Fiebre amarilla

Incluido en la revista Ocronos. Vol. VII. Nº 4–Abril 2024. Pág. Inicial: Vol. VII; nº 4: 9

Autor principal (primer firmante): Gemma Embid Gené

Fecha recepción: 04/03/2024

Fecha aceptación: 30/03/2024

Ref.: Ocronos. 2024;7(4): 9

Autores:

Gemma Embid Gené

Rebeca Ferrer Montón

Publica TFG cuadrado 1200 x 1200

Mónica Trinidad Mallor Callén

Eva María Román Batalla

Sandra Rodríguez Rodríguez

María Ángeles Gomara Vizcaino

Categoría: TÉCNICO EN CUIDADOS AUXILIARES DE ENFERMERÍA.

Palabras clave: Fiebre amarilla.

Introducción

El término FIEBRE AMARILLA se considera una enfermedad causada por un virus que reside como reservorio natural en los primates, no en los humanos.

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Se transmite por medio de la picadura de mosquitos. La infección en humanos se origina cuando entran en contacto con este hábitat. Los individuos infectados en el bosque pueden iniciar un ciclo urbano si existen vectores competentes.

Objetivos

La fiebre amarilla es prevenible por medio de vacunación, esta es una medida segura y asequible. Con una sola dosis de la vacuna contra la fiebre amarilla garantizamos una protección de por vida.

Ciclos

Esta enfermedad tiene dos ciclos de transmisión diferentes: el selvático y el urbano.

  1. Ciclo selvático: se produce cuando el virus se pasa de mono a mono, fundamentalmente infectados por el mosquito Aedes africanus, el que habita en África central. Asimismo, ocurre en Sudamérica, pero por la picadura de mosquitos Haemagogus. Este método de transmisión causa casos bastante esporádicos en humanos que se aventuran a entrar en la selva.
  2. Ciclo urbano: se produce cuando el virus es contagiado de persona a persona por medio de la picadura del mosquito Aedes aegypti, el cual se ha infectado mínimo dos semanas antes después de picar a un paciente enfermo en fase de viremia (momento en el que el virus entra en la sangre afectada y desde ahí al resto del organismo) o multiplicación viral en sangre. Dicho mosquito abunda en zonas húmedas alrededor de reservorios de aguas estancadas (floreros, estanques…) y solamente pica durante el día. Esta es la forma de propagación más frecuente en América y da lugar a gran número de contagios.

Síntomas

La infección puede ser asintomática o producir el cuadro clásico de síntomas. La fase de incubación permanece alrededor de tres días o una semana, y una vez transcurrido este tiempo, la mayoría de las personas no desarrollan síntomas o estos son leves: son parecidos a los que se tienen con la gripe (fiebre, cefalea, dolores musculares etc.) y se van yendo a los pocos días.

En el caso de afección leve, la enfermedad remite; no obstante, el 20% de los casos, tras parecer que mejora, conlleva a una fase muy grave. La fiebre vuelve a aparecer y el hígado sufre.

En esta segunda fase, aparecen otros signos como la ictericia (por eso el nombre de la enfermedad), un fuerte dolor abdominal, trastornos renales, vómitos, convulsiones y en ocasiones hemorragias. Las personas afectadas pueden vomitar sangre, asimismo pueden sentirse confusas y tener apatía. En esta fase, la tasa de letalidad puede ser alta: entre el 25% y el 60% de los casos.

Otras personas sufren delirios. Tienen una presión arterial muy baja. La infección grave provoca convulsiones y mal funcionamiento de varios órganos y puede producirse coma; 30- 60% de las personas con hemorragia grave y fiebre mueren.

Diagnóstico

La fiebre amarilla es difícil de diagnosticar. En la fase temprana de la enfermedad, el virus puede detectarse con un análisis de sangre, los médicos cultivan el virus y así hallan anticuerpos contra el virus o llevando a cabo técnicas de reacción en cadena de la polimerasa (PCR) para ayudar a encontrar el material genético del virus.

Se necesitarán otro tipo de pruebas para las fases más avanzadas, para detectar la presencia de anticuerpos.

Zona geográfica

Podríamos ubicar esta enfermedad distribuida por varias zonas geográficas, en el oeste, centro y este de África y en América central y del sur, desde Panamá hasta el norte de Argentina. Nunca se ha detectado en Asia.

En Europa fue erradicada en el siglo XX. En España hay territorios en riesgo y ha habido episodios de introducción del mosquito. Podría haber casos importados en viajeros.

Tratamiento sintomático

No existe un tratamiento específico contra el virus de la fiebre amarilla, así que la enfermedad se combate mediante el tratamiento de soporte: se complementa a superar la enfermedad luchando contra la deshidratación y las hemorragias, respaldando a los fallos del hígado y los riñones, y abordando síntomas como la fiebre, el dolor y los vómitos.

Prevención

La prevención de la fiebre amarilla se resume en:

  • Evitar las picaduras de mosquitos, vacunación y aislamiento.
  • Evitar las picaduras de mosquito es lo más importante para la prevención. Los individuos que viven en zonas (o las visitan) donde la fiebre amarilla es frecuente pueden
  • Aplicarse repelente de insectos DEET (dietiltoluamida) en la piel.
  • Utilizar mosquiteras.
  • Usar prendas como las camisas de manga y pantalones largos.
  • Intentar estar en zonas que tengan aire acondicionado o en los que se disponga de mosquiteras en puertas y ventanas para impedir el paso de los insectos.
  • Usar en la ropa el insecticida (no se debe aplicar directamente sobre la piel).

Al no existir tratamiento específico, la prevención es la mejor defensa para combatir contra la enfermedad. Hay una vacuna para la fiebre amarilla desde los años 30 del siglo pasado, que además no es demasiado cara y es muy eficaz: se recomiendan en viajeros a zonas endémicas pasado un mes, una dosis única proporciona protección de por vida en casi el 100% de los casos, en España está disponible en los Centros de Vacunación Internacional.

Las personas tienen que disponer de la vacuna con un mínimo de 10 días antes de viaje a un país con fiebre amarilla endémica.

Muchos países solo solicitan la vacunación de los viajeros que llegan de áreas afectadas por la fiebre amarilla. Si se visita una zona donde la fiebre amarilla es habitual, se debe recibir la vacuna correspondiente.

Resultados de vigilancia

Al ser una enfermedad no endémica en España, no se ha dado ningún caso autóctono y sólo casos que vienen de fuera muy esporádicos.

La fiebre amarilla es una enfermedad considerada de declaración obligatoria en España.

Conclusión

Si el país al que viaja se conoce que es requerida la vacuna contra la fiebre amarilla, se debe informar, en su centro médico. Esta vacuna es conveniente que sea puesta mínimo con 10 días de antelación del viaje. La prevención será la mejor forma de evitar el contagio.

Bibliografía

  1. https://www.webconsultas.com/salud-al-di a/fiebre-amarilla/como-se-transmite• la-fiebre-amarilla-6961
  2. https://www.cent roclinicodeinvestigacion.com/post/la-f iebre-amarilla
  3. https://medlineplus.gov /spanish/ency/article/001365.htm