Eutanasia: ¿necesitamos esta ley?

Incluido en la revista Ocronos. Vol. VI. Nº 2–Febrero 2023. Pág. Inicial: Vol. VI; nº2: 109

Autor principal (primer firmante): Jessica Méndez Muriel

Fecha recepción: 12 de enero, 2023

Fecha aceptación: 9 de febrero, 2023

Ref.: Ocronos. 2023;6(2) 109

  • Jessica Méndez Muriel

Categoría Profesional: Enfermera

Introducción

Etimológicamente, el término de Eutanasia proviene de los vocablos griegos “eu” (buena) y “thanatos” (muerte) (4,5,6,7). La eutanasia es una práctica que se lleva a cabo para dar fin a la vida de aquellos pacientes que se encuentren en un sufrimiento constante e insoportable, y con un tratamiento que no mejora la situación, y que, además, agrava los síntomas de la enfermedad, ocasionando aún más dolor, por lo que las probabilidades de mejoría o de erradicar por completo la enfermedad son extremadamente bajas (3,4,5,6,7,8). Según su modalidad de acción, la eutanasia puede catalogarse como (6).

Activa

Muerte de un paciente en una etapa terminal de su enfermedad (siempre que éste lo solicite y cumpla unos requisitos determinados) provocada por la acción positiva (administración de fármacos letales) de una tercera persona, en este caso, el médico o la enfermera.

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Pasiva

Muerte de un paciente debido a la omisión de un tratamiento necesario o de su interrupción, con la finalidad de no prolongar su sufrimiento.

La distinción entre ambos términos tiende a desaparecer al sustituirse el término de “eutanasia pasiva” por “limitación del esfuerzo terapéutico”.

También es importante distinguir, entre el término de eutanasia y el de suicidio asistido, donde en este último, el médico única y exclusivamente se limita a proporcionar al paciente los medios para que éste pueda llevar a cabo la acción de suicidio, en ningún caso, realiza una acción positiva que directamente cause la muerte al paciente (1,2,3,5,7,8).

Son múltiples los casos de pacientes terminales que no han podido acceder a la eutanasia, ya que actualmente solo es legal en España, Holanda, Bélgica, Luxemburgo y Países Bajos Canadá, Colombia y Nueva Zelanda (4,5,6,7). Parcialmente está legalizada en algunos estados de Australia. En EEUU la eutanasia es ilegal, pero en 9 de sus estados, sí que se permite el suicidio asistido. Y, Suiza es el único país del mundo que admite extranjeros para la aplicación del suicidio asistido, que está despenalizado desde 1918. En varios países como Chile, Portugal y Francia, se han puesto en marcha iniciativas para impulsar su despenalización (5).

En España, La ley Orgánica 3/21, de 24 de marzo, de regulación de la eutanasia, incluye los requisitos necesarios para poder recibir la prestación de ayuda para morir, que son (9)

  • Tener la nacionalidad española, residencia legal en España o certificado de empadronamiento que acredite una estancia superior a 12 meses en el territorio español, ser mayor de edad, y estar capaz y consciente en el momento de la solicitud.

  • Disponer por escrito de un documento con información sobre su proceso médico, las distintas alternativas, y posibilidades de actuación, incluyendo el acceso a los cuidados paliativos integrados en la cartera de servicios y a las prestaciones que tuviera derecho de acuerdo a la normativa de dependencia.

  • Haber formulado dos solicitudes de forma voluntaria y por escrito, que permita dejar constancia, y que no resulte de ningún tipo de presión externa (el periodo de separación entre ambas solicitudes debe ser, de al menos 15 días, salvo que su propio médico deje constancia de que la pérdida de capacidades del solicitante va a ser inminente, entonces se aceptaría cualquier periodo de separación). Tiene que haber constancia de todo esto en la historia clínica del solicitante.

  • Sufrir una enfermedad grave e incurable o un padecimiento grave, imposibilitante y crónico, certificada siempre por el médico responsable.

  • Tener cumplimentado el consentimiento informado antes de recibir la prestación de ayuda para morir.

Las principales enfermedades por las que se solicita la eutanasia (en orden de prioridad) son: cáncer, enfermedades del sistema nervioso, alteraciones en el aparato respiratorio, cardiovascular, síndromes geriátricos múltiples o la conjunción de varias patologías. La demencia también se puede incluir en este listado, pero tiene mayor controversia, al igual que los trastornos psiquiátricos, debido a la dificultad para realizar una valoración objetiva.

Según un estudio realizado en los Países Bajos, entre los principales motivos para solicitar la eutanasia se encuentran: depresión, sufrimiento sin perspectiva de mejora, soledad, miedo a perder el control de su vida o deseo de no ser una carga para su familia.

El perfil de pacientes que buscan la eutanasia es relativamente similar en todos los países, existe un leve predominio del sexo masculino frente al femenino, y las personas septuagenarias, seguidas de las octogenarias (5).

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Objetivos

  1. Comprender el concepto de “Eutanasia”.
  2. Explorar las diferentes perspectivas entorno a dicho término.
  3. Documentar los pros y los contras de la Ley de Eutanasia.

Metodología

Para la búsqueda bibliográfica he utilizado la base de datos de PubMed y el buscador de Google Académico. En PubMed había un total de 12 artículos, de los cuales he seleccionado 2; y en el buscador de Google Académico había un total de 69 artículos, de los cuales he seleccionado 6. He empleado los descriptores: “Euthanasia”, “law” and “need”. En cuanto a la selección de los artículos, he establecido los siguientes criterios de inclusión: 1) Artículos científicos, 2) Artículos publicados en los últimos 5 años, y 3) Idiomas: español e inglés. También he establecido los siguientes criterios de exclusión: 1) Patentes y citas, y 2) Eutanasia en animales.

Resultados

La Ley de la Eutanasia es una ley muy ambigua (1), y, además, genera numerosos conflictos a nivel social, moral y ético, ya que la muerte es una pérdida, y es muy difícil de entender como algo positivo (7). La complejidad del concepto de eutanasia radica en que en ella influyen elementos sociales, clínicos, jurídicos, bioéticos, psicológicos y políticos. Y donde la opinión pública juega un papel muy importante. Por lo que la claridad conceptual es primordial (5).

Como decía Séneca: “la muerte es un castigo para algunos, para otros un regalo, y para muchos un favor” (5). La eutanasia, a día de hoy, continúa considerándose como algo “tabú” en muchas partes del mundo, ya que no se considera un derecho fundamental, sino que se ve como un suicidio. La vida tiene un valor irrefutable, de tal forma, es responsabilidad de los profesionales sanitarios, proteger la vida de los pacientes, sin embargo, cuando entramos en la cuestión de “morir con dignidad”, se tendría que emplear un enfoque más humanístico; existe un factor que debe tenerse en cuenta, como es que el propio enfermo decida no continuar con un tratamiento que está prolongando su vida innecesariamente, ocasionándole al mismo tiempo, más dolor, aquí entraría en juego la dignidad humana (1,3).

Existen numerosos obstáculos morales que se contraponen a dicha ley, muchas personas consideran que no es ético ayudar a alguien a morir, se tiende a creer que los médicos estarían quebrantando los principios básicos de su profesión que son la justicia, la no maleficencia, la autonomía y la beneficencia. Y es que los principios en sí, también se contraponen, por ejemplo, el principio de no maleficencia ante el principio de autonomía. El derecho del enfermo a su autonomía e integridad no es absoluto, sobre todo, cuando entra en conflicto con la integridad de otras personas, como es el caso de los médicos, que pueden oponerse a llevar a cabo esta práctica.

En cuanto a los obstáculos religiosos, aquellas personas muy conservadoras, consideran que los temas relacionados con la vida y la muerte deben tener exclusivamente un origen divino. Su argumento más utilizado es que la legalización de la eutanasia llevaría de forma inevitable a numerosos abusos, en el sentido de terminar con la vida de enfermos que no lo soliciten, bien por decisión médica, familiar o de ambos (3,5,6,8).

Entre las personas que están a favor, se prioriza la dignidad humana del enfermo, permitiéndole decidir de manera libre sobre el momento de su muerte (6). En junio de 2017, se realizó un estudio (validado por expertos) con una muestra de 425 personas y que pretendía investigar acerca de los conocimientos y las actitudes de la población frente a la etapa final de la vida. Los resultados fueron que, el 91% de los participantes desearían decidir sobre el final de su vida. Un 54% estaban a favor de la legalización de la eutanasia, y un 42% del suicidio asistido. Comparando resultados con estudios anteriores, se objetiva un cambio de opinión importante con el transcurso de los años (8).

Conclusiones

Desde el punto de vista de la ética, la sociedad tiene derecho a argumentar o a discrepar con respecto al concepto de Eutanasia. Sin embargo, desde el punto de vista legislativo, se han encontrado suficientes argumentos de peso para dudar de la eficacia de dicha Ley que, sin duda, plantea más problemas de los que pretende resolver.

Primeramente, en dicha Ley se fundamenta el derecho a morir con dignidad, por esta razón, dicho reconocimiento, no debería restringirse sólo a determinados casos, como sería los enfermos crónicos o terminales. Hacerlo, supondría una contradicción en la propia ley.

También define a los candidatos a solicitarla como “aquellos afectados por limitaciones que afecten a su autonomía física y actividades de la vida diaria, de forma que no puedan valerse por sí mismos”. Definitivamente, dicha inclusión está carente absolutamente de sensibilidad hacia las personas con discapacidad.

En cuanto al aspecto económico, no se especifica quién va a asumir los costes de la prestación, si el Estado o las Comunidades Autónomas. Y, además, tampoco apuesta por realizar cambios en la formación de los futuros profesionales de la salud, para que tengan los conocimientos y las herramientas necesarias para afrontar dicha situación. Actualmente, en la mayoría de facultades de medicina, se forma a los alumnos en medicina curativa, con escasa formación en cuidados paliativos (1).

Victoria Camps defiende que la finalidad de la Medicina actual debe ir más allá de la curación de una enfermedad o la prolongación de la vida, debería ponerse especial énfasis en la prevención de enfermedades, la paliación del dolor y el sufrimiento, advirtiendo contra la tendencia de alargar las vidas indebidamente (8).

La regulación de esta Ley con los términos anteriores, supondría una total transformación de la deontología médica, y de la función del facultativo (2).

Tras la revisión de todos los artículos abajo citados, considero el planteamiento de dichas propuestas (1,3,5,7):

  • Información por escrito sobre el proceso del paciente y diferentes alternativas de actuación (incluyendo el acceso a los cuidados paliativos).
  • Incorporación del consentimiento informado o documento de voluntades anticipadas en la propia historia clínica del paciente.
  • Motivar a las Instituciones Educativas Universitarias a la formación de foros o paneles multidisciplinarios dirigidos a la deliberación sobre el concepto de eutanasia, contando con profesionales en Medicina, Derecho, Sociología, Psicología y Bioética.
  • Capacitación de los profesionales sanitarios en bioética y medicina legal.
  • Registro de aquellos profesionales sanitarios que se acojan a la “objeción de conciencia”.
  • Evitar la precipitación y dar más énfasis a la deliberación.
  • Habilitar los recursos necesarios para dar respuesta a las necesidades de los pacientes terminales.
  • Concienciar a la población sobre el cambio de paradigma, dando protagonismo a la persona que está enferma, y no a su proceso de morir.

Bibliografía

  1. Altisent R, Nabal M, Muñoz P, Ferrer S, Delgado MT, Alonso A. Euthanasia: is this the law we need? Atención Primaria. 2021; 53 (5): 1-9.
  2. Serrano JM. Is there a right to die? Cuadernos de bioética. 2019; 30 (98): 55-64.
  3. Hernández AS, Balmaceda JL, Tafur JE, Vela AF, Genes CA, Wilcox AC et als. Eutanasia: un enfoque desde la perspectiva de la salud familiar. Revisión Bibliográfica. Rev Cadena Cereb. 2022; 6 (2): 32-36.
  4. Moreno JP, Herreros A, Díaz-Ropero LR. El rol de Enfermería en el proceso de eutanasia: una revisión sistemática. La Rioja: Acrèditi Formación S.L; 2021.
  5. González MI. Revisión Bibliográfica: breve visión ética legal de la eutanasia en Ecuador y el mundo [Trabajo Fin de Grado en Medicina]. [Azogues-Ecuador]: Universidad Católica de Cuenca; 2022.
  6. Dubón MC, Bustamante LE. Between illness and death: “Euthanasia”. Cir Cir. 2020; 88 (4): 519-525.
  7. Picón YA, Lozada ID, Orozco JE, Montaña LM, Bolaño MP, Moscote LR et als. Euthanasia and assisted suicide: An in-depth review of relevant historical aspects. Annals of Medicine and Surgery. 2022; 75. 1-6.
  8. Chizobam L. Eutanasia y Suicidio Asistido [Trabajo Fin de Grado en Enfermería]. [Castellón]: Universitat Jaume I; 2018.
  9. Ley Orgánica 3/21, de 24 de marzo, de regulación de la eutanasia [internet]. Agencia Estatal Boletín Oficial del Estado. 25 marzo 2021 [citado 12 enero 2023]. 72; 34037-34049. https://www.boe.es/diario_boe/ txt.php?id=BOE-A-2021-4628