Cómo evitar la propagación de enfermedades transmisibles. Principales medidas de higiene y prevención de riesgos laborales

Las enfermedades transmisibles son aquellas causadas por agentes infecciosos que pueden pasar de una persona a otra, de un animal a otro, de un animal a un ser humano y de un humano a un animal. Esta transmisión puede producirse bien por vía respiratoria, por contacto directo, a través de secreciones, a través de vectores (por ejemplo, insectos) o por el contacto con material no orgánico contaminado.

Debido a la situación sanitaria que llevamos viviendo en todo el mundo desde hace ya dos largos años, nos encontramos familiarizados con conceptos como infección, contaminación cruzada, higiene de manos, desinfección de superficies, etc

La importancia de la utilización de material de un solo uso

El empleo de material monouso se ha impuesto en el ámbito sanitario como una de las principales maneras de evitar la transmisión de enfermedades infecciosas entre pacientes y también como forma de protección del personal sanitario y de limpieza. Un ejemplo de esto es la utilización de sábanas desechables y rollos de papel para camillas en consultas y salas de exploración.

Las sábanas de un solo uso en estos entornos facilitan el mantenimiento de un entorno seguro e higiénico, ya que además de que solo entran en contacto con un único paciente, evitan la manipulación de material potencialmente contaminado con agentes infecciosos por parte del personal asistencial y de lavandería.  Es una forma sencilla y económica de cortar la cadena de transmisión.

Por otra parte, la protección del personal de limpieza se ha priorizado como parte del protocolo de prevención de riesgos laborales dentro de ese sector.

Uno de los puntos imprescindibles dentro de este protocolo es la utilización por parte de los profesionales de epis de limpieza.

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¿Qué es un EPI?

Un EPI es un Equipo de Protección Individual destinado a proteger a un trabajador con el objeto de evitar los riesgos derivados del desarrollo de su actividad laboral protegiendo, de esta forma, su salud y su integridad.

Se ha comprobado que los EPIS destinados a su utilización por parte del personal de limpieza han de ser de un único uso. Estas prendas de protección monouso protegen de infecciones microbianas y lesiones causadas por el empleo de agentes químicos desinfectantes y corrosivos. Además, garantizan que el material de protección personal no se encuentra deteriorado por el desgaste ocasionado por el uso anterior, ni por haber sido sometido a lavado y desinfección a altas temperaturas.

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¿Qué elementos componen un EPI?

Entre los elementos básicos de un EPI destinado a las labores de limpieza encontramos:

  1. Mascarilla: Sirve para proteger frente a virus y bacterias suspendidas en el aire y también de la inhalación de vapores y gases producidos por los productos de limpieza.
  2. Bata: Sirve para proteger al trabajador de manchas, salpicaduras y de agentes infecciosos que pueden contaminar su ropa.
  3. Mono: El empleo de mono en lugar de bata ofrece un grado superior de protección al trabajador frente a potenciales infecciones y salpicaduras con productos tóxicos y corrosivos.
  4. Gorro: Protege el pelo de contaminación y de salpicaduras, a la vez que evita la contaminación de las zonas ya limpias con cabellos del profesional.
  5. Guantes: Sirven para proteger tanto de la contaminación microbiana como del contacto con agentes químicos irritantes y corrosivos.
  6. Cubrezapatos: Sirven para evitar la transmisión microbiana a través de las suelas de los zapatos (llevando gérmenes de una zona contaminada a una zona limpia) pero también son para proteger de salpicaduras. Deben ser antideslizantes.

La prevención de enfermedades transmisibles con la utilización de material de un único uso

Podemos concluir haciendo especial énfasis en que la utilización de material de un solo uso se consolida, no solo como una de las principales medidas de prevención de las enfermedades transmisibles, sino como una de las formas más útiles de protección de los trabajadores sanitarios y del personal de limpieza.

La protección de pacientes y trabajadores es imprescindible a la hora de frenar la transmisión de una enfermedad contagiosa y no debe ser olvidada.