Enfermedad pélvica inflamatoria

Incluido en la revista Ocronos. Vol. VI. Nº 9–Septiembre 2023. Pág. Inicial: Vol. VI; nº9: 90

Autor principal (primer firmante): Alba Lucía Noguera López

Fecha recepción: 8 de agosto, 2023

Fecha aceptación: 5 de septiembre, 2023

Ref.: Ocronos. 2023;6(9) 90

Autores:

  1. Alba Lucía Noguera López. Diplomada en Enfermería.
  2. Elena Marco Santos. Graduada en Enfermería.
  3. Jorge Carbó Cortés. Graduado en Enfermería.
  4. Lucía Bolea Murillo. Diplomada en Enfermería.
  5. María José Letón Lavilla. Diplomada en Enfermería.
  6. María Orruño Paesa. Graduada en Enfermería.

Resumen

La enfermedad inflamatoria pélvica (EPI) se caracteriza por una infección e inflamación que afecta el tracto genital superior de la mujer.

Esta enfermedad puede tener consecuencias significativas para la salud reproductiva de las mujeres, como endometritis, peritonitis pélvica, abscesos tubáricos y salpingitis.

Por lo tanto, es crucial mantener un alto nivel de sospecha de enfermedad inflamatoria pélvica en mujeres en edad reproductiva, y los protocolos de diagnóstico y tratamiento enfatizan la importancia de considerar esta afección ante la presencia de ciertos síntomas y factores de riesgo.

Palabras clave: enfermedad pélvica inflamatoria; infecciones; patología ginecológica

Introducción

Actualmente, la enfermedad inflamatoria pélvica (EIP) sigue representando un importante reto en el ámbito clínico.

A pesar de los progresos en los métodos de diagnóstico por imagen, es fundamental destacar que el diagnóstico de la enfermedad inflamatoria pélvica se basa principalmente en la evaluación clínica, lo que hace imprescindible que el profesional de la salud sospeche de este cuadro.

La relevancia de abordar este tema radica en la alta frecuencia con la que se presenta esta infección en mujeres jóvenes sexualmente activas y su significativo impacto en la salud reproductiva.

En la mayoría de los casos, las responsables de la enfermedad inflamatoria pélvica (EIP) son las bacterias N. gonorrhoeae o C. trachomatis.

Sin embargo, es importante tener en cuenta que otros microorganismos que forman parte de la flora normal también pueden provocar enfermedad inflamatoria pélvica.

Entre ellos se encuentran G. vaginalis, H. influenzae, diversos bacilos Gram negativos entéricos, entre otros.

La enfermedad inflamatoria pélvica (EPI) se caracteriza por una infección e inflamación que afecta el tracto genital superior de la mujer.

Aunque en algunos casos el diagnóstico puede realizarse mediante la visualización laparoscópica de las trompas de Falopio inflamadas y con presencia de pus, es fundamental recordar que en general, la enfermedad inflamatoria pélvica es diagnosticada clínicamente, lo que representa un desafío para los médicos en su identificación.

Esta enfermedad puede tener consecuencias significativas para la salud reproductiva de las mujeres, como endometritis, peritonitis pélvica, abscesos tubáricos y salpingitis.

Por lo tanto, es crucial mantener un alto nivel de sospecha de enfermedad inflamatoria pélvica en mujeres en edad reproductiva, y los protocolos de diagnóstico y tratamiento enfatizan la importancia de considerar esta afección ante la presencia de ciertos síntomas y factores de riesgo.

Objetivo

Este artículo tiene como objetivo describir las características principales de la enfermedad inflamatoria pélvica incluyendo factores de riesgo, clínica, síntomas, clasificación y tratamiento.

Se proporcionará información detallada sobre esta condición para comprender mejor sus síntomas, identificarla de manera precisa y brindar las opciones de tratamiento adecuadas.

Metodología

En la elaboración de este artículo, se llevó a cabo una exhaustiva revisión bibliográfica que incluyó la consulta de varios estudios, artículos científicos, protocolos y guías de actuación relevantes en el campo de la mastitis puerperal. Además, se recurrió a bases de datos como Scielo, Dialnet y Google Académico.

Resultados

Factores de riesgo

La enfermedad inflamatoria pélvica (EIP) se debe principalmente a infecciones transmitidas por gérmenes de transmisión sexual (ITS). Por esta razón, los factores de riesgo para la enfermedad inflamatoria pélvica están relacionados con las infecciones de transmisión sexual y pueden incluir:

  • Edad: La máxima incidencia de enfermedad inflamatoria pélvica se observa en mujeres en las primeras décadas reproductivas.

  • Relaciones sexuales de riesgo: relaciones sexuales con diferentes parejas y sin usar medidas de protección.

  • Infecciones de transmisión sexual (ITS) en la mujer y/o su pareja: Cerca del 15% de las mujeres con gonorrea o infección cervical por Chlamydia que no han sido tratadas desarrollarán enfermedad inflamatoria pélvica.

Además de las ITS, hay otros factores de riesgo independientes para desarrollar enfermedad inflamatoria pélvica, que incluyen:

  • Inserción de un dispositivo intrauterino (DIU): especialmente en las primeras 3 semanas después de la inserción, puede aumentar el riesgo de enfermedad inflamatoria pélvica.

  • Historia previa de enfermedad inflamatoria pélvica: sobre todo si se continúa con relaciones de riesgo.

  • Vaginosis bacteriana: La vaginosis bacteriana puede provocar la disrupción de la protección del canal endocervical.

Clínica

La enfermedad inflamatoria pélvica (EIP) puede tener una presentación clínica variada y, en algunos casos, puede no manifestar síntomas evidentes (asintomática). Sin embargo, cuando se manifiestan síntomas, estos pueden incluir:

  • Dolor abdominal bajo: Es el síntoma más frecuente y afecta aproximadamente al 95% de las personas con enfermedad inflamatoria pélvica. Puede incluir dolor en la región de los anexos (área cercana a los ovarios y las trompas de Falopio) y dispareunia, que es el dolor durante las relaciones sexuales.

  • Flujo vaginal anormal: Cerca del 74% de las personas con enfermedad inflamatoria pélvica pueden experimentar un aumento en la cantidad de flujo vaginal, que puede presentar características inusuales, como mal olor o cambios en el color y la textura.

  • Sangrado uterino anormal: Aproximadamente el 45% de las mujeres con enfermedad inflamatoria pélvica pueden experimentar sangrado uterino irregular o anormal.

  • Síntomas urinarios: Alrededor del 35% de los casos pueden presentar síntomas relacionados con el sistema urinario, como dolor o dificultad al orinar.

  • Vómitos: En un 14% de los casos, se pueden presentar episodios de vómitos.

  • Fiebre: es poco común en los casos leves a moderados de la enfermedad inflamatoria pélvica (EIP), pero tiende a ser más frecuente en situaciones graves. Si se desarrolla una masa pélvica, esto podría sugerir la formación de un absceso tuboovárico o peritonitis, que son complicaciones potenciales de la enfermedad inflamatoria pélvica.

Es importante destacar que no hay un signo patognomónico específico que confirme de manera definitiva el diagnóstico de enfermedad inflamatoria pélvica. Sin embargo, se ha descrito una «triada» de síntomas característicos que a menudo se presenta en esta enfermedad: dolor pélvico-fiebre-leucocitosis.

Tratamiento

  • Tratamiento ambulatorio: El tratamiento oral está indicado en casos de enfermedad inflamatoria pélvica (EIP) que sean considerados no complicados y siempre que la paciente pueda tolerar la administración por vía oral.

    Además, es necesario que no haya signos de enfermedad inflamatoria pélvica complicada, y se requiere garantizar el cumplimiento adecuado del tratamiento.

    Es importante que la paciente pueda someterse a una reevaluación médica en un plazo de 3 a 5 días después del inicio del tratamiento, con la posibilidad de ingreso hospitalario en caso de que no haya una mejoría satisfactoria.

  • Tratamiento hospitalario: cuando el tratamiento domiciliario no tiene un buen resultado o si se presentan ciertos problemas médicos, será necesario ingresar al hospital y recibir el tratamiento intravenoso que se mantendrá hasta que haya una mejoría clínica y se mantendrá 24 horas para pasar a antibióticos oral.

    Las situaciones médicas que podrían requerir el ingreso al hospital y el tratamiento con antibióticos por vía intravenosa incluyen:

    1. Enfermedad inflamatoria pélvica grave con síntomas severos, como fiebre alta y vómitos, que afectan considerablemente la condición general de la persona.
    2. Si la paciente no tolera bien los antibióticos administrados por vía oral
    3. Si hay un absceso en las trompas de Falopio o los ovarios, ya que podría romperse y causar una infección grave en todo el cuerpo.
    4. La paciente está embarazada, ya que la enfermedad inflamatoria pélvica puede tener complicaciones tanto para la madre como para el feto.Si no se puede descartar una emergencia quirúrgica.

  • Tratamiento quirúrgico: se reserva para casos severos de enfermedad inflamatoria pélvica (EIP) que no responden al tratamiento médico o cuando hay evidencia de absceso pélvico.

    En estas situaciones, se puede realizar una laparoscopia, que es un procedimiento quirúrgico mínimamente invasivo, con el objetivo de abordar y tratar la enfermedad inflamatoria pélvica de manera más directa.

    Se realizará con ella liberación de adherencias, drenaje de abscesos y lavado de la cavidad abdominal. Es importante mencionar que, en algunos casos, la punción ecoguiada puede ser una alternativa igualmente efectiva para drenar los abscesos sin necesidad de una cirugía más invasiva.

    Con anestesia local se coloca un catéter que puede dejarse en circuito cerrado de drenaje y su duración dependerá de la evolución clínica.

Es importante ofrecer pruebas de detección de infecciones de transmisión sexual (ITS) a todas las parejas con las que la paciente ha tenido relaciones sexuales en los últimos 3 meses.

El tratamiento de estas parejas también es esencial para prevenir la propagación de las ITS y proteger la salud de todas las personas involucradas. Tratar a las parejas ayuda a reducir el riesgo de reinfección y posibles complicaciones asociadas con las ITS.

Complicaciones y prevención

Las mayoría de pacientes diagnosticadas de enfermedad inflamatoria pélvica nunca han dado a luz previamente, lo que resalta la gran importancia de detectar el problema en sus primeras etapas para prevenir posibles consecuencias graves, como la infertilidad, un aumento en embarazos fuera del útero, dolor crónico en la pelvis, el síndrome de Fitz Hugh-Curtis, rotura del absceso tubo-ovárico y peritonitis.

Para prevenir es fundamental evitar los factores de riesgo que pueden desencadenar la infección. En caso de tener prácticas sexuales que puedan aumentar el riesgo de enfermedad inflamatoria pélvica, se recomienda utilizar preservativo y someterse a pruebas de detección de Infecciones de Transmisión Sexual (ITS).

Conclusiones

Es esencial recordar que la enfermedad inflamatoria pélvica puede tener una variedad de síntomas y presentaciones, y que algunos casos pueden ser asintomáticos o tener síntomas sutiles siendo de importancia saber cuáles son los síntomas asociados a esta enfermedad por el personal sanitario ya que un tratamiento adecuado puede evitar complicación grave si no se aborda a tiempo.

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