La evaluación de la intervención social en el contexto sanitario

Incluido en la revista Ocronos. Vol. V. Nº 11–Noviembre 2022. Pág. Inicial: Vol. V; nº11: 300

Autor principal (primer firmante): Benito Otero del Castillo

Fecha recepción: 3 de septiembre, 2022

Fecha aceptación: 28 de noviembre, 2022

Ref.: Ocronos. 2022;5(11) 300

Autores: Benito Otero del Castillo, Mirian González García

Categoría profesional: Diplomados en Trabajo Social

Resumen

La Evaluación en el Trabajo Social Sanitario es un elemento imprescindible en la intervención social, pues permite discernir si, tras la ejecución de la actuación, se han conseguido paliar o mermar los condicionantes negativos que incidían de forma negativa en la situación, que, en el ámbito sanitario, tendrán siempre que ver con la forma en que la salud del paciente condiciona su relación con su entorno socio-familiar, logrando así una mejora en la misma y obteniendo los resultados previstos en los objetivos planteados.

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Palabras clave

Trabajo Social Sanitario, evaluación, objetivos, salud, intervención social.

De forma introductoria, para situarnos en el tema a exponer, es necesario hacer referencia a los pasos a seguir a la hora de realizar una intervención social. En primer lugar, realizaremos un estudio pormenorizado de la situación en la que vamos a intervenir, para posteriormente hacer una valoración diagnóstica de la misma, en la que lanzamos una hipótesis sobre lo que creemos que está ocurriendo y nuestro pronóstico respecto a lo que ocurrirá en el futuro próximo en caso de no intervenir.

Con esta base, podremos programar las acciones a seguir en bases a unos objetivos coherentes y realistas que den pie a la ejecución de la intervención, en la que se movilizan recursos, se desarrollan actividades y se emplean técnicas enfocadas a la modificación de la situación originaria para su mejora.

Estas fases son las que componen el Método Básico del Trabajo Social, el más extendido y empleado por los profesionales en la cotidianidad de la actividad en las Unidades de Trabajo Social Sanitario.

No obstante, se ha obviado, con intencionalidad, una fase crucial dentro del Método Básico: la Evaluación. Porque, ¿cómo sabremos, sin una correcta evaluación, si se han cumplido los objetivos propuestos o si se ha obtenido una mejora real en la situación de la que partíamos?

Para conocer mejor qué es la evaluación y su importancia en el ámbito social y sanitario, se tratará de indagar más sobre el concepto, a través de los ojos de algunos autores destacados. Comenzaremos por la definición más genérica del término, propuesta por Scriven, uno de los artífices más prolíficos y reconocidos sobre la investigación evaluativa: «proceso por el cual estimamos el mérito o el valor de algo». 1

En su libro La planificación sanitaria: conceptos, métodos, estrategias, Raynald Pineault y Carole Daveluy, abordan la idea desde el contexto sanitario: “La evaluación es un proceso que consiste en determinar y en aplicar criterios y normas con el fin de realizar un juicio sobre los diferentes componentes del programa, tanto en el estadio de su concepción, como de su ejecución, así como sobre las etapas del proceso de planificación que son previas a la programación”. 2

Por otro lado, C.H. Weiss, en su libro Investigación Evaluativa, nos acerca al concepto de la evaluación ya desde una perspectiva de la intervención social que aquí nos atañe, definiéndola así: “La evaluación analiza la relación programa/necesidad social, midiendo el grado, y si es posible, la profundidad, en que sus fines son logrados, y por lo tanto, las necesidades cubiertas, o los problemas solucionados”. 3

En último lugar, aportamos la definición que hacen María José Aguilar Idáñez y Ezequiel Ander-Egg en su libro Evaluación de servicios y programas sociales, como la más extensa y completa: “la evaluación es una forma de investigación social aplicada, sistematizada, planificada y dirigida; encaminada a identificar, obtener y proporcionar de manera válida y fiable, datos e información suficiente y relevante, en que apoyar un juicio acerca del mérito y el valor de los diferentes componentes de un programa (…), o de un conjunto de actividades específicas que se realiza, han realizado o realizarán con el propósito de producir efectos y resultados concretos; comprobando la extensión y el grado en que dichos logros se han dado, de forma tal, que sirva de base o guía para una toma de decisiones racional e inteligente entre cursos de acción, o para solucionar problemas y promover el conocimiento y la comprensión de los factores asociados al éxito o al fracaso de sus resultados”. 4

Teniendo claro el concepto de evaluación adscrito tanto de la forma más genérica, como específica relativa a la intervención social, podemos tratar de relacionarlo con el contexto sanitario que nos atañe.

De este modo, cabe señalar inicialmente que la salud afecta a la forma en que nos relacionamos con nuestro entorno, de manera que, cuando sufrimos una merma en aquella, repercutirá negativamente en nuestras relaciones sociales y familiares, así como en nuestro desenvolvimiento cotidiano.

La intervención social se centra entonces en reducir o paliar estos efectos negativos de índole social y la evaluación concluirá si lo hemos conseguido y, en consecuencia, si se ha obtenido una mejora en la calidad de vida del paciente.

Siendo siempre los déficits en la salud del paciente lo que origina la demanda que motiva la intervención social en el ámbito sanitario, la evaluación se centrará en analizar si los efectos negativos que el problema de salud del paciente producía en su relación con el entorno social han sido resueltos o atenuados en grado suficientemente satisfactorios. O, de no ser así, nos permitirá conocer los objetivos que no se han alcanzado, en qué medida, las áreas de necesidad no cubiertas, el motivo, etc., facilitándonos adaptar la actuación para conseguir la esperada eficacia.

Conclusiones

La evaluación es una fase crucial dentro del Método Básico del Trabajo Social, pues sin ella no podríamos saber si las fases aplicadas con anterioridad a lo largo de toda la intervención social han conseguido su finalidad y por tanto, se ha conseguido mejor el bienestar social del paciente. Pero, aun no siendo así, la riqueza de la evaluación reside en que nos ayudará a discernir el motivo por el cual no se han cumplido los objetivos planteados, aportándonos las claves necesarias para reajustar le intervención hasta conseguir la eficacia deseada.

Bibliografía

  1. Scriven, Michael (1967). “The Methodology of Evaluation”, en R. W. Tyler, R. M. Gagne y M. Scriven (eds.). Página 69.
  2. R. Pineault y C. Daveluy, La planificación sanitaria: conceptos, métodos, estrategias. Barcelona, Masson, 1987.
  3. C.H. Weiss. Investigación Evaluativa. México, Trillas, 1970.
  4. M.J. Aguilar y E. Ander-Egg, Evaluación de servicios y programas sociales. Argentina, Buenos Aires, 1994.