Factores de riesgo asociados a la displasia del desarrollo de cadera

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IV. Nº 3–Marzo 2021. Pág. Inicial: Vol. IV; nº3: 114

Autor principal (primer firmante): Marta Zamora Lozano

Fecha recepción: 21 de Febrero, 2021

Fecha aceptación: 15 de Marzo, 2021

Ref.: Ocronos. 2021;4(3): 114

Autoras:

Marta Zamora Lozano (Residente cirugía ortopédica y traumatología, HCU Lozano Blesa Zaragoza)

Ana Sanz Arenal (Residente ginecología y obstetricia, HU Miguel Servet Zaragoza)

Ana Revuelta Cabello (Residente pediatría y específicas, HCU Lozano Blesa, Zaragoza)

Sara Sánchez Salamero (Residente anestesiología y reanimación, Hospital Arnau de Vilanova, Lérida)

Irene Pastor Escartín (Residente de cirugía Torácica, Hospital Clínico Universitario, Valencia)

María Pilar Ruiz del Tiempo (Residente de oftalmología, Hospital Gregorio Marañón, Madrid)

Resumen

La displasia del desarrollo de cadera (DDC) es una patología en la que el diagnóstico precoz en el momento del nacimiento es fundamental para evitar secuelas graves. En ocasiones, la exploración física no es lo suficientemente llamativa como para hacernos sospechar la existencia de la enfermedad. Por ello, una anamnesis exhaustiva y un buen conocimiento de los factores que predisponen a padecer DDC son imprescindibles para realizar un correcto diagnóstico.

Palabras clave: displasia, cadera, luxación, factores, riesgo.

Desarrollo

La displasia del desarrollo de la cadera (DDC) es una patología que consiste en una falta de congruencia de la cabeza femoral con el acetábulo en el recién nacido. Su incidencia es de 2-6 por cada 1.000 recién nacidos (1). Gracias al conocimiento de esta enfermedad y los protocolos de cribaje existentes, actualmente en nuestro medio es raro que una luxación congénita de cadera pase desapercibida y pueda, por tanto, tener consecuencias fatales. Existen algunos factores de la gestante, del propio embarazo, así como del parto, que pueden ser determinantes para el desarrollo de esta patología y, conocerlos, claves para su detección precoz.

Publica TFG cuadrado 1200 x 1200

El factor de riesgo más importante es la posición intrauterina defectuosa. La incidencia de presentación de nalgas en lactantes con luxación congénita de cadera es 5 veces mayor (2)(15,7%) que en la población general (3%). La posición de nalgas en el útero es el factor crítico y no el recorrido por el conducto del parto en esa posición, ya que se visto que los niños extraídos por cesárea en posición de nalgas tienen la misma incidencia de DDC (3).

Otro factor importante es el orden natal. Hay una mayor incidencia de luxación congénita de cadera en los primogénitos y niños que nacen en primer lugar. Esto se ha visto que está relacionado con la posición intrauterina defectuosa causada por situaciones particulares de la primigrávida, al presentar esta un útero no distendido, oligohidramnios, músculos abdominales tensos y mayor probabilidad de presentación de nalgas (4). El oligohidramnios, de forma individual, también es un factor de riesgo para el desarrollo de DDC. El líquido amniótico permite al feto movilidad y libertad de ejercicio. Cuando este líquido disminuye (oligohidramnios), el feto está sometido a más presión y se puede producir un efecto mecánico en la cadera que impida su correcto posicionamiento.

También se ha visto que la predisposición genética es un factor etiológico importante. El antecedente familiar de displasia de cadera aumenta diez veces respecto a la población general el riesgo de que el recién nacido desarrolle la enfermedad (5). En un 10-20% de los casos diagnosticados, existe un antecedente familiar positivo. (1) En cuanto al lado afecto, la luxación congénita es tres veces más frecuente en la cadera izquierda que en la derecha, debido a la tendencia fetal a estar con el dorso al lado izquierdo de la madre.

La hiperlaxitud ligamentosa y la insuficiencia de la cápsula de la articulación coxofemoral también son factores predisponentes en la patogenia de la luxación congénita típica. Se cree que es debido al paso por la placenta de las hormonas maternas que durante el embarazo aumentan la elasticidad de los tejidos en la gestante y permiten que la pelvis se pueda distender para el momento del parto. Los fetos hembras son más sensibles a estas hormonas lo que explica que la luxación congénita de cadera sea de cuatro a seis veces más frecuente en niñas. (3)(6).

La presentación de nalgas y la historia familiar de displasia del desarrollo de cadera son factores tan relevantes que, en presencia de cualquiera de ellos e incluso en ausencia de hallazgos clínicos, obligan a descartar la luxación congénita de cadera mediante ecografía (7). En otros países como Suiza o Alemania el cribaje con ecografía se realiza en todos los recién nacidos.

publica-articulo-revista-ocronos

En España, no está universalizado su uso todavía y el screening se realiza ante alguno de los factores mencionados o la existencia de una inestabilidad clínica. De ahí, la importancia de tener un buen conocimiento de los factores de riesgo para el desarrollo de displasia del desarrollo de cadera y de realizar una anamnesis que descarte la presencia de cualquiera de ellos, siempre asociados a las maniobras exploratorias de inestabilidad de ambas caderas en las primeras horas tras el nacimiento,

Conclusiones

  • Debido a que en España el uso de la ecografía no está universalizado en el cribaje de la displasia del desarrollo de cadera del recién nacido, es fundamental conocer los factores predisponentes a padecer dicha enfermedad.
  • La presentación de nalgas y la historia familiar de displasia del desarrollo de cadera son los factores más importantes a tener en cuenta, ya que obligan a descartar la patología mediante ecografía. Otros factores como el oligohidramnios, ser primigrávida, y feto hembra también poseen una fuerte asociación con la DDC y hay que tenerlos en cuenta.
  • El conocimiento de estos factores, asociados a las pruebas de estabilidad clínica, son fundamentales para poder realizar un diagnóstico precoz y que la displasia del desarrollo de cadera no pase desapercibida, lo que tendría consecuencias devastadoras para la articulación coxofemoral.

Bibliografía

  1. Asociación Española de Pediatría en Atención Primaria. Cribado de displasia evolutiva de la cadera. 2009.
  2. Carter CO, Wilkinson JA. Genetic and environmental factors in the etiology of congenital dislocation of the hip. Clin Orthop. abril de 1964;33:119-28.
  3. Bjerkreim I, van der Hagen CB. Congenital dislocation of the hip joint in Norway. V. Evaluation of genetic and environmental factors. Clin Genet. 1974;5(5):433-48.
  4. Carter C, Wilkinson J. PERSISTENT JOINT LAXITY AND CONGENITAL DISLOCATION OF THE HIP. J Bone Joint Surg Br. febrero de 1964;46:40-5.
  5. Hummer CD, MacEwen GD. The coexistence of torticollis and congenital dysplasia of the hip. J Bone Joint Surg Am. septiembre de 1972;54(6):1255-6.
  6. Macfarlane A. Screening for congenital dislocation of the hip. Br Med J Clin Res Ed. 25 de abril de 1987;294(6579):1047.
  7. American Academy of Orthopaedic Surgeons: Detection and Nonoperative Management of Pediatric Developmental Dysplasia of the Hip in Infants up to Six Months of Age. https://www.aaos.org/ research/guidelines/ ddhguidelinefinal.pdf. Accessed April 11, 2018.