Factores de riesgo modificables para desarrollar sobrepeso y obesidad en niños de 6-12 años en UMF/H 11

Incluido en la revista Ocronos. Vol. VII. Nº 1–Enero 2024. Pág. Inicial: Vol. VII; nº 1: 532

Autor principal (primer firmante): Claudia Ivonne Ramírez Santiago

Fecha recepción: 16/01/2024

Fecha aceptación: 28/01/2024

Ref.: Ocronos. 2024;7(1): 532

Autores: Ramírez-Santiago Claudia Ivonne 1, Ibáñez-Ovando Sandra 2.

1 Residente de Medicina Familiar de la UMF/H 11 del Instituto Mexicano del Seguro Social, Puebla, México.

2 Coordinador Clínico de Educación e Investigación Clínica de la Unidad Medicina Familiar 11 del Instituto Mexicano del Seguro Social, Puebla, México.

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Resumen

Introducción: El sobrepeso y la obesidad son una enfermedad prevenible y reversible mediante la ejecución de hábitos saludables como la alimentación correcta y la actividad física. La obesidad es una patología crónica, multicausal, sistémica que de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) se define como acumulación anormal o excesiva de grasa, esta puede ser perjudicial para la salud y se debe considerar una influencia de manera genética y ambiental.

México ha reportado en el año 2016 una prevalencia combinada de obesidad y sobrepeso del 33,2% en niños.

Se ha encontrado que niños mexicanos con obesidad presentan mayor abundancia de bacterias del Phylum firmicutes y de la especie B. eggerhii.

Al ser tan diverso el tema de obesidad, es indispensable diversificar el tratamiento en el que se involucren autoridades gubernamentales, padres de familia e instancias sanitarias, así como reforzar temas de nutrición y alimentación saludable en la educación primaria del país para revertir las cifras y prevenir el desarrollo de otras patologías en los niños mexicanos.

Objetivo general: Identificar factores de riesgo modificables para desarrollar sobrepeso y obesidad en niños de 6-12 años.

Metodología: Diseño de estudio, descriptivo, observacional, transversal y analítico; Universo de trabajo, se realizó en los pacientes que acudieron al servicio de Medicina familiar y estos presentaron un cuadro de sobrepeso y/u obesidad de 6-12 años. Se realizó un tipo de muestreo no probabilístico. El estudio se llevó a cabo en UMF/H 11 en el servicio de consulta externa de Medicina familiar Instituto Mexicano del Seguro Social San Martin Texmelucan.

Resultados: El total de nuestra muestra fueron 369 niños de 6 a 12 años de los cuales todos cumplieron los criterios de inclusión antes mencionados. A la variable edad se le calculó prueba de normalidad obteniendo un valor p=0.000 por lo que se reporta mediana y rango Inter cuartil.

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Conclusiones: Se logró identificar que los factores de riesgo modificables son muy relevantes en niños para desarrollar sobrepeso y obesidad. También se identificó que los hábitos alimenticios son muy importantes por el número de comidas al día, los niños se encuentran en un riesgo de desarrollar sobrepeso y obesidad y un elevado porcentaje para desarrollar enfermedades crónico- degenerativas.

Se determinó que las variables más importantes para su estudio en riesgo de padecer sobrepeso y obesidad en niños fueron la edad, el sexo, índice de masa corporal (IMC), hábitos alimenticios y persona a cargo del cuidado del niño. Así mismo la importancia que se debe aplicar en la alimentación de los niños para evitarles complicaciones futuras sobre todo el riesgo de enfermedades cardiovasculares a temprana edad.

Palabras clave: Factores de riesgo modificables, sobrepeso, obesidad, hábitos alimenticios, actividad física, IMC.

Introducción

El sobrepeso y la obesidad son una enfermedad siempre prevenible y reversible a través de la ejecución de hábitos saludables que se deben aplicar día a día como la buena alimentación y realizar actividad física.

La obesidad es una patología crónica, sistémica y sobre todo reversible afortunadamente, que de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) la define como una acumulación anormal o excesiva de grasa, esta puede ser muy perjudicial para la salud y debe considerarse una influencia de manera genética y ambiental dependiendo su desarrollo, por lo que la OMS desarrollo criterios y el CDC para clasificar el IMC (1).

México ha reportado en el año 2016 una prevalencia combinada de obesidad y sobrepeso del 33,2% en niños con aumento progresivo en esta etapa (2).

Se ha encontrado en niños mexicanos que tienen obesidad presentan mayor riesgo de abundancia las bacterias del Phylum firmicutes y de la especie B. eggerhii siendo estas causas de su estilo de vida, tipo de alimentación, así como medidas higiénico- personales.

Al ser tan extenso el tema de obesidad, es muy indispensable explicar el tratamiento en el que se involucren todas las autoridades gubernamentales, así como los padres de familia e instancias sanitarias, reforzando temas de nutrición y alimentación saludable durante su desarrollo en la educación primaria, etapa importante del crecimiento y desarrollo en el país para disminuir las cifras y así prevenir el desarrollo de nuevas patologías en niños mexicanos, así como evitar complicaciones tempranas (3).

El sobrepeso y la obesidad son el resultado de múltiples factores genéticos, ambientales y sobre todo de la vida cotidiana”.

A lo anterior agregan:” Se ha demostrado que, en México, el 6%, 28% y 62% de los casos de cáncer, diabetes y enfermedades cardiovasculares, principalmente, son relacionadas a factores de riesgo dietético (baja ingesta de frutas, vegetales, leche y alimentos del mar e incremento de la ingesta de carne roja, carnes procesadas y bebidas edulcoradas) por lo que siempre es muy importante el tipo de alimentación y la dieta que se aplique día a día” (4).

Con todo lo anterior los autores concluyen: “…los factores ambientales (hábitos de alimentación y sedentarismo) pueden explicar de forma global un aumento en la prevalencia de obesidad, la variación individual del índice de masa corporal (IMC) con relación a los factores heredofamiliares influye entre un 40 y un 70% sobre la prevalencia de obesidad en conjunto con las medidas antropométricas” (5). Debido a su facilidad se ha convertido en el indicador antropométrico más utilizado para el diagnóstico de obesidad en niños y adolescentes, otorgando una estimación aceptable del estado ponderal de la población pediátrica, así como peso para la edad, talla para la edad y peso para la talla” (6).

La epidemia de obesidad infantil ha conducido a un incremento paralelo en la prevalencia de formas pediátricas de enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2 (DT2) y la presión arterial elevada, la cuales hace pocos años eran típicamente enfermedades de los adultos, pero su incremento ha causado gran impacto en niños” (7).  

Para la clasificación del IMC, se toman en cuenta la edad y el género” (8). Obteniendo bajo esta metodología la siguiente distribución: “Los niños entre el percentil 5 y 85 se definen como niños de peso normal; entre el percentil 85 y 95, como niños con sobrepeso; y con percentil ≥ 95, como niños con obesidad” (8).  Los datos más actuales en cuanto a sobrepeso y obesidad (SP + O) infantil en México son: “en niñas < 5 años, del 5,8%, y en niños, del 6,5%; en escolares niñas, del 32,8%, y escolares niños, del 33,7%; en adolescentes mujeres, del 39,2%, y en adolescentes hombres, del 33,5%” (9).

“La prevalencia de sobrepeso y obesidad en población de 5-11 años es de 18.1% en sobrepeso y 17.5% en obesidad” (10). Chacín M. y colaboradores acotan la obesidad de la siguiente manera: “La obesidad es una enfermedad de etiología compleja que se origina de la interacción de factores genéticos y ambientales como los patrones y tipo de alimentación, el grado de actividad física y su contracara, el sedentarismo” (11).

Al respecto Machado K. agrega: “Tradicionalmente, la dieta mexicana se basaba en el maíz, los frijoles y los chiles, los cuales se cocinan en diferentes platos típicos, según la región, pero cada vez más han sido reemplazados por comidas listas para consumir, comidas rápidas, así como, comerciante” (12).

Esta misma tendencia en cuanto a cambios en la dieta es registrada por Jardí C. y colaboradores “Por otro lado, las mediciones de presión arterial diastólica, glucosa y triglicéridos se han asociado positivamente con la ingesta de refrescos, bebidas endulzadas y con la ingesta de lácteos ricos en grasas” (13).

Para definir y clasificar a la obesidad se utilizan criterios como el índice de masa corporal (IMC), que se considera una medición válida y conveniente de adiposidad un criterio muy importante. “Éste se calcula al dividir el peso en kilogramos sobre el cuadrado de la talla en metros (kg/m2).

En adultos un IMC mayor a 25 kg/m2, se define como sobrepeso, y un índice de masa corporal mayor a 30 kg/m2 como obesidad” (14).

Para el caso de los niños se requieren puntos de corte diferentes, los valores de IMC en niños son más bajos que en adultos y su interpretación depende de la edad del niño: ”en los menores de 5 años se clasifica el sobrepeso cuando el peso para la estatura está por arriba de dos desviaciones estándar por encima de la mediana; y la obesidad cuando el peso para la estatura está por arriba de las tres desviaciones típicas establecidas en los patrones de crecimiento infantil de la OMS en el 2006” (15).

En los niños de 5 a 19 años el sobrepeso se clasifica cuando el IMC para la edad está por arriba de una desviación estándar del valor de la mediana, y la obesidad cuando es mayor a dos desviaciones típicas por encima del valor de la mediana de los patrones de crecimiento de la OMS (2006) (16).

La información sobre la relación entre los patrones dietéticos, el perfil nutricional y el índice de masa corporal se puede utilizar para planificar una intervención nutricional eficiente señala Mohammad-Hossein B., a fin de preparar pautas dietéticas para los niños esperando obtener buena mejoría en la calidad de alimentación (17).

Por otro lado “El rápido aumento de la prevalencia del sobrepeso y la obesidad ha dado lugar a muchas explicaciones, incluida la predisposición genética, los requisitos energéticos alterados, los disruptores endocrinos y los factores sociales y económicos” (18).

Está demostrado, plantea Morera-Castro M., que: “las dietas ricas en azúcares simples pueden aumentar el riesgo de resistencia a la insulina en niños y adolescentes por eso la importancia de disminuir ingesta de azucares en niños” (19). De hecho, un porcentaje elevado de los niños y adolescentes actualmente obesos tienen progenitores obesos” (20).

Bajo el mismo orden de ideas agrega: “Tienen mayor riesgo de desarrollar obesidad los niños que conviven con alguno de sus abuelos, cada vez más involucrados en su cuidado. Los abuelos tienden a complacer, sobrealimentar y proteger de las tareas físicas a sus nietos, lo que aumenta su riesgo de obesidad e incrementa la educación al mal hábito de la ingesta inadecuada de alimentos altos en azucares” (21).

Objetivo general

Identificar factores de riesgo modificables para desarrollar sobrepeso y obesidad en niños de 6-12 años.

Objetivos específicos

  • Determinar las medidas antropométricas e IMC en los niños de 6-12 años
  • Identificar los hábitos alimenticios en los niños de 6-12 años

Métodos

Se llevó a cabo un estudio observacional, transversal, prospectivo en una unidad de Medicina familiar en la ciudad de Puebla, México (UMF/H 11). Se acudió al área de la consulta externa de Medicina familiar. Se tomó a los pacientes que acudieron a consulta con su padre o tutor, de cualquier género.

La presente investigación se llevó a cabo en la consulta externa de Medicina Familiar de la Unidad de Medicina Familiar con Hospitalización No. 11(UMF/H 11), a partir de noviembre de 2021 a noviembre 2022.

El muestreo se realizó por conveniencia. Se estudiaron un total de 369 pacientes de ambos géneros. Se incluyeron a niños de 6 a 12 años que presentaron sobrepeso y/u obesidad atendidos en forma consecutiva en la consulta externa.

Durante el estudio los criterios de inclusión fueron aquellos niños de ambos géneros, que presentaran edad de 6 a 12 años, así como la autorización del padre o tutor por medio del consentimiento informado firmado. Así como los criterios de exclusión a todos aquellos niños que acudieron a la clínica y no contaban con derechohabiencia, y los niños que presentaban cuadro de deshidratación.

Se aplicó el instrumento de la encuesta de hábitos alimenticios del programa de educación para la salud mercado central de alicante y el cuestionario pictórico de actividad física infantil (C-PAFI) cuenta con una versión para hombres C-PAFIh y otra para mujeres C-PAFIm.

Análisis de datos: La codificación se realizó en una base de datos del programa de Excel, de Microsoft Office, posteriormente se copió y analizamos la información en el software estadístico SPSS versión 22 de la International Business Machines Corp., se utilizó estadística cualitativa de frecuencias observadas para las frecuencias esperadas de acuerdo con la hipótesis nula de nuestras variables.

Para hacer la comparación de las variables categóricas se empleó la prueba de chi cuadrada.

Resultados

El total de nuestra muestra fueron 369 niños de 6 a 12 años de los cuales todos cumplieron los criterios de inclusión antes mencionados, en la tabla 2 se muestran algunas características principales. A la variable edad se le calculó prueba de normalidad obteniendo un valor p=0.000 por lo que se reporta mediana y rango intercuartil.

Tabla 2. Características de los pacientes

Tabla 3. Asociación de factores de riesgo con el IMC. Se realiza chi cuadrada para describir la asociación de factores de riesgo con el IMC obteniendo como resultado un valor de p=.000 lo que significa que si hay asociación entre las dos variables.

Tabla 4. Asociación de hábitos alimenticios con el IMC. Se realiza chi cuadrada para describir la asociación que existe entre hábitos alimenticios y el IMC obteniendo como resultado un valor de p=0.7 por lo que no hay asociación en estas variables.

Ver tablas en: Anexos – Factores de riesgo modificables para desarrollar sobrepeso y obesidad en niños de 6-12 años en UMF-H 11, al final del artículo

Discusión

Se obtuvo como resultado que, en la población infantil de nuestra muestra, el 92.1% de los niños de 6 a 12 años, los cuidadores primarios son ambos padres y el 3% los cuidan los abuelos, sin embargo, no hay información actual que describa quienes son los cuidadores primarios, esto es importante saber, ya que, será el resultado de que los cuidadores sean los responsables de una buena o mala alimentación.

En nuestro estudio se obtuvo, que el número de comidas al día es bueno, ya que se cumple con las 4 comidas al día, además se realiza una asociación entre el número de comidas y el IMC no siendo significativa, se realizó la comparación con el estudio de Villares M. en 2015 (21).

Donde describe que durante el periodo escolar (6 a 12 años) hay crecimiento moderado, donde se adquiere un relieve progresivo de un nuevo cambio en aumento de las demandas metabólicas que condicionan los hábitos alimenticios. Por lo que menciona que existe una gran variabilidad individual en el porcentaje de energía y nutrientes aportado en las distintas comidas al día, así mismo como los aspectos relacionados con el desarrollo y el medio familiar, el número de comidas al día se ve influida en cambios sociales.

Por otra parte, en el apetito influyen otros factores, como la disminución de necesidades energéticas, debido al menor gasto en el metabolismo basal y a un crecimiento más lento. Por lo que el número de comidas al día no debería verse afectado, si no en la cantidad de cada comida. En nuestro estudio de 369 niños encuestados, el 22.5% tuvieron sobrepeso y el 16.3% obesidad; se realizó la comparación de resultados con el estudio de Machado K. en 2018 (12), donde realiza evaluación a 464 niños, donde presentaron sobrepeso el 28.2% y obesidad 14.2%, aunque en el estudio de Machado K.,la población de niños es más grande podemos ver que el porcentaje de aparición de sobrepeso y obesidad es parecido.

Nuestro estudio evaluó la ingesta de golosinas (dulces, chocolates, refrescos, galletas, etc), en el cual se observó que 66.4% de los niños tienen ingesta ocasional de golosinas y el 33.6 lo hace todos los días, de estos pacientes, el 38.7% tienen diagnóstico de sobrepeso y obesidad; en el estudio de Machado K. 2018 (12), evaluó a 464 niños, refiere que el consumo de diferentes bebidas no se asoció al desarrollo de sobrepeso y obesidad.

Por lo que es importante reforzar los buenos hábitos de alimentación y trabajar para poder corregir lo que no está correcto, de esta manera se contribuirá a la prevención de enfermedades.

De acuerdo con nuestro estudio, 80 niños presentaron sobrepeso con sedentarismo y poca actividad física en la semana y 56 niños con obesidad de los cuales únicamente realizan actividad física en la escuela y la mayoría de su tiempo se dedican a ver televisión o jugar videojuegos, por lo que, sus factores de riesgo para desarrollar el sobrepeso y obesidad van en incremento, incluyendo la alimentación y la actividad física, además de enfermedades cardiovasculares y metabólicas en la adultez.

Como nos menciona Machado K. en 2018 (12). El excesivo consumo de alimentos de alta densidad energética, ricos en grasas saturadas, azúcar y sal, sobre todo la falta de actividad física y el incremento de actividades sedentarias representan en la actualidad el estilo de vida de gran parte de la población infantil.

En lo cual evaluó con un cuestionario la actividad física, con cinco tipos de actividades la evaluación: horas diarias que permanece acostado, horas diarias de actividades que permanece sentado, numero de cuadras caminadas diariamente, horas destinadas a juegos recreativos y horas semanales de ejercicio físico o deportes programados.

Este estudio demostró que la mayoría de los niños evaluados tenían hábitos sedentarios, que permanecían muchas horas sentados, caminaban poco y destinaban poco tiempo al día a la actividad física.

El promedio del puntaje total de actividad física fue menor a 5, este valor está por debajo del cual el instrumento utilizado demostró alta sensibilidad y especificidad para la detección de sedentarismo. Por lo tanto, el hecho de realizar actividad física determina un factor de protección para evitar el sobrepeso y obesidad, así como sus complicaciones.

Se debe continuar con la investigación de nuestra población infantil por la importancia que se tiene el desarrollo de las enfermedades crónico-degenerativas a temprana edad y evitar complicaciones tempranas sobre todo en los niños con sobrepeso y obesidad que se puede modificar su estilo de vida a través del responsable de su cuidado.

Conclusiones

Se logró identificar que los factores de riesgo modificables son muy relevantes en niños para desarrollar sobrepeso y obesidad. También se identificó que los hábitos alimenticios son muy importantes por el número de comidas al día, los niños se encuentran en un riesgo de desarrollar sobrepeso y obesidad y un elevado porcentaje para desarrollar enfermedades crónico- degenerativas.

Se determinó que las variables más importantes para su estudio en riesgo de padecer sobrepeso y obesidad en niños fueron la edad, el sexo, IMC, hábitos alimenticios y persona a cargo del cuidado del niño. Así mismo la importancia que se debe aplicar en la alimentación de los niños para evitarles complicaciones futuras sobre todo el riesgo de enfermedades cardiovasculares a temprana edad.

Anexos – Factores de riesgo modificables para desarrollar sobrepeso y obesidad en niños de 6-12 años en UMF-H 11.pdf

Bibliografía

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