Evaluación de la Escala de Coma de Glasgow en Traumatismos Craneoencefálicos/ Importancia y aplicación clínica

Incluido en la revista Ocronos. Vol. VII. Nº 2–Febrero 2024. Pág. Inicial: Vol. VII; nº 2: 394

Autor principal (primer firmante): Aída Escalona Abril

Fecha recepción: 29/01/2024

Fecha aceptación: 25/02/2024

Ref.: Ocronos. 2024;7(2): 394

Autores:

Aída Escalona Abril

Pablo Herranz Giral

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María Jesús Sanz Sánchez

Daysis Molina Blanco

Raquel Castillo Alegría

Amparo Bozal Jurado

Palabras clave:

Escala de Coma de Glasgow, traumatismo craneoencefálico, evaluación neurológica, puntuación, pronóstico.

Resumen

La Escala de Coma de Glasgow (ECG) es una herramienta fundamental en la evaluación inicial y seguimiento de pacientes con traumatismos craneoencefálicos (TCE).

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Este artículo analiza en profundidad la importancia y aplicación clínica de la Escala de Coma de Glasgow (ECG) en la identificación de la gravedad del TCE, la toma de decisiones terapéuticas y la predicción del pronóstico.

Se describen los componentes de la escala, su puntuación y las implicaciones de los resultados en la atención médica de pacientes con traumatismo craneoencefálico.

Abstract

The Glasgow Coma Scale (GCS) is a fundamental tool in the initial assessment and follow-up of patients with traumatic brain injuries (TBIs).

This article provides an in-depth analysis of the importance and clinical application of the GCS in identifying the severity of TBI, making therapeutic decisions, and predicting prognosis.

The components of the scale, its scoring, and the implications of the results in the medical care of TBI patients are described.

Introducción

Los traumatismos craneoencefálicos (TCE) representan una importante causa de morbilidad y mortalidad en todo el mundo. La evaluación precisa y rápida de la gravedad de un traumatismo craneoencefálico es esencial para guiar el tratamiento y determinar el pronóstico del paciente.

En este contexto, la Escala de Coma de Glasgow (ECG) se ha convertido en una herramienta esencial en la práctica clínica.

Estructura de la escala de coma de Glasgow

La ECG consta de tres componentes principales que evalúan la respuesta ocular, la respuesta verbal y la respuesta motora del paciente.

Cada componente se puntúa independientemente, y la suma total de puntos determina el nivel de conciencia del paciente.

  • Respuesta ocular (4 puntos): Se evalúa la apertura de los ojos del paciente, con opciones que van desde «espontánea» hasta «sin respuesta».
  • Respuesta verbal (5 puntos): Se evalúa la capacidad del paciente para hablar y comunicarse, con opciones que van desde «orientado y conversación normal» hasta «sin respuesta».
  • Respuesta motora (6 puntos): Se evalúa la capacidad del paciente para seguir comandos y realizar movimientos, con opciones que van desde «obedece órdenes» hasta «sin respuesta».

La puntuación total varía de 3 (el peor estado de coma) a 15 (el estado de conciencia normal).

Aplicación clínica de la ECG

La Escala de Coma de Glasgow (ECG) tiene una amplia aplicación clínica en la evaluación y manejo de pacientes con traumatismos craneoencefálicos (TCE).

A continuación, se detallan las principales áreas en las que se utiliza esta escala en la práctica clínica:

Identificación de la gravedad del TCE

La ECG se utiliza para evaluar la gravedad inicial del TCE. La puntuación total obtenida por el paciente refleja su nivel de conciencia.

Una puntuación alta en la ECG (14-15) indica un estado de conciencia normal, mientras que una puntuación baja (3-8) sugiere un deterioro significativo de la conciencia.

Esta evaluación rápida permite a los profesionales de la salud determinar la urgencia de la atención y la necesidad de estudios adicionales.

Toma de decisiones terapéuticas

La ECG influye en las decisiones terapéuticas iniciales. Por ejemplo, una puntuación baja puede indicar la necesidad de intubación y ventilación mecánica para asegurar la adecuada oxigenación del paciente.

También puede llevar a la realización de estudios de imagen, como una tomografía computarizada (TC) cerebral, para evaluar posibles lesiones intracraneales.

La admisión a una unidad de cuidados intensivos (UCI) puede ser necesaria en pacientes con puntuaciones bajas para una monitorización más cercana.

Predicción del pronóstico

La puntuación de la ECG se correlaciona con el pronóstico a corto y largo plazo en pacientes con TCE.

Puntuaciones bajas en la ECG se asocian con peores resultados, incluyendo un mayor riesgo de discapacidad neurológica a largo plazo o incluso la mortalidad.

Esto ayuda a los médicos y familiares a comprender la gravedad de la lesión y prepararse para posibles desafíos en la recuperación.

Seguimiento de la evolución

La ECG se utiliza para monitorear la evolución de la conciencia del paciente a lo largo del tiempo.

Las puntuaciones de seguimiento permiten evaluar si el paciente mejora, empeora o se mantiene estable en términos de conciencia.

Este seguimiento es esencial para ajustar el tratamiento y la atención de acuerdo con las necesidades cambiantes del paciente.

Comunicación entre profesionales de la salud

La puntuación de la ECG proporciona una forma estandarizada de comunicar el estado neurológico de un paciente entre los miembros del equipo de atención médica.

Esto facilita la coordinación de la atención y asegura que todos los profesionales tengan una comprensión común de la situación del paciente.

En resumen, la Escala de Coma de Glasgow es una herramienta esencial en la evaluación y manejo de pacientes con traumatismos craneoencefálicos.

Su aplicación clínica abarca desde la identificación de la gravedad inicial del traumatismo craneoencefálico hasta la toma de decisiones terapéuticas, la predicción del pronóstico y el seguimiento de la evolución del paciente. La ECG desempeña un papel fundamental en la atención de estos pacientes y contribuye a mejorar los resultados clínicos.

Conclusiones

La Escala de Coma de Glasgow desempeña un papel fundamental en la evaluación y manejo de pacientes con TCE. Su simplicidad y utilidad clínica la convierten en una herramienta esencial para los profesionales de la salud que atienden a pacientes con TCE.

La identificación temprana de la gravedad del TCE, la toma de decisiones terapéuticas informadas y la predicción del pronóstico son componentes clave para mejorar los resultados en estos pacientes.

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