Índice
Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 8–Agosto 2026.
Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 8: 789
Autor principal (primer firmante): Estefany Sofia Chourio Bohorquez
Fecha recepción: 24/07/2026
Fecha aceptación: 20/08/2026
Ref.: Ocronos. 2026;9(8): 789
Autores:
Estefany Sofía Chourio Bohorquez
Isabel Pardo Jiménez
María Inés Leal Lidón
Andrea Force Revuelto
Elisa Isabel Pérez Monterde
Francisca Latorre Moya
Técnico en cuidados auxiliares de Enfermería
Palabras clave: metabolismo óseo, gammagrafía ósea, PET, Medicina nuclear, diagnóstico por imagen.
Resumen
La valoración del metabolismo óseo es fundamental para el diagnóstico y seguimiento de numerosas enfermedades que afectan al esqueleto. Las técnicas de Medicina nuclear, especialmente la gammagrafía ósea y la tomografía por emisión de positrones (PET), permiten analizar la actividad metabólica del tejido óseo antes de que aparezcan alteraciones visibles mediante otras pruebas de imagen. Gracias a su elevada sensibilidad, estas exploraciones facilitan la detección precoz de fracturas ocultas, metástasis óseas, infecciones, enfermedades inflamatorias y trastornos metabólicos.
Aunque ambas técnicas presentan características diferentes, son complementarias y su utilización depende de la patología sospechada y de las necesidades clínicas del paciente. Este artículo revisa las principales aplicaciones de la gammagrafía ósea y del PET en la evaluación del metabolismo óseo, destacando sus ventajas, limitaciones y perspectivas de futuro.
Introducción
El tejido óseo está sometido a un proceso continuo de formación y reabsorción conocido como remodelado óseo. Este mecanismo permite mantener la resistencia del esqueleto, reparar pequeñas lesiones y adaptarse a las necesidades del organismo. Cuando este equilibrio se altera pueden aparecer enfermedades como osteoporosis, infecciones, procesos inflamatorios, tumores o metástasis.
Las técnicas convencionales de imagen, como la radiografía, la tomografía computarizada (TC) o la resonancia magnética (RM), muestran principalmente cambios anatómicos. Sin embargo, muchas enfermedades producen inicialmente alteraciones funcionales que aún no son visibles mediante estas exploraciones.
La Medicina nuclear aporta una información diferente, ya que permite estudiar la actividad metabólica del hueso mediante radiofármacos que se concentran en las zonas con mayor remodelado óseo. Entre las técnicas más utilizadas destacan la gammagrafía ósea y la tomografía por emisión de positrones (PET), herramientas de gran utilidad tanto para el diagnóstico como para el seguimiento de múltiples patologías.
Metabolismo óseo y Medicina nuclear
El metabolismo óseo depende del equilibrio entre la actividad de los osteoblastos, responsables de formar hueso nuevo, y los osteoclastos, encargados de su reabsorción. Cuando aumenta la actividad de alguno de estos procesos, también se incrementa la captación de determinados radiofármacos utilizados en Medicina nuclear.
Esta característica permite detectar áreas con actividad metabólica alterada incluso antes de que existan cambios estructurales apreciables en otras técnicas de imagen.
Gammagrafía ósea
La gammagrafía ósea es una de las exploraciones más utilizadas para estudiar el esqueleto completo. Habitualmente se realiza tras la administración intravenosa de un radiofármaco marcado con tecnecio-99m, que se fija preferentemente en las zonas donde existe mayor actividad osteoblástica.
Su principal ventaja es la elevada sensibilidad para detectar alteraciones óseas, aunque su especificidad es menor, ya que diferentes enfermedades pueden producir un patrón de captación similar.
Entre sus aplicaciones más frecuentes destacan:
- detección de metástasis óseas;
- diagnóstico de fracturas por estrés o fracturas ocultas;
- valoración de infecciones como la osteomielitis;
- estudio de prótesis dolorosas;
- evaluación de enfermedades metabólicas del hueso;
- seguimiento de patologías inflamatorias.
Además, la incorporación de equipos híbridos SPECT/TC permite combinar la información funcional con imágenes anatómicas, mejorando la precisión diagnóstica.
Tomografía por emisión de positrones (PET)
La PET constituye una técnica de imagen molecular que analiza el metabolismo celular mediante diferentes radiofármacos, siendo el más utilizado la fluorodesoxiglucosa (18F-FDG). En determinadas patologías también se emplean otros trazadores específicos para el tejido óseo, como el fluoruro de sodio marcado con flúor-18 (18F-NaF).
El PET ofrece una resolución superior y una mayor capacidad para caracterizar lesiones óseas, especialmente cuando se combina con la tomografía computarizada (PET/TC).
Esta exploración resulta especialmente útil en:
- estadificación de enfermedades oncológicas;
- detección precoz de metástasis óseas;
- evaluación de la respuesta al tratamiento;
- estudio de infecciones complejas;
- identificación de procesos inflamatorios.
En los últimos años también se está investigando su utilidad en enfermedades reumatológicas y trastornos del metabolismo óseo.
Comparación entre gammagrafía y PET
Aunque ambas técnicas permiten valorar la actividad metabólica del hueso, presentan diferencias importantes.
La gammagrafía ósea continúa siendo una prueba ampliamente disponible, con un coste relativamente menor y una excelente sensibilidad para el estudio global del esqueleto.
Por su parte, la PET proporciona imágenes de mayor resolución y una mejor capacidad para diferenciar entre procesos benignos y malignos en determinadas situaciones clínicas, aunque su disponibilidad es menor y supone un mayor coste.
La elección entre ambas exploraciones dependerá del contexto clínico, de la enfermedad sospechada y de los recursos disponibles en cada centro sanitario.
Ventajas clínicas
La utilización de técnicas de Medicina nuclear aporta numerosos beneficios.
Permiten detectar alteraciones funcionales de forma precoz, localizar lesiones múltiples en una única exploración y valorar la extensión real de determinadas enfermedades.
Asimismo, facilitan el seguimiento de la respuesta terapéutica y ayudan a seleccionar el tratamiento más adecuado para cada paciente.
La integración de estas exploraciones con otras modalidades de imagen mejora la precisión diagnóstica y favorece una atención más personalizada.
Perspectivas de futuro
La investigación continúa impulsando el desarrollo de nuevos radiofármacos capaces de identificar procesos biológicos cada vez más específicos.
Además, la incorporación de inteligencia artificial en el análisis de las imágenes permitirá automatizar determinadas tareas, mejorar la cuantificación de la captación y aumentar la precisión diagnóstica.
También se espera un mayor desarrollo de la imagen híbrida PET/RM y de las estrategias de Medicina personalizada, que facilitarán tratamientos más dirigidos y un seguimiento más preciso de las enfermedades óseas.
Conclusiones
La gammagrafía ósea y la PET constituyen herramientas esenciales para la evaluación del metabolismo óseo, ya que ofrecen información funcional que complementa la proporcionada por otras técnicas de imagen. Su capacidad para detectar alteraciones metabólicas de forma precoz permite mejorar el diagnóstico de numerosas enfermedades, especialmente en oncología, traumatología, reumatología y patología infecciosa.
Aunque presentan características diferentes, ambas técnicas son complementarias y su utilización debe adaptarse a las necesidades clínicas de cada paciente. El avance continuo de los radiofármacos, los equipos híbridos y la inteligencia artificial permitirá mejorar aún más la precisión diagnóstica y consolida el papel de la Medicina nuclear en el estudio del metabolismo óseo.
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