Enfermedades de transmisión sexual (ETS)

Incluido en la revista Ocronos. Vol. VII. N.º 7–Julio 2024. Pág. Inicial: Vol. VII; N.º 7: 1328

Autor principal (primer firmante): Pilar Cristóbal Laspalas

Fecha recepción: 02/07/2024

Fecha aceptación: 29/07/2024

Ref.: Ocronos. 2024;7(7): 1328

Autora: Pilar Cristóbal Laspalas 1

Coautoras: Paola Gavín Casasús 2, Eva Inisterra Viu 3, Eva Ramos Bernad 4, Andrea Tena Bona 5

  • Graduada en Enfermería en la Universidad de Lérida. Enfermera en el Hospital de Barbastro, Huesca (España) 1
  • Graduada en Enfermería por la Universidad San Jorge de Zaragoza. Enfermera en el sector 2 de Zaragoza (España)2
  • Graduada en Enfermería por la Universidad de Zaragoza. Enfermera en el sector 3 de Zaragoza (España) 3
  • Graduada en Enfermería por la Universidad de Zaragoza. Enfermera en el sector 3 de Zaragoza (España) 4
  • Graduada en Enfermería por la Universidad San Jorge de Zaragoza. Enfermera en el sector 3 de Zaragoza (España) 5

Resumen

Las enfermedades de transmisión sexual comprenden un grupo de patologías de etiología infecciosa representando un problema de salud pública importante en términos de morbilidad y mortalidad debido a las complicaciones y secuelas que pueden originar si no se diagnostican o se tratan inadecuadamente. La infección más frecuente notificada en países europeos es la clamidia. Se considera necesario realizar educación sanitaria a los grupos de riesgo de contraer una ETS.

Palabras clave: ETS, enfermedad de transmisión sexual, VIH, sífilis, Infección gonocócica, Chlamydia Trachomatis, Tricomoniasis, epidemiología.

Introducción

Las enfermedades de transmisión sexual (ETS) Comprenden un grupo de patologías de etiología infecciosa, en las que su transmisión es relevante desde el punto de vista de salud pública. Entendemos como ETS aquellas que se pueden transmitir de una persona a otra durante las relaciones sexuales. Además de poder transmitirse mediante relaciones sexuales, encontramos diferentes mecanismos de transmisión como puede ser contacto con exudados de un infectado, la transmisión vía parenteral y transmisión vertical, es decir, de la madre al feto, así como la transmisión de la madre al bebe mediante la lactancia materna.

Las enfermedades de transmisión sexual son importantes porque representan un problema de salud pública importante en términos de morbilidad y mortalidad debido a las complicaciones y secuelas que pueden originar si no se diagnostican o se tratan inadecuadamente. Es necesario iniciar intervenciones de educación sexual en edades precoces y que esas intervenciones se mantengan durante los años, ya que hoy en día en España hay muchos casos sin diagnosticar de ETS hablando sobre todo del VIH, y cabe destacar la relación que tienen las ETS con el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) ya que es una relación estrecha y bidireccional. Al contraer VIH, la inmunosupresión incrementa que la persona sea más propensa a infectarse de otras ETS y también padecer una ETS aumenta el riesgo de adquisición y transmisión del VIH (1).

Como futuros profesionales de la salud, debemos entender y concienciarnos de la importancia que tienen las ETS y su gran morbilidad. Cada día hay muchos nuevos diagnósticos de ETS en nuestro país por lo tanto tenemos que estar muy puestos en la labor de prevención primaria, secundaria y educación sanitaria con el fin de reducir diagnósticos o posibles complicaciones de las mismas, aparte de conocer muy bien la etiología, modo de transmisión, clínica y métodos de diagnóstico (pruebas complementarias).

La suma del conocimiento de todos esos conceptos nos va a dar con la llave de reducir las tasas que van incrementando cada año, siendo esa la finalidad del trabajo desarrollado: aumentar el conocimiento sobre las enfermedades de transmisión sexual y sus características.

Epidemiología en Europa, España

La epidemiología en el caso de las ETS es un aspecto difícil de conocer ya que hay una serie de dificultades diagnósticas como la no cronicidad de algunas enfermedades, el carácter asintomático, la misma sociedad o la no homogeneidad de los sistemas de vigilancia, que hacen que los datos finales no estén del todo completos.

En Europa, hubo una disminución de las ETS antes de los años 90 gracias a cambios en los comportamientos sexuales por la aparición del VIH, aunque durante la década de los 90 fue cuando se produjo un aumento de las ETS. Primero en los países del este (Rumania, Letonia, Rusia, Eslovenia) y más adelante en países como el Reino Unido, Irlanda, Suecia y Holanda con brotes de infección gonocócica y sífilis. También otras ETS como infecciones por clamidias, por herpes simple genital y verrugas genitales han incrementado (1).

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Desde 2004 la infección más frecuente notificada en países europeos es la clamidia. La infección por clamidia ha ido aumentando gradualmente hasta en 2013 llegar a los 384.555 casos diagnosticados. También se dieron 52.995 nuevos casos de gonorrea, 22.237 nuevos casos de sífilis, y ya en 2014, la cifra más alta de nuevos casos de VIH en Europa, fue de 142.000 nuevos diagnósticos (2-4).

En España, la información epidemiológica sobre las enfermedades de transmisión sexual se obtiene a través del sistema de enfermedades de declaración obligatoria (EDO) Y del sistema de información microbiológica (SIM). Diferente a Europa, la incidencia de ETS como la sífilis y la infección gonocócica descendió durante la década de los 90, aunque fue la con la sífilis en 2001 (1,77 casos por 100.000 habitantes) Y la infección gonocócica en 2008 (4,25 casos por 100.000 habitantes) Cuando se observó un incremento de casos. En 2004 hubo uno de los picos más altos de diagnósticos de sífilis (2,92 casos por 100.000 habitantes) En España superando las cifras de casos diagnosticados por infección gonocócica (2,47 casos por 100.000 habitantes) (5).

A parte de la sífilis y la infección gonocócica, otra ETS importante en España es el VIH. Las tasas de nuevos diagnósticos de VIH en España son similares al resto de países de Europa occidental, aunque por encima de la media del conjunto de la Unión Europea.

Según los últimos datos, encontramos que, en 2014, algunas de las ETS más importantes son la infección gonocócica, la sífilis y el VIH/SIDA. Los números son:

Anexos – Enfermedades de transmisión sexual (ETS).pdf

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Otras ETS que podemos encontrar en España y Europa son el linfogranuloma venéreo, el herpes simple genital y el condiloma acuminata como más destacables y que van en aumento los últimos años al igual que el resto de ETS.

ETS

Sífilis

La sífilis es una infección generalizada producida por una bacteria llamada Treponema pallidum de la familia de las Spirochaetaceae. Su transmisión se produce por contacto directo con los exudados de las lesiones de la piel y mucosas, los llamados chancros sifilíticos, de las personas infectadas, durante las relaciones sexuales. También la saliva, el semen, la sangre y las secreciones vaginales. Raramente por contactos extragenitales como besos. El reservorio de la infección es exclusivamente humano. Otra forma de contagio es la transmisión vertical, vía transplacentaria, cuando la madre lo transmite en el embarazo. Los casos de sífilis adquirida por transfusiones o trasplantes son poco comunes. El período medio de incubación es de 2 a 4 semanas, aunque también se han descrito periodos de incubación entre 9 a 90 días (1).

Sintomatología

La enfermedad evoluciona en fases y se caracteriza por periodos de latencia intercalados en fases de actividad. La enfermedad evoluciona en fases y se caracteriza por periodos de latencia intercalados en fases de actividad.

Sífilis precoz: Alrededor de dos semanas después del contagio, aparece una mácula, que se transforma en pápula y en úlcera muy superficial, indurada, redondeada, bien delimitada, indolora, cubierta por un exudado amarillo-grisáceo, llamada chancro sifilítico. Se localiza en la zona del contacto sexual (normalmente en los genitales, boca o ano). Va acompañado de linfadenopatía regional. Un mes más tarde, el chancro remite espontáneamente y puede no percibirse o no aparecer si la persona ha requerido pauta antibiótica con anterioridad.

Sífilis secundaria: entre cuatro y ocho semanas después de la desaparición del chancro, aparecen las manifestaciones de bacteriemia, debidas a la diseminación hematógena de la treponema como: la roséola sifilítica (exantema generalizado, no pruriginoso, ni descamativo y recidivante, que afecta al tronco y raíz de los miembros) o una erupción cutánea de características papulares con especial incidencia en las palmas de las manos y los pies (clavos plantares). Puede presentar manifestaciones sistémicas con afectaciones viscerales (óseas, hepáticas, articulares, adenopatías, etc.), sensación de malestar general, fiebre, y alopecia sifilítica, condilomas planos y sifílides (pápulas indoloras, no pruriginosas e induradas).

La sífilis latente precoz son los periodos asintomáticos del primer año. La sífilis terciaria suele aparecer de 10 a 30 años posteriores al contagio y se caracteriza por manifestaciones cutáneo-mucosas (formaciones necróticas en piel, tejido subcutáneo, vísceras o hueso denominadas gomas), afectaciones cardio-vasculares, óseas o neurosífilis, esta puede ser asintomática (alteraciones del líquido cefalorraquídeo sin signos neurológicos), o sintomática desarrollando meningitis sifilítica, parálisis general progresiva, tabes dorsal (degeneración de las raíces y de los cordones posteriores de la médula) y cursando de forma general con cefaleas, vértigos, alteraciones del carácter, falta de concentración, pérdida de memoria, demencia, delirios de grandeza o apatía (8-10).

La sífilis latente tardía (o de duración incierta), no hay manifestaciones clínicas, el diagnóstico es serológico y no es contagiosa, pero debe tratarse como una sífilis latente precoz (9).

Existe también la sífilis congénita temprana: Antes de los dos años de vida. Se asocia a bajo peso al nacer, lesiones mucocutáneas, anormalidades óseas, rinitis, alteraciones viscerales y hematológicas. La sífilis congénita tardía se produce a partir de los dos años de vida. Se manifiesta con frente abombada, nariz en silla de montar, mandíbula protuberante, dientes de Hutchinson, tibias en sable, queratitis parenquimatosa, sordera y alteraciones viscerales (9).

Toma de muestra y diagnóstico

Pruebas para la detección de Treponema pallidum en lesiones y test serológicos.

  • Examen corporal para identificar chancro y valorar adenopatías (9).
  • Microscopia de campo oscuro: mediante muestra lesión ulcerosa de piel, mucosas y ganglio linfático, útil en fases iniciales del chancro, bajo índice de fiabilidad en lesiones del recto o área genital que no sea el pene y no está indicada en lesiones orales.
  • Test de amplificación de ácidos nucleicos (TAAN) es una Polymerase Chain Reaction (PCR): muestra que se obtiene de exudado del chancro, lesión oral, condiloma lata, o exudado rectal (8,9).
  • Serológicas: pruebas no-treponémicas y treponémicas, se basan en la detección de anticuerpos contra antígenos producidos por la Treponema pallidum en suero (9).
  • Pruebas no-treponémicas o reagínicas: Estas pruebas no diferencian el T. pallidum de otros treponemas. Detectan anticuerpos contra agentes lipídicos de las células infectadas. Miden IgG y IgM simultáneamente frente a sustancias producidas por los tejidos dañados por el treponema o por otras enfermedades. Son Rapid Plasma Reagin test (RPR) y Venereal Diseases Reserarch Laboratory (VDRL) menos sensibles en las primeras fases de sífilis primaria. Son usadas para evaluar la eficacia del tratamiento. Pueden verse alteradas y dar falsos negativos en sífilis secundaria y latente precoz en personas infectadas por VIH (8-10).
  • Pruebas treponémicas (anticuerpos específicos) comprende: enzimoinmunoensayo (EIA) para detección de inmunoglobulinas, recomendada en la detección de sífilis primaria, positivizan unos días antes que las no treponémicas. Hemoaglutinación de anticuerpos antitreponémicos (TPHA) y de partículas treponémicas (TPPA) más sensibles en el diagnóstico de sífilis primaria. Inmunoensayo con antígeno recombinado (en línea) y absorción de anticuerpos fluorescentes antitreponémicos absorbidos (FTA-abs). Son positivas en sífilis secundaria y en latente precoz (8,10).

Se propone la determinación mediante prueba treponémica (EIA) de anticuerpos anti–lúes IgG o bien anti–lúes IgG+IgM y posterior realización de una prueba no treponémica (RPR, VDRL o ambas) para seguimiento del paciente y de otra treponémica para confirmación de resultados obtenidos por el EIA (FTA, TPPA o TPHA). Las pruebas positivizan mayoritariamente al cabo de 6 semanas del contagio, 2- 3 semanas después de la aparición del chancro (8-10).

Tratamiento farmacológico

El tratamiento de elección es la benzilpenicilina benzatina, vía intramuscular, en dosis única. En sífilis primaria, secundaria y latente precoz: Benzilpenicilina benzatina (2.4 millones de unidades), vía intramuscular, en dosis única (1.2 millones de unidades en cada nalga). Si existe alergia a la penicilina: Doxiciclina 100 mg, dos veces al día durante 14 días.

Latente tardía o de duración incierta: Penicilina benzatina G, 2.4 millones unidades IM, tres dosis separadas entre sí 1 semana.

Si existe alergia a penicilina: doxiciclina 100 mg, dos veces al día durante 28 días

En neurosífilis: Penicilina G cristalina acuosa, 18-24 millones unidades diarias, vía IV, repartidas en 3- 4 millones unidades cada 4 horas o la dosis total en infusión continua durante 10-14 días.

Régimen alternativo: Penicilina procaína 2,4 millones unidades IM diariamente más probenecid 500 mg 4 veces al día vía oral, manteniendo ambos fármacos durante 10-14 días (9).

Los tratamientos alternativos que se pueden administrar si el paciente presenta alguna alergia a la penicilina son:

  • Eritromicina: 500 mg cada 6 h per vía oral 14 días
  • Azitromicina: 2 g en dosis única vía oral
  • Ceftriaxona: 500 mg cada 24 h vía intramuscular 10 días si no antecedente anafilaxis penicilina.

El tratamiento de elección durante el embarazo es bencilpenicilina benzatina vía intramuscular en dosis única, durante el primer o segundo trimestre de gestación. Si hay alergia a la penicilina, se realizará desensibilización, ya que durante el embarazo no hay alternativas de tratamiento. Existe una reacción secundaria al tratamiento denominada reacción de Jarisch-Herxheimer, se produce dentro de las 24 primeras horas y se produce por la liberación al organismo del contenido de las espiroquetas tras ser destruidas por la acción de la penicilina, ocasiona: malestar general, náuseas, cefaleas, mialgia o artralgia, fiebre de aparición brusca y escalofríos, generalmente desaparece y mejora con reposo, si no remiten o empeoran los síntomas requiere hospitalización (8).

Tratamiento de la pareja

Se debería evaluar para realizar diagnóstico clínico y serológico a todas las parejas sexuales actuales y anteriores de la persona diagnosticada. Las parejas se tratan sin esperar a los resultados. Se recomienda a las parejas sexuales de los 3 meses anteriores en sífilis primaria, 6 meses antes, en secundaria, del último año en sífilis latente precoz que sigan el tratamiento, eviten mantener relaciones sexuales hasta finalizar el tratamiento y si las mantienen siempre con protección, y repitan al cabo de 6 semanas y 3 meses del contacto las pruebas serológicas si han resultado negativas (8,9).

Infección gonocócica

Gonococia, conocida también como gonorrea o blenorrea es una enfermedad de transmisión sexual producida por un diplococo gramnegativo intracelular llamado Neisseria gonorrhoeae o gonococo que crece y se multiplica con facilidad en las zonas húmedas (mucosas) del cuerpo humano como el aparato genital y urinario del hombre (uretra) o de la mujer (cuello uterino, útero, trompas), la boca, la faringe y el ano.

El período de incubación suele ser de 2 a 5 días, con límites entre 1 y 14 días (1).

Sintomatología

En un 70% de las mujeres suele ser asintomática o con manifestaciones leves, a diferencia de hombres que solo en un 10% puede ser asintomática (8).

La sintomatología es menos específica en mujeres y se basa en leucorrea, disuria y prurito, flujo vaginal, dolor abdominal hipogástrico que hace sospechar una enfermedad inflamatoria pélvica, dispareunia profunda, secreción cervical purulenta o mucopurulenta, disuria, polaquiuria (poco común y hace sospechar una cistitis) y sangrado intermenstrual o postcoital. La cervicitis es la forma clínica más común en mujeres.

En hombres la clínica más común se presenta en forma de uretritis aguda. También en hombres, al cabo de 2-5 días de un contacto con la pareja infectada, al hombre le sale un exudado amarillo-verdoso, abundante, de consistencia espesa, acompañado de ligero prurito y sensación de quemazón, disuria, polaquiuria, dolor irradiado a epidídimo y síntomas ano-rectales como tenesmo y dolor (1).

Toma de la muestra

Se realiza según la localización del gonococo (se toma muestra de secreción obtenida de la uretra en el varón o del canal endocervical en la mujer), también anorrectal, boca y faringe (1).

Diagnóstico

Se requieren técnicas de laboratorio de tinción y cultivos para tener un diagnóstico fiable. El diagnóstico se establece por aislamiento en cultivo de N. gonorrhoeae, que es imprescindible para la realización de estudios de resistencia a antibióticos. Entre las técnicas más fiables de diagnóstico se destacan:

  • Cultivo: método de primera elección, se realiza una toma de la secreción uretral o cervical o de la orina, primera micción. Existen casos cuando es imprescindible incluir muestra faríngea o rectal, según la historia sexual del paciente.
  • Frotis: tinción de Gram de la secreción obtenida de la uretra, en hombre y del canal endocervical, en la mujer (las muestras vaginales no son adecuadas). En hombres hay más sensibilidad y especificidad que en mujeres. En la realización del frotis se observa la presencia de 5 o más leucocitos polimorfonucleares y en muestra de primera orina hay un 10% o más de leucocitos polimorfonucleares.
  • Enzimoinmunoanálisis (EIA) que se realiza en muestras de orina.
  • Métodos de detección de ADN (1).

Tratamiento farmacológico

Es una bacteria capaz de generar mucha resistencia, por lo tanto, es resistente a penicilina, tetraciclina, fluoroquinolonas y Azitromicina. Como en un 50% hay una etiología mixta chlamydia-gonococo se indica un tratamiento que cubra los dos patógenos. Se indica un tratamiento de dosis única con antibióticos, como:

  • Ceftriaxona 250 mg vía intramuscular, monodosis.
  • Cefixima 400 mg vía oral, monodosis.
  • Cefalosporina dosis única indicado en el embarazo.
  • Doxiciclina 100 mg cada 12 horas vía oral durante 7 días como tratamiento de segunda elección.
  • Azitromicina 1 gramo vía oral (1).

Tratamiento de la pareja

El tratamiento de las parejas tanto con clínica sintomática, como con clínica asintomática se empieza después del último contacto, si han pasado más de 2 meses o desde los 2 meses previos al inicio de los síntomas (1).

Tricomoniasis

El agente etiológico es un protozoo flagelado móvil, la trichomonas vaginalis, la fuente de infección son las secreciones vaginales y uretrales, pues se trata de un patógeno exclusivo del tracto urogenital. Afecta principalmente a la mujer (vagina) y en menor porcentaje al hombre (uretra). Las trichomonas no sobrevive ni en mucosa oral ni en recto. El periodo de incubación en el hombre es de aproximadamente 5 días y en la mujer oscila entre 4 días y 5 semanas (1,8).

Sintomatología

Entre un 10 y un 50% de las personas infectadas se mantienen asintomáticas. Cuando estos aparecen pueden variar entre irritación leve e inflamación grave (8).

Las mujeres pueden presentar prurito o sensación de quemazón en la vagina, leucorrea espumosa, en ocasiones maloliente, amarillenta o verdosa, disuria y dispareunia. Causado por un cuadro de vulvovaginitis, que es la inflamación o infección de la vulva, la vagina y el tejido endocervical ectópico que provoca eritema vaginal y ocasionalmente con petequias conocido como “cérvix en frambuesa” y dolor espontáneo a la palpación. En hombres (normalmente no suele presentar síntomas) se puede observar flujo lechoso y blanquecino, balanitis inespecífica o uretritis (1).

Toma de muestras y diagnóstico

El diagnóstico se hace a partir de técnicas de laboratorio. En la anamnesis investigamos la historia completa y posibles exposiciones. Si se sospecha infección por trichomonas, se recomienda hacer cribado de sífilis y gonococia (1).

Examen en fresco: es una técnica válida principalmente en la mujer. Se obtiene una muestra de secreción uretral, vaginal (fondo saco posterior) o cervical, se deposita en el portaobjetos y se diluye con solución salina. Al microscopio es posible ver el protozoo con sus movimientos característicos. El examen se debe realizar durante el acto asistencial porque la movilidad del protozoo disminuye con el tiempo (1,8).

  • Cultivo: obteniendo una muestra secreción uretral o vaginal y orina, se recomienda emplear el medio TYM de Diamond o también el medio de Roiron para la realización del cultivo. Envió en 24 horas.
  • Tinción de Papanicolau o citología: Es posible que al realizar una citología cervical se detecte la presencia de trichomonas en personas asintomáticas, para confirmar la infección se realiza un cultivo.
  • Test de aglutinación con partículas de látex e inmunocromatografía: son pruebas rápidas de hacer y con diagnóstico inmediato puede tardar entre 15 min y 1h. La prueba de aglutinación determina la ausencia o presencia de un antígeno o anticuerpo. Solo se puede hacer en mujeres que presentan secreción vaginal en cantidad suficiente. La muestra se deposita en el kit donde se mezcla con gotas de látex cubiertas con un anticuerpo o un antígeno específico. Si la sustancia sospechosa está presente, las gotas de látex se agruparán (aglutinarse) (8,11).

Tratamiento farmacológico

La infección no tratada puede persistir años. Al tratarse de una infección multifocal, el tratamiento de elección es sistémico, la pauta: Metronidazol 2 g, dosis única o tinidazol 2 g, dosis única. Como tratamiento alternativo: Metronidazol 500 mg, dos veces al día durante 7 días. Puede presentar dolor epigástrico, náuseas y vómitos, sequedad de boca, sabor metálico, parestesias y neutropenia. Traspasa la barrera placentaria. No se puede consumir alcohol durante el tratamiento, y hasta las 72 horas posteriores a su finalización, por el efecto Antabus (náuseas, vómitos, vértigos).

Si el paciente presenta alergia a nitroimidazoles, se debe recurrir al tratamiento de sensibilización. Durante el embarazo se optaría por comprimidos vaginales de clotrimazol 100mg cada 12h, 7 días como tratamiento paliativo (8,9).

Tratamiento de la pareja

Debe de examinarse a las parejas sexuales de los 60 días anteriores al inicio de los síntomas o diagnóstico. Se administrará metronidazol 500 mg, dos veces al día durante 7 días sin esperar los resultados. Se recomienda no mantener relaciones sexuales hasta finalizar el tratamiento, pero si se mantienen debe utilizarse un método de barrera que impida el paso de las secreciones (1,8,9).

Infección por Chlamydia trachomatis

La infección por clamidia está causada por la bacteria chlamydia trachomatis y afecta a los órganos genitales, el recto y, menos frecuentemente, la garganta. Es una bacteria intracelular pequeña que necesita células vivas para multiplicarse. El serotipo más encontrado y que causa las infecciones sexuales y neonatales es el D-K que se transmite durante el sexo vaginal, anal u oral. El periodo de incubación de la clamidia es desde 2-3 semanas hasta 6 semanas (8).

Sintomatología

En un 70-80% de las mujeres y entre un 50% en los hombres la infección por Chlamydia es asintomática. La clínica más frecuente en mujeres es debida a la uretritis, cervicitis o complicaciones de la misma infección: un aumento de la secreción mucosa o mucopurulenta, dispareunia, que son las molestias durante las relaciones sexuales, pequeños sangrados por la vagina tras el coito o de forma espontánea, escozor al orinar, disuria y eritema en el meato, incremento de la frecuencia urinaria, polaquiuria y urgencia miccional (8).

En hombres también se puede observar uretritis, disuria de menor intensidad, irritación y picor en glande, exudado mucopurulenta por el meato uretral, que se observa más claro al transcurrir un tiempo de la última micción y flujo genital anormal o dolor leve en la micción que es común tanto en hombres, como en mujeres. Una de las complicaciones más frecuentes es la epididimitis que cursa con tumefacción, dolor escrotal unilateral y fiebre (1).

Toma de muestra

Según el método de diagnóstico, la muestra puede tomarse mediante un frotis proveniente de uretra, en hombres, o del cuello de útero, en mujeres, si se realiza un cultivo, o bien, si se utiliza el método de detección de ADN, se toma una muestra genital o de orina (8).

Diagnóstico: Como la sintomatología de la chlamydia trachomatis es muy parecida a la gonorrea, se exige hacer un diagnóstico muy preciso. Entre los métodos de diagnóstico más considerables se pueden destacar:

  • Test de amplificación de ácidos nucleicos (TAAN): son pruebas de primera elección que se aplican en muestras uretrales, cervicales, vulvovaginales y orina.
  • Cultivo de células epiteliales: método fiable que consta en una prueba de frotis proveniente de uretra en varón o del cuello del útero, en mujeres.
  • Métodos de detección de antígenos que son técnicas más sencillas y rápidas: sensibilidad 70- 90% y especificidad 96-100%.
  • Métodos de detección de ADN: son técnicas más caras que no están al alcance de todos los laboratorios. Se pueden realizar en muestras tanto genital, como de orina y se recomiendan en varones por su mayor sensibilidad y especificidad (sensibilidad de 98-100%).
  • Pruebas sin cultivo, como inmunofluorescencia directa y enzimoinmunoanálisis (1,8).

Tratamiento farmacológico

El tratamiento principal es un tratamiento a base de antibióticos:

  • Azitromicina de 1 g VO en dosis única, que es de primera elección, por comodidad y tolerancia o Doxiciclina 100 mg a cada 12 horas durante 7 días.

Pero se ha demostrado que hay otras opciones de ATB igual de eficaces que las primeras dos opciones:

  • Eritromicina 500mg c/6h durante 7 días.
  • Claritromicina 250mg c/12h durante 7 días.
  • Ofloxacino 300 mg c/12h durante 7 días.
  • Levofloxacino 500 mg c/24 horas, durante 7 días.

En el embarazo está contraindicado el tratamiento con quinolonas, la primera opción eso la monodosis con Azitromicina y como segunda elección se puede tomar Eritromicina. Al cabo de un mes se valora la efectividad del tratamiento (1).

Tratamiento de la pareja

Todas las parejas sexuales en los últimos dos meses previos a la infección deben someterse al tratamiento para prevenir la transmisión de la infección y reinfección, incluso la última pareja si no han pasado más de 60 días.

Durante el tratamiento es necesario el uso de preservativo y hasta una semana después de acabarlo en el caso de monodosis con Azitromicina (1).

VIH / SIDA

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) ataca al sistema inmunitario lo debilita a la hora de combatir contra alteraciones que afectan al organismo humano como infecciones o tumores. Etiológicamente, el VIH es un retrovirus. Un retrovirus se caracteriza por qué su genoma (material genético) está compuesto por ARN en lugar de ADN. Entonces, para infectar a las células los retrovirus deben traducir su material genético para poder infectarla, usando el enzima transcriptasa inversa para conseguirlo. El Síndrome de la Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA), es la fase más avanzada de la infección por el VIH y se conoce como el síndrome de la inmunodeficiencia adquirida, y puede tardar entre 2 y 15 años en manifestar su clínica. La infección comienza cuando el virus penetra en el organismo, evolucionando sin tratamiento al SIDA en el 100% de los casos. La primera infección por el virus aparece entre las 2 y 4 semanas tras la infección, pero el periodo ventana consta desde los 5 días a los tres meses. La seroconversión, que se produce cuando aparecen anticuerpos, va des de les 8 días hasta los tres meses y medio, aunque pueden no aparecer hasta los seis meses. (1,12).

Sintomatología

La sintomatología puede ser muy variada según la persona y el estadio en el cual se encuentre la enfermedad. La infección aguda puede presentar los síntomas como cefalea, fiebre, sudoración, mialgias, artralgias, linfadenopatías, anorexia, náuseas y vómitos, diarrea y rash cutáneo. Otras personas pueden llegar a no manifestar ningún de los anteriores síntomas hasta fases más avanzadas de la enfermedad, por lo tanto, no son conocedoras de su patología. Una vez que la infección por VIH va avanzando, el sistema inmunitario cada vez se ve más afectado, entonces la clínica cambia. En la etapa latente la clínica ya es mucho más grave con infecciones oportunistas, trombopenia, leucopenia, hepatomegalia, esplenomegalia, que pueden acabar con la vida del paciente si esas no son tratadas. La ausencia del tratamiento con retrovirales, puede afectar muy negativamente al infectado, ya que pueden aparecer diversas infecciones muy graves para el organismo como tuberculosis, meningitis o diversos tumores. Se da lugar a la última fase de la infección, SIDA, cuando se ponen de manifiesto infecciones graves que afectan a todo el organismo, afectaciones neurológicas y procesos tumorales (12).

Diagnóstico

El diagnóstico de VIH/SIDA se mide mediante serologías. En la serología buscamos linfocitos T CD4, y según el valor de linfocitos T CD4 haya en sangre vamos a saber en qué fase de la enfermedad se encuentra nuestro paciente. Dos de las pruebas más importantes para diagnosticar VIH son la prueba ELISA y la prueba Western blot. Las dos pruebas van ligadas ya que, si el resultado de la prueba ELISA es positivo, se realizará la prueba Western blot para confirmar el diagnóstico de VIH. La prueba ELISA (análisis de inmunoabsorción ligada a las enzimas) es una serie de análisis de sangre que se utilizan para detectar anticuerpos contra el VIH. Si esa prueba sale positiva, se realizará la inmunotransferencia Western blot que es una técnica utilizada para identificar una proteína en una muestra que contiene varias proteínas, en este caso, anticuerpos para el VIH (1).

Para el diagnóstico de infección VIH en el recién nacido y en el lactante deben utilizarse técnicas de biología molecular tales como la determinación del genoma del VIH por PCR en células mononucleadas de sangre periférica o del RNA del virus en plasma. Las técnicas serológicas no son útiles debido al paso transplacentario de anticuerpos maternos, que pueden persistir hasta los 18 meses de vida (13).

Tratamiento farmacológico

Actualmente no existe un tratamiento para curar la infección por VIH, sino que se realiza un tratamiento para mejorar la calidad de vida de los infectados por VIH. El tratamiento tiene 4 objetivos. El primer objetivo es inhibir la infección donde se utilizan antirretrovirales (inhibidores de la retrotranscriptasa, inhibidores de las proteasas y mecanismo de acción en general), cual objetivo es disminuir la replicación del virus. Se pueden utilizar diferentes combinaciones de antirretrovirales para tratar dicha infección. El segundo objetivo, prevenir enfermedades oportunistas, con la instauración de profilaxis primaria y secundaria. El tercer objetivo es estimular la respuesta hematopoyética para poder formar más células inmunitarias para nuestro organismo, y finalmente, el cuarto objetivo es combatir contra posibles infecciones o enfermedades oportunistas si la prevención no ha sido la suficiente. La quimioprofilaxis tiene como objetivo fortalecer y restablecer el sistema inmunológico que se ve deprimido por el VIH (14,15).

Tratamiento de la pareja

La pareja serodiscordante (que no está infectada por el VIH) debe tomar también el tratamiento retroviral por prevención y realizarse serología periódica de VIH aparte de incluir información sobre la enfermedad, las ETS, prevención sobre prácticas de riesgo y uso de medidas protectoras para no contraer el VIH (16).

Toma de muestras de las ETS

En la toma de muestras para la detección de ETS, hay una serie de recomendaciones generales que debemos considerar:

  • Tomar la muestra antes de la administración de antibióticos, siempre que sea posible.
  • Localizada en la zona infectada, evitar contaminación adyacente.
  • En el periodo óptimo, tanto para el patógeno como para el tipo de muestra.
  • Evitar uso de lubricante en la exploración, si fuera necesario optar por hidratar con suero fisiológico.
  • Empleo de torundas y medios específicos adecuados. Alginato cálcico o dacrón para Chlamydia, dacrón o poliéster para Mycoplasma, dacrón para herpes y medio tipo Stuart-Amies para gonococia y bacterias aerobias. El uso de torundas de algodón al contener ácidos grasos insaturados puede inhibir el crecimiento de la Neisseria gonorrhoeae.
  • Realizar un agotamiento de la muestra, utilizar varias torundas e insertar la torunda y rotarla completamente obtener la cantidad suficiente para realizar los análisis necesarios y evitar falsos negativos.
  • Inoculación directa de las muestras en los medios de cultivo en la consulta, utilizando medios de transporte para Mycoplasma, e inoculando medios de cultivo para trichomonas o gonococo.
  • Identificación y transporte adecuado de las muestras según se trate de microorganismos aerobios, virus, suero.
  • En la detección de chlamydia, para test de amplificación de ácidos nucleicos: PCR, tMA, sDA (TAAN), a temperatura ambiente, las muestras cérvix o uretra 5 días, orina, 24 horas y refrigerada 5-7 días, en cultivo si la muestra no va a ser procesada en el plazo de 1 día desde su obtención, se debe conservar refrigerada (2-8ºC) hasta un máximo de 5 días.
  • Para mantener la viabilidad de la muestra para cultivo gonococo puede permanecer a temperatura ambiente en 5% de CO2 hasta 5 horas sin pérdida de viabilidad y también permanece viable a temperatura de 4ºC un máximo de 48 horas. para TAAN (test de amplificación de ácidos nucleicos: PCR, tMA, sDA) a temperatura ambiente, las muestras cérvix o uretra 5 días, orina, 24 horas y refrigerada 5-7 días (1,8,9,17)

Muestra vaginal

Para la toma de muestra de exudado vaginal, se deben de cumplir unos requisitos previos:

  • Sin menstruación (no es primordial en la determinación de gonorrea o clamidia), sin relaciones sexuales previas, sin lavado vaginal previo y sin pomadas ni óvulos vaginales.

La paciente se encontrará en posición ginecológica, se introduce un especulo sin lubricar para no contaminar la muestra. Se recogerá el exudado de la zona donde sea más abundante o del fondo del saco vaginal posterior, mediante torunda de alginato cálcico o dacrón durante 15-30 segundos para asegurar una absorción adecuada (8,9,17).

Muestra endocervical

La forma inicial es como la toma de muestra vaginal, se necesita un espéculo sin lubricar y la paciente en posición ginecológica.

Para obtener la muestra se debe limpiar el moco cervical con una torunda seca que se descarta. Se debe visualizar completamente y comprimir suavemente el cérvix con el espéculo para introducir la torunda en el endocérvix procurando no tocar las paredes vaginales, se debe insertar entre 1-2 cm en el canal endocervical y se rotará contra la pared del mismo 2 o más veces (entre 10-30 segundos). Realizaremos el procedimiento con distintas torundas, una específica para la detección de Chlamydia, así como otra torunda para el cultivo del gonococo y otras bacterias (8,9,17).

Muestra rectal

Se debe introducir una torunda de algodón a través del esfínter anal unos 3 cm y rotar contra las criptas rectales durante unos 10-30 segundos.

Si hay contacto con materia fecal se invalida la muestra y se debe proceder a realizar una nueva (9,17).

Muestra faríngea

Antes de la prueba no se utilizarán enjuagues bucales antisépticos. Se realiza mediante la introducción de un depresor lingual. Se debe frotar vigorosamente con la torunda o hisopo estéril en:

  • Faringe posterior.
  • Zonas tonsilares (zona glosofaríngea, amígdala y velo del paladar).
  • Zonas que presentan lesión, inflamación, ulceración o exudado purulentos. Se retirará sin tocar la lengua, úvula o carrillos (9,17).

Muestra de lesiones ulcerativas

Realizar la limpieza previa de la zona con solución salina fisiológica estéril, agua destilada estéril y gasa estéril. Dependiendo de las características de la lesión, y microorganismos a detectar, la toma de muestra se realiza mediante aspiración, raspado activo del borde de la lesión u obtención de tejido de granulación. Se debe evitar el sangrado para una correcta calidad de las muestras. La muestra se obtiene de la zona periférica de la lesión, no en la zona central. Tomar el número de muestras necesarias para su siembra en los diferentes medios de cultivo y para tinción. Para tomar muestras en diferentes tipos de lesiones se realiza de la siguiente forma:

  • Seca: con una torunda se frota la base de la lesión y se introduce en placa de Petri, portaobjetos o medio de transporte específico.
  • Vesícula: aspirar con jeringa el líquido de la vesícula y poner encima de un portaobjetos, tubo capilar o medio de transporte específico. Raspar la base con bisturí, recoger frotando con torunda de dacrón.
  • Costrosa: retirar costra con aguja estéril o escalpelo, humedecer torunda estéril con solución salina estéril y frotar la lesión evitando el sangrado, depositar en un portaobjetos las células obtenidas.
  • Micosis superficiales: suspender tratamiento antifúngico 1 semana antes.
  • Muestras escamosas: se realiza un raspado periférico con bisturí y recoger la muestra en placa Petri y posteriormente con cinta adhesiva se presiona en lesiones poco escamosas.

La muestra se obtiene de la zona periférica de la lesión, no en la zona central. Tomar el número de muestras necesarias para su siembra en los diferentes medios de cultivo y para tinción (8,9,17).

Prevención y educación sanitaria de las ets

Todas las personas deben conocer los riesgos asociados a las relaciones sexuales y como evitarlos o minimizarlos. Además, todas las personas con riesgos aumentados, incluyendo el padecer o haber padecido una ITS, como por ejemplo un hombre que mantiene sexo con hombres, parejas sexuales inestables, personas encarceladas, mujeres que ofrecen servicios sexuales a cambio de dinero, deben recibir consejos específicos según sus riesgos, ser valoradas en su capacidad para afrontarlos y recibir apoyo especial para reducir los riesgos en caso de requerirlos (18).

Para una prevención eficaz hay que promocionar a nivel global las actividades de prevención y atención en programas de atención primaria, como los de salud sexual y reproductiva y los programas contra el VIH y las ETS.

La prevención de las ETS no consiste solo en el cambio de comportamientos y métodos de barrera, sino que abarca todos los determinantes de la salud, factores que deben tenerse en cuenta, como: acceso a la vivienda y su entorno, el nivel educativo, el tipo de trabajo, las situaciones de pobreza, la edad, el sexo, la cultura y la religión son necesarios para planificar y establecer programas de prevención y asistencia. Porque, además, prevenir es el método más barato para el usuario y el sistema de salud.

Todas las personas deben conocer los riesgos asociados a las relaciones sexuales y como evitarlos o minimizarlos. Además, todas las personas con riesgos aumentados, incluyendo el padecer o haber padecido una ETS, deben recibir consejos específicos según sus riesgos, ser valoradas en su capacidad para afrontarlos y recibir apoyo especial para reducir los riesgos en caso de requerirse. Los profesionales sanitarios tienen una labor importante en mejorar el nivel de conocimientos y habilidades de la población en estos aspectos. La prevención, tanto primaria, como secundaria, constituye una estrategia fundamental en la lucha contra la diseminación de las ETS.

La prevención implica varios factores: evitar su aparición, la detección precoz de estas, la aplicación de un tratamiento efectivo, lo que hace que disminuyan las posibilidades de complicaciones para la población y que prevenga nuevas infecciones en la comunidad mediante la prevención primaria y secundaria (8).

La prevención primaria, cuyo objetivo es evitar la infección y la enfermedad en los grupos de riesgo debe promover:

  • Información sobre los mecanismos de transmisión.
  • Un comportamiento sexual más seguro.
  • Toda la información sobre los signos y síntomas que pueden pasar desapercibidos hasta que aparecen complicaciones, sobre la necesidad de un tratamiento temprano para evitar las complicaciones y las secuelas, la información de que las ETS pueden ser tratadas y curadas.
  • Asesoramiento en caso de riesgo personal de haber adquirido una ETS, una lista de lugares dispuestos a ofrecer información sobre ETS (servicios de asistencia básica)
  • Comportamiento encaminado a buscar asistencia sanitaria.
  • Información sobre prácticas sexuales que implican un mayor riesgo de contagio: la utilización correcta de condones que es el método más fiable a la hora de protegerse a sí mismas y a su pareja de infecciones de transmisión sexual constituyendo una barrera que impide la entrada de bacterias y de virus
  • Información sobre medidas preventivas: preservativo masculino y femenino, la utilización de preservativos, aunque no se precise contracepción, de forma continuada y correcta durante la relación sexual.
  • Limitar el número de parejas sexuales o mantener relaciones sexuales con una pareja mutuamente única, siempre que ambas personas estén sanas.
  • Prevenir la transferencia y la exposición con elementos que pudiesen estar contagiados: Utilizar siempre agujas de tatuajes estériles y/o bránulas estériles para la colocación de piercing.
  • El retraso en la iniciación de la actividad sexual.
  • Información sobre las vacunas contra hepatitis B y VPH.
  • Proporcionar educación sexual, consejos, contracepción y seguimiento (19,20).

La prevención secundaria no tiene menos importancia ya que el diagnóstico precoz puede evitar la extensión o la aparición de manifestaciones clínicas. Se consigue mediante detección precoz para aplicar rápidamente tratamientos y asistencia a personas infectadas y afectadas. El cribado de las ETS tiene que basarse en la historia sexual de cada paciente y a partir de ella orientar al paciente hacia la necesidad de revisiones periódicas. La s actividades se deben basar en:

  • La promoción de un comportamiento orientado a buscar asistencia sanitaria está vinculada no sólo con los síntomas de ETS, sino también con el aumento del riesgo de contraer ETS, incluida la infección por el VIH.
  • La prestación de servicios clínicos accesibles, aceptables y eficaces, y que ofrezcan diagnóstico, tratamiento eficaz y seguimiento a los pacientes con ETS —sintomáticos y asintomáticos— y sus parejas sexuales.
  • La inmunización preexposición con vacunas que previenen la transmisión de ETS.
  • Servicios de apoyo y consejo para pacientes con ETS y VIH (19, 20).

Refiriéndose ya a la educación sanitaria es la estrategia de prevención más eficaz a largo plazo es la educación para la salud y la promoción del sexo seguro. El personal sanitario tiene que proporcionar información para involucrar tanto a los adolescentes y a los padres, como a las parejas:

  • Consejo y educación individualizada, según preferencia, conocimientos, habilidades de cada adolescente y su pareja.
  • Promoción de un adecuado comportamiento en cuanto a la búsqueda de asistencia sanitaria, como: campañas nacionales y locales en los medios de difusión, educación sanitaria para jóvenes en los colegios y fuera de ellos, educación en salas de esperas de establecimientos de salud, programas de educación sobre las ETS y VIH en los lugares de trabajo, educación orientada hacia los sectores de población cuyo comportamiento incrementa un riesgo.
  • Proporcionar junto a mensajes verbales, material educativo escrito como trípticos.
  • Orientar la práctica contraceptiva de adolescentes sexualmente activos.
  • El paciente debe recibir información y orientación sobre la observancia del tratamiento.
  • Disponer lo necesario para que los compañeros sexuales sean notificados y tratados apropiadamente.
  • Reducir o prevenir futuros comportamientos que supongan riesgos.
  • Promover el uso correcto y sistemático de preservativos.
  • Debe preverse la derivación de pacientes en caso de complicaciones o secuelas siempre que sea necesario.
  • Prevención de la sífilis congénita. La prevención y detección eficaces de la sífilis congénita depende en primer lugar de la prevención de la sífilis en las embarazadas (19,20).

Conclusiones

  • Realizar educación sanitaria a los grupos de riesgo de contraer una ETS, pero principalmente a toda la población ya que todos somos susceptibles a contraer una ETS.
  • Fomentar, desde nuestro papel como educadores sanitarios, el uso de métodos de barrera durante las relaciones sexuales (coito, sexo oral y anal).
  • Conocer el abordaje del profesional de Enfermería respecto a las principales ETS en nuestro país para poder realizar una mejor valoración.
  • Dominar las técnicas de toma de muestra para el diagnóstico de ETS.

Bibliografía

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  2. Guidance on chlamydia control in Europe. Stockholm: European Centre for Disease Prevention and Control.; 2016. p. 3.
  3. Amato-Gauci A, Spiteri G. Sexually transmited infections in Europe. Stockholm: European Centre for Disease Prevention and Control.; 2013.
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  7. Vigilància epidemiològica sentinella de les infeccions de transmissió sexual a Catalunya. Badalona: Centre d’Estudis Epidemiològics sobre les Infeccions de Transmissió Sexual i Sida de Catalunya (CEEISCAT); 2015.
  8. Generalitat de Catalunya. Departamento de Salut. Guía de práctica clínica sobre infecciones de transmisión sexual. 2009.
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  17. Aznar J, Blanco M, Lepe J, Otero L, Vázquez F. Diagnóstico microbiológico de las infecciones de transmisión sexual y otras infecciones genitales. Recomendaciones de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica. 2007. p. 1–60.
  18. Estrategia mundial de prevención y control de las infecciones de transmisión sexual: 2006- 2015. Ginebra: Organización Mundial de la Salud. OMS; 2007. p. 68.
  19. Grupo de trabajo sobre ITS. Infecciones de transmisión sexual: Diagnóstico, tratamiento, prevención y control. Ministerio de Sanidad. Gobierno de España. Madrid; 2011.
  20. Colomer Revuelta J, Cortés Rico O, Esparza Olcina MJ, Galbe Sánchez-Ventura J, García Aguado J, Martínez Rubio A, et al. Recomendaciones sobre el consejo para la prevención de las infecciones de transmisión sexual en adolescentes, realizado en la consulta de Atención Primaria pediátrica. Rev Pediatr Aten Primaria. 2014; 16:261–9.