Evaluación de la rotación interna glenohumeral en tenistas jóvenes

Incluido en la revista Ocronos. Vol. VI. Nº 6–Junio 2023. Pág. Inicial: Vol. VI; nº6: 262

Autor principal (primer firmante): Sergio Blanco Tena

Fecha recepción: 24 de mayo, 2023

Fecha aceptación: 21 de junio, 2023

Ref.: Ocronos. 2023;6(6) 262

Autores:

Sergio Blanco Tena, Irene Figuer Enciso, Idoia Iglesias Martin

Resumen

Objetivo: Comparar dos técnicas de movilización articular para ver cual de ellas es más efectiva a la hora de mejorar la amplitud articular de la rotación interna del hombro en tenistas jóvenes.

Publica TFG cuadrado 1200 x 1200

Material y métodos: La muestra consta de 14 niños y niñas de edades comprendidas entre 11 y 16 años de la Federación Aragonesa de Tenis.

Se les realizaron unas pruebas preliminares con el objetivo de evaluar la amplitud articular del hombro, su estabilidad y el estado de los músculos implicados en la rotación interna. Posteriormente se les dividió en 3 grupos: a uno se le aplicó tracciones, al segundo movilizaciones articulares rotatorias en aducción horizontal y el tercero quedó como grupo control.

Resultados: Nos muestran que, en general, al aplicar ambos tratamientos se consigue un ligero aumento del rango articular de la rotación interna y la aducción horizontal del hombro, sin embargo, sólo al aplicar la tracción observamos un aumento significativo de la aducción horizontal.

Conclusiones: Al aplicar el tratamiento consistente en tracciones se consigue un aumento de la rotación interna, pero principalmente de la aducción horizontal. En cambio, al aplicar el estiramiento capsular se observa un mayor aumento de la rotación interna.

Palabras clave: Articulación glenohumeral, amplitud articular del hombro en tensitas jóvenes, estiramiento capsula posterior del hombro

Introducción

Los profesionales de la salud y el deporte han mostrado gran interés por las modificaciones del hombro dominante en todos aquellos atletas cuya especialidad deportiva requiere un trabajo por encima de los 90º de flexión de hombro.

Numerosos estudios han examinado y comparado de forma bilateral el rango de movimiento (2, 5, 7, 8, 18, 21), la fuerza muscular (2, 14, 22, 23), actividad electromiográfica (25) y la biomecánica (6, 9) en el hombro de estos deportistas.

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Diversos estudios realizados a tenistas profesionales y federados han apreciado menores amplitudes de rotación interna, referido al brazo dominante.

Chrinn, Priest y Kent (26), en un estudio realizado a un grupo internacional de 83 tenistas, varones y mujeres de edades comprendidas entre los 14 y 50 años, observaron una disminución significativa en la amplitud de la rotación interna activa del hombro del brazo dominante, frente al no dominante (diferencia promedio = 6,8º varones y 11,9º en mujeres).

Los varones también presentaban un aumento significativo de la amplitud de la rotación externa en el brazo dominante, respecto del no dominante.

Un estudio realizado por Kliber y cols (12) en un grupo de 39 miembros de la U.S Tennis Association National Tennis Team y del programa profesional, demostró que en el brazo dominante existe una menor amplitud de la rotación glenohumeral interna pasiva, que afecta también a la rotación completa.

Las diferencias respecto a la rotación medial se hacen más evidentes con la edad y con los años dedicados a este deporte. Ellenbecker y cols (8) observaron, en un estudio llevado a cabo en un grupo de 203 tenistas júnior de élite de edades entre los 11 y 17 años, que presentaban una disminución importante de la amplitud activa de la rotación glenohumeral interna y de la rotación completa al comparar el brazo dominante y el no dominante.

Las diferencias promedio de la amplitud de rotación interna fueron de 11º en los 113 varones y de 8º en las 90 mujeres. No se apreciaron diferencias significativas en cuanto a la rotación externa glenohumeral al comparar ambos brazos.

Estas adaptaciones del movimiento son asociadas por varios estudios, a cambios en las estructuras capsulares como consecuencia de movimientos repetitivos de lanzamiento (3, 11, 13, 15, 16, 19).

Según Jobe et al (3) el aumento de la rotación externa está asociado a una atenuación gradual de la parte anteroinferior de la capsula y restricción ligamentosa. Mientras Burkart (3) mantiene que la perdida de rotación interna es consecuencia de un acortamiento de la capsula posterior del hombro.

Recientemente, numerosos investigadores han documentado otra posible causa de la adaptación del rango de movimiento en estos deportistas. Esta causa está relacionada con adaptaciones óseas del húmero y la glenoides provocadas por fuerzas musculares sobre la cabeza humeral durante los movimientos repetitivos (18, 20, 21).

Estas adaptaciones óseas crean un aumento de la retroversión, dando como resultado un aumento de la rotación externa y una pérdida de rotación interna. Algunos estudios (5, 17) han constatado que la retroversión y la subsecuente adaptación del movimiento pueden ocurrir en edades tempranas, probablemente entre los 12-16 años.

El estudio realizado por Paul A. Borsa et al. (28) quiso demostrar de forma objetiva si había algún tipo de cambio en la posición de la cabeza humeral del hombro dominante con respecto al no dominante y ver si esta modificación anatómica influía en la disminución de la rotación interna.

Los datos obtenidos demostraron que no había una diferencia significativa en la posición de la cabeza humeral del hombro dominante al no dominante y que la translación glenohumeral no está relacionada con la disminución de la rotación interna.

Con el fin de discernir la posible causa de la disminución de la rotación interna, hemos realizado una prueba preliminar que nos han llevado a aceptar la hipótesis de que la disminución de la rotación interna de hombro está asociada a una retracción de la cápsula posterior y discriminar la idea de que esta modificación de movimiento es como consecuencia de una translación glenohumeral.

Por esta razón, el objetivo de nuestro estudio de investigación es comprobar que la aplicación de tracciones grado III, resultan más efectivas que la movilización articular rotatoria en aducción horizontal a la hora de mejorar el grado de amplitud de la rotación interna de hombro.

Material y métodos

Este estudio consiste en un ensayo clínico aleatorio, en el que se pretende observar los resultados obtenidos tras la aplicación de dos tratamientos diferentes:

  1. Tracciones
  2. Movilización articular rotatoria (estiramiento capsular)

La muestra fue obtenida de la Federación Aragonesa de Tenis y consta de 15 niños y niñas de entre 12 y 15 años. Todos ellos compiten de forma regular a nivel autonómico y regional y asisten diariamente a los entrenamientos.

Esta muestra fue elegida basándose en los siguientes criterios de inclusión y exclusión:

  • Que tengan una edad comprendida entre 12 y 15 años
  • Que asistan regularmente a los entrenamientos
  • Que compitan
  • Que practiquen estiramientos
  • Que no presenten una traslación anterior de la cabeza humeral.

Antes de comenzar el estudio nos pusimos en contacto con el preparador físico para informarle en que iba a consistir nuestro trabajo y asegurarnos de que el estudio no iba a interferir en su programa de entrenamiento.

Al ser un estudio dirigido a deportistas menores de edad, ha sido necesario un consentimiento informado firmado por los padres. Una vez firmados y entregados estos consentimientos, realizamos una prueba preliminar consistente en:

  • Anamnesis inicial donde se recopilan una serie de datos personales en relación a su actividad deportiva, programación del entrenamiento y distribución del tiempo que dedican a la preparación física, preparación técnico-táctica y estiramientos.
  • Balance articular basado en la goniometría.
  • Valoración del dolor mediante una escala analógica visual.
  • Test de recontraje de la cabeza humeral.
  • Balance muscular.
  • Test de estabilidad de la articulación glenohumeral.
  • Tests de longitud y resistencia muscular.

Para la realización del estudio goniométrico hemos tomado como referencia la goniometría según Norkin-White (27):

Flexión

Colocamos al sujeto en decúbito supino, con las rodillas flexionadas para estirar la columna lumbar. Colocamos el hombro en 0º de abducción, aducción y rotación. Colocamos el codo en extensión de forma que la tensión en la cabeza larga del músculo tríceps no llegue a limitar el movimiento. Colocamos el antebrazo en una pronosupinación neutra.

Estabilizamos la escápula evitando la báscula en sentido posterior, la rotación hacia arriba y la elevación escapular. Ponemos el inclinómetro en el eje longitudinal del húmero.

Flexionamos el hombro elevando el húmero y separándolo de la camilla, trayendo la mano por encima de la cabeza del sujeto. Mantenemos la extremidad en posición neutral de abducción y ad durante el movimiento.

El punto final de la amplitud de la flexión glenohumeral lo apreciamos al notar una resistencia continua al movimiento, y el intento de continuarlo provoca en la articulación una rotación en sentido superior, una báscula posterior o la elevación de la escápula.

Extensión

Colocamos al sujeto en bipedestación, mirando a un punto fijo, con los pies ligeramente separados. Colocamos el hombro en 0° de abducción, aducción y rotación. Colocar el codo en ligera flexión, y el antebrazo en 0° de supinación y pronación.

Estabilizamos la escápula a la altura del ángulo inferior o del acromion y apófisis coracoides, con el fin de evitar la elevación y báscula en sentido anterior de la escápula.

Colocamos el inclinómetro en la parte posterior del húmero, siguiendo su eje longitudinal. El movimiento para la prueba consiste en extender el hombro llevando el húmero hacia atrás. Mantener la extremidad en posición neutra de abducción y aducción durante el movimiento.

El punto final de la amplitud de movimiento se aprecia al notar resistencia al continuar el movimiento, y el intento de continuarlo provoca en la escápula una báscula anterior o la elevación del mismo.

Abducción

Colocamos al sujeto en bipedestación, con el codo en extensión, de forma que la tensión en la cabeza larga del tríceps no llegue a limitar el movimiento. Y el antebrazo en pronosupinación neutra. Estabilizamos la escápula con el fin de evitar la rotación en sentido superior y la elevación escapular.

Realizamos la abducción del hombro desplazando el húmero en sentido lateral, separándolo del tronco. Mantener la extremidad en rotación lateral y en posición neutral de flexión y extensión durante el movimiento. El punto final de la amplitud de movimiento se aprecia al notar resistencia al continuar el movimiento.

El intento de continuarlo provoca en la escápula una elevación de la misma.

Rotación interna

Colocamos al sujeto en bipedestación, le pedimos que mire a un punto fijo y separe los pies ligeramente. El brazo que va a examinarse en 90° de abducción del hombro. Colocar el antebrazo perpendicular a la pared, y en 0° de supinación y pronación.

Al inicio de la amplitud, generalmente es necesario estabilizar el extremo distal del humero, con el fin de mantener el hombro en 90° de abducción. Al llegar al final del recorrido de la amplitud se estabiliza la clavícula, apófisis coracoides y acromion de la escápula, con el propósito de evitar la báscula en sentido anterior y la proyección hacia delante de la misma.

Para una mayor fijación colocamos al sujeto contra la pared, de forma que consigamos la estabilización escapular. Colocamos el inclinómetro en el eje longitudinal del cúbito, sobre la musculatura extensora del antebrazo.

Rotamos el hombro en sentido medial, desplazando el antebrazo hacia abajo y llevando la palma de la mano hacia la pared. Mantener el hombro en abducción 90° y el codo flexionado 90° durante el movimiento.

El punto final de la amplitud de movimiento se aprecia al notar resistencia a continuar el movimiento, y el intento de continuarlo provoca una báscula anterior de la escápula.

Rotación externa

Colocamos al sujeto en bipedestación, le pedimos que mire a un punto fijo y separe los pies ligeramente. El brazo que va a examinarse en 90° de abducción del hombro.

Colocar el antebrazo perpendicular a la pared, y en 0° de supinación y pronación. Al inicio de la amplitud, generalmente es necesario estabilizar el extremo distal del humero, con el fin de mantener el hombro en 90° de abducción.

Al llegar al final del recorrido de la amplitud se estabiliza la clavícula, apófisis coracoidesy acromion de la escápula, con el propósito de evitar la báscula posterior y la retracción de la escápula. Para una mayor fijación colocamos al sujeto contra la pared, de forma que consigamos la estabilización escapular.

Colocamos el inclinómetro en el eje longitudinal del cúbito, sobre la musculatura flexora del antebrazo. Rotamos el hombro en sentido lateral, desplazando el antebrazo hacia arriba y acercando el dorso de la mano hacia la pared. Mantener el hombro en abducción 90° y el codo flexionado 90° durante el movimiento.

El punto final de la amplitud de movimiento se aprecia al notar resistencia a continuar el movimiento, y el intento de continuarlo provoca una báscula posterior de la escápula y retracción de la escápula.

Ver imagen en Anexos – Evaluación de la rotación interna glenohumeral en tenistas jóvenes, al final del artículo.

Aducción horizontal

Colocamos al sujeto en decúbito supino, con el brazo que va a examinarse en 90° de flexión del hombro. Colocamos el antebrazo perpendicular a la superficie de la camilla, en pronosupinación neutra. El codo no debe apoyar en la camilla.

Al inicio de la amplitud, generalmente es necesario estabilizar el extremo distal del humero, con el fin de mantener el hombro en 90° de abducción. Estabilizamos la escápula durante todo el recorrido para que no haya báscula de ésta.

Colocamos el inclinómetro sobre el tríceps, siguiendo el eje longitudinal del húmero. Rotamos el hombro en sentido interno en el plano horizontal, desplazando el antebrazo hacia la línea media. Mantener el hombro en flexión de 90° y el codo flexionado 90° durante el movimiento.

El punto final de la amplitud de movimiento se aprecia al notar resistencia al continuar el movimiento, y el intento de continuarlo provoca una báscula de la escápula.

Cada medición la realizamos en los dos brazos siguiendo el mismo método. Tras realizar cada movimiento pasivamente, anotamos los grados que nos marca el inclinómetro en la ficha de cada sujeto.

Para la medición del dolor hemos utilizado una escala analógica visual (EVA). La Escala consiste en una línea horizontal donde se señala el 0 y el 10. El sujeto hará una marca en función de su grado de dolor teniendo en cuenta que el 0 es la total ausencia de dolor y 10 el máximo dolor posible.

Con la realización de la prueba de recentraje de la cabeza humeral (28) queremos comprobar si la posición de la cabeza humeral influye en la disminución de la amplitud de la rotación interna. Para ello, colocamos al tenista en sedestación con los brazos a lo largo del cuerpo, codo en extensión y con una pronosupinación neutra del antebrazo.

A continuación, le decimos al sujeto que realice una rotación interna activa de hombro hasta su máxima amplitud. Cuando llegue a ésta, le pedimos que mantenga la posición y, estabilizando la escápula, procedemos a realizar un empuje en dirección dorsal con la intención de colocar la cabeza humeral en su posición fisiológica.

En esta nueva posición de la cabeza, le decimos al sujeto que intente aumentar su grado de rotación interna. Si el tenista consigue aumentar el grado de rotación consideraremos que la posición de la cabeza humeral influye en el grado de amplitud articular. Si por el contrario, no consigue aumentar el grado de rotación, consideraremos que la posición no influye.

Otra de las pruebas que realizamos es la valoración de la inestabilidad de hombro (28), con ella pretendemos comprobar el grado de estabilidad de la articulación glenohumeral. Realizaremos este test con el paciente en sedestación, con el hombro en ligera abducción, flexión y rotación externa, siguiendo el plano de la escápula. El antebrazo colocado en ligera pronación descansa sobre una superficie plana.

A continuación, realizaremos movimientos de translación antero posterior fijando la escápula. De forma subjetiva valoraremos de 0 a 6 el grado de estabilidad, siendo 3 una situación normal, 0 una situación de completa hipomovilidad y 6 una situación de hipermovilidad.

Para valorar la longitud y sensación al final del movimiento, consideramos que los test que se realizan habitualmente son inespecíficos para nuestro trabajo (27, 30, 31). Por esta razón, hemos adaptado los estiramientos analíticos Neiger (29) de los músculos implicados en la rotación interna de hombro, para poderlos utilizar en nuestra valoración:

Pectoral Mayor: Colocamos al tenista en decúbito supino con el brazo fuera de la camilla y el borde axilar de la escápula lo más próximo posible al lateral de la misma para poder llevar el muñón del hombro en retropulsión.

Los miembros inferiores están flexionados de forma que disminuya la lordosis lumbar y el tronco se coloca en rotación lateral para estirar la fascia abdominal. Realizaremos una contratoma en el tórax y la toma la pondremos en las superficies anteriores del brazo y el antebrazo.

El brazo del individuo se abduce frontalmente 90º con abducción horizontal y rotación externa máxima.

Dorsal Ancho: Colocaremos al sujeto en decúbito contralateral al músculo que se pretende estirar. Se coloca un rodillo debajo de la cresta iliaca a la vez que el miembro inferior que está en contacto con la camilla realiza una triple flexión, el otro permanecerá extendido con el pie fuera de la camilla.

De esta forma, se consigue una retroversión pélvica, una cifosis dorsolumbar y una inclinación contralateral. Cogemos su brazo y llevamos el hombro hacia una flexión, abducción y rotación externa máxima, con la otra mano haremos una contratoma en la cresta iliaca.

El estiramiento lo llevamos a cabo aumentando la abducción del brazo y aplicando una presión caudal en la cresta iliaca.

Tríceps braquial: Colocamos al sujeto en decúbito supino con el borde axilar de la escápula lo más cerca posible del borde de la camilla, al igual que la cabeza, que está lo más próxima posible al borde superior de la camilla y los miembros inferiores flexionados para evitar la extensión del raquis.

El preestiramiento consiste en flexionar totalmente el codo con el hombro en posición anatómica de forma que el estiramiento se lleve a cabo flexionando la articulación escápulo-humeral.

Valoraremos la longitud de cada músculo subjetivamente, clasificándola como normal, acortado o elongado. De la misma manera valoraremos la resistencia muscular basándonos en la sensación al final del movimiento (tope).¿?

Para realizar las pruebas del balance muscular según Daniels (31) nos hemos basado en la premisa de que todas las pruebas las comenzaremos con la ejecución del grado 5, partiendo de la base de que todos los sujetos están en condiciones óptimas de fuerza muscular.

Dorsal Ancho y Redondo Mayor: Colocamos al paciente en decúbito prono, con los brazos a los lados, y el hombro en rotación interna. EI paciente eleva el brazo de la mesa, manteniendo el codo recto.

  • Si el paciente realiza el movimiento completo frente a la máxima resistencia diremos que tiene un grado 5.
  • Si el paciente realiza el movimiento completo, pero cede frente a una resistencia fuerte, diremos que tiene un grado 4.

Pectoral Mayor: Colocamos al sujeto en decúbito supino y comprobamos la amplitud de movimiento. Se le pide que desplace el brazo en aducción horizontal, manteniéndolo paralelo al suelo y sin rotarlo. Como vamos a examinar el músculo completo, el paciente realiza el movimiento completo de la aducción horizontal del hombro.

  • Si el paciente ejecuta el movimiento completo frente a la máxima resistencia diremos que tiene un grado 5.
  • Si el paciente ejecuta el movimiento completo frente a una resistencia de fuerte a moderada, pero el músculo muestra cierta «cesión» en la amplitud límite, estaremos ante un grado 4.

Tríceps Braquial: Colocamos al sujeto en decúbito prono sobre una mesa. El tenista inicia el test con el brazo en abducción de 90″ y el antebrazo flexionado colgando verticalmente a un lado de la mesa. Sostenemos el brazo del tenista por debajo del codo. La otra mano la utilizamos para aplicar una resistencia hacia abajo sobre la superficie dorsal de la muñeca. El sujeto extiende el codo, completando la amplitud del movimiento 0 hasta que el antebrazo queda horizontal respecto al suelo.

  • Si el paciente ejecuta el movimiento completo y se mantiene con fuerza frente a la máxima resistencia será un grado 5
  • Si el paciente ejecuta el movimiento completo frente a una resistencia fuerte, pero si la fuerza cede en el punto límite del movimiento será un grado 4.

Redondo menor: Colocamos al sujeto en decúbito prono, con la cabeza ladeada hacia el lado de la prueba. El hombro está en abducción de 90º con el brazo completamente sobre el borde de la mesa. Nos colocamos de pie, en el lado de la prueba, a nivel de la cintura del tenista.

Dos dedos de una mano se utilizan para aplicar la resistencia en la muñeca, la otra mano sostiene el codo para proporcionar cierto contrapeso al final del movimiento. Para realizar la prueba el tenista desplaza el brazo hacia arriba, completando el movimiento de rotación externa.

  • Si el tenista ejecuta el movimiento completo y se mantiene con fuerza frente a la resistencia de los dos dedos, lo consideraremos un grado 5.
  • Si el sujeto ejecuta el movimiento completo, pero el músculo cede al final del mismo, lo consideraremos un grado 4.

Una vez realizadas todas estas pruebas, procedimos al análisis de los datos con el fin de seleccionar los tratamientos que aplicaríamos después. Los resultados mostraron una disminución del rango de movimiento de la aducción horizontal y la rotación interna con a la bibliografía consultada (27).

Tratamientos elegidos para aumentar el rango articular

Tracciones grado III de la articulación glenohumeral

Las tracciones grado III es una de las formas más efectivas para restaurar el juego articular normal. El estiramiento del tejido conjuntivo acortado de los músculos, cápsulas articulares y ligamentos puede incrementar y mantener la movilidad (28)

Colocamos al tenista en decúbito supino sobre la camilla, con el brazo que va a examinarse en 90° de flexión del hombro. Colocamos el antebrazo perpendicular a la superficie de la camilla, y en pronosupinación neutra. Una vez posicionado, procedemos a realizar una aducción horizontal pasiva máxima fijando la escápula.

Cuando llegamos al final del movimiento pasivo, retrocedemos unos grados y realizamos la tracción. Para realizarla, haremos una toma lo más proximal posible con las dos manos y la contratoma la llevaremos a cabo poniendo su codo en nuestro esternón.

Una vez conseguido el grado III de tracción, la mantendremos 30 segundos. La tracción la realizaremos de forma progresiva al igual que la vuelta a la normalidad. Este mismo procedimiento lo realizaremos dos veces más.

Estiramiento de la cápsula posterior a través de una movilización articular rotatoria en aducción horizontal

Colocamos al tenista en decúbito supino sobre la camilla, con el brazo que va a examinarse en 90° de flexión del hombro. Colocamos el antebrazo perpendicular a la superficie de la camilla, y en pronosupinación neutra. Una vez posicionado, realizamos

una aducción horizontal pasiva fijando la escápula. A partir de esta posición, pediremos al tenista una contracción isométrica contra resistencia a la abducción horizontal para evitar cualquier tipo de resistencia muscular. Mantendrá esta contracción durante 7 segundos, le pediremos que relaje.

Seguiremos el movimiento de aducción horizontal que habíamos comenzado, con el propósito de ir estirando la cápsula posterior del hombro. Mantendremos esta nueva posición 20 segundos y a partir de esta repetimos el mismo proceso dos veces más, con el fin de avanzar hacia la máxima amplitud de la aducción horizontal y así estirar la cápsula posterior.

Una vez seleccionados los dos tratamientos, dividimos la muestra de forma aleatoria en tres grupos: dos experimentales y uno control.

A cada uno de los experimentales se les adjudicó un tratamiento. Ambos tratamientos se realizaron 2 veces por semana, durante un periodo de 3 semanas. Cuando finalizamos el tratamiento volvimos a realizar las mismas pruebas que en la valoración inicial (goniometría, test de estabilidad etc.).

Resultados

Tabla 1: Datos estadísticos descriptivos de los grupos de tracción, estiramientos y control de las variables edad, años de práctica, entrenamientos tácticos y físicos y estiramientos diarios.

Ver tabla en Anexos – Evaluación de la rotación interna glenohumeral en tenistas jóvenes, al final del artículo.

El número total de la muestra es de 14 personas con edades comprendidas entre los 11 y los 16 años, compuesta por 9 chicas y 5 chicos. La media de edad es de 13,29 (+/- 1,8) años. El tiempo medio diario para la preparación física es de 45 minutos y el de estiramientos es de 10,25 minutos con una parte de preparación en pista de 90 minutos diarios.

Tras la primera medición goniométrica hallamos los siguientes valores medios de cada movimiento articular:

Tabla 2: Valores medios de la amplitud glenohumeral en diferentes movimientos articulares.

En la tabla 1 se aprecia la distribución de la muestra por grupos.

Ver tabla en Anexos – Evaluación de la rotación interna glenohumeral en tenistas jóvenes, al final del artículo.

Figura 3: Comparación entre las 1ª y 2ª mediciones de la aducción horizontal, rotación interna y rotación externa de los tenistas en brazo dominante y no dominante por grupos de tratamiento.

Ver figura en Anexos – Evaluación de la rotación interna glenohumeral en tenistas jóvenes, al final del artículo.

En la figura 3 encontramos las diferencias de medición pre y postratamiento de la aducción horizontal y de las rotaciones interna y externa del lado dominante y no dominante de los tenistas, por grupos de tratamiento.

En el grupo de estiramientos se aprecia un aumento de la rotación interna del brazo dominante tras el tratamiento. En la primera medición la media del grupo era de 36º frente a 62,5º de la segunda medición. Así pues, se observa una ganancia de 26,5º. Sin embargo, la aducción horizontal no ha tenido cambios destacables.

En el grupo de tracciones se ve un aumento 12,2º en la aducción horizontal del brazo dominante tras el tratamiento, mientras que la ganancia de la rotación interna es de 5,3º.

En cuanto a la rotación externa del brazo dominante, no se observa ningún cambio en el grupo de estiramiento capsular mientras que en el grupo de tracciones se ve un aumento de 3,8º de la segunda medición frente a la primera.

Tabla 4: Comparación entre la medición 1ª y 2ª de la aducción horizontal, rotación interna y rotación externa del brazo dominante entre grupos.

Ver tabla en Anexos – Evaluación de la rotación interna glenohumeral en tenistas jóvenes, al final del artículo.

En esta tabla no se aprecian cambios significativos en ninguno de los grupos, en la aducción horizonta, rotación interna y rotación externa del brazo dominante, tras los tratamientos.

Tabla 5: Comparación entre la medición 1ª y 2ª de la aducción horizontal, rotación interna y valoración de la inestabilidad del brazo dominante en el grupo de estiramientos.

Ver tabla en Anexos – Evaluación de la rotación interna glenohumeral en tenistas jóvenes, al final del artículo.

En la tabla 5 se comparan las mediciones 1ª y 2ª de la aducción horizontal, rotación interna y valoración de la inestabilidad del brazo dominante en el grupo de estiramientos. En ninguno de los casos las diferencias son significativas.

Tabla 6: Comparación entre la medición 1ª y 2ª de la aducción horizontal, rotación interna y valoración de la inestabilidad del brazo dominante en el grupo control.

Ver tabla en Anexos – Evaluación de la rotación interna glenohumeral en tenistas jóvenes, al final del artículo.

En la tabla 6 se comparan las mediciones 1ª y 2ª de la aducción horizontal, rotación interna y valoración de la inestabilidad del brazo dominante en el grupo control. En ninguno de los casos las diferencias son significativas.

Tabla 7: Comparación entre la medición 1ª y 2ª de la aducción horizontal, rotación interna y valoración de la inestabilidad del brazo dominante en el grupo de tracción.

Ver tabla en Anexos – Evaluación de la rotación interna glenohumeral en tenistas jóvenes, al final del artículo.

En la tabla 7 se comparan las mediciones 1ª y 2ª de la aducción horizontal, rotación interna y valoración de la inestabilidad del brazo dominante en el grupo de tracción. En la aducción horizontal encontramos diferencias significativas (p=0,028), mientras que en la rotación interna y en la valoración inestabilidad no se encuentran diferencias significativas.

Discusión de los resultados

El hombro es una unidad biomecánica compleja donde la estabilidad glenohumeral va a depender tanto de componentes óseos como de tejidos blandos.

En diversos estudios se muestra que la amplitud articular de la rotación interna y externa se encuentran modificadas en el hombro dominante respecto al no dominante. Mientras la rotación interna se encuentra disminuida la rotación externa se ve aumentada (2, 5, 7, 8, 18, 21).

En el estudio llevado a cabo por Ellenbecker y cols (8) donde se analizaron 203 tenistas júnior de élite de edades entre los 11 y 17 años, que presentaban una disminución importante de la amplitud de la rotación glenohumeral interna al comparar el brazo dominante y el no dominante.

Las diferencias promedio de la amplitud de rotación interna fueron de 11º en los 113 varones y de 8º en las 90 mujeres. En nuestro estudio hemos podido apreciar estos cambios descritos en la bibliografía, aunque la diferencia media (1,64) no haya sido tan evidente.

Este hecho puede estar relacionado con que el programa de compensación que realizan estos tenistas haya podido interferir disminuyendo la diferencia del rango articular entre los dos hombros.

El objetivo de nuestro estudio es el de comprobar si las tracciones de grado 3 son más eficaces que los estiramientos a la hora de aumentar la rotación interna de hombro.

Al analizar los datos, no hemos observado diferencias significativas entre las mediciones pre y postratamiento de la aducción horizontal y la rotación interna del brazo dominante de los tenistas entre el tratamiento de tracción y el de estiramiento.

Sin embargo, haciendo una comparación pre y postratamiento en cada uno de los grupos por separado, si que hallamos diferencias significativas en el aumento de la aducción horizontal en el grupo de tracción (p= 0,028).

Algunos autores piensan (35) que hay que ser cautelosos a la hora de realizar movilizaciones para mejorar la flexibilidad de la cápsula posterior, ya que estas maniobras puede que vuelvan más inestable la articulación.

Pero teniendo en cuenta los resultados obtenidos, podemos decir, que esta ganancia en la amplitud de movimiento tras la aplicación del tratamiento de tracciones, no se deriva de un aumento en la inestabilidad de la articulación glenohumeral, ya que no hay un cambio significativo entre la primera y segunda medición en la valoración de la inestabilidad de esta articulación (tabla 5).

El hecho de no haber visto una diferencia significativa en el rango de movimiento de la rotación interna, entre la medición 1ª y 2ª, nos hace pensar que quizás el principal causante de esta disminución no sea la retracción de la cápsula posterior.

En relación a la posible causa de la disminución de la rotación interna y el aumento en la rotación externa en el brazo dominante de los tenistas, se observan discrepancias en la bibliografía.

Mientras que algunos investigadores piensan que este fenómeno puede estar asociado a un aumento de la laxitud de la cápsula anterior y un acortamiento de la cápsula posterior (33,34,36) otros autores defienden que esta alteración puede estar asociada a adaptaciones óseas, ya que se ha apreciado que hay una mayor retroversión de la cabeza humeral en el brazo dominante con respecto al no dominante. (32,35).

Analizando los datos obtenidos en la figura 2, podemos observar que en el grupo de estiramientos la mayor ganancia de movimiento se obtiene en la rotación interna, no siendo ésta una diferencia significativa (p=0,068). En el grupo de tracciones, por el contrario, la mayor ganancia de movimiento se ha conseguido en la aducción horizontal.

Limitaciones

  • Una n=14 es una muestra muy escasa para poder realizar un estudio de estas características.
  • Ha habido dificultades a la hora de aislar el movimiento glenohumeral para realizar la goniometría.
  • No sabemos si la mejora de la rotación interna en el grupo de estiramientos es debida al estiramiento de los rotadores internos o de la cápsula posterior.

Conclusiones

No se observan diferencias significativas en la amplitud de la rotación interna del hombro dominante en los tenistas, tras la aplicación de los tratamientos de tracción y de movilización articular rotatoria.

La aplicación de una tracción grado III en una posición de aducción horizontal mejora la amplitud de la aducción horizontal de forma significativa sin comprometer la estabilidad del hombro.

El estiramiento de la cápsula posterior a través de una movilización articular rotatoria mejora la amplitud de la rotación interna, aunque no se han obtenido resultados significativos.

23   Anexos

VALORACIÓN INICIAL (anamnesis)

  1. Datos personales
    • Nombre
    • Apellidos
    • Fecha de nacimiento:
    • Talla:
    • Peso:

  2. Datos deportivos
    • ¿Desde cuándo juegas al tenis?
    • ¿Cuántas horas semanales entrenas?
    • ¿Cuántos minutos dedicas a estirar todavía?
    • ¿Cuántas horas dedicas a la preparación física a la semana?
    • ¿Y a la preparación técnico – táctica?
    • ¿Cuál es tu brazo dominante?

  3. Lesiones
    • ¿Alguna vez has sufrido patología de hombro?
    • ¿Has recibido tratamiento fisioterápico?

  4. Escala analogical visual: dolor de hombre.
    • Señala con una marca en el lugar que represente tu dolor, 0 es AUSENCIA DE DOLOR y 10 MÁXIMO DOLOR.

0 —————————————–10

¿Dónde duele?

¿Cómo es el dolor?

¿Cuándo apareció?

¿Aparece al hacer algún movimiento concreto? 

Anexos – Evaluación de la rotación interna glenohumeral en tenistas jóvenes.pdf

 

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