclo de luz y oscuridad del ambiente. Durante este ciclo, la temperatura corporal sigue un patrón predecible, generalmente alcanzando su punto más bajo durante la noche y su punto más alto durante la tarde o las primeras horas de la noche. Este fenómeno es parte de la compleja red de regulación fisiológica que asegura el funcionamiento óptimo del organismo a lo largo del día y la noche.

Por otro lado, cuando el sistema inmunológico detecta la presencia de una infección u otra enfermedad, desencadena la liberación de sustancias químicas conocidas como pirógenos. Estos pirógenos actúan sobre el hipotálamo, la región del cerebro encargada de regular la temperatura corporal.

Al afectar al hipotálamo, los pirógenos provocan un aumento en el punto de ajuste de la temperatura corporal, lo que resulta en un incremento de la temperatura corporal y el desarrollo de la fiebre. Este cambio en el punto de ajuste desencadena una serie de mecanismos fisiológicos que trabajan para elevar la temperatura corporal.

Los pirógenos pueden ser de dos tipos: endógenos, producidos por el propio cuerpo en respuesta a la infección, y exógenos, provenientes de agentes externos como microorganismos patógenos. Ambos tipos de pirógenos desempeñan un papel crucial en la generación de la fiebre al activar el sistema de regulación térmica del cuerpo.

  • Endógenos. Son polipéptidos llamados citoquinas, están producidos por macrófagos, monocitos, hepatocitos, células endoteliales y epiteliales. Se encuentran en la sangre, estimulan el hipotálamo anterior, produciendo la elevación de la temperatura corporal.

Las principales citoquinas son: La IL-1, IL-6 y el interferón.

La IL-1 provoca fiebre porque en primer lugar induce la síntesis de una prostaglandina, la E2 que a su vez tiene efectos sobre el hipotálamo, causando la fiebre. Si la síntesis de prostaglandinas se ve interrumpida por la acción de medicamentos, la fiebre disminuye o desaparece por completo. Esta podría ser la explicación por la que el ácido acetilsalicílico disminuye la fiebre, debido a que esta sustancia bloquea la creación de prostaglandinas. Los medicamentos de este tipo se denominan antipiréticos.

La IL-1 y otros pirógenos endógenos desencadenan una serie de respuestas inmunológicas, incluyendo:

  • Incremento en la liberación de lactoferrina en los neutrófilos, lo cual disminuye los niveles de hierro sérico, inhibiendo el crecimiento de diversos microorganismos.
  • Aumento de la actividad metabólica oxidativa.
  • Incremento de la quimiotaxis, facilitando la migración de células inmunitarias hacia el sitio de infección.
  • Estimulación de la activación de linfocitos T, promoviendo una respuesta inmunitaria específica.
  • Estimulación de la proliferación de linfocitos B y producción de anticuerpos.
  • Aumento de la capacidad citotóxica de los linfocitos T, permitiendo la destrucción de células infectadas.
  • Incremento en la proliferación de linfocitos T colaboradores, facilitando la coordinación de la respuesta inmunitaria.

La fiebre desempeña una importante función en la respuesta inmune.

Las citoquinas circulantes, interactúan con elementos sensoriales en el órgano vascular de la lámina terminal (OVLT) y otras regiones cercanas al cerebro, donde estimulan la producción de prostaglandinas E2.

  • Exógenos. Proceden del exterior del organismo, normalmente son microorganismos, productos derivados o toxinas secretadas por ellos mismos. Inducen la producción de pirógenos endógenos tras la estimulación de macrófagos y monocitos, ej. el peptidoglicano de los Gram Positivos y endotoxina de los BGN (Bacilos Gram Negativos), Ac. Lipoteico.

En condiciones normales, el cuerpo humano tiende a mantener una temperatura interna estable, sin importar las variaciones en la temperatura del entorno.

Este equilibrio térmico se logra a través de una serie de mecanismos reguladores, los cuales se pueden clasificar en tres grupos principales:

  1. Termogénesis: Proceso de generación de calor interno por parte del organismo. Implica la generación activa de calor a través de diversas actividades metabólicas y fisiológicas, como la contracción muscular y el aumento del metabolismo basal. Ayuda al cuerpo a mantener una temperatura constante en entornos fríos o durante la actividad física intensa.
  2. Termólisis: Principio del formulario Proceso de eliminación de calor del cuerpo hacia el entorno. Involucra mecanismos que permiten disipar el exceso de calor, como la sudoración (evaporación del sudor), la ventilación pulmonar (respiración) y la vasodilatación cutánea (aumento del flujo sanguíneo en la piel para liberar calor). Contribuye a enfriar el cuerpo y mantenerlo dentro de un rango de temperatura saludable, especialmente en condiciones de calor ambiental elevado o durante el ejercicio intenso. La pérdida de calor se realiza principalmente a través de la superficie corporal, está relacionada con los cambios de vascularización de su superficie. Cuando aumenta la temperatura corporal, se produce vasodilatación periférica. El incremento de la termogénesis y la termólisis se manifiesta en la modificación de algunos sistemas y órganos como pueden ser:
    • La piel: Vasodilatación cutánea, produciendo sensaciones de sofocación y de facies febril rubicunda, indicándonos una eliminación de calor anormal.
    • El riñón: La cantidad de orina es escasa, coloreada y bastante concentrada, debido a la pérdida de agua por otras vías, por ejemplo, en forma de sudor.
    • El aparato circulatorio: El gasto cardiaco se ve incrementado, por ello aparece taquicardia, teniendo como finalidad proveer de oxígeno a los tejidos.
    • El sistema nervioso: Por disfunción de la corteza cerebral, pueden aparecer convulsiones, cuando la fiebre es muy alta.
    • El metabolismo y el equilibrio ácido-base: Aumento del metabolismo en un 15%, por cada grado de elevación de la temperatura. Depleción de sodio y agua debido al sudor. El equilibrio del ácido-base también se ve alterado por un incremento en la temperatura de la sangre, estimulando así el centro respiratorio y produciendo por ello alcalosis respiratoria.
  3. Regulación de la temperatura: Conjunto de sistemas fisiológicos que controlan y ajustan la temperatura corporal para mantenerla dentro de un rango óptimo para el funcionamiento celular adecuado.

Causas de la fiebre

Infecciones

  • Virales bacterianas, micóticas, parasitarias.

Neoplasias

  • Hematológicas.
  • Carcinoma renal, broncogénico, mesotelioma, o hepático.
  • Tumores retroperitoneales.
  • Metástasis hepáticas.

Enfermedades inflamatorias

  • Lupus eritematoso, artritis reumatoide, etc.
  • Enfermedad inflamatoria intestinal.

Necrosis tisular

  • Hemólisis.
  • Tromboembolia pulmonar.
  • Trauma.
  • Infarto de miocardio.

Otros

  • Insuficiencia cardiaca.
  • Fármacos.
  • Hiperparatiroidismo.

Inducida

  • Piretoterapia.

Clasificación

Existen diversos criterios para clasificar la fiebre, como su duración, evolución, intensidad o inicio.

Según la duración

La fiebre puede persistir desde unas pocas horas hasta varios meses, lo que nos lleva a distinguir entre los siguientes tipos:

  • Fiebre de corta duración: es común y suele ser causada por infecciones leves que se resuelven en menos de 2 semanas.
  • Fiebre persistente o prolongada: cuando persiste durante más de 2 semanas.

Según la evolución

Según cómo evoluciona la temperatura a lo largo del tiempo, podemos identificar varios patrones de fiebre que pueden ser útiles para determinar su causa:

  • Fiebre continua: se caracteriza por una elevación moderadamente persistente de la temperatura, con mínimas fluctuaciones diarias < 1 °C.
  • Fiebre intermitente o «en agujas»: la temperatura experimenta oscilaciones significativas, alternando entre fiebre alta y normalidad a lo largo del día, o bien entre días con fiebre y días sin ella, siguiendo un patrón predecible.
  • Fiebre remitente: la temperatura permanece elevada, pero con fluctuaciones diarias > 1 °C.
  • Fiebre reincidente (recurrente, periódica u ondulante): se caracteriza por períodos de fiebre continua seguidos de períodos de temperatura normal (apirexia).

Según la intensidad

  • Febrícula: < 37,5ºC.
  • Ligera: entre 37,5º-38ºC.
  • Moderada: entre 38-39ºC.
  • Alta: entre 39-40,5ºC.
  • Excesivamente alta o Hiperpirexia: >40,5ºC. Situación de compromiso vital que puede causar graves daños al individuo. Es importante destacar que no debe confundirse con la hipertermia.

Etapas de la fiebre

Varían según la evolución y la respuesta del cuerpo ante la elevación de la temperatura.

A continuación, se describen las etapas comunes de la fiebre:

  1. Etapa prodrómica: Esta fase se caracteriza por la presencia de síntomas iniciales que pueden indicar la proximidad de la fiebre, como fatiga, malestar general, dolor de cabeza, pérdida de apetito y dolores musculares. Estos síntomas suelen manifestarse antes de que la temperatura corporal se eleve significativamente y pueden servir como indicadores tempranos de la respuesta inmunitaria del cuerpo ante una infección u otro estímulo desencadenante. La duración de la etapa prodromal puede variar y su intensidad también puede variar según la causa subyacente de la fiebre y la respuesta individual del organismo.
  2. Inicio (escalofríos): Esta etapa marca el comienzo de la fiebre. Los escalofríos son comunes y pueden ir acompañados de sensaciones de frío, temblores y palidez de la piel. Durante esta fase, el cuerpo está aumentando rápidamente su temperatura interna para alcanzar el nuevo punto de ajuste establecido por el hipotálamo.
  3. Mantenimiento: Una vez que se alcanza la temperatura máxima deseada por el cuerpo, se mantiene durante un período de tiempo. Durante esta etapa, el paciente puede experimentar sudoración, sensación de calor y malestar general debido al aumento de la actividad metabólica y la vasodilatación periférica.
  4. Defervescencia (descenso de la fiebre): En esta etapa, la temperatura corporal comienza a disminuir gradualmente hacia el punto de ajuste normal. El paciente puede experimentar sudoración profusa, sensación de alivio y mejoría en los síntomas asociados con la fiebre.

Es importante tener en cuenta que estas etapas pueden variar en duración y gravedad dependiendo de la causa subyacente de la fiebre y la respuesta individual del organismo. Además, no todos los episodios febriles siguen este patrón exacto, y pueden presentarse variaciones en la experiencia de cada persona.

Discusión

La fiebre es un síntoma común en la práctica clínica, con una amplia gama de causas subyacentes que van desde infecciones benignas hasta enfermedades graves. La comprensión de los mecanismos fisiopatológicos que subyacen a la fiebre es esencial para el adecuado manejo de los pacientes febriles en el entorno clínico.

Uno de los aspectos más importantes a considerar es la respuesta inmunitaria del cuerpo ante la presencia de agentes patógenos o daño tisular.

La liberación de pirógenos endógenos y exógenos desencadena una cascada de eventos que conducen a la elevación de la temperatura corporal. Este proceso, aunque beneficioso en términos de respuesta inmunitaria, puede causar malestar significativo en el paciente, especialmente en casos de fiebre alta o prolongada.

La evaluación clínica del paciente febril debe ser integral y sistemática, centrándose en la identificación de posibles desencadenantes de la fiebre, la evaluación de signos y síntomas asociados, y la determinación de la gravedad de la condición.

La identificación temprana de posibles complicaciones, como la deshidratación o el deterioro del estado neurológico, es crucial para proporcionar una atención efectiva y prevenir resultados adversos. Además, es importante destacar el papel del enfermero en el manejo de la fiebre.

Desde la monitorización de signos vitales hasta la administración de medicamentos antipiréticos y la implementación de medidas de confort, los profesionales de Enfermería desempeñan un papel fundamental en el cuidado de los pacientes febriles en todas las etapas de su atención.

Conclusiones

  • La fiebre es un fenómeno fisiológico complejo que puede indicar trastornos subyacentes graves, por lo que su comprensión es indispensable. Sus síntomas requieren una evaluación y manejo cuidadosos por parte del equipo de salud.
  • A través de una comprensión profunda de los mecanismos subyacentes y una atención centrada en el paciente, es posible proporcionar una atención de calidad y mejorar significativamente los resultados clínicos en pacientes con fiebre.
  • Durante su evaluación clínica se deben considerar varios factores, como la intensidad, duración y patrón de la fiebre, así como la respuesta del paciente a los tratamientos antipiréticos.
  • Conocer las etapas de la fiebre y sus posibles causas, facilita una identificación precisa de la condición del paciente y una planificación de cuidados efectiva.
  • Enfermería desempeña un papel crucial en la detección temprana de complicaciones relacionadas con la fiebre, así como en la implementación de intervenciones holísticas para promover el confort, bienestar físico y emocional del paciente.

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