Evaluación del hígado graso mediante técnicas de imagen no invasivas

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 9–Septiembre 2026.

Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 9: 76

Autor principal (primer firmante): Andrea Force Revuelto

Fecha recepción: 04/08/2026

Fecha aceptación: 31/08/2026

Ref.: Ocronos. 2026;9(9): 76

Autores:

  1. Andrea Force Revuelto
  2. Elisa Isabel Pérez Monterde
  3. Francisca Latorre Moya
  4. Estefany Sofía Chourio Bohorquez
  5. Isabel Pardo Jiménez
  6. María Inés Leal Lidón

Categoría profesional:

Técnico en cuidados auxiliares de Enfermería

Palabras clave:

Hígado graso, esteatosis hepática, diagnóstico por imagen, elastografía, resonancia magnética.

Resumen

La enfermedad hepática por depósito de grasa es una de las patologías hepáticas crónicas más frecuentes en la actualidad y constituye un importante problema de salud pública debido a su creciente prevalencia. Su aparición se relaciona estrechamente con la obesidad, la diabetes mellitus tipo 2, el síndrome metabólico y el sedentarismo. La identificación precoz de esta enfermedad resulta fundamental para evitar su progresión hacia fibrosis, cirrosis o carcinoma hepatocelular. En este contexto, las técnicas de imagen no invasivas han adquirido un papel protagonista, ya que permiten detectar la acumulación de grasa en el hígado y valorar el grado de fibrosis sin necesidad de realizar una biopsia hepática en muchos pacientes. Este artículo revisa las principales técnicas de imagen empleadas en la evaluación del hígado graso, sus ventajas, limitaciones y aplicaciones clínicas.

Introducción

La acumulación excesiva de grasa en el hígado representa una de las enfermedades hepáticas más frecuentes en los países desarrollados. En muchos casos, la enfermedad permanece asintomática durante años y se detecta de forma casual en pruebas analíticas o estudios de imagen realizados por otros motivos.

Aunque inicialmente la presencia de grasa hepática puede no producir síntomas importantes, algunos pacientes desarrollan inflamación y fibrosis progresiva, aumentando el riesgo de insuficiencia hepática, hipertensión portal y cáncer de hígado.

Tradicionalmente, la biopsia hepática ha sido considerada la prueba de referencia para valorar la enfermedad. Sin embargo, por tratarse de un procedimiento invasivo, con posibles complicaciones y limitado para el seguimiento repetido, las técnicas de imagen no invasivas se han convertido en una alternativa de gran utilidad para el diagnóstico y control evolutivo.

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Importancia del diagnóstico precoz

El diagnóstico temprano permite identificar a los pacientes con mayor riesgo de progresión y establecer medidas dirigidas a modificar los factores que favorecen la enfermedad.

La pérdida de peso, la mejora de la alimentación, el aumento de la actividad física y el control de enfermedades asociadas como la diabetes o la hipertensión pueden reducir la acumulación de grasa y retrasar la aparición de complicaciones.

Por este motivo, disponer de métodos diagnósticos seguros y repetibles resulta fundamental para el seguimiento clínico.

Ecografía abdominal

La ecografía es la técnica de imagen más utilizada como primera aproximación diagnóstica.

Se trata de una exploración ampliamente disponible, rápida, indolora y sin exposición a radiaciones ionizantes.

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Permite detectar el aumento de ecogenicidad característico de la infiltración grasa cuando la esteatosis es moderada o intensa.

No obstante, presenta algunas limitaciones, ya que su sensibilidad disminuye en casos leves de enfermedad y en pacientes con obesidad importante. Además, no permite valorar con precisión el grado de fibrosis hepática.

Elastografía hepática

La elastografía constituye uno de los avances más relevantes en el estudio no invasivo del hígado.

Esta técnica mide la rigidez del tejido hepático, proporcionando una estimación indirecta del grado de fibrosis.

Puede realizarse mediante ecografía o incorporarse a determinados equipos de resonancia magnética.

Su utilización facilita la identificación de pacientes con fibrosis avanzada y reduce la necesidad de realizar biopsias hepáticas en muchos casos.

Además, permite controlar la evolución de la enfermedad mediante exploraciones repetidas sin riesgo para el paciente.

Resonancia magnética

La resonancia magnética ofrece una elevada precisión para cuantificar el contenido graso del hígado.

Las técnicas específicas de cuantificación de la fracción de grasa permiten detectar incluso pequeñas cantidades de infiltración grasa y monitorizar los cambios tras intervenciones terapéuticas.

Asimismo, determinadas secuencias permiten valorar simultáneamente la presencia de fibrosis y otras alteraciones hepáticas.

Su principal limitación es el mayor coste y la menor disponibilidad respecto a otras técnicas de imagen.

Tomografía computarizada

La tomografía computarizada también puede identificar la presencia de grasa hepática mediante la medición de la densidad del parénquima hepático.

Sin embargo, debido a la exposición a radiación ionizante y a su menor sensibilidad para detectar grados leves de esteatosis, su utilización no suele ser la primera opción para el diagnóstico específico del hígado graso.

En muchas ocasiones, la enfermedad se detecta de forma incidental durante estudios realizados por otras indicaciones clínicas.

Ventajas de las técnicas no invasivas

La incorporación de estas técnicas ha supuesto importantes beneficios para la práctica clínica.

Entre sus principales ventajas destacan:

  • ausencia de procedimientos invasivos;
  • posibilidad de repetir las exploraciones durante el seguimiento;
  • buena aceptación por parte del paciente;
  • detección precoz de alteraciones hepáticas;
  • valoración de la evolución tras cambios en el tratamiento o en el estilo de vida.

Estas características favorecen un control más estrecho y personalizado de la enfermedad.

Perspectivas de futuro

La investigación actual se centra en el desarrollo de técnicas de imagen cada vez más precisas para cuantificar simultáneamente la grasa, la inflamación y la fibrosis hepática.

La integración de inteligencia artificial permitirá mejorar la interpretación automática de las imágenes, aumentar la precisión diagnóstica y facilitar la estratificación del riesgo de progresión.

Asimismo, la combinación de biomarcadores clínicos con técnicas de imagen contribuirá a optimizar el seguimiento individualizado de los pacientes.

Conclusiones

Las técnicas de imagen no invasivas han transformado el diagnóstico y el seguimiento del hígado graso al ofrecer métodos seguros, eficaces y reproducibles para evaluar la acumulación de grasa y el grado de fibrosis hepática. La ecografía continúa siendo la prueba inicial más utilizada, mientras que la elastografía y la resonancia magnética aportan una valoración más precisa de la evolución de la enfermedad y del riesgo de complicaciones.

El desarrollo tecnológico y la incorporación de nuevas herramientas de análisis permitirán mejorar aún más el diagnóstico precoz y la monitorización de esta patología, favoreciendo una atención más personalizada y contribuyendo a prevenir la progresión hacia formas avanzadas de enfermedad hepática.

Bibliografía

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