Evaluación de los distintos tipos de dolor facial desde una perspectiva enfermera y del técnico superior en imagen para el diagnóstico

Evaluation of different types of facial pain from a nursing and a superior imaging diagnosis technician perspective

Incluido en la revista Ocronos. Vol. V. Nº 11–Noviembre 2022. Pág. Inicial: Vol. V; nº11: 223

Autor principal (primer firmante): Pedro Jesús Martínez Martínez

Fecha recepción: 25 de octubre, 2022

Fecha aceptación: 22 de noviembre, 2022

Ref.: Ocronos. 2022;5(11) 223

Autores:

Pedro Jesús Martínez Martínez. Diplomado en Enfermería. Técnico Superior en Imagen para el Diagnóstico. Técnico Superior en Prevención de Riesgos Laborales. Máster en Cuidados Especializados de Enfermería de Urgencias, Áreas de Pacientes Críticos y Postanestesia.

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Nuria Salas Trujillo. Técnico Especialista en Radiodiagnóstico.

María Teresa Alzate Narváez. Diplomada en Enfermería. Máster en Ciencias de la Enfermería, Máster en quirófano avanzado.

Palabras clave: Dolor facial, Enfermería, dolor orofacial, neuralgia facial, neuralgia del trigémino, Técnico Superior en Imagen para el Diagnóstico.

Key words: facial pain, nursing, orofacial pain, facial neuralgia, trigeminal neuralgia, superior imaging technician for diagnosis.

Resumen

El dolor o algia facial constituye un síndrome doloroso localizado en las estructuras cráneo-faciales; en el que se agrupan un gran número de enfermedades. Según la duración el dolor facial se puede clasificar en agudo y crónico. También se pueden clasificar según la topografía del origen y según el sistema de categorización. Un enfoque diagnóstico más amplio clasifica los dolores faciales en cuatro síndromes dolorosos: cefaleas trigeminales, neuralgias faciales, dolores faciales con signos y síntomas neurológicos y dolores faciales sin signos ni síntomas neurológicos.

Summary

Facial pain or algia constitutes localized pain syndrome in the cranial-facial structures; in which a large number of illness are grouped. According to the duration of the facial pain it can be classified as acute or chronic. It can also be classified depending on the topography of origin and the categorization system. A wider diagnostic approach classifies facial pain in four pain syndromes: trigeminal cephalea, facial neuralgia, facial pain with indicators and neurological symptoms, and facial pain without indicators or neurological symptoms.

Introducción

El concepto de dolor a lo largo de la evolución ha tenido diferentes acepciones. Para los hombres primitivos era producido por el demonio. Para los antiguos griegos el dolor era un componente emocional del espíritu humano. Aristóteles consideraba el dolor como un fenómeno afectivo (1).

Más cercano a nuestro tiempo Descartes consideraba que el hombre tenía un funcionamiento similar al de una máquina (modelo sensorial) (2) siendo uno de los modelos más aceptados en la actualidad. Solamente, cuando el modelo sensorial falla, se buscan otras explicaciones, dándose al dolor una definición puramente psicológica (3). El dolor es un fenómeno complejo que involucra la interacción de aspectos sensoriales, afectivos y cognoscitivos. Es un fenómeno multifactorial (1).

El dolor o algia facial constituye un síndrome doloroso localizado en las estructuras cráneo-faciales; en el que se agrupan un gran número de enfermedades en las que se incluyen patologías neurales periféricas o centrales, intraorales (dientes, maxilar superior y mandíbula), nariz y cavidades paranasales, ojos y oídos, ligamentos, músculos de la cabeza y vasos sanguíneos; así como también, de la articulación temporomandibular (ATM) (1).

Epidemiología

El dolor facial puede afectar a la calidad de vida de los pacientes y producir un impacto económico a nivel personal, familiar y social. El impacto económico anual que produce en Estados Unidos debido a la incapacidad laboral que provoca y a los recursos médicos necesarios para su manejo es de 4.000 millones de dólares (4).

La prevalencia de este dolor en la población general se estima entre un 1% a un 55%. La principal causa de que exista este amplio espectro es su etiología multifactorial (5). Otros estudios epidemiológicos internacionales reconocen que es más prevalente en mujeres y estiman que el 10% de los adultos y el 50% de los ancianos sufren de dolor facial crónico (6). Otros artículos indican que la relación entre mujeres a hombre es de 4:1. Y de 2:1 según autores; considerándose el prototipo de estas patologías el de una mujer entre 25 y 35 años. (7).

Las causas más importes del dolor facial son, por orden de frecuencia, el dolor dental seguido de la disfunción de la ATM y la neuralgia del trigémino. (8).

Los principales factores de riesgo para padecer el síndrome de dolor facial son principalmente la presencia de ansiedad y estrés, seguidos de otros síndromes dolorosos crónicos y la edad avanzada (6). Diversos estudios han constatado que entre el 30 a 60% de los pacientes que sufren de dolores crónicos presentan depresión (4).

Resultados

Según la duración el dolor facial se puede clasificar en agudo y crónico. El dolor agudo es generalmente visto como una experiencia biológicamente significativa, útil y autolimitado en el tiempo que no suele superar los 6 meses. En algunos casos, el dolor puede persistir más de 6 meses y se convierte en crónico (1). Estos pacientes pueden experimentar una incapacidad mental y física progresiva y una preocupación por su dolor que podría convertirse en el centro de sus vidas (9).

También se pueden clasificar de otras formas como son:

Según la topografía del origen del dolor facial, como la desarrolla la International Headache Society en su clasificación de 2013 (10).

Según el sistema de categorización en el que identifica tres categorías topográficas como son la músculo-ligamentosa y de tejidos blandos, dento-alveolar y neurológico-vascular, como la desarrolla Zakrzewska (11).

Siccoli, por su parte, sugiere un enfoque diagnóstico más amplio clínico que topográfico y clasifica los dolores faciales en cuatro síndromes dolorosos: cefaleas trigeminales, neuralgias faciales, dolores faciales con signos y síntomas neurológicos, y dolores faciales sin signos ni síntomas neurológicos (12). Siendo esta última la más ampliamente reconocida y utilizada.

Cefaleas trigeminales

Las Cefaleas autonómicas trigeminales afectan principalmente en la región frontal y órbito-ocular, es decir, en el territorio de la primera rama del trigémino. Estos síndromes tienen dos características en común: dolores de cabeza severos de duración breve, unilaterales, y síntomas autonómicos típicos que los acompañan como miosis, semiptosis, lacrimación, inyección conjuntival, edema palpebral, rinorrea, enrojecimiento facial y sudoración. Aquí se incluyen los siguientes síndromes:

  • Cefalea en racimos episódica y crónica.
  • Cefalea hemicránea paroxística episódica y crónica.
  • Cefalea unilateral neuralgiforme de breve duración con reacción conjuntival y lagrimeo (síndrome de SUNCT).

Neuralgias faciales

Se entiende por neuralgia el dolor que sigue un trayecto neural particular, por ejemplo, una rama del trigémino, glosofaríngeo, occipital mayor, u otro. Es paroxístico, de carácter eléctrico, quemante o lancinante, único o repetitivo, con una duración que va desde fracciones de segundo a segundos de duración y que usualmente dura menos de dos minutos (13). La neuralgia facial más frecuente es la del trigémino.

El nervio trigémino o nervio trigeminal es el quinto par craneal. Es un nervio craneal mixto, es decir dispone de una porción sensitiva y una porción motora. Este nervio se divide en tres porciones principales:

  • El nervio oftálmico o V1.
  • El nervio maxilar o V2.
  • El nervio mandibular o V3.

La neuralgia del trigémino tiene una incidencia anual de 3 a 13 por 100.000 habitantes. La incidencia aumenta con la edad afectando al 70% de los pacientes mayores de 60 años. La relación mujer-hombre es 2:1 (14).

Se considera neuralgia primaria esencial o idiopática cuando compromete a la 2ª o 3ª rama del trigémino y secundaria cuando afecta a la 1ª rama.

Esta neuralgia se caracteriza por:

  • Espasmos muy dolorosos, como descargas eléctricas que duran escasos segundos o minutos, pero que pueden volverse constantes.
  • El dolor suele ser unilateral, pero en algunas ocasiones puede desencadenarse bilateralmente.
  • Los episodios dolorosos de la neuralgia del trigémino se pueden desencadenar por actividades cotidianas (cepillarse los dientes, masticar, beber, tocarse la cara, afeitarse…), contactos o sonidos altos.

Dolores faciales con signos y síntomas neurológicos

En este grupo se incluyen las patologías que cursan con dolor facial asociado a signos y síntomas de afectación neural periférica o central. Aquí se incluyen:

Dolor asociado a hipoestesia facial

 Se caracteriza por la afectación de la función sensitiva del nervio trigémino. Puede afectar a cualquier porción del trigémino, constituyendo así una neuropatía trigeminal.

Las principales causas de este síndrome son la neuralgia herpética, la esclerosis múltiple, los tumores, la patología vascular y el dolor secundario a la cirugía de la neuralgia del trigémino o de la fosa posterior.

La neuralgia herpética se caracteriza por que el dolor es intenso, constante, con episodios de agravamiento y que suele desencadenarse alrededor de los siete días antes de que se produzca la erupción cutánea (5).

Dolor asociado a trastornos visuales, movimientos oculares o función pupilar

El dolor en la región de los ojos puede deberse a un sinfín de patologías, algunas de ella graves como son: glaucoma agudo, neuritis ópticas, la arteritis de células gigantes y otros cuadros oculares, orbitarios o del seno cavernoso, así como de estructuras adyacentes (11).

Este tipo de dolor puede ser moderado, intenso o punzante puede afectar al globo ocular o a los tejidos o zonas circundantes, puede durar desde segundos a días y puede ir acompañado de lagrimeo, sudoración,…

Dolor asociado a disfonía, disartria y disfagia

Las causas principales de este tipo de dolor son: accidentes vasculares del tronco cerebral (ACV), infiltración neoplásica meníngea, disección de los vasos del cuello y accidentes vasculares del tronco cerebral (ACV) (12).

Dolor asociado a paresia facial, hipoacusia y trastornos del equilibrio

Las causas principales de este tipo de dolor son: la parálisis facial idiopática, el Síndrome de Ramsay-Hunt por herpes zoster ótico y los procesos expansivos tumorales o quísticos del ángulo ponto-cerebeloso y mastoides; en este último caso rara vez produce dolor facial (12).

Dolores faciales sin signos ni síntomas neurológicos

En este grupo se incluyen las patologías que cursan con dolor facial pero que no se encuentran asociado a signos y síntomas de afectación neural (15). Aquí se incluyen:

El dolor en la región de la boca puede deberse a un sinfín de patologías entre ellas tratamientos dentarios (empaste, extracciones dentarias, alveolitis…); enfermedad periodontal; hipersensibilidad a las estimulaciones térmicas (al calor o al frío); regresión gingival; periodontitis ulcerosa y gingivitis; fracturas dentales; traumatismos; absceso; aftas; artritis dental… Siendo la principal causa las caries y pulpitis.

Este tipo de dolor puede ser leve, moderado, intenso o punzante puede afectar una zona muy específica o se mas general y puede dura desde minutos, hasta semanas e incluso meses. Existen 3 tipos de dolores dentales:

Dolor dentinario: Es un tipo de dolor intenso y que dura unos pocos segundos, y se produce ante estímulos externos (bebidas frías o calientes, ácidos o dulces). Es un dolor que no está muy bien localizado. La causa principal es la caries, seguida de la restauración en mal estado, la pérdida de un empaste, abrasiones del esmalte, …

Dolor pulpar: Puede variar desde ligero a insoportable, puede aparecer de manera espontánea sin que haya estímulos externos, o ante estímulos térmicos o químicos. Puede ser intermitente, con periodos sin dolor, o continuo. Puede ser agudo o crónico.

El dolor agudo puede aparecer de manera espontánea, como un pinchazo breve e intenso que altera al individuo momentáneamente, o ante diversos estímulos, dándose el caso de aumentar ante el frío y el calor, o aumentando con el calor y disminuyendo por el frío. Puede ser continuo o intermitente, momentáneo o mantenido. Al igual que en el dolor dentinario, es difícil localizarlo.

El dolor crónico puede variar de intenso o ser simplemente un malestar que no cesa.

La causa principal del dolor pulpar es la pulpitis aguda secundario a a procesos infecciosos, traumáticos, …

Dolor periodontal: El dolor periodontal es un dolor de más fácil localización que el dental, puesto que los receptores dolorosos de este son capaces de localizar bastante bien el estímulo, y el dolor suele ser bastante proporcionado a la intensidad de éste. El diagnóstico, como ya hemos dicho antes suele ser también más fácil que el del dolor pulpar.

Al ser un proceso patológico que puede proceder o bien de una inflamación pulpar que afecta con el tiempo al periodonto, o de una afectación desde el exterior al periodonto, (como en el caso de una gingivitis o periodontitis), las características de éste variarán en función de la causa que lo ha originado.

Si evoluciona a una inflamación periodontal crónica, el dolor cesa, aunque puede reaparecer en periodos sucesivos. Tan solo no habrá dolor en el caso de que la lesión inflamatoria fistulice, es decir, se forme una fístula que haga que el material purulento (pus, etc.) de la inflamación fluya hacia el exterior (26).

Trastorno Temporomandibular (TTM)

El TTM, trastorno de la articulación temporo-mandibular o Síndrome de Costen, es una patología relacionada con problemas funcionales de la ATM y/o de los músculos masticatorios.

Las principales causas de este síndrome son alteraciones intraarticulares (del complejo cóndilo-disco, desplazamiento discal anterior, luxación discal, subluxaciones, incompatibilidades articulares estructurales, sinovitis,…); infecciones de proximidad (otitis, mastoiditis, parotiditis, dermatológicas, odontológicas, oftalmológicas,…); infecciones sistémicas (sífilis, gonorrea, tuberculosis, neumonía, fiebre tifoidea, fiebre reumática,…); enfermedades sistémicas (tumores, artritis reumatoidea, espondilitis, esclerosis múltiple, psoriasis, vasculitis, artritis,…); enfermedades psiquiátricas (tensión emocional, trastornos, trastornos de ansiedad, trastornos somatoformes, trastornos disociativos,…) y traumatismos en la zona (17).

Se han realizado diversos estudios epidemiológicos demostrando la alta incidencia de este trastorno en nuestro medio. Uno de los mismos indica que este trastorno afecta al 15% de la población total, otro nos dice que afecta al 50% de la población adulta, elevándose esta cifra hasta el 80% en otro estudio (7).

El TTM se caracteriza por que el dolor afecta principalmente a las sienes y se puede irradiar a la mandíbula, boca, garganta, nuca, cuello, hombros. Además, pueden aparecer otros síntomas como son ruidos articulares (chasquidos, crujidos); síntomas funcionales (articulares como saltos, luxaciones, contracturas, rechinar los dientes…); adormecimiento de la piel de la cara, picor en el conducto auditivo externo, picor en la garganta, sequedad de la boca, …

Rinosinusitis

Es una patología que se caracteriza por producir una respuesta inflamatoria de la mucosa de la nariz y de los senos paranasales que puede originarse por una infección por agentes bacterianos, virales u hongos; o un cuadro alérgico; o a una combinación varios factores.

Este tipo de dolor se caracteriza por ser permanente, con exacerbaciones espontáneas ante la realización de las maniobras de Valsalva, mascar, ponerse de pie, caminar, inclinarse, …

La localización del dolor variará según el seno comprometido:

  • El seno frontal localiza su dolor en la región fronto-orbitaria.
  • El seno maxilar localiza en la mejilla, el maxilar y paladar.
  • El seno etmoidal localizan entre los ojos y órbitas y puede ser agravado por los movimientos oculares.
  • El seno esfenoidal puede dar dolor referido en diferentes partes de la cabeza.

Dolor facial idiopático persistente

Es un síndrome mal definido que generalmente se diagnóstica por exclusión. No tiene una causa clara, aunque es relativamente frecuente.

Este tipo de dolor se caracteriza por ser continuo, diario o casi diario, uni o bilateral, localizado en un área facial circunscrita, pero que puede irradiarse más difusamente, no tiene carácter neurálgico y no se acompaña de ninguna lesión craneofacial, ni neurológica (17).

Conclusiones

El dolor siempre ha limitado a la especie humana para un desarrollo ideal y ha servido de traba para una expansión adecuada como especie. El dolor facial ha sido residual en el cómputo general, pero eso no quiere decir que sea menos limitante. Es por ello que es tan importante conocer los distintos tipos de dolor facial y la forma de clasificarlos para conseguir un diagnóstico precoz y un tratamiento ideal.

Conflicto de intereses

No existe conflicto de intereses entre los autores de tipo económico, profesional o personal que hayan podido influir durante el proceso investigador, incluida la redacción del informe final que se remite a la revista.

Bibliografía

  1. González Blanco, O, Solórzano Peláez AL, Balda Zavarce R, et al. Enfoque multidisciplinario en el estudio del dolor bucofacial persistente. Acta odontol. Venez. 1999; 37(3), 30-2.
  2. Craig KD. Emotional aspects of pain. En: Wall PD, Melzack R, editores. Textbook of pain. Edinburgh: Churchill Livingstone; 1989: 220-230.
  3. Feuerstein M. Definitions of pain. En: Tollison CD, editor. Handbook of chronic pain management. Baltimore: Williams & Wilkins; 1989: 2-5.
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  5. Gatchel RJ, Stowell AW, Wildenstein L, Riggs R, Ellis E. Efficacy of an early intervention for patients with acute temporomandibular disorderrelated pain: a one-year outcome study. JADA 2006;137(3):339-47.
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  17. SECOM Sociedad Española de Cirugía Oral y Maxilofacial; López Davis, Antonio; Martín-Granizo López, Rafael. Cirugía Oral y Maxilofacial. 3ª ed. Madrid: SECOM, 2012.
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