Índice
Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 9–Septiembre 2026.
Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 9: 53
Autor principal (primer firmante): Amanda Gutiérrez Casal
Fecha recepción: 03/08/2026
Fecha aceptación: 30/08/2026
Ref.: Ocronos. 2026;9(9): 53
Autores:
- Amanda Gutiérrez Casal, enfermera del Sistema Aragonés de Salud
- Ana Alaver Prieto, enfermera del Sistema Aragonés de Salud
- Paula Álvarez Ciércoles, enfermera del Sistema Aragonés de Salud
- Sheila Ariza Arnal, enfermera del Sistema Aragonés de Salud
Resumen
La faloplastia es un procedimiento quirúrgico complejo que forma parte de la cirugía reconstructiva genital que surge debido a la necesidad de conseguir un equilibrio entre objetivos anatómicos, funcionales, estéticos y psicosociales. Actualmente, sus principales indicaciones incluyen la reconstrucción peneana tras traumatismos, procesos oncológicos, alteraciones congénitas y la cirugía genital de afirmación de género en personas transmasculinas. El desarrollo de la microcirugía reconstructiva ha permitido mejorar la calidad de los resultados mediante el empleo de colgajos vascularizados capaces de proporcionar sensibilidad, posibilidad de micción en bipedestación y una adecuada apariencia anatómica (1).
El objetivo de esta revisión es analizar las principales técnicas de faloplastia disponibles, sus resultados funcionales, las complicaciones asociadas y el papel del personal de Enfermería durante las diferentes fases del proceso asistencial.
Los resultados muestran que el colgajo libre de antebrazo radial continúa siendo una de las técnicas más utilizadas en cirugía reconstructiva, gracias a su fiabilidad vascular, versatilidad reconstructiva y potencial de recuperación sensitiva. No obstante, otras alternativas como el colgajo anterolateral de muslo han adquirido relevancia por sus características relacionadas con la zona donante y su menor impacto funcional en determinadas personas (1,2).
Además, se señala que las complicaciones uretrales, principalmente fístulas y estenosis, representan uno de los principales desafíos asociados a esta cirugía. La atención multidisciplinar y la participación del personal de Enfermería resultan fundamentales para la detección precoz de complicaciones, el cuidado del colgajo, la educación sanitaria y el acompañamiento emocional durante un proceso reconstructivo prolongado (3).
Palabras clave:
Faloplastia; cirugía reconstructiva; cirugía de afirmación de género; microcirugía; reconstrucción genital; cuidados de Enfermería.
Introducción
La faloplastia es un procedimiento quirúrgico cuyo objetivo principal es crear o reconstruir un pene mediante tejidos autólogos procedentes de diferentes regiones corporales. Se trata de un procedimiento de elevada complejidad técnica debido a la necesidad de integrar estructuras destinadas a proporcionar cobertura cutánea, soporte anatómico, sensibilidad, reconstrucción uretral y funcionalidad sexual potencial (1).
Esta técnica ha experimentado una evolución histórica significativa, una transición desde procedimientos orientados principalmente a la creación de una estructura anatómica externa hacia procedimientos actuales basados en principios microquirúrgicos avanzados. La incorporación de anastomosis vasculares y nerviosas ha permitido mejorar la supervivencia de los colgajos y favorecer la recuperación sensitiva, aumentando las expectativas funcionales de las personas intervenidas (4).
Las indicaciones de la faloplastia incluyen situaciones clínicas diversas. En cirugía reconstructiva puede estar indicada tras amputaciones traumáticas, resecciones tumorales o alteraciones congénitas que afectan al desarrollo genital. En el contexto de la cirugía de afirmación de género, representa una opción quirúrgica para algunas personas transmasculinas que desean modificar sus características anatómicas genitales de acuerdo con sus objetivos personales y funcionales (1,5).
La decisión de realizar una faloplastia requiere una evaluación individualizada y un proceso de información y toma de decisiones compartida. Dada la complejidad de la cirugía, es fundamental explicar las diferentes técnicas disponibles, las posibles complicaciones, la necesidad habitual de varias intervenciones y las expectativas realistas respecto a los resultados funcionales y estéticos (1,5).
Entre las técnicas disponibles, el colgajo libre de antebrazo radial se considera una de las opciones de referencia debido a la calidad del tejido que se obtiene, lo que permite una mejor adaptación y resultados estéticos. Además, ofrece la posibilidad de crear una uretra mediante configuración tubular y proporciona vasos y nervios adecuados para realizar conexiones microquirúrgicas (2,6).
Sin embargo, esta técnica presenta limitaciones relacionadas principalmente con la zona donante. La cicatriz visible del antebrazo, las posibles alteraciones sensitivas locales y el impacto sobre la imagen corporal han impulsado el desarrollo y la utilización de alternativas como el colgajo anterolateral de muslo (2,7).
Actualmente no existe una técnica considerada universalmente superior. La elección del colgajo depende de múltiples factores, entre ellos las características anatómicas de la persona, la experiencia del equipo quirúrgico, los objetivos funcionales deseados y las preferencias individuales tras recibir información completa sobre las diferentes opciones (1,7).
Las complicaciones continúan siendo un aspecto relevante de la faloplastia. Las alteraciones uretrales, especialmente las fístulas y estenosis, representan algunas de las complicaciones más frecuentes y pueden requerir procedimientos adicionales. Asimismo, pueden aparecer problemas relacionados con el colgajo, infecciones, alteraciones de la cicatrización y complicaciones asociadas a la implantación posterior de prótesis peneanas (3,8).
La complejidad de este procedimiento requiere un abordaje multidisciplinar en el que el personal de Enfermería desempeña un papel esencial. Los cuidados enfermeros incluyen la preparación preoperatoria, la educación sanitaria, la vigilancia del colgajo vascularizado, el control del dolor, el manejo de sondajes y drenajes, la prevención de infecciones y el apoyo emocional durante la recuperación (9).
Objetivos
Objetivo general
- Analizar la evidencia científica disponible sobre la faloplastia, incluyendo las principales técnicas reconstructivas, resultados clínicos, complicaciones asociadas y cuidados de Enfermería durante el proceso asistencial.
Objetivos específicos
- Describir el procedimiento de la faloplastia y sus principales indicaciones clínicas.
- Analizar las intervenciones de Enfermería para garantizar un cuidado integral.
- Identificar las complicaciones postoperatorias más frecuentes.
- Valorar la importancia de la educación sanitaria para favorecer la recuperación del paciente.
Metodología
Se plantea una revisión narrativa de la literatura científica relacionada con la faloplastia y sus cuidados asociados.
La búsqueda bibliográfica se realiza en bases de datos como PubMed/MEDLINE, utilizando términos controlados y libres relacionados con phalloplasty, gender-affirming surgery, penile reconstruction, radial forearm free flap, urethral complications, microsurgery y nursing care.
Se incluyen revisiones sistemáticas, metaanálisis, estudios observacionales y revisiones narrativas publicadas en revistas científicas indexadas. Además, se incluyen solo artículos publicados durante los últimos diez años.
Los criterios de inclusión serán estudios relacionados con técnicas de faloplastia, resultados funcionales, complicaciones quirúrgicas, calidad de vida y cuidados perioperatorios. Se excluirán publicaciones duplicadas, y artículos de pago o anteriores a 2016.
La información obtenida está organizada en cuatro categorías principales: técnicas quirúrgicas, resultados clínicos, complicaciones y cuidados enfermeros.
Resultados
La literatura científica actual resalta que la faloplastia continúa siendo un procedimiento altamente individualizado, ya que ninguna técnica reconstructiva ha demostrado una superioridad absoluta en todos los parámetros evaluados. La elección del procedimiento se basa en una variedad de factores que incluyen aspectos anatómicos, funcionales, estéticos y personales, así como de la experiencia del equipo quirúrgico (1,7).
Los objetivos principales de la reconstrucción fálica son múltiples, entre ellos, conseguir un neofalo con una apariencia anatómica adecuada, que ofrezca sensibilidad protectora y, en la medida de lo posible, sensibilidad erógena. Otros de los objetivos son permitir la micción en bipedestación, facilitar la futura implantación de una prótesis peneana y lograr una adecuada satisfacción de la persona intervenida (1,5).
Generalmente, el proceso de reconstrucción se lleva a cabo en varias fases: en la primera se crea el neofalo y se reconstruye la uretra, mientras que en intervenciones posteriores se realizan procedimientos destinados a mejorar el aspecto estético, así como la escrotoplastia y la implantación de prótesis testiculares o peneanas (1,11).
Principales técnicas reconstructivas
El colgajo libre de antebrazo radial es una de las técnicas más utilizadas en cirugía reconstructiva gracias a, su vascularización constante, la calidad de la piel y la posibilidad de incorporar estructuras nerviosas que favorecen la recuperación de la sensibilidad. Además, esta técnica permite realizar la reconstrucción uretral a través del método de "tubo dentro de tubo", facilitando la micción en posición de pie una vez que el paciente se ha recuperado (1,2,6).
La recuperación de la sensibilidad tras la intervención suele ser progresiva y se logra mediante la regeneración nerviosa y la neurorrafia, aunque es importante señalar que existe una considerable variabilidad en los resultados entre los pacientes (12). Sin embargo, uno de los principales inconvenientes de esta técnica es la mayor morbilidad de la zona donante, ya que puede dejar una cicatriz visible en el antebrazo y ocasionar alteraciones sensitivas o molestias funcionales, aunque la mayoría de los pacientes recuperan una adecuada función de la extremidad (4,12,13).
El colgajo anterolateral de muslo se presenta como una alternativa consolidada, ya que ofrece suficiente tejido con una cicatriz menos visible y menor impacto funcional sobre una zona corporal importante. Además, permite adaptar el volumen del neofalo y resulta especialmente útil cuando el antebrazo no puede ser utilizado por motivos anatómicos o por preferencias del paciente (2,7). No obstante, el mayor grosor del tejido puede dificultar la definición anatómica del pene reconstruido y complicar la reconstrucción uretral, lo que a menudo requiere procedimientos adicionales para mejorar el resultado estético (2).
Por otro lado, existen otras técnicas como los colgajos de dorsal ancho, abdominales e inguinales que se reservan para casos específicos donde las técnicas anteriores no son viables. Aunque estas pueden ofrecer una solución reconstructiva, generalmente presentan peores resultados funcionales, menor recuperación sensitiva o requieren intervenciones adicionales para completar la reconstrucción (1,11).
Resultados funcionales y calidad de vida
La recuperación de la función urinaria es uno de los principales objetivos de la faloplastia, y su éxito depende de la reconstrucción uretral y la ausencia de complicaciones postoperatorias. Las complicaciones más frecuentes son las fístulas uretrales y las estenosis, que pueden requerir tratamiento conservador o nuevas intervenciones quirúrgicas. La incidencia de estas complicaciones varía significativamente entre los estudios debido a las diferentes técnicas empleadas, la experiencia de los equipos quirúrgicos y el tiempo de seguimiento (8,14).
La recuperación de la sensibilidad es otro factor clave para la satisfacción del paciente. Los estudios indican que la sensibilidad táctil suele aparecer antes que la sensibilidad erógena, cuyo desarrollo puede prolongarse durante meses o incluso años y presenta una importante variabilidad individual. Por esta razón, es fundamental evaluar la sensibilidad mediante la combinación de pruebas clínicas objetivas y la percepción subjetiva de la persona intervenida (12).
La implantación de prótesis peneanas suele llevarse a cabo en una fase posterior a la reconstrucción para proporcionar la rigidez suficiente que permita mantener relaciones sexuales con penetración cuando este sea un objetivo del paciente. Sin embargo, estos dispositivos pueden presentar complicaciones como infección, extrusión, desplazamiento o fallo mecánico, que en ocasiones requieren su retirada o sustitución. La evidencia actual sugiere seleccionar cuidadosamente el momento de la implantación y realizar un seguimiento prolongado para optimizar los resultados y la durabilidad del implante (11,15).
En general, la evidencia científica indica que tanto el colgajo libre de antebrazo radial como el colgajo anterolateral de muslo ofrecen resultados funcionales y estéticos satisfactorios cuando son realizados por equipos con experiencia. No obstante, ninguna técnica está exenta de complicaciones, por lo que la elección del procedimiento debe individualizarse en función de las características clínicas y las expectativas de cada paciente. En este contexto, los cuidados de Enfermería son fundamentales en el seguimiento postoperatorio, la detección precoz de complicaciones, la educación sanitaria y el apoyo emocional, contribuyendo a mejorar la recuperación y la calidad de vida de las personas sometidas a la faloplastia.
Complicaciones postoperatorias
La faloplastia presenta una tasa elevada de complicaciones debido a la complejidad técnica del procedimiento y a la necesidad de integrar diferentes estructuras anatómicas.
Complicaciones vasculares del colgajo:
Las complicaciones vasculares representan una emergencia quirúrgica, especialmente durante las primeras horas tras la intervención. La trombosis arterial o venosa puede comprometer la viabilidad del colgajo y requiere una actuación rápida para intentar preservar el tejido reconstruido (9).
El personal de Enfermería tiene un papel fundamental mediante la vigilancia protocolizada del colgajo, valorando algunos aspectos como: el color, la temperatura, el relleno capilar, la consistencia, la presencia de edema y la monitorización con Doppler, este último aspecto permite identificar cambios precoces compatibles con alteraciones circulatorias (9).
Complicaciones infecciosas y de cicatrización:
Las infecciones quirúrgicas, hematomas, seromas y problemas de cicatrización forman parte de las complicaciones tras la faloplastia. Su prevención requiere medidas que incluyen técnicas quirúrgicas adecuadas, profilaxis antibiótica, cuidados de heridas y educación sanitaria (16).
Papel del personal de Enfermería
El personal de Enfermería participa en todas las fases del proceso reconstructivo.
En el periodo preoperatorio, las intervenciones enfermeras incluyen valoración integral, preparación física, educación sanitaria y apoyo emocional (17).
Durante el postoperatorio inmediato, la prioridad consiste en garantizar la seguridad del colgajo y prevenir complicaciones. La vigilancia clínica continua, el manejo del dolor, el control de dispositivos invasivos y la detección precoz de signos de infección son algunas de las principales intervenciones (9,17).
En la fase de recuperación, la educación sobre autocuidados, higiene, manejo urinario, movilidad progresiva y reconocimiento de signos de alarma facilita una recuperación segura y favorece la autonomía de la persona.
Discusión
La faloplastia es una intervención quirúrgica reconstructiva cuyo objetivo es alcanzar resultados satisfactorios en los aspectos anatómicos, funcionales y estéticos. Los estudios indican que no existe una técnica quirúrgica superior, por lo que la elección debe individualizarse según las características de cada paciente (1,2,7). A pesar de los avances en microcirugía que han mejorado los resultados, la reconstrucción uretral, la recuperación de la sensibilidad y la implantación de prótesis peneanas continúan siendo los principales desafíos, con una elevada tasa de complicaciones y necesidad de seguimiento a largo plazo (11,14,15).
Desde la perspectiva de Enfermería, se subraya la importancia de proporcionar una atención integral durante todo el proceso quirúrgico (9,17). Además, la literatura destaca la necesidad de aumentar la investigación enfermera para mejorar los cuidados y favorecer la recuperación y la calidad de vida de las personas sometidas a faloplastia (1,5,8).
Conclusiones
La faloplastia es un procedimiento reconstructivo avanzado que requiere una planificación individualizada y un enfoque multidisciplinario. A medida que la microcirugía ha avanzado, los resultados tanto funcionales como estéticos han mejorado, aunque continúa siendo una intervención compleja con una elevada probabilidad de complicaciones y necesidad de seguimiento prolongado.
Entre las técnicas más comunes el colgajo libre de antebrazo radial destaca por sus ventajas reconstructivas, aunque alternativas como el colgajo anterolateral de muslo siguen siendo opciones válidas para ciertos pacientes. La elección del procedimiento debe basarse en una valoración individualizada y en una toma de decisiones compartida.
Las complicaciones uretrales continúan siendo el principal desafío asociado a la faloplastia. La prevención, detección precoz y adecuada gestión de estas complicaciones requieren protocolos asistenciales coordinados y equipos con experiencia específica.
El personal de Enfermería desempeña un papel esencial durante todas las etapas del proceso, desde la preparación preoperatoria hasta la recuperación a largo plazo. Sus intervenciones contribuyen a mejorar la seguridad, la autonomía, la educación sanitaria y la calidad de vida de las personas intervenidas.
Finalmente, la investigación futura debe orientarse hacia estudios multicéntricos, protocolos estandarizados y una mayor incorporación de resultados relacionados con la experiencia de las personas usuarias, incluyendo aspectos funcionales, psicológicos y sociales.
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